Cada 22 de agosto se celebra el Día del Folclore Paraguayo, en coincidencia con la fecha del Día Mundial del Folklore, establecida desde 1960 por la Unesco. En Asunción habrá una actividad especial, que se traslada de la Plaza Uruguaya a la Estación Central del Ferrocarril, en Eligio Ayala casi México, en el horario de 9:00 a 15:00.
La Dirección de Acción Cultural y Comunitaria de la Municipalidad de Asunción y la Dirección General de Educación en el Arte del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) presentan una celebración con la promoción de talentos artísticos de instituciones educativas y la participación especial de elencos de institutos de arte, grupos folklóricos de música y danza.
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Asimismo, se presentará la Banda de músicos de la Municipalidad de Asunción y el Ballet Folklórico de Adultos Mayores. Además, esta noche desde las 19:00, en La Vermutería (Benjamín Constant entre Montevideo y Ayolas), se realizará una peña abierta con la participación de los elencos folklóricos municipales y artistas invitados, con acceso libre.
Este evento forma parte del proyecto Caminos de Tradición, impulsado desde la Dirección de Promoción y Difusión del Arte, el Departamento del Talento Artístico y el Departamento de Relaciones Interinstitucionales. Esta es una alianza estratégica con el MEC y otras instituciones para construir y fortalecer la identidad cultural de los estudiantes y de la ciudadanía en general.
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Disney continúa su lucha contra los prejuicios con “Zootopia 2”
¿Cómo pueden nuestros prejuicios raciales o sociales ser explotados por los poderosos? En “Zootopia 2”, Disney examina esta pregunta para desmontar nuestras ideas preconcebidas, enfrentando a su improbable dúo policial, una coneja y un zorro, al miedo hacia los reptiles. Nueve años después de la primera edición que se llevó el premio Óscar, “Zootopia 2” se sumerge en un universo que le ha valido a Disney ventas por 1.000 millones de dólares en todo el mundo a pesar de, o debido a, esta clara ambición moral.
“Lo que es genial sobre estas películas es que son como fábulas”, dijo a la AFP Byron Howard, uno de los dos directores de la película. “Estos animales son una forma genial para poner un espejo frente a la naturaleza humana y los errores que cometemos”, agregó. Esta entrega invita a sumergirse de nuevo en Zootopia, una metrópolis moderna donde depredadores y presas han aprendido a coexistir sin devorarse entre sí, aunque los estereotipos continúan influyendo en las relaciones.
Judy, la primera coneja en formar parte de la fuerza policial de la ciudad, le demuestra a sus colegas machos, como búfalos, hipopótamos y jabalíes, que ella merece su lugar en el departamento de investigaciones. En su camino, la coneja forja una inesperada alianza con Nick, un zorro solitario cuyo pasado como estafador revela que puede ser un valioso recurso en la fuerza.
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Explotar los estereotipos
Esa amistad incipiente será puesta a prueba cuando una serpiente, una especie prohibida hace mucho en la ciudad, comete un robo durante la gala de celebración del centenario de la metrópolis. Pero cuando llega el momento de arrestar al culpable, Judy descubre que la serpiente cascabel Gary simplemente trata de revelar un secreto para reivindicar el honor de su familia.
“Tenemos muchos conceptos erróneos sobre los reptiles y las serpientes en general”, comenta el co-director Jared Bush. Pero Gary es “el personaje más bondadoso, cálido y vulnerable que hayamos hecho”. A pesar de las objeciones de Nick, Judy deja escapar a Gary y ambos policías se vuelven fugitivos. Entonces comienzan una aventura que los lleva a descubrir cómo los gobernantes de Zootopia han explotado los estereotipos para mantener a los reptiles excluidos de la ciudad.
Como toda pareja dispareja, Judy y Nick chocan constantemente a medida que avanzan hacia el inevitable final feliz. “Tienen formas muy diferentes de ver el mundo”, dijo Howard. “Fue realmente divertido para nosotros ponerlos a prueba y básicamente hacer que se miraran y dijeran: ‘¿Son estas diferencias demasiado para que nuestra alianza tenga éxito?’”.
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Una fábula por la diversidad
Con una banda sonora que incluye pegajosas canciones pop de Shakira, quien también retoma su papel como Gazelle, Disney produjo un cuento que promueve la diversidad, algo que parece estar a contramano con la actualidad. Al igual que la primera entrega, lanzada en 2016 al comienzo del primer mandato de Donald Trump, esta lección sobre convivir choca con la dirección que ha tomado Estados Unidos bajo un presidente que rutinariamente desprecia a los inmigrantes y socava la noción de inclusividad.
