La estrella estadounidense Tom Cruise lucha contra la inteligencia artificial sin olvidar las acrobacias en “Misión Imposible: Sentencia Mortal”, la séptima entrega de la serie, dividida por primera vez en dos capítulos, tras un rodaje accidentado. La película narra la lucha del “agente especial” Ethan y sus colegas contra un programa de inteligencia artificial que pone en peligro a la humanidad.
Filmada con interrupciones a lo largo de casi tres años, a causa del covid, la película se estrena finalmente el 12 de julio en España y América Latina. La cinta a punto estuvo de convertirse en una verdadera misión inalcanzable: además de los casos de covid en el equipo de rodaje, hubo polémica en torno a la destrucción de un puente ferroviario en Polonia que finalmente se resolvió cambiando la localización.
Dirigida por Christopher McQuarrier, la cinta muestra la acrobacia quizás más arriesgada de Cruise hasta la fecha: saltar en moto sobre un enorme precipicio y luego abrir el paracaídas en caída libre, a apenas unos centenares de metros del suelo.
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“Necesitas chocolate”
Ethan está rodeado de su equipo habitual, empezando por Luther (Ving Rhames) y Benji (Simon Pegg), al que se une Grace, una ladrona de alto vuelo (Hayley Atwell). “Me entrené cinco meses antes ni siquiera de empezar a rodar”, explicó Atwell en entrevista zoom con la AFP.
Tom Cruise es famoso no solamente por realizar sus propias acrobacias, sino por idear con el director de turno las escenas más espectaculares y retorcidas posibles, que rueda tantas veces como sea necesario, para sufrimiento o goce de sus actores. “Me acuerdo de una escena en la que estamos dentro de un tren, en posición vertical”, reveló Atwell. Esa escena es el momento culminante de la película, tras más de 2h30 de acción sin pausa.
“Teníamos que pasar de un vagón de tren en posición horizontal a uno vertical en seis segundos. Creo que lo hicimos cinco o seis veces. Y había que volverlo a hacer. Y Tom que me mira y me pregunta: “¿estás bien?, ¿Qué necesitas?”. “Pues no lo sé. No sé ni siquiera si sé algo”, musitó la actriz. “Y él me dijo: ‘necesitas chocolate’. Y pues sí, eso es lo que necesitaba”, concluye con una sonrisa.
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Ciertas tensiones
“Conozco a Tom desde hace 17 años, y no creo que yo sea capaz de hacer las cosas que hace. Se entrena duro, al punto de que arriesga literalmente su vida”, explicó Simon Pegg a la AFP. La película empezó a gestarse durante el rodaje de “Top Gun: Maverick”, estrenada el año pasado y también protagonizada por Tom Cruise, cuyo guión fue coescrito por Christopher McQuarrie.
Ambos concibieron por primera vez una “Misión Imposible” dividida en dos partes, que fueron rodadas simultáneamente en los cuatro rincones del planeta. El rodaje no estuvo exento de tensiones, según se deduce de un sermón a gritos que Cruise le echó a integrantes del equipo de rodaje, a causa del aparente olvido de las mascarillas, en plena pandemia. La grabación fue filtrada a los medios de comunicación a finales de 2020.
La saga cinematográfica “Misión Imposible”, basada en una popular serie televisiva de los años 60, arrancó en 1996 con un episodio que recibió buenas críticas, dirigido por Brian de Palma. Casi tres décadas después, se ha convertido en un auténtico filón, con unos ingresos de taquilla de más de 3.500 millones de dólares a lo largo de casi tres décadas.
Fuente: AFP.
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Recam destaca el crecimiento de la presencia audiovisual del Mercosur
El 46.º encuentro de la Reunión Especializada de Autoridades Cinematográficas y Audiovisuales del Mercosur (Recam) destacó la 2.º Mostra Mercosul Audiovisual en Brasil, la presentación del ciclo “Nuevas narrativas en animación” y el anuncio de los ganadores del 2.º Concurso de Cortometrajes del Mercosur “Fronteras y encuentros”, al realizar un balance de los principales logros.
