“Oppenheimer”, la épica película de Christopher Nolan sobre la creación de la bomba atómica, arrasó ayer domingo en los Critics Choice Awards al ganar el premio a la mejor película y otros siete galardones, mientras se enciende la carrera a los Óscar.
El largometraje, con una recaudación de 1.000 millones de dólares y clara favorita para los Óscar de marzo, también ganó los premios al mejor director, actor de reparto, cinematografía, banda sonora, conjunto, montaje y efectos visuales. Pese al dominio de “Oppenheimer”, el resto de categorías de interpretación premiaron a otras películas en la gala, una de las grandes citas previas a los Óscar, que este año se celebran el 10 de marzo.
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Emma Stone ganó el premio a la mejor actriz por “Pobres criaturas”, una surrealista comedia negra en la que interpreta a un cadáver victoriano reanimado con el cerebro de un bebé, que poco a poco aprende sobre el mundo, pero se niega a plegarse a sus costumbres y jerarquías sociales.
El galardón es el último que recibe después de ganar en los Globos de Oro del fin de semana pasado, al igual que Paul Giamatti, que se alzó como mejor actor por la comedia de preparatoria ambientada en los años 1970, “Los que se quedan”. Con esta victoria, el veterano actor se enfrenta a Cillian Murphy, que interpreta a J. Robert Oppenheimer en la película biográfica de Nolan, en la carrera por los Óscar.
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Los Critics Choice Awards, elegidos por casi 600 miembros de la mayor organización de críticos de Norteamérica, organizaron una alfombra roja y una lujosa gala en un antiguo hangar de aeropuerto de Los Ángeles para las grandes estrellas de Hollywood.
Aunque “Barbie” -la otra mitad del fenómeno taquillero del verano pasado “Barbenheimer”- no ha conseguido hasta ahora hacerse con los principales galardones de esta temporada de premios, recibió una lluvia de honores en otras categorías. La película ganó en las categorías de mejor comedia, guión original, canción, diseño de producción, vestuario, peluquería y maquillaje.
Fuente: AFP.
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Crítica de “The Guest” en el Festival de Karlovy Vary
- Por David Sánchez, desde Karlovy Vary (República Checa), X: @tegustamuchoelc (*).
En el panorama del cine europeo contemporáneo, hay una tendencia cada vez más clara a desplazar el conflicto desde la acción hacia la percepción: ya no se trata tanto de “qué ocurre”, sino de cómo lo cotidiano se vuelve inestable cuando se altera el punto de vista. The Guest se inscribe de lleno en esa línea, trabajando la incomodidad como una forma de lenguaje más que como un efecto dramático puntual.
La película construye su tensión desde espacios reconocibles —la casa, el entorno familiar, los encuentros sociales, incluso escenas tan aparentemente neutras como una comida en un restaurante— para ir erosionando progresivamente la sensación de normalidad. Lo interesante es que no recurre a grandes giros ni a eventos espectaculares: el malestar se produce por acumulación, por pequeñas desviaciones de conducta que, sumadas, acaban alterando la estabilidad de todo el sistema.
En ese contexto, el film dialoga con una tradición muy concreta del cine escandinavo, donde lo cotidiano nunca es del todo inocente. Desde el legado del Dogme 95 —con películas como The Idiots— hasta propuestas más recientes como The Square, existe una preocupación constante por la fricción entre normas sociales implícitas y su posible ruptura. La incomodidad no surge del exceso, sino del detalle fuera de lugar.
The Guest recoge esa herencia, pero la desplaza hacia un terreno más íntimo y psicológico. La tensión no es únicamente social o conceptual; es también emocional, sostenida en la interacción entre personajes que parecen operar bajo códigos distintos de lectura del mundo. En ese sentido, el entorno familiar —especialmente la figura de la madre y su estructura de control alrededor del bebé— funciona como un sistema de orden cerrado, casi autoimpuesto, donde cualquier desviación se percibe como amenaza.
Frente a ese marco, la película introduce una presencia que no encaja del todo, pero que tampoco puede ser expulsada fácilmente. Y es precisamente ahí donde el film empieza a adquirir una densidad distinta: en la imposibilidad de resolver esa fricción en términos claros. La tensión se vuelve estructural, no episódica.