Disney, acusada por los conservadores de ser progresista, ha sido objeto de una investigación por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que está examinando sus prácticas de contratación. Pero para los creadores de “Zootopia”, estos paralelismos con los eventos actuales son simplemente una coincidencia de tiempo para una historia destinada a ser atemporal y que tomó varios años desarrollar.
“Como seres humanos, existe esta tendencia natural a mirar una diferencia en otra persona y preocuparse por ella o tener una opinión al respecto”, dice Bush. “Lo que estamos tratando de decir con esta película es que, sí, esas diferencias existen, pero somos más fuertes gracias a ellas”.
Fuente: AFP.
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Udo Kier, actor alemán famoso por papeles de villano, muere a los 81 años
El actor alemán Udo Kier, figura de culto en Hollywood y en el cine independiente, falleció el domingo pasado en California a los 81 años, informó la revista estadounidense Variety. Su pareja, el artista Delbert McBride, confirmó el deceso del actor en Palm Springs, a unos 170 km de Los Ángeles. No se dio a conocer la causa de muerte.
Con una carrera que abarcó más de medio siglo, Kier apareció en cientos de películas y trabajó junto a celebridades como Andy Warhol y Rainer Werner Fassbinder. Saltó a la fama en la década de 1970 con sus interpretaciones de Frankenstein y Drácula, producidas por Warhol.
Kier afirmó haber comido solo ensalada y agua durante una semana para perder rápidamente unos cinco kilos para el papel de Drácula, y llegó a pasar tiempo en una silla de ruedas por lo débil que quedó. También apareció en varias películas dirigidas por el director danés Lars von Trier, incluidas “Manderlay”, sobre una plantación de Alabama en la década de 1930 donde aún había esclavos, y la cinta de arte erótico “Nymphomaniac”.
Pero Kier se sentía igualmente cómodo en el cine comercial. Sus penetrantes ojos azules e intensidad teatral lo hicieron destacar en “Ace Ventura: Pet Detective”, “Armageddon” y “Blade”, a menudo por encarnar villanos elegantes, excéntricos o personajes de otro mundo.
“Jamás existirá otra persona y artista como Udo Kier. Qué sentido del humor, qué buen gusto, qué alegría de vivir”, escribió en X el cineasta brasileño Kleber Mendonça Filho, que dirigió a Kier en las películas “Bacurau” (2019) y “El agente secreto” (2025).
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Nacido como Udo Kierspe en Colonia en 1944 y rescatado de los escombros después de que un bombardeo aliado alcanzara el hospital, Kier creció en la austeridad de la Alemania de posguerra antes de mudarse a Londres a los 18 años para aprender inglés.
Vivió muchos años entre Europa y Estados Unidos antes de afincarse primero en Los Ángeles y luego en Palm Springs. Conocido por su personalidad extravagante y su gusto por la vida nocturna, Kier bromeó una vez: “Me gustaba la atención. Por eso me hice actor”.
Fuente: AFP.
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Falleció Jimmy Cliff, impulsor del reggae como fenómeno cultural global
El jamaiquino Jimmy Cliff, icónica estrella del reggae que contribuyó a transformar la música de la isla en un fenómeno cultural global, murió a los 81 años, informó su familia ayer lunes. Durante más de cuatro décadas, Jimmy Cliff, nombre artístico de James Chambers, escribió e interpretó canciones que fusionaron el reggae con el folk, el soul, el ska y el rock, con letras de protesta contra la pobreza, las injusticias y las guerras.
“Con profunda tristeza comparto que mi esposo, Jimmy Cliff, falleció debido a una convulsión seguida de neumonía“, dijo su esposa Latifa Chambers en la cuenta oficial del artista en Instagram, donde agradeció a los familiares, “amigos, compañeros artistas y colegas que han compartido su viaje con él”. “A todos sus fans alrededor del mundo, por favor sepan que su apoyo fue su fortaleza durante toda su carrera. Realmente apreciaba a cada uno de sus fans por su amor”, afirmó. “Se proporcionará información adicional más adelante” sobre su funeral, agregó en un mensaje firmado también por sus hijos, Lilty y Aken.
De renombre internacional, Cliff está detrás de éxitos mundiales como “Many Rivers to Cross”, “You Can Get It If You Really Want” y “Reggae Night”. En 2010, ingresó en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Es considerado la figura más influyente del reggae después de Bob Marley (1945-1981), con quien colaboró al principio de la carrera de Marley. “La primera vez que grabé un disco”, contó Cliff al diario francés Le Monde en 2012, “me dieron 1 chelín. Los Wailers (el grupo de Marley) tuvieron más suerte que yo en Studio One: les daban 2 libras por semana”.