Con foco en los avances nacionales y regionales, el fortalecimiento de la circulación audiovisual, las coproducciones y la articulación de políticas públicas en el sector, la Recam realizó su 46.º reunión ordinaria, bajo la Presidencia Pro Tempore de Paraguay, con la participación, en modalidad virtual, de las delegaciones de Argentina, Brasil y Uruguay.
Durante el encuentro, celebrado el 4 de mayo, los asistentes destacaron los resultados de la Red de Salas del Mercosur y de la 2.º Mostra Mercosul Audiovisual realizada en Brasil, que alcanzó 367 puntos de exhibición, celebró más de 600 funciones y reunió cerca de 20 mil espectadores.
Animación y cortometrajes
La reunión también fue la oportunidad de presentar el ciclo Nuevas narrativas en animación, que amplía las posibilidades expresivas del lenguaje animado y propone miradas contemporáneas sobre la región, valorando el rol de la Plataforma Mercosur Audiovisual como herramienta clave para la difusión regional, de acceso público a obras de la región y con una gestión activa del catálogo de cortometrajes.
Otro de los temas centrales fue el anuncio de los ganadores del 2.º Concurso de Cortometrajes del Mercosur “Fronteras y Encuentros”, iniciativa que permite incorporar nuevas obras al catálogo regional, fortaleciendo la diversidad de contenidos y su circulación en distintos territorios.
En la categoría documental, la obra ganadora fue “El último anzuelo” (Argentina), dirigida por Gonzalo Solari, reconocida “por la sensibilidad con la que utiliza el lenguaje documental para dar relevancia a lo sencillo, abordando las fronteras del tiempo, las ausencias y la memoria. El hilo de pesca se convierte en una metáfora sutil que enlaza afectos, recuerdos y vínculos”.
En la categoría ficción, el premio fue para “Más que el mar” (Uruguay), dirigido por Juan Ignacio Fernández, destacando “el buen uso de los recursos cinematográficos y las actuaciones para contar una historia en la que los silencios se convierten en una frontera invisible para la conexión, explorando de forma sutil las tensiones de la masculinidad en la relación entre padre e hijo y convirtiendo al Río de la Plata en una metáfora de las distancias”.
El jurado también otorgó menciones especiales a obras con diversidad de miradas y lenguajes para abordar la temática propuesta, explorando distintas fronteras y encuentros de la región. En ficción fueron reconocidas “Por la gaseosa” (Argentina), “MUM” (Brasil), “Misiones, 1756” (Argentina), “Espelho da memoria” (Brasil), “Veredas” (Brasil) y “Ñembyasy” (Paraguay); mientras que en la categoría documental las menciones fueron otorgadas a “Por la tierra” (Paraguay-Argentina), “Entre paredes y vínculos” (Uruguay) y” Entre fronteiras: vozes do guarani” (Brasil).
El jurado estuvo conformado por representantes del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), de Argentina; de la Secretaría del Audiovisual (SAv), de Brasil; del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP) y de la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU), con la coordinación de la Secretaría Técnica de la Recam.
Acuerdo regional
Durante la reunión, la Recam también celebró que la internalización del Acuerdo Mercosur de Coproducción Cinematográfica y Audiovisual, está en etapas avanzadas en los países, al tiempo que el Comité Jurídico continúa trabajando en la elaboración del Reglamento Interno para su pronta implementación. Asimismo, evaluó los resultados del Programa de Fortalecimiento de Proyectos de Coproducción, cuya edición 2025 culminó con la participación de proyectos en Ventana Sur, proyectando su continuidad para este año.
También las delegaciones presentes en la reunión alcanzaron a su vez avances en la preparación de acciones para el Mercado Audiovisual Entre Fronteras (MAEF) y Ventana Sur 2026, así como en el seguimiento del proyecto presentado al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), orientado al fortalecimiento del patrimonio audiovisual regional.
Las autoridades también mantuvieron conversaciones con la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA), con el objetivo de explorar líneas de cooperación, como formación y desarrollo del sector, fomentando la articulación entre actores públicos y privados.