Pero hay un punto en el que esa arquitectura formal deja de ser suficiente para explicar lo que ocurre en pantalla. Porque hay interpretaciones que no solo sostienen una película: la reescriben desde dentro. Y en este caso, ese fenómeno es especialmente evidente con Trine Dyrholm.
Su aparición en escena no funciona como una simple incorporación de personaje, sino como una alteración inmediata del registro del film. A partir de su presencia, el sistema de equilibrio que la película había ido construyendo empieza a oscilar con otra intensidad. No porque el personaje sea explícitamente disruptivo en términos narrativos, sino porque la forma en que está interpretado introduce una lógica distinta de comportamiento.
El trabajo de Dyrholm es particularmente interesante porque evita cualquier reducción fácil a categorías psicológicas. No hay una construcción lineal de la “locura” ni una intención de explicar el comportamiento desde parámetros clínicos o dramáticos convencionales. Lo que aparece es algo mucho más inestable: una forma de existencia que parece desplazarse entre estados sin fijarse del todo en ninguno.
En términos de actuación, esto se traduce en una gestión extremadamente precisa del ritmo. Hay aceleraciones repentinas en el habla, cortes de energía, silencios que no funcionan como pausa narrativa sino como suspensión de sentido. Su personaje no “expresa” emociones de forma tradicional: las reorganiza en tiempo real, generando la sensación de que la escena nunca termina de asentarse.
Ese efecto tiene un impacto directo en la puesta en escena. La cámara, que en otros momentos del film puede parecer relativamente estable, empieza a registrar una tensión distinta cuando ella está presente. No es un cambio formal explícito, pero sí perceptible: los encuadres parecen menos seguros, como si el espacio mismo perdiera consistencia.
En este punto, resulta inevitable establecer un paralelo con The Square, especialmente en lo relativo a la construcción de tensión dentro de lo cotidiano. En ambas películas, el restaurante, la conversación trivial o la interacción social mínima se convierten en escenarios de fricción. Sin embargo, mientras en Östlund la incomodidad tiende a adoptar una dimensión más conceptual o satírica, en The Guest adquiere una textura más ambigua y emocional, en gran parte gracias a la interpretación de Dyrholm.
Lo que ella introduce es una forma de incertidumbre afectiva. El espectador no sabe exactamente cómo posicionarse frente al personaje: puede resultar perturbador en un momento y extrañamente magnético en el siguiente. Esa ambivalencia no está resuelta ni dirigida; emerge de una actuación que se niega a estabilizar su propio significado.
Hay también un trabajo físico muy específico. Dyrholm alterna entre ocupaciones muy intensas del espacio —donde su presencia parece dominar el encuadre— y momentos de repliegue casi abrupto, como si el cuerpo dejara de responder a una lógica coherente de continuidad. Esa oscilación produce una sensación constante de imprevisibilidad, que afecta directamente a la lectura de las escenas.
En relación con la herencia del cine escandinavo, este tipo de construcción no es completamente ajeno. El legado del Dogme 95 ya planteaba la idea de reducir mediaciones y exponer la fragilidad de lo social en su forma más directa. Aunque The Guest no se adscribe formalmente a esos principios, sí conserva su espíritu en la forma en que evita suavizar la incomodidad.
La diferencia es que aquí la incomodidad no depende únicamente de la situación, sino de la persona que la atraviesa. Y en ese sentido, el personaje interpretado por Dyrholm no funciona solo como catalizador del conflicto, sino como agente de redefinición del propio marco narrativo.
Incluso las escenas más aparentemente cotidianas —una conversación banal, un intercambio doméstico, una espera— se ven alteradas por su presencia. No porque ocurra algo extraordinario, sino porque la lógica interna de la escena deja de ser estable. El resultado es un estado de tensión sostenida que no busca resolución inmediata.
Es en este punto donde su interpretación adquiere una dimensión casi estructural dentro del film. No se limita a representar un tipo de personaje: introduce una forma distinta de organizar la realidad cinematográfica. La película, en cierto modo, se adapta a ella.