“Tu legado vive”
Nacido en julio de 1944 en un entorno modesto, nunca dejó de interesarse por múltiples influencias musicales, mientras mantenía un discurso político comprometido. “Me inspiraron los disturbios de Londres (en 2011), pero también la ‘primavera árabe’”, dijo a Le Monde en la misma entrevista, en la que también mencionó “las injusticias sociales, la hipocresía religiosa y los clanes políticos”.
A lo largo de los años, colaboró con grupos como The Clash, Kool and the Gang, y artistas como Sting y Annie Lennox. También colaboró en varias ocasiones con el cine. Con la exitosa película de 1972 “The Harder They Come”, que protagonizó inspirado en parte en experiencias de su infancia en la pobreza, Cliff se dio a conocer al mundo y presentó la música reggae a una audiencia global.
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“Jimmy Cliff es una paradoja de la música jamaiquina. Reconocido desde su época ska, primer artista de reggae en firmar con (la discográfica) Island, actor y cantante (...), autor de múltiples éxitos mundiales, estrella en América Latina y África”, también ha sido “un incomprendido del público del reggae debido a su imagen ‘comercial’, ‘popular’ y su lado de estrella muy asumido, lejos del imaginario rasta” habitual.
El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, dijo que la nación isleña se tomaba un momento para rendir homenaje a Cliff, “un verdadero gigante cultural cuya música llevó el corazón de nuestra nación al mundo”. “Su música animó a la gente en tiempos difíciles, inspiró a generaciones y ayudó a moldear el respeto global que hoy tiene la cultura jamaiquina”, agregó Holness. “Buen paseo, Jimmy Cliff. Tu legado vive en cada rincón de nuestra isla y en los corazones del pueblo jamaiquino”, aseguró.
Fuente: AFP.
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Kambapu, una reivindicación de la sonoridad afro en Paraguay
- Jimmi Peralta
- Fotos: Cristóbal Núñez
Con motivo del Día Internacional de la Música, que se celebró ayer 22 de noviembre en honor a santa Cecilia, el arpista paraguayo Francisco Giménez habla de sus inicios, su trayectoria y cómo su pasión por el arpa y el arte tienen algo de mística y mandato espiritual.
Ninguna historia es igual a otra y, sin embargo, las vidas parecen recorrer las mismas tramas una y otra vez. Son contadas variaciones las que constituyen a ese bucle, que en sí mismo o por acción de los ojos del intérprete parecerían dibujar el mismo trazo.
Si aquella frase “cuenta tu aldea y serás universal” expresa lo central de la relación íntima entre lo particular y lo universal, vale de todos modos detener esa homogeneización para ponerle un matiz: algunas historias, algunas aldeas, algunas personas son más parecidas entre sí que otras y contarlas posiblemente hable de sus iguales.
En la víspera se recordó a santa Cecilia, patrona de los músicos, y en nombre de ellos se presenta la historia de uno de sus representantes paraguayos, el arpista Francisco Giménez, destacado por su labor nacional e internacional, actualmente embanderado con su creación, el kambapu, un género de música paraguaya que fusiona la galopa, la polca y los ritmos afroparaguayos.
INICIOS
Nacido en Villarrica, Francisco tuvo como primera pasión al fútbol. Pero finalmente él, al igual que su padre carpintero y poeta y su madre artesana textil, usaría las manos para su arte y su oficio.
“Mi tío era arpista, él vivía con nosotros en casa y tocaba el arpa de tanto en tanto en Villarrica. Mi tío me quería enseñar y yo le decía que no. Yo andaba detrás de la pelota”, comenta Francisco.
Aquel hermano de su madre de alguna forma, y a pesar de estar convaleciente, fue dejando señales en el camino que concluirían por ser la hoja de ruta de Giménez. “Un año antes de fallecer mi tío, Luis Bordón fue a hacer un concierto en Villarrica. Papá fue a pedirle que lo visitara en nuestra casa, porque tío era un admirador suyo, pero por su salud no iba a poder ir al concierto. Fueron a mi casa, tocaron ahí para él. Yo no le daba mucha pelota a esas personas”, narra. “Tío murió un 23 de diciembre. Al día siguiente un vecino nuestro nos invitó a pasar la Navidad en su casa para que no pasemos solos esos momentos. Y de repente el vecino este, don Cristaldo, prendió su tocadisco y puso un LP, ahí comenzaron a sonar unos villancicos navideños en arpa. Esa fue la primera vez que me llamó el sonido del arpa de Luis Bordón y me acerqué al parlante”, continúa.
