Hasta fines de julio podrá visitarse la exposición colectiva “Huellas de Livio Abramo” en la sede del Instituto Guimarães Rosa (IGR Asunción), sobre Eligio Ayala esquina Perú (antiguo Centro Cultural de la Embajada de Brasil), en Asunción, de lunes a viernes, en horario de 17:00 a 20:00, con acceso libre y gratuito.
Inaugurada a inicios de mayo, se trata de un homenaje al artista brasileño Livio Abramo (1903-1993), oriundo de San Pablo, que se radicó más de 30 años en Paraguay, reconocido por su invaluable contribución en el grabado, el dibujo y la acuarela, así como en un legado fundamental en la pedagogía y la gestión cultural, impactando generaciones de artistas.
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La muestra exhibirá tanto las obras de los artistas que fundaron el taller en 1956, como las creaciones de aquellos que asistieron y se formaron bajo la tutela de Livio Abramo. Además, se destacarán los talleres que, de manera ininterrumpida, continúan su legado: el Taller de Grabado, el Taller Línea y Color, y el Taller de Cerámica.
Esta presentación fue concebida por los destacados profesores de arte del IGR Javier Rodríguez, Carlo Spatuzza, Marithé Zaldívar y Luis Alberto Boh, bajo la dirección del montaje general de Gabriela Villamayor, y el diseño gráfico de Laura Piñeiro. El “IGR Asunción” es una dependencia de la Embajada del Brasil, anteriormente denominado Centro de Estudos Brasileiros (CEB).
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Ricardo Álvarez: “El arte tiene la seriedad del juego de los niños”
El artista plástico cubano-paraguayo Ricardo Álvarez viene proponiendo un cruce de lenguajes donde los trabajos en cerámica, óleo y dibujo “convergen en narrativas particulares”, describe el texto curatorial de su última muestra. Su obra impacta por su colorido y formas, pero también en lo narrativo, por el contenido que deviene de sus profundas preocupaciones espirituales.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Ricardo Álvarez entiende que en torno a lo artístico “falta una posibilidad mayor de crear un hábito de interactuar con el arte –para no decir consumir, porque consumir tiene una connotación de terminar con algo–. Sin embargo, con el arte se interactúa, porque cuando estás frente a la obra ella te propone sensaciones, pensamiento, reaccionas y esto es una interacción, un diálogo”, recuerda.
Lo espiritual es omnipresente, porque la expresión es algo que, principalmente, nos anima, nos moviliza: “Cualquier obra de cualquier arte, ya sea un filme, una pintura, una escultura, una música, danza, performance, teatro, todo eso llega a mover el alma, el arte es un asunto del alma y la vida. Según algunas tradiciones, es solo una experiencia de esta última y no una experiencia última”, agrega.
La plástica tiene en su génesis la posibilidad de atrapar y liberar tiempos: “En todo caso, en la vida puedes cuidar de cada instante y eso es saber hacer, eso es arte aplicado a la vida misma, cuidar de cada instante, como uno cuida cada detalle de una obra cuando la crea, sufre y se exalta por ella, te angustia o te brinda paz, como la vida misma”, reflexiona.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–¿Cómo va la actualidad de tu plástica?, ¿en qué trabajás?
–Estoy encarando una muestra en donde hay objetos de guerra como aviones, por ejemplo, convertidos en objetos cotidianos, con decoraciones de porcelana china o matrioshkas rusas, son aviones y objetos de guerra que se convierten en parte de la cotidianidad, que son parte de la cultura y la estética del poder y que portan belleza a pesar de su función y su finalidad. Además, trabajo en una serie sobre el mundo invisible, muy presente en la cultura afrocubana y en la cultura indígena del Paraguay, como por ejemplo los ishir-chamacocos. He leído el libro “La maldición de Nemur”, de Ticio Escobar, y las descripciones sobre los Anábsoro y las descripciones que recogió de los relatores ishir son fascinantes. Ya las había visto representadas por el artista chamacoco Ogwa, del cual hicimos un documental con mi esposa Silvana Nuovo cuando vinimos a Paraguay, pero al leer el libro las descripciones son increíblemente ricas y estoy tratando de representar lo que he leído…
CAPITAL POÉTICO Y SIMBÓLICO
–Hace poco realizaste la muestra “Tres ojos ven más que dos”. ¿Qué nos podés comentar?
