La elección de Ucrania para este año es la Orquesta Kalush, con la canción de cuna en versión rap “Stefania”, para participar en el Festival de la Canción de Eurovisión previsto en mayo en Turín (norte de Italia), confirmaron los organizadores del evento el lunes último.
La productora ejecutiva de Eurovisión, Simona Martorelli, dijo que la delegación de Ucrania había confirmado y enviado todos los materiales requeridos a tiempo. “Es absolutamente admirable, dada la situación”, añadió.
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Cantada a una madre, la canción incorpora música tradicional ucraniana e incluye la siguiente frase: “Siempre encontraré el camino a casa, aunque todos los caminos estén destruidos”. Como se pide a todos los invitados al festival, el grupo intentará grabar un video, en caso de que no puedan participar en el evento.
El 25 de febrero, el Comité Ejecutivo de Eurovisión decidió excluir a Rusia del concurso de este año. El certamen, que tiene un público potencial de cerca de 1.000 millones de telespectadores, tendrá lugar entre el 10 y el 14 de mayo en Turín, Italia.
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Boicot contra artistas rusos
Ningún representante ruso podrá participar este año en el Festival de la Canción de Eurovisión debido a la invasión de Ucrania por tropas rusas, anunció la Unión Europea de Radiodifusión (UER). “La decisión refleja la preocupación de que, a la vista de la crisis sin precedentes en Ucrania, la inclusión de Rusia en el festival de este año desacredite el concurso”, afirmó la UER en un comunicado.
Los organizadores indicaron que antes de tomar su decisión, realizaron “una amplia consulta con todos sus miembros”. A consecuencia de esta resolución, ningún artista ruso podrá participar en el popular certamen televisivo anual y Rusia no podrá participar en la votación. “Rusia ha sido totalmente excluida de todo el evento”, que congrega a millones de telespectadores, dijo a la AFP un portavoz de la UER.
“Estamos decididos a proteger los valores de un concurso cultural que propicia los intercambios internacionales y el entendimiento mutuo, une a los públicos, celebra la diversidad a través de la música y une a a toda Europa en un único espectáculo”, subrayó la UER. Eurovisión reúne a numerosos organismos de la radiotelevisión pública y tiene un público potencial de cerca de 1.000 millones de telespectadores.
Fuente: AFP.
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Intenso bombardeo ruso sobre Kiev lastra esperanzas de paz
Los intensos ataques rusos del jueves con cientos de drones y decenas de misiles contra Kiev causaron al menos 24 muertos, entre ellos tres niños, informaron este viernes los rescatistas. La fuerza aérea ucraniana aseguró el jueves que Rusia lanzó 675 drones y 56 proyectiles, principalmente contra la capital, y añadió que sus unidades de defensa aérea derribaron 652 de esas aeronaves no tripuladas y 41 cohetes.
Periodistas de la AFP en Kiev escucharon las sirenas antiaéreas antes de que varias olas de fuertes explosiones obligaran a los residentes a refugiarse en estaciones de metro. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que más de 20 sitios de la capital resultaron dañados, incluidos edificios residenciales, una escuela, una clínica veterinaria y otras infraestructuras civiles.
"Los trabajos continúan en Kiev en el lugar del impacto sobre el edificio, un ataque con misil ruso que literalmente arrasó un bloque de viviendas, desde el primer hasta el noveno piso", dijo Zelenski. Veinticuatro personas, entre ellas tres niños, murieron en los ataques, informó el servicio de emergencias de Ucrania la madrugada del viernes, al actualizar un balance anterior.
El jueves, periodistas de la AFP habían presenciado escenas caóticas mientras los equipos de rescate removían los escombros asistiendo a personas heridas y recuperando los cuerpos de fallecidos. “Todo ardía. La gente gritaba y pedía ayuda”, relató Andrii, residente de Kiev aún en una bata de dormir y con manchas de sangre en la camisa, cerca de un edificio residencial de la era soviética que colapsó.
Varios cadáveres fueron rescatados de los escombros de un solo edificio residencial destruido: tres hombres, tres mujeres y una niña, informó la policía. Las autoridades reportaron 45 heridos. “Estas no son, desde luego, las acciones de quienes creen que la guerra está llegando a su fin. Es importante que los aliados no guarden silencio ante este ataque”, dijo Zelenski.