Y esto es lo que acaba definiendo la experiencia de The Guest: un equilibrio inestable entre un dispositivo formal muy consciente de la tradición escandinava de la incomodidad —desde The Square hasta la estela del Dogme 95— y una interpretación central que desborda cualquier intento de encaje.
En última instancia, Trine Dyrholm no solo interpreta un personaje dentro de la película. Su trabajo redefine el tipo de película que estamos viendo en cada escena.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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“Obsesión”, terror de bajo presupuesto que arrasa en la taquilla mundial
La película de terror de bajo presupuesto “Obsesión”, del debutante Curry Barker, va camino de convertirse en uno de los filmes más rentables de la historia, después de haber recaudado más de 400 millones de dólares en el mundo. Tras presentarse en el Festival de Toronto el año pasado y estrenarse en los cines a principios de mayo, el filme se ha convertido en todo un fenómeno en los últimos dos meses, especialmente entre el público de la Generación Z.
Este éxito ha catapultado a Barker, de 26 años, de creador de vídeos en YouTube a los grandes nombres de Hollywood, con un largometraje que costó entre 750.000 y un millón de dólares. “En términos de proporción entre la taquilla mundial y el presupuesto de producción, ‘Obsesión’ va a ser el mayor éxito de todos los tiempos, lo cual es extraordinario”, dijo a AFP Bruce Nash, fundador de la web especializada The Numbers.
La película, que cuenta cómo un chico utiliza un amuleto para que su amiga de toda la vida --su amor platónico-- se enamore de él, ya alcanzó unos 430 millones de dólares en todo el mundo, superando el thriller “El proyecto de la bruja Blair” (1999), un filme de un presupuesto de 600.000 dólares que recaudó unos 250 millones, según Nash.
A nivel general, las grandes producciones de Hollywood como “Avatar”, “Frozen” o “Titanic” consiguieron montos mucho más importantes, pero también necesitaron un financiamiento colosal, muy superior al de “Obsesión”.
De YouTube a la gran pantalla
Barker superó en taquilla al otro fenómeno de terror de este año: “Backrooms”, de Kane Parsons, de 20 años, que recaudó 360 millones de dólares con un presupuesto de unos 10 millones de dólares.
Ambas películas están entre las 10 más taquilleras de 2026, lo que refleja el interés por este género entre el público joven y marca el inicio de lo que se perfila como una nueva tendencia: creadores de contenido en redes sociales que dan el salto al cine.
Estos directores “son una esperanza para el futuro del cine”, dijo recientemente el cineasta Christopher Nolan a la prensa en la presentación en París de su monumental “La odisea”.
Barker se mudó de su ciudad natal de Mobile, en Alabama, a Los Ángeles tras terminar los estudios de secundaria, con la idea de estudiar cine y formarse como actor. Mientras intentaba encontrar empleos en el sector, trabajó en la restauración.
Consiguió un pequeño papel en la serie “Siempre hay sol en Filadelfia” y trabajó supervisando protocolos sanitarios anticovid durante la pandemia en otra producción.
En paralelo, él y su colaborador Cooper Tomlinson probaban contenido en línea, entre gags en TikTok e Instagram y cortometrajes de terror como “The chair” en su canal de YouTube “That’s a bad idea”.
“En ese tiempo, aprendes a dominar el ritmo, descubres trucos, entre ellos cómo captar la atención de alguien en los primeros tres segundos”, aseguró Barker hace poco en el pódcast The big picture.
El joven director ya tiene varios proyectos en marcha: un segundo largometraje, “Anything but ghosts”, en el que él mismo actúa junto a Tomlinson. Y se encargará de una nueva versión del clásico “La masacre de Texas” (1974). “Tengo mucho que sopesar y de ahí viene realmente el estrés. No sé qué hacer después”, dijo a The Hollywood Reporter.
Fuente: AFP.