En ese momento, el padre de Francisco se percató de que el encanto de aquel sonido había tocado la piel de ese niño de 12 años. Ahí mismo nace un acuerdo familiar: iba a empezar a estudiar por tres meses y, de acuerdo con su rendimiento, iba a seguir o no. ¿Dónde conseguiría para su arpa? Aquel tío había dejado una carta heredando su único bien al niño, su arpa.
JOVEN DESTACADO
Rápidamente logró aprender las primeras técnicas, comenzó a escuchar de día y de noche los cassettes que podía comprarse de Luis Bordón en un hogar cargado de música paraguaya. Su debut escénico fue el aniversario de Radio Guairá.
Ya a los 16 años, Diego Sánchez Haase, por entonces arpista y estudiante de armonía los fines de semana en Asunción, lo invitó a participar de un concurso de arpa en la capital.
“Me inscribí, papá me dijo ‘no importa si no ganamos’. Yo vine a conocer a las grandes figuras del jurado. Toqué ‘Che noviakuemi’, de Herminio Giménez, ‘Canto de pajarito’, de Luis Bordón, y ‘Pájaro campana’. Finalmente gané ese concurso y obtuve dos viajes y un arpa como premio”, recuerda.
Ese concurso fue la bisagra que abriría un nuevo universo en la relación de Francisco con su arpa.
“Y a partir de ese premio venía todos los fines de semana a tocar a Asunción en un local que se llamaba Peña Kapi’i. Me acuerdo que ganaba 10.000 guaraníes por noche en aquella época. Me acuerdo que el pasaje desde Villarrica estaba 2.500. Venía y tocaba jueves, viernes y sábado. Después ya tocaba en cuatro a cinco locales en una noche”, rememora sobre cómo se convirtió en un músico profesional, misión que estaba explícita en aquel acuerdo con su padre, que le había dicho que el apoyo familiar dependía de su compromiso profesional con el instrumento, sujeto a una amenaza si es que tomaba el camino de la bohemia. “Ahapýta ndehegui la nde arpa” (voy a quemar tu arpa), le habría dicho. El pacto con su madre era terminar el colegio.
INTERNACIONAL
“Yo, desde el momento que empecé con la música, me mentalicé y mis padres me mentalizaron de que tenía que salir de acá para perfeccionarme, no tenía que pensar en quedarme en Paraguay”, refiere.
Sus primeros años fuera del país fueron seis. Desde Suiza desarrolló una carrera que incluía al resto del continente europeo. Primero integró el dúo Pérez y Pérez, de Andrés y Lorenzo Pérez. Después trabajó con Rubén Domínguez y luego con Lucho Martínez.
“Lo que se recreaba por entonces era el estilo y el repertorio que había metido (Luis Alberto del) Paraná en el mercado europeo. Era la época que recién empezaban a salir los discos compactos. La Phillips de aquella época reeditó todas las grabaciones de Paraná en formato CD. Entonces, estaba nuevamente en un apogeo”, recuerda.
EL RETORNO
“Vine en el 96, trabajé con Safuán. Aprendí todo de la avanzada con él, la música como producto para un mercado. El equilibrio entre el estudio y el gusto”, comenta y presenta en su historia un eje en su formación y su presente, Óscar Nelson Safuán.
“Cuando estaba en el extranjero empecé a componer, fueron cuatro temas en avanzada. Quería mostrarle a Safuán al llegar a Paraguay y se organizó una locreada para que le pueda mostrar. ‘Iporã’ (es lindo), me dijo… y grabamos. A muchos les gustó y a muchos no les gustó”, recuerda sobre cómo surgió su disco “Francisco Giménez y su joven arpa”.
Desde ese momento la vida laboral del arpista estaba creciendo, con trabajos contantes en Buenos Aires, donde el tipo de cambio lo favorecía, podía vivir en su tierra y hacer lo que le gustaba.
“El disco que más satisfacción me dio fue el disco grabado para Telecel en aquella época, 1998. En una sola tirada se distribuyeron 70.000 copias en una misma semana y reclamaron algunos usuarios. A las dos semanas aumentaron la tirada y con eso llegaron a 100.000 copias. Hasta hoy nunca más se editó esa cantidad en una sola tirada. Y satisfacción en la parte económica también, hasta hoy me sigue dando regalías aquel disco”, comenta sobre un apogeo celebrativo de su carrera.