Varios aliados de Ucrania condenaron el ataque. “Rusia se burla abiertamente” de los esfuerzos diplomáticos por la paz, denunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Los dos países intercambian con frecuencia ataques aéreos nocturnos, y las autoridades del oeste de Rusia informaron este viernes de que los bombardeos ucranianos sobre la ciudad de Riazán causaron la muerte de cuatro personas y dejaron al menos 12 heridos.
Moscú dijo haber derribado durante la noche del jueves al viernes 355 drones ucranianos sobre unas 15 de sus regiones y la Crimea anexionada.
Nuevo revés para los esfuerzos de paz
Los ataques rusos del jueves también causaron heridos en las regiones de Odesa y Jersón, en el sur, así como en Járkov, en el noreste.
Esta ofensiva de Moscú representa un nuevo revés para los intentos de poner fin al conflicto, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, generara una tímida esperanza al negociar un alto el fuego de tres días entre ambos países la semana pasada.
Ese alto el fuego, cuyo inicio coincidió con las conmemoraciones en Moscú de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en 1945, el 9 de mayo, estuvo marcado por acusaciones de violaciones por ambas partes.
Tanto Ucrania como Rusia lanzaron ataques con drones de largo alcance inmediatamente después de que terminara.
Este viernes se cumplió al menos el canje de prisioneros de guerra anunciado por Trump hace una semana. Fueron 205 de cada bando, según indicaron Kiev y Moscú. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, detalló que “la mayoría” de este contingente de soldados estaban en cautiverio desde 2022, el año en que arrancó la invasión rusa.
Por su lado, el mandatario ruso, Vladimir Putin, sugirió el fin de semana que la guerra podría terminar pronto.
El Kremlin restó importancia rápidamente a que los vagos comentarios de Putin del sábado sobre un posible fin de la guerra puedan significar un cambio de postura de Moscú. Rusia reiteró el miércoles su exigencia de que Ucrania se retire completamente de la región oriental del Donbás antes de que pueda haber un alto el fuego y negociaciones de paz a gran escala. Kiev rechaza la demanda, considerándola equivalente a una capitulación.
Fuente: AFP.
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El infierno de los ucranianos en prisiones rusas
Cuentan sus carceleros que el joven teniente ucraniano hablaba demasiado. “Lo llamaban ‘el charlatán’ porque discutía sin parar”, afirma un exagente de los servicios penitenciarios rusos. Entonces lo apalearon sin contemplación. “Tenía lesiones extensas, hematomas infectados en los glúteos y la parte posterior de los muslos”, describe Alexéi, el exagente penitenciario ruso que trabajaba en ese momento en la unidad médica.
Según Alexéi (nombre modificado), el teniente ucraniano fue privado de atención médica adecuada. Murió en esa prisión rusa en octubre de 2022 y es posible que su cuerpo, gangrenado, fuera enterrado de forma anónima. Alexéi nunca supo su nombre.
Miles de soldados y civiles ucranianos fueron o están siendo sometidos a violencia física y psicológica en centros de detención en Rusia y en Ucrania ocupada, según señalan una decena de testimonios recogidos por la AFP, así como informes de múltiples ONG, medios de comunicación y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Exprisioneros y familiares de detenidos, tanto militares como civiles, relatan cómo fueron “quebrados como cachorros”, palabras textuales de uno de ellos.
Tres exmiembros de la administración penitenciaria rusa, que desertaron y huyeron del país, confirmaron estas violencias, para las cuales, según uno de ellos, tenían “todo permitido”.
La AFP habló directamente con uno de estos exguardianes, y tuvo acceso a los testimonios de otros dos a través de Vladimir Osechkin, director de Gulagu.net (No al Gulag), organización que documenta abusos en el sistema penitenciario ruso.
Por motivos de seguridad no se revelan las identidades de estos tres hombres, verificadas con documentos oficiales, ni los nombres de las prisiones donde trabajaron.
Estas fuentes describen una violencia generalizada y los esfuerzos sistemáticos de Moscú por ocultarla.