–Allí hubo obras recientes y no tan recientes, pero de los últimos tres años y quizás alguna algo más antigua, pero que presentan un cuerpo de obra organizado en una narrativa curatorial de Sophia Ruiz, que la lee y trata de poner a dialogar varias series y varios mundos simbólicos que se manifiestan todo el tiempo en mi trabajo artístico. Para mí fue también muy satisfactorio ver mucha obra fuera del taller, donde está almacenada y apilada y podemos verla en un lugar neutro y, sobre todo, con espacio para respirar, existir y que cada una despliegue su capital poético y simbólico.
–Vimos la muestra “Todo es vacío, todo es ilusión”, donde intervenís cerámicas. ¿Seguís con esa búsqueda?
–Sí, continúo con la búsqueda en la cerámica, que ha devenido un lenguaje y un soporte incorporado a mi proceso creativo, en parte porque me siento atraído y muy cómodo con él y, por otro lado, por su significación como material, al ser al final tierra cristalizada. Las clases de cerámica son las únicas que no recuerdo de la Escuela de Bellas Artes en Cuba y te confieso que tengo muy buena memoria. Debe ser un olvido conveniente en todo caso, amo la materialidad de la tierra y me recuerda mi primer contacto con “lo plástico” que fue en el colegio con la plastilina y donde gané un concurso de escultura en plastilina. Después olvidé todo eso y hasta mucho más grande no pensé que ser artista era una opción o el arte una práctica posible para desentrañar las preguntas de la existencia.
–¿Confeccionás también las cerámicas?, ¿te interesan la alfarería, la escultura?
–Sí, confecciono cerámicas. Me interesa siempre el trabajo artesanal en el sentido del hacer, me parece que crea una intimidad con la obra que solo es posible perder en proyectos que se alejan de las propias posibilidades técnicas o donde se necesitan intervenciones de otros especialistas o procesos industriales como suele suceder con algunas obras de arte contemporáneo y ahí el artista queda como creador de un concepto que deben materializar otros, que sería como hacer cine u otras artes donde necesitas del concurso de otros especialistas, pero en estos casos yo puedo aún y disfruto mucho construir las piezas y tener ese contacto con la materialidad de la arcilla o la porcelana. Sí me interesa la alfarería y la escultura en arcilla y porcelana.
ESPACIO TRIDIMENSIONAL
–Son materiales que abren la puerta a otras dimensiones también, ¿no?
–Sí, estoy experimentando y disfrutando mucho por ahora y creo que son muy interesantes. Me encanta ver algunos soportes simbólicos de mi obra que antes estaban en dos dimensiones, vengan a existir en el espacio tridimensional y también que ello me sirva de soporte para la pintura. Hay mucho para hacer todavía y todos los días me levanto con el entusiasmo con que se levanta un niño para jugar, esa sensación amo de hacer arte, que cuando hay algo que quieres crear y quieres verlo terminado y materializado sientes la misma sensación de que cuando eras niño y te levantabas para estrenar juguete, algo así, pero más serio y con preguntas más adultas y existenciales. El arte tiene ese encanto, parece que estás jugando, pero estás jugando muy en serio como juegan los niños.
–¿Cómo ves la plástica en Paraguay?, ¿qué cosas te gustan de lo que estás viendo?