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Almodóvar intenta por séptima vez ganar la Palma de Oro con “Amarga Navidad”
Con “Amarga Navidad”, que se presenta este martes en Cannes, Pedro Almodóvar aspira a alzarse con la Palma de Oro, después de haberlo intentado seis veces, desde su primera selección con “Todo sobre mi madre”, hace más de 25 años. Aunque Cannes ha premiado varias veces sus obras, como al mejor actor en “Dolor y gloria” (2019) o al mejor guion e interpretación femenina por “Volver” (2006), al cineasta español se le resiste el máximo galardón del festival de cine francés.
Además de presentar varias de sus películas más destacadas, Almodóvar, de 76 años, ha formado parte en dos ocasiones del jurado de la muestra, en 1992 como miembro, y en 2017, como presidente.
“Todo sobre mi madre” (1999)
A pesar de lo que auguraban todas las quinielas, “Todo sobre mi madre” no consiguió la Palma de Oro, que fue para “Rosetta”, de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne. Almodóvar tuvo que contentarse con el premio a la mejor dirección.
De aquella primera experiencia, el director manchego tiene un “recuerdo maravilloso”, puesto que el filme gustó tanto al público como a la crítica, “lo que no es frecuente”, dijo en aquella época. “Sentir en directo el amor del público fue especialmente emocionante”, recordó.
“Volver” (2006)
En 2006, fue el británico Ken Loach, con “El viento que agita la cebada” quien le arrebató el premio y “Volver” se quedó con el galardón al mejor guion y la distinción colectiva a la mejor interpretación femenina, donde figuraban entre otras Penélope Cruz y Carmen Maura.
Al final de la proyección de “Volver”, Almodóvar vivió uno de los momentos más emotivos en la Croisette: “Fue cuando sequé las lágrimas de emoción que inundaban el hermoso rostro de Penélope Cruz”, rememoró.
“Los abrazos rotos” (2009)
Tres años más tarde, Almodóvar regresó a la alfombra roja de Cannes con Penélope Cruz, su actriz fetiche. En aquella ocasión, estaban en liza, entre otros, Quentin Tarantino, Ken Loach, Elia Suleiman y Marco Bellocchio.
Pero la máxima recompensa ese año fue para “La cinta blanca”, del austríaco Michael Haneke.
“La piel que habito” (2011)
Por primera vez con un filme sin Penélope Cruz, el cineasta español lo intentó con “La piel que habito”, protagonizada por Elena Anaya y Antonio Banderas. En la selección sobresalieron una vez más los cineastas asiduos al certamen, como los hermanos Dardenne y el estadounidense Terrence Malick que, con “El árbol de la vida”, se llevó la máxima recompensa.
El director de fotografía de la película, José Luis Alcaine, colaborador habitual de Almodóvar, ganó el premio Vulcain al mejor artista-técnico.
“Julieta” (2016)
De nuevo el cineasta manchego compitió frente a los hermanos Dardenne y Ken Loach, además del brasileño Kleber Mendonça Filho, Xavier Dolan y Jim Jarmusch. El británico, con su drama social “Yo, Daniel Blake”, le arrebató por segunda vez la Palma de Oro.
De aquella edición, Almodóvar recuerda que él mismo se sorprendió de que la “formidable” “Toni Erdmann” de la alemana Maren Ade se fuera con las manos vacías. El premio es el fruto “de la decisión de nueve personas” del jurado y a veces “no corresponde al gusto de los espectadores o de la prensa”, admitió.
“Dolor y gloria” (2019)
En la cinta más introspectiva de Almodóvar hasta entonces, Antonio Banderas interpreta a un cineasta solitario en el crepúsculo de su carrera, mientras Penélope Cruz encarna a la madre del director.
Ese año, la cinta de Almodóvar estaba, durante todo el festival, entre las favoritas para ganar... hasta que en los últimos días se proyectó “Parásitos”, el thriller surcoreano que se llevó finalmente la Palma de Oro e hizo historia luego en los Óscars.
Banderas, quien no escondió una cierta “amargura” porque su mentor no fuera premiado en Cannes, se llevó el premio a la mejor interpretación masculina.