EL KAMBAPU
“Recuerdo que con Safuán grabamos dos temas de Mauricio Cardozo Ocampo y Sánchez Quell, ‘Kamba la Mercé’ y ‘San Baltazar’. Y la grabación se hizo con acompañamiento de tamboriles de Kamba Kua. Y yo hice la parte del arpa. En ese proceso se me acerca Safuán y me dice ‘Kamba Kua ko Francisco ha’e peteî fuente rítmica muy importante (Francisco, Kamba Kua es una fuente rítmica muy importante), hay que investigar ahí a ver qué puede salir, es algo paraguayo también’. En ese momento me dijo eso a mí. Eso me entró en un oído y me salió por el otro”, confiesa. Pero lo que le dijo su maestro no terminó de salir de su mente y, tras su muerte, se habría hecho aún más presente aquella expresión.
“Fui a Europa. Pasado un tiempo me puse a pensar en eso y me prometí ir a Kamba Kua a conocer. Ahí conocí a Lázaro Medina y me mostraron los distintos ritmos rituales que tienen. Después me puse nuevamente a escuchar ‘San Baltazar’, de Mauricio Cardozo Ocampo. Escuché algo que no había escuchado antes. Hay tres compases con acentuaciones afro en la introducción, pero él no lo hace ahí con percusión, sino con el arco del violín”, comenta.
De esta asimilación Francisco se convirtió en el creador de un nuevo género de la música paraguaya llamado kambapu, una propuesta que vincula y pone sobre la mesa la cultura afrodescendiente del Paraguay.
“Este proyecto primero fue como un mandato que me había dado Safuán. Después comencé a investigar sobre la historia y la cultura afro. En el mismo libro de Mauricio Cardozo Ocampo se habla de la influencia afro en la música paraguaya, especialmente en las galopas. Esa investigación me ayudó muchísimo para fundamentar históricamente mi trabajo. Yo no quería una música africana en Paraguay, quería música paraguaya, pero que se sienta una reminiscencia de la presencia afro dentro de nuestra cultura”, puntualiza.
Lo que empezó como una curiosidad pasó a ser una reivindicación de una “cultura que siempre estuvo tapada. Intencionado o no, nunca se le reconoció a esta cultura la importancia que tiene y el grado de porcentaje de influencia que registra en nuestra cultura nacional para la conformación del ser paraguayo”, sentencia.
RASTROS RÍTMICOS DE LA SONORIDAD AFRICANA
La musicología encuentra rastros rítmicos de la sonoridad africana en la música paraguaya y ese era un camino no solo interesante de seguir para Francisco, sino que al mismo tiempo justo.
“La galopa tiene un ritmo de bombo que es, según Cardozo Ocampo, de origen afro. Sobre esa base traté de fusionar la polca con uno de los ritmos de Kamba Kua que ellos llaman santo sapatu. Entonces, lo que hice fue llevar esas figuras del bombo de la galopa a las notas del bajo, después juntar el sonido de santo sapatu. Es así que un compás se compone de mitad polca, mitad afro. La melodía la planteo sobre esta base, con más énfasis en lo rítmico, bien sincopado, como un hermanito menor de la guarania y la avanzada”, graficó.
Así empezó el kambapu, con cuatro composiciones que vinieron de una necesidad y después de una misión social. La historia de kambapu se encuentra desarrollada en un par de entregas documentales realizadas por su compañera, Lucy Morínigo, disponibles en Youtube.
El arte heredado, la familia, la pasión temprana, el talento, los desafíos, el desarraigo, el aprendizaje y una nueva propuesta de identidad dibujan la historia de Francisco Giménez, una historia que representa a tantos otros músicos paraguayos.
LO QUE MÁS LE COSTÓ
El mercado local reducido hizo que por generaciones no pueda desarrollarse en el país una industria cultural, lo que obligó a muchos talentosos a elegir entre abandonar su pasión o su tierra. Por eso, el éxito y el desarrollo internacional de los artistas pueden tener un reverso difícil.
“Yo intenté varias veces radicarme en mi país. Cuando no venía bien la cosa, volvía a hacer giras nuevamente. Lo más difícil es reinsertarse después de estar largas temporadas afuera, en varios sentidos. En ese tiempo no había redes sociales y para reinsertarte dentro del ambiente artístico de nuevo y para laburar era todo un tema, porque tenía que venir y promocionar que estaba de nuevo en el país. Y volver a entrar en el circuito es muy difícil, es como comenzar de nuevo. Después me puse a pensar ‘yo no puedo vivir con un pie acá y el otro allá’. Tuve que decidirme. Y finalmente me quedé acá, pero costó. Uno decide quedarse, pero de repente aparece una tentación, una buena oferta, pero si toma la oferta se queda con la incertidumbre de no saber qué hacer al volver”, concluye.