–La plástica en Paraguay o la creación artística en general tiene un crecimiento exponencial y es de altísima calidad. Podría crecer más si las personas se interesaran en qué les aporta una obra de arte, de estar en ese espacio de quizás incomprensión o extrañeza, pero que no los dejará indiferentes y de rodearse también de cosas que lo interpelen, que les hablen y que les recuerden. No hay suficientes eventos ni espacios para poder ver todo lo que se hace y la variedad y riqueza y compromiso del arte que se produce, lo cual es una lástima porque el arte encanta a la gente. Aunque no seas un entendido, te hace entrar en un espacio que si bien no entiendes o te deja con muchas interrogantes, ese es su cometido y su naturaleza y es por eso que nos deja un aura de reflexión y de poética y flotamos en algo extraño y a la vez atractivo cuando nos hemos sumergido en su encanto o en su incomodidad.
–Aparece importante valorar su intangibilidad.
–Claro, porque el arte es necesario, nos recuerda que somos humanos y nos mantiene cerca de las preguntas esenciales de la existencia, lo cual nos permite no perdernos en la inercia de lo cotidiano y los fenómenos que se nos presentan como importantes o imprescindibles. También es responsabilidad de los artistas no divagarnos demasiado, como es responsabilidad de los ciudadanos no confundir lo político con la política o la existencia con la economía de mercado o el amor con el deseo. El arte nos ayuda a construir una existencia más coherente con “ser humanos”, algo con que podamos discernir las cosas importantes en el proceso que relata el budismo como nacer, vivir, enfermar y morir. Arte etimológicamente es hacer algo con habilidad o técnica o saber hacer, así como la vida hay que saber vivirla.
–¿Sentís que hay alguna tendencia especial o las búsquedas son heterogéneas?
–Entre las tendencias hay muchas. El arte contemporáneo ha moldeado mucho y abierto nuevas posibilidades hacia la materialización de obras, pero me parece que lo esencial siempre en el arte es sentir el pulso de lo que se piensa y se siente en la sociedad y hoy en día con la globalización comunicacional y cognitiva, en el mundo. El arte ofrece mucho de ese espacio inasible del pensamiento como substancia al que todos tenemos acceso, nos muestra eso que todos estamos sintiendo y pensando de alguna manera, nos lo materializa, e imagina mucho más. Es por eso que es interesante, porque la imaginación suele adelantarse a lo que el presente propone.
INFLUENCIAS AFROCUBANAS
Entre las búsquedas artísticas de Ricardo Álvarez aparece la necesidad de acercarse “a formas de representación de lo invisible de la cultura afrocubana que conozco desde niño porque mi madre iba a misas espiritistas y yo la acompañaba”.
El artista cuenta: “Iba por la curiosidad de esos rituales y por la cualidad histriónica que contenían, pero cuando tenía 11 o doce años uno del médium con un espíritu montado –quiere decir poseído por un espíritu– me llamó, me hizo una limpieza con ramas, humo de tabaco y aguardiente y me dijo muchas cosas que en su momento me parecieron tonterías, pero que hasta ahora se han cumplido todas menos una y eso me dejó una gran incertidumbre”, cuenta.
“En mi espiritualidad me he inclinado más hacia el budismo, del cual he leído mucho y practicado y también se refleja mucho en mi obra, pero no puedo negar la influencia de esa cultura afrocubana, de la santería como se le conoce en Cuba”, apunta.
“Todo lo que me interpela lo pongo en obra, es una manera poética de reflexionar y es como un ritual de conocimiento que mezclado todo hace un cuerpo de obra en donde puedo reflexionar con lo que ella me brinda y al final puedo compartirlo el espectador, que hará sus propias lecturas o partirá con sus propias preguntas y no hay nada que interrogue tanto como lo que no hemos podido responder”, concluye.
SOBRE EL ARTISTA
Ricardo Álvarez nació en La Habana, Cuba, el 12 de mayo de 1970, es artista plástico y documentalista. Se formó en la prestigiosa Escuela Nacional San Alejandro de su ciudad natal, y posteriormente estudió escritura y dirección de documentales en París, Francia.