Según las autoridades ucranianas citadas en el otoño boreal de 2025 en un informe de la OSCE, 89% de las personas liberadas afirman haber sufrido malos tratos en cautiverio, incluidas violencias sexuales en 42% de los casos.
La mayoría de los detenidos fueron privados de comunicación con el mundo exterior, como ocurría en la época del gulag.
“Consiguen hacerte creer que nadie te espera”, relata Iaroslav Rumiantsev, de 30 años, exsoldado ucraniano que sobrevivió a tres años y tres meses de cautiverio. Consultada por la AFP, la administración penitenciaria rusa no respondió. En 2025, el presidente Vladimir Putin afirmó que Moscú trata “humanamente” a sus prisioneros.
Permiso sin restricciones
El activista ruso Vladimir Osechkin, de 44 años, que vive en Francia bajo protección policial, afirma que los detenidos ucranianos se encuentran atrapados en un sistema organizado y controlado por el poderoso servicio de seguridad (FSB) y la administración penitenciaria, con la complicidad de los órganos judiciales.
Los abusos y agresiones en detención, frecuentes desde 2014 con la guerra entre Kiev y los separatistas apoyados por Moscú, se multiplicaron con la invasión rusa de Ucrania lanzada el 24 de febrero de 2022.
En los últimos cuatro años se pudo confirmar la muerte en prisiones rusas de al menos 143 prisioneros ucranianos, entre ellos seis civiles, precisa la Fiscalía ucraniana.
En febrero de 2026 alrededor de 7.000 prisioneros de guerra ucranianos se encontraban en manos rusas, según el presidente, Volodimir Zelenski.
A ello se suman 15.378 civiles “detenidos ilegalmente”, según datos transmitidos a la AFP a comienzos de marzo por la oficina ucraniana de derechos humanos.
El primer día de la invasión, en febrero de 2022, Serguéi (nombre modificado) era miembro de las fuerzas especiales de la administración penitenciaria rusa.
Muy pronto su jefe propuso a su unidad realizar misiones en prisiones donde estaban detenidos ucranianos.
“Antes de la primera misión, el jefe de nuestro grupo territorial reunió al personal y explicó que las normas en vigor ya no se aplicarían en el trabajo con prisioneros de guerra. En otras palabras, dio permiso para usar la fuerza física sin restricciones. Y nadie sería responsable”, relata.
“En la práctica, el jefe nos dijo: ‘Trabajen con dureza, no teman nada’”, añade.
Opuesto a la invasión de Ucrania, Serguéi asegura que se negó a participar en los actos violentos, dimitiendo en 2022 y abandonado Rusia. “No habría podido vivir con ese peso ni mirar a mis hijos a los ojos”, destaca.
Muchos de sus colegas, dice, estaban “contentos” de poder usar “toda la violencia que quisieran” y acudían a las misiones “con alegría”. Según la Fiscalía ucraniana, la presencia de prisioneros ucranianos fue constatada en al menos 201 centros de detención en 49 regiones de Rusia, incluyendo el Extremo Oriente ruso, además de 116 lugares de encarcelamiento en Ucrania ocupada.
Cucarachas y ratones crudos
Rumiantsev, de la infantería de marina ucraniana, fue hecho prisionero en Mariúpol en mayo de 2022 tras rendirse junto a las tropas de Kiev atrincheradas en la planta de Azovstal. Pasó por cuatro prisiones rusas antes de ser liberado en 2025. Primero estuvo brevemente en la de Olenivka, en la región de Donetsk, donde una explosión causó la muerte de al menos 50 prisioneros ucranianos en julio de 2022 y dejó decenas de heridos.
Posteriormente fue trasladado al centro de detención Nº2 de Taganrog, en el suroeste de Rusia, considerado uno de los peores centros de tortura.
A su llegada, cuenta que, junto con unos 250 prisioneros, atravesó corriendo un pasillo formado por guardias que los golpeaban.
Era un “comité de bienvenida” descrito también por otros detenidos y una práctica ya utilizada en los “campos de filtración” en Chechenia durante la última guerra en esa república del Cáucaso.