“Amarga Navidad” (2026)
Almodóvar vuelve con un filme centrado en un cineasta, esta vez con problemas de inspiración. El argentino Leonardo Sbaraglia, con su barba y su pelo rizado canoso, da vida al alter ego del director manchego. Completan el reparto Bárbara Lennie, Victoria Luengo y Aitana Sánchez-Gijón. En medio de espectaculares imágenes de Lanzarote, en las islas Canarias, la historia invita a reflexionar sobre la autoficción y el uso que hacen los creadores de la realidad de su entorno en sus obras.
Fuente: AFP.
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Elon Musk pierde juicio contra OpenAI por prescripción de su demanda
Un jurado de una corte estadounidense desestimó el lunes la demanda de Elon Musk contra OpenAI y sus cofundadores por haber sido presentada fuera de plazo, lo que pone fin a una batalla judicial clave en el sector de la inteligencia artificial y de Silicon Valley. Musk demandó a OpenAI por pasar de ser una modesta organización sin ánimo de lucro a un gigante valorado en 850.000 millones de dólares.
Los miembros del jurado del tribunal federal de Oakland (California) consideraron que los hechos demandados habían prescrito, por lo que desestimaron la demanda contra el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman; su presidente, Greg Brockman; la Fundación OpenAI y Microsoft.
La decisión fue ratificada y confirmada por la jueza del caso, Yvonne González Rogers. Durante las tres semanas de audiencias previas pasaron por el estrado varias de las grandes figuras de la IA. En su cuenta en X, el magnate anunció que apelará el caso, ya que “el jurado nunca se pronunció realmente sobre el fondo del asunto” y que “saquear organizaciones benéficas es increíblemente destructivo para la filantropía en Estados Unidos”.
La persona más rica del mundo también arremetió en redes contra la jueza Gonzalez Rogers por sentar un “precedente terrible”, acusándola de ser una “jueza activista” que utilizó al jurado para cubrir un fallo defectuoso que podría haber dictado ella misma.
Sin embargo, Musk borró ese tuit unas horas más tarde.
Intento de sabotaje
OpenAI veía amenazado su futuro en caso de haber perdido esta causa. Una de las posibles consecuencias era que fuera obligada a funcionar de nuevo sin ánimo de lucro.
Esta medida habría frenado por completo su programada salida a bolsa y echado por tierra los miles de millones de dólares de inversores como Microsoft, Amazon y SoftBank en medio de la carrera por el negocio de la IA.
“La conclusión del jurado confirma que esta demanda fue un intento hipócrita de sabotear a un competidor”, declaró el abogado de OpenAI, William Savitt, a las puertas del tribunal.
El dueño de SpaceX y Tesla alegaba que Altman y Brockman habían utilizado una donación de 38 millones de dólares que había realizado a OpenAI para que operase como un centro de desarrollo de IA en beneficio de la humanidad.
Musk argumentó en su comparecencia que el giro de OpenAI, de una organización sin ánimo de lucro hacia una de las principales compañías del sector, traicionaba su mandato original.
El jurado tuvo que resolver primero una cuestión preliminar: si los hechos que demandó Musk en 2024 habían prescrito.
La jueza señaló antes de las deliberaciones que el veredicto del jurado sobre la prescripción sería consultivo, pero afirmó que probablemente seguiría su recomendación.
De haber seguido el caso, los miembros del jurado —y, en última instancia, la jueza— habrían tenido que determinar si los cofundadores de OpenAI se apropiaron indebidamente de las donaciones de Musk e incumplieron sus promesas con el fin de seguir una vía comercial y enriquecerse.
Duelo de multimillonarios
El jueves, el abogado de Musk, Steven Molo, atacó la credibilidad del director ejecutivo de OpenAI, al invocar la visión fundacional de la compañía: “Una organización sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo seguro de la inteligencia artificial, de código abierto en la medida de lo posible, en beneficio de la humanidad”.
La abogada de OpenAI, Sarah Eddy, respondió con un ataque contra Musk, para lo que usó el testimonio de Shivon Zilis —una socia comercial de Musk con quien tiene cuatro hijos— y que había actuado como intermediaria entre las partes de este caso.
“Ni siquiera las personas que trabajan para él, ni siquiera la madre de sus hijos, pueden respaldar su versión”, dijo Eddy.
Musk abandonó OpenAI en 2018 y desde entonces ha llevado a cabo proyectos de IA a través de su empresa aeroespacial SpaceX después de absorber su startup de este campo, xAI.