Se lo puede seguir en Instagram en @ricardoalvarez_art y sus obras se encuentran en las principales colecciones de Paraguay. A lo largo de su trayectoria, expuso en diversas galerías de Venezuela, París y Asunción. Fue artista invitado en Oxígeno Feria de Arte (2019), seleccionado para el programa “Genealogías, Puerto Casado” (2016), obtuvo una mención especial en el Premio Invernadero: Arte, Política y Experimento (2015) y logró el Primer Premio en el Concurso de Artes Visuales de la Embajada de la República Federal de Alemania en Asunción.
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Cadam Motor Show lanzó su edición 2026
La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam), realizó el lanzamiento de la 29ª edición del Cadam Motor Show. El evento estuvo encabezado por el presidente de la Cámara, Dr. Miguel Carrizosa, el vicepresidente, Dr. Víctor Servín, el gerente general, Econ. Diego Lovera y representantes de las empresas auspiciantes que acompañan esta edición.
Cadam Motor Show es la mayor exposición del mundo automotor en un solo lugar, la propuesta contempla más de 11.000 metros cuadrados de exposición, con lo mejor del mundo automotor en un solo lugar, y la participación de más de 40 marcas y 300 modelos de vehículos, entre camionetas, SUV, furgones de carga y pasajeros, entre otros.
En su 29ª edición, el evento se caracteriza por presentar lo último en tecnología e innovación automotriz, con el respaldo de los representantes oficiales de las marcas. Esta muestra, dirigida a las familias paraguayas, permite a los visitantes comparar opciones en un entorno seguro y climatizado, así como acceder a condiciones de financiamiento preferenciales, gracias a las alianzas con bancos, cooperativas y concesionarias participantes.
Las marcas presentes con distintos modelos son Audi, Bestune, BYD, Chery, Chevrolet, Citroën, Fiat, Ford, Foton, GAC Motor, GWM, Honda, iCAUR, JAC, Jeep, Jetour, Kia, Leapmotor, Lexus, Mazda, MINI, Mitsubishi, Nissan, Peugeot, Porsche, RAM, Renault, Soueast, Subaru, Suzuki, Toyota, Volkswagen y Volvo.
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Una muestra para entender los pactos sociales del Paraguay
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Pánfilo Leguizamón / Gentileza
Está habilitada en el Archivo Nacional la exposición “Cuatro tiempos de la República”, un recorrido por documentos y archivos que dan cuenta de cómo se ordenaron las cuatro principales constituciones que tuvo el país. “Al contemplar estos documentos, el visitante no solo observa piezas históricas de extraordinario valor, sino que se encuentra con las huellas materiales de la construcción de la ciudadanía, la búsqueda de la justicia y el permanente fortalecimiento de la vida democrática”, se invita.
Los responsables de la muestra “Cuatro tiempos de la República. Las constituciones en el Paraguay” indicaron que fue “concebida como un desmontaje analítico que presenta las cartas magnas paraguayas no solo como fríos compendios normativos, sino como complejos testimonios políticos e históricos de los momentos de crisis y reorganización que experimentó el territorio nacional”.
La exhibición podrá visitarse hasta setiembre en la sede del Archivo Nacional, sito en Mariscal Estigarribia esquina Iturbe, con entrada libre y gratuita. Los horarios de visita fijados para la temporada son de lunes a viernes de 7:00 a 19:00 y los sábados en horario extendido de 11:00 a 20:00.
Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional, explica que la muestra está enmarcada “dentro de la conmemoración de los 34 años de la puesta en vigencia de la Constitución de 1992. En realidad, lo que se intenta hacer es un recorrido sobre la historia constitucional del Paraguay a través de varios documentos tanto del Archivo Nacional, la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca y archivo central del Congreso de la Nación”, cuenta.