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Mujeres privadas de libertad compartieron un espacio de cine y reflexión
Un total de 145 mujeres privadas de libertad del Módulo 5 (condenadas) del Complejo Penitenciario para Mujeres (Comple), en Emboscada, participaron de la proyección del documental argentino “La mujer de la fila” (2025), una iniciativa que abrió un espacio de reflexión e intercambio sobre las vivencias del encierro y sus efectos en las mujeres y sus familias. El drama carcelario protagonizado por Natalia Oreiro y dirigido por Benjamín Ávila se basa en hechos reales acerca de una mujer que descubre el difícil mundo que padecen los familiares de detenidos cuando su hijo es encarcelado.
La jornada contó con la presencia de Andrea Casamento, activista argentina de derechos humanos e inspiración de la película, acompañada por Patricia Tevez, quienes integran la Asociación de Familiares de Detenidos de Argentina y compartieron con las asistentes sus vivencias como familiares de personas privadas de libertad, así como su trayectoria en la defensa de los derechos humanos.
Durante la proyección, las participantes manifestaron una profunda emoción al verse reflejadas en muchas de las situaciones que retrata el documental, especialmente aquellas vinculadas con los lazos familiares, la maternidad, la espera y las distintas formas en que el encierro impacta en la vida de las mujeres.
Esta actividad fue organizada de manera conjunta por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), el Centro de Estudios Judiciales (CEJ) y el Ministerio de Justicia, en el marco de la iniciativa “La Mujer de la Fila: cuidados, resistencia y derechos”. La apertura estuvo a cargo de Óscar Ayala del MNP, y de la directora del Comple, Yudith Franco, quienes resaltaron la importancia de generar espacios de escucha, reflexión y participación dentro de los centros penitenciarios.
Al concluir la función se desarrolló un conversatorio con Andrea Casamento y Patricia Tevez, quienes relataron sus experiencias acompañando durante años a familiares de personas privadas de libertad y respondieron a las inquietudes del grupo. Estuvieron acompañadas por el comisionado nacional Fabio Franco, así como por las comisionadas Elba Núñez, Magdalena Palau y Claudia Sanabria.
En el intercambio, las participantes plantearon diversas demandas relacionadas con sus condiciones de vida dentro del establecimiento, mientras que las autoridades del Comple respondieron a las consultas y observaciones, en un ejercicio de escucha orientado a fortalecer la comunicación y promover mejoras en el contexto de privación de libertad.
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Festival de Venecia abrirá con el drama “Ink” sobre el magnate Rupert Murdoch
Una película sobre el magnate de los medios Rupert Murdoch, dirigida por el británico Danny Boyle, autor de “Trainspotting”, abrirá el Festival de Venecia en septiembre, anunció ayer jueves el certamen. “Ink” cuenta cómo Murdoch compró en 1969 el tabloide británico The Sun y lo convirtió en el diario más vendido del país mediante una combinación de deporte, sexo y política de derechas.
El multimillonario australiano está interpretado por Guy Pearce (“Memento”), y el nuevo director de la cabecera, Larry Lamb, corre a cargo de Jack O’Connell (“Pecadores”). La historia se sitúa en 1969, “el año en que pisamos por primera vez la Luna, y el año en que Rupert Murdoch y Larry Lamb lanzaron un periódico que iba a cambiar el mundo mucho más”, afirmó Boyle en un comunicado conjunto con el Festival de Venecia.
La película, basada en una obra de teatro del mismo nombre del guionista James Graham, se estrenará en la noche de apertura del certamen, que se celebrará del 2 al 12 de septiembre.
Boyle, que saltó a la fama por “Trainspotting” (1996), ganó el Óscar a mejor director y mejor película por “Slumdog Millionaire” (2008). Uno de sus filmes ya trató otra figura histórica del mundo empresarial, “Steve Jobs” (2015), sobre el fundador de Apple.
La programación completa de la Mostra, uno de los tres grandes festivales europeos junto a Cannes y Berlín, se dará a conocer probablemente la próxima semana. Por el momento ya se anunció que dos grandes de Hollywood, George Clooney y Ellen Burstyn (“Alicia ya no vive aquí”, “El exorcista”), recibirán un León de Oro honorífico por su carrera.
Fuente: AFP.