Altman, que fue despedido inesperadamente por la junta directiva de OpenAI en noviembre de 2023 por falta de transparencia antes de ser readmitido a petición de los empleados, sale de este juicio con graves acusaciones de manipulación y de fomentar una cultura laboral tóxica, denuncias sobre las que el jurado no se ha pronunciado.
Fuente: AFP.
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Cannes 2026: crítica del film “L’Espèce explosive”
- Por David Sánchez, desde Cannes (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
“L’Espèce explosive”, presentada en la Quinzaine des Cinéastes 2026 del Festival de Cannes, fue proyectada dentro de la sección paralela organizada por la SRF (Société des Réalisateurs de Films), concretamente en el Théâtre Croisette y en varias salas satélite de Cannes como Les Arcades, Le Raimu y Studio 13. La película de Sarah Arnold, formada en la ENSAV de Toulouse, llegó al festival como uno de los “polars rurales” franceses más comentados de la selección y, viendo el resultado, se entiende por qué.
No porque sea una obra maestra ni porque revolucione el cine social francés, sino porque entiende algo fundamental: la miseria contemporánea entra mejor cuando se mezcla con humor absurdo. Y ahí es donde L’Espèce explosive encuentra su personalidad.
La premisa parece salida de un cruce imposible entre el thriller rural francés, el cine social de provincias y una comedia alcohólica medio desesperada. En el noreste de Francia, los jabalíes destruyen los cultivos y la tensión entre agricultores, cazadores y élites locales termina explotando. Brun, un agricultor arruinado interpretado por Jean-Louis Coulloc’h, desaparece después de quebrarse psicológicamente ante la presión económica y social. Un año más tarde aparece Fulda, un gendarme corso sancionado y trasladado disciplinariamente, encargado de investigar el caso mientras se hunde lentamente entre vodka, depresión y ataques de intuición brillante.
La directora Sarah Arnold, que venía del cortometraje y de festivales como Locarno o Clermont-Ferrand, construye aquí un primer largometraje bastante sólido a nivel atmosférico. La fotografía de Noé Bach convierte el paisaje rural francés en algo húmedo, decadente y casi apocalíptico. No hay romanticismo campesino. Hay barro, campos destruidos, pueblos que parecen detenidos en el tiempo y personajes agotados por un sistema económico que ya no les pertenece.
Pero lo que realmente sostiene la película es Alexis Manenti.
Y aquí está lo curioso: Alexis Manenti lleva años interpretando personajes que parecen vivir permanentemente al borde de una explosión nerviosa. Desde Les Misérables hasta muchos thrillers franceses recientes, siempre transmite esa intensidad seca, casi incómoda, como si algo terrible pudiera pasar en cualquier momento. Lo interesante de L’Espèce explosive es que el guion decide convertir esa percepción del actor en parte del propio personaje. Los demás policías hablan constantemente de Fulda como alguien excesivo, demasiado intenso, demasiado inestable. La película es plenamente consciente de la imagen pública cinematográfica de Manenti y juega con ella.
Además, el hecho de que Fulda sea corso introduce un humor bastante bruto, pero muy eficaz. Hay bromas recurrentes sobre Córcega, sobre explosivos y sobre la idea medio caricaturesca de que si algún día la comisaría vuela por los aires ya saben quién será el culpable. Es un humor muy francés, bastante incorrecto políticamente, apoyado en el viejo imaginario de los corsos como figuras cercanas al crimen organizado, al separatismo o directamente a la violencia explosiva. Y funciona porque la película nunca convierte el chiste en una simple burla; lo utiliza para reforzar la sensación de que Fulda siempre será visto como un elemento extraño dentro de la institución.
Lo complicado del trabajo de Manenti es el equilibrio tonal. Tiene que ser un policía creíble, un hombre emocionalmente roto, un personaje algo ridículo, un tipo raro y, además, generar empatía. Y eso es muy difícil. Porque si fuerzas demasiado la excentricidad, el personaje se vuelve caricaturesco; si lo haces demasiado seco, la película pierde toda la comicidad. Manenti encuentra un punto intermedio muy inteligente. Nunca parece actuar “para la cámara”. La locura del personaje aparece en detalles pequeños: silencios incómodos, miradas fuera de lugar, reacciones mínimas con sus compañeros de la gendarmería, formas de caminar o de quedarse quieto.