DEVENIR HISTÓRICO
“Cada constitución refleja un momento específico, los cambios políticos que se dan en ese momento y también tiene que ver con el tema sociocultural y también establecen tipos, son una especie de testimonios que nos muestran un poco todo ese devenir histórico que se inicia prácticamente con la reconstrucción del país”, expone.
“Pero también hacemos una revisión de los antecedentes de lo que sería el periodo constitucional, que son los reglamentos de gobierno o de administración política, la de 1844, que se hace en tiempo de Carlos Antonio López, y el manifiesto del gobierno provisorio que se hace en 1869”, apunta.
Explica luego que “también estamos exponiendo un documento que es un borrador de Constitución Nacional o Constitución política del año 1866, que no llegó a sancionarse, pues estábamos en plena guerra, pero está dentro de nuestro acervo”, señala.
ORGANIZACIÓN ESTATAL
“Esa es la idea de la muestra, establecer un relato, una narrativa de cómo se fue organizando el Estado a través de las constituciones y estos marcos legales que garantizaban los derechos que se establecían, cómo eso fue, cuáles fueron los conflictos que generaron y en qué momento se dieron estas constituciones”, apunta Arrúa.
El recorrido se inicia con la Constitución de 1870, “que se enmarca dentro de ese momento de reconstrucción de la República tras la guerra contra la Triple Alianza con todo lo que ese momento representa históricamente”, agrega.
Sigue señalando que “también exponemos la Constitución o la Carta Política de 1940, que es más conocida como una constitución fascista o de corte fascista, autoritario, donde se le da mayor poder al Poder Ejecutivo”, hija de un proceso bastante convulsivo y que se corresponde a su contemporaneidad.
De allí se pasa “a la Constitución de 1967, que se establece en el marco del gobierno autoritario de Alfredo Stroesnner, que digamos de cierta forma legitima o establece la continuidad del gobierno”, al consagrar la posibilidad de una reelección indefinida.
SISTEMA DE PESOS Y CONTRAPESOS
Finalmente, se llega a la Constitución del 92, “que es digamos la que se establece dentro de un proceso de democratización y que nos rige hasta nuestros días”, indica recordando que la Constitución de 1992 estableció un diseño de pesos y contrapesos buscando asegurar el equilibrio de los poderes del Estado.
En síntesis, las constituciones del Paraguay testimonian más de un siglo de historia nacional. Cada una de ellas expresa una visión particular sobre la organización del poder, el papel del Estado y los derechos de los ciudadanos, constituyéndose en un reflejo de los debates y circunstancias que marcaron a distintas generaciones de paraguayos.
A través de sus disposiciones puede observarse la evolución de conceptos fundamentales como la representación política, la participación ciudadana, la división de poderes y la protección de los derechos y garantías individuales.
MONTAJE MUSEOGRÁFICO
El montaje museográfico está dividido en cuatro grandes núcleos temáticos: el recorrido se inicia con la Constitución de 1870, ligada al proceso de reconstrucción civil, demográfica e institucional posterior a la guerra contra la Triple Alianza. Continúa con la Constitución de 1940, un texto asociado conceptualmente a la estructuración de un modelo de Estado más fuerte, interventor y centralizado.
El tercer espacio examina la Constitución de 1967, diseñada y desarrollada durante una etapa de prolongada concentración y verticalidad del poder político. Finalmente, el circuito concluye con el núcleo dedicado a la Constitución de 1992, nacida durante la transición y la recuperación democrática.
En cada una de las estaciones del Archivo Nacional, estarán disponibles los ejemplares originales impresos y manuscritos de los textos constitucionales. Las vitrinas históricas se encuentran acompañadas por reproducciones gráficas de gran formato, fragmentos explicativos destacados, galerías de fotografías de época, retratos de los legisladores, así como las firmas autógrafas y los cuños oficiales de cada periodo, elementos que permiten apreciar de cerca detalles documentales que habitualmente permanecen bajo resguardo estricto en los depósitos de seguridad.
“Los documentos aquí exhibidos forman parte del patrimonio documental de la Nación. Más allá de su contenido jurídico, constituyen testimonios materiales de los procesos históricos que dieron forma al Paraguay contemporáneo. Su preservación permite mantener viva la memoria de las decisiones, acuerdos y transformaciones que contribuyeron a definir el rumbo institucional del país”, señala el texto curatorial de la muestra.
“Al contemplar estos documentos, el visitante no solo observa piezas históricas de extraordinario valor, sino que se encuentra con las huellas materiales de la construcción de la ciudadanía, la búsqueda de la justicia y el permanente fortalecimiento de la vida democrática. Esta exposición propone, así, una reflexión sobre el camino recorrido por el Paraguay y sobre la vigencia de los principios constitucionales que continúan orientando nuestro presente y nuestro futuro”, concluye.
UN HOMENAJE ESPECIAL
La muestra “Cuatro tiempos de la República” en el Archivo Nacional nace en el marco del recientemente instaurado Día Nacional de la Constitución, que se celebrará cada 20 de junio, de acuerdo a la Ley N.° 7544, en conmemoración de la sanción de la Carta Magna vigente.
Ante ello, el presidente Santiago Peña protagonizó un acto oficial de homenaje a los convencionales constituyentes de 1992 que hizo las veces de apertura del evento el pasado 22 de junio.
La jornada de conmemoración cívica se inició en las instalaciones del Espacio Cultural Staudt y continuó con un recorrido guiado por las salas del Archivo Nacional de Asunción. El encuentro contó con la participación de la primera dama, Leticia Ocampos; la ministra de Cultura, Adriana Ortiz; autoridades del gabinete nacional, convencionales redactores del texto de 1992, historiadores e invitados especiales.
Peña consideró: “Hoy conmemoramos el nacimiento de un Paraguay verdaderamente nuevo. Nuestra Constitución de 1992 es el texto que trajo democracia, pluralismo y el respeto a nuestros derechos después de décadas de autoritarismo. Este texto es el alma de nuestra democracia”. Y agregó: “Tenemos desafíos y deudas pendientes, pero esta Carta Magna es la herramienta que nos permite resolver nuestras diferencias en paz y seguir construyendo juntos el futuro. Conocer nuestra historia es la mejor manera de defender nuestra democracia”, dijo.
Acto seguido y, como homenaje a la tarea, tomaron la palabra algunos convencionales constituyentes.
José Félix Fernández Estigarribia, convencional y ex canciller nacional, recordó los difíciles inicios en 1991 y la voluntad de asegurar las libertades civiles recuperadas en febrero de 1989. Explicó entonces que fue central establecer límites estrictos al poder presidencial, entre ellos impedir la reelección, expandir los derechos individuales, avanzar en la descentralización de los recursos públicos y blindar la libertad de expresión.
El constitucionalista Emilio Camacho destacó el amplio pacto político, social, económico y cultural entre las distintas fuerzas para llegar al resultado final que entendió satisfactorio. La alternancia democrática pacífica, la organización de elecciones libres y competitivas, y la vigencia plena de los derechos fundamentales, constituyen el dato principal de esa consideración. El experto indicó que la defensa de este marco “es una responsabilidad compartida entre los poderes estatales y la sociedad civil”.
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Recuerdos de un mitã’i churi
- Fotos: Gentileza
El artista José Quevedo ofrece un viaje a la nostalgia de la niñez transportando a una época en la que juegos manuales simples y económicos representaban la felicidad en estado puro. Utilizando como soporte bandejas industriales en desuso, el artista realiza un ejercicio de memoria y guía a través de un recorrido por la resiliencia del material oxidado.