Eso hace que Fulda no parezca un loco cinematográfico exagerado, sino un hombre ligeramente roto por dentro.
Y probablemente ahí está el motivo por el que se come completamente la película. Cuando él desaparece de escena, el film pierde tensión y personalidad. No es una interpretación grandilocuente ni diseñada para clips de premios, pero sí una actuación extremadamente difícil de construir. Y sinceramente parece muy posible que pueda entrar en la conversación de los César du Cinéma. No porque haga algo espectacular, sino porque consigue algo mucho más complejo: parecer natural dentro de un personaje completamente inestable.
A su alrededor, Ella Rumpf aporta bastante humanidad como Stéphane, la psicóloga de la gendarmería. Su relación con Fulda evita caer en el cliché romántico típico y funciona mejor cuando ambos personajes parecen igual de perdidos. Vincent Dedienne añade una comicidad seca bastante efectiva y Jean-Louis Coulloc’h aporta todo el peso trágico relacionado con el hundimiento económico rural.
Porque, en el fondo, la película habla sobre eso: la pelea del de abajo contra el de arriba.
No solamente la oposición entre el pueblo y las élites parisinas que llegan a cazar como si el territorio rural fuera un parque temático para ricos. También dentro de las propias instituciones aparece esa lucha vertical constante. Fulda es un personaje minúsculo enfrentándose continuamente a estructuras mucho más grandes que él: superiores policiales, políticos locales, empresarios, notables regionales. La película retrata bastante bien esa sensación contemporánea de impotencia social donde parece que el dinero y el poder aplastan cualquier posibilidad de resistencia.
Y aquí es donde inevitablemente aparece la comparación con La Loi du marché de Stéphane Brizé. Ambas películas comparten esa idea de la violencia económica ejercida desde arriba sobre individuos normales. Pero donde Brizé optaba por un hiperrealismo casi ascético, extremadamente serio y deliberadamente incómodo, Sarah Arnold introduce humor absurdo, thriller policiaco y personajes grotescos. Y sinceramente se agradece.
Porque L’Espèce explosive podría haber sido muy pedante. Tenía todos los ingredientes para convertirse en otro drama social francés de gente sufriendo durante hora y media bajo cielos grises. Sin embargo, el humor idiota —los comentarios sobre los corsos, los policías inútiles, el absurdo de investigar jabalíes gigantes como si Fulda fuera un Sherlock Holmes rural y alcohólico— permite que el espectador respire.
Eso no significa que la película esté completamente equilibrada. Hay problemas claros. El simbolismo de los jabalíes termina siendo demasiado insistente. Algunos secundarios desaparecen sin desarrollo. Y el último tercio parece no decidirse entre thriller, sátira política o drama social. Visualmente tampoco hay una personalidad formal especialmente innovadora: cámara nerviosa, tonos apagados, realismo sucio. Todo correcto, pero pocas imágenes permanecen realmente en la memoria.
Sin embargo, la película funciona porque entiende muy bien su mezcla de tonos. Y porque Alexis Manenti sostiene todo el edificio con una interpretación extremadamente complicada que nunca parece esforzada.
Uno de los elementos más importantes sea la música de la compositora uruguaya Florencia Di Concilio, que aporta una mezcla muy interesante entre tensión contenida y melancolía extraña. Su trabajo evita que la película caiga en el miserabilismo absoluto y acompaña muy bien ese tono híbrido entre thriller, sátira y drama social. Di Concilio ya había demostrado una enorme sensibilidad atmosférica en trabajos anteriores como Calamity, y aquí vuelve a construir una música que no subraya emocionalmente las escenas de manera obvia, sino que parece contaminar lentamente el ambiente.
No es cine revolucionario. No es una obra maestra del polar francés. Pero sí una película inteligente dentro de su modestia, capaz de hablar de desigualdad, corrupción y rabia social sin convertirse en una conferencia deprimente sobre la lucha de clases. Y hoy eso, dentro del cine social europeo, ya es bastante raro.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.