Recorrer la muestra remite a tiempos mucho más sencillos en los que las pantallas aún no habían causado en las jóvenes generaciones los estragos de la actualidad. La serie “Tiempo” rescata historias, juegos infantiles y tiene como soporte bandejas industriales en desuso, algunas con más de 40 años de oxidación natural por el paso del tiempo. La serie nació para conmemorar los 60 años del Programa de Estudiantes-Convenio de Graduación (PEC-G) de Brasil, un histórico lazo académico y cultural que une fuertemente a Brasil y Paraguay.
“La muestra fue parte de los festejos oficiales de las seis décadas del convenio universitario. En dicho evento, además de actos protocolares, se realizaron shows artísticos musicales, proyecciones audiovisuales y esta muestra de arte visual entrelazando memorias, historias, las raíces y la cultura de ambas naciones”, explica el artista.
Sobre la temática de la muestra, Quevedo indica que “tal como el nombre lo menciona, ‘Tiempo’ en general se trata de obras que crean viajes a épocas pasadas recordando y despertando ‘saudades’. Rememorar la infancia con vivencias que son muy similares. Se trata de juegos de niños comunes tanto en Paraguay como Brasil que funcionan como un espejo que resalta la hermandad cultural entre ambos países”, añade.
CONCEPTO TÉCNICO
Las obras de la muestra –que fueron exhibidas en la Galería Lívio Abramo del Centro Cultural de la Embajada de Brasil– combinan pinturas y esgrafiados en metal reciclado (bandejas industriales con más de 40 años de desuso).
En la muestra se incluyó una ambientación musical con canciones paraguayas y brasileñas alusivas a estos juegos. El visitante recorría la galería teniendo de fondo canciones como “Che trompo arasa”, de Herminio Giménez y Eduardo Rayo; “Aquarela”, de Toquinho, y “Mi barquito de esquelita”, de Gregorio Pérez Burgos, creando un clima especial conjugando sonidos con las texturas, los colores y los recuerdos detrás de cada obra, que con trazos simples despiertan emociones y recuerdos que reviven al mitã’i akãhatã y al guri sapeca de antaño.
SOBRE EL ARTISTA
José Asunción Quevedo Allende es artista visual, fotógrafo y promotor cultural oriundo de la ciudad de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay. Es reconocido por su labor en el rescate de las tradiciones del norte de Paraguay y por ser un activo defensor de la identidad cultural nacional.
Es egresado de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Católica de Río Grande del Sur, Brasil, obteniendo las licenciaturas en Periodismo y Marketing. Cuenta con un diplomado en Responsabilidad Social y Sostenibilidad (Universidad Columbia). Se desempeña activamente en la pintura, esgrafiados en metal, murales, fotografías, instalaciones y collages.
PINTURAS Y ESGRAFIADOS SOBRE METAL
Gloria Valle Ocampos
La serie “Tiempo” es una inmersión que celebra la imaginación con un diálogo profundo entre la fragilidad del trazo, que mediante el esgrafiado (Sgraffito), la línea interactúa con la dureza del soporte, raspando enérgicamente capas del pasado para dar formas a barquitos de papel, trompos y pandorgas de aquellas épocas de mitã’i churi kasõ mboka’i.
Esta iconografía lúdica, ágil, contrasta con el origen industrial de las bandejas abandonadas, invitando al espectador a un ejercicio de introspección sobre la resiliencia y el reciclaje creativo.
El metal oxidado gana nueva vida. El soporte ya no se pertenece, ahora está cargado de historias ocultas. Fueron bandejas de metal industrial, desechadas y olvidadas por más de 40 años. La acción del tiempo y el abandono han dotado a estas piezas de una oxidación natural que actúa como una pátina, el artista no solo dibuja, sino que también interactúa mágicamente con el tiempo, recuperando partes del primer estado del metal.
La exposición se transforma en un ejercicio de meditación sobre el pasado, la nostalgia, la reconstrucción y el potencial de la resiliencia gracias a los poderes infinitos del arte, demostrando que transforma la contaminación en belleza y la historia olvidada en una nueva.