Después, los golpes continuaron. Rumiantsev describe a los detenidos prácticamente reducidos a un estado de animales aterrorizados. “Hombres que defendieron su tierra, que van al gimnasio, hombres fuertes.... los quiebran como cachorros. Los destruyen”, insiste.
Para resistir, él y otros prisioneros se aferraban a su identidad y a su pasado, repitiéndose: “Soy un ser humano y tengo valor”.
La Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la OSCE publicó en septiembre de 2025 un informe basado en testimonios de unos 200 exprisioneros ucranianos.
Según este informe, los métodos de tortura incluyen descargas eléctricas -incluso en los genitales-, ataques de perros, violaciones, simulacros de ejecución -incluidos falsos ahorcamientos-, ejercicios físicos extremos y la obligación de permanecer en posiciones dolorosas.
El exagente penitenciario ruso Vitali (nombre modificado) señala que presos comunes también pueden participar en las violencias, utilizadas según él para obtener falsas confesiones en investigaciones judiciales, así como para recopilar información militar o reclutar colaboradores bajo coerción.
La comida también es utilizada como herramienta de castigo. Rumiantsev afirma que en ciertos momentos solo tenía “dos minutos” para comer, como un animal, bajo amenaza de golpes.
En una investigación publicada en diciembre de 2025, un exprisionero declaró a Human Rights Watch que llegó a ingerir cucarachas de su celda por el hambre que tenía, mientras otros detenidos comían ratones crudos.
A esto se suman reglas de sometimiento como la prohibición de mirar a los guardias a los ojos y castigos constantes. Rumiantsev recuerda uno: permanecer de pie durante 16 horas seguidas sin permiso para ir al baño, hasta el punto en el que algunos detenidos se orinaban encima. También menciona “experimentos”, como cuando los guardias les hicieron tomarse de las manos y les aplicaron descargas eléctricas para observar “cuántas personas sufrían dolor”.
Marcado en la carne
En 2023, Alexéi era miembro de una unidad médica en una prisión rusa. En ese momento relató su vida cotidiana al director de la ONG Gulagu.net, Osechkin, durante conversaciones de varias horas a las que AFP tuvo acceso. Alexéi explica cómo, en su cárcel, los prisioneros ucranianos eran golpeados con tubos de calefacción de polipropileno porque son materiales que “no se rompen”.
Después de estas palizas los detenidos recibían cuidados superficiales pero, tras cada visita a la enfermería, debían decir: “Gracias a la Federación Rusa por estos cuidados”. En ocasiones los equipos médicos participaban directamente en las agresiones. Según una investigación del medio RFE/RL, médicos rusos grabaron las palabras “Gloria a Rusia” en el abdomen de un prisionero ucraniano, Andrii Pereverziev, mientras era operado en prisión. Tras su liberación en 2025, tuvo que someterse a otra operación para retirar ese lema marcado en su carne.
Para el exsoldado Rumiantsev, “la idea” detrás de estos abusos es someter y traumatizar a los militares para que no vuelvan a oponerse a Moscú. Junto a sus compañeros estaba obligado a cantar canciones soviéticas en prisión. Y si no cantaba “lo suficientemente fuerte o afinado”, recibía un “castigo”.
En 2024 fue trasladado a una colonia penitenciaria menos dura en la región rusa de Udmurtia. Los guardias seguían golpeándolos, pero con menos violencia, igualmente él ya se había “acostumbrado” a que les “destrozaran la cara” entre gritos. Durante su detención también encontró carceleros más humanos que se mostraban “apenados” y afirmaban que algún día “Rusia pedirá disculpas”.
Invisibles
Según Osechkin, muchísimos prisioneros ucranianos son convertidos en “invisibles”. El activista ha documentado casos en los que sus nombres fueron cambiados para impedir su identificación y también se les suele mantener aislados. Alexéi, el exmiembro de una unidad médica penitenciaria, observó que una prisión entera había sido “vaciada” y destinada exclusivamente a ucranianos que eran sometidos a agresiones y abusos graves, sin posibilidad de testigos.
También se instauraron prácticas para ocultar la identidad de los autores de las torturas, que la mayoría de las veces actuaban encapuchados. Serguéi, el exmiembro de las fuerzas especiales penitenciarias rusas, explica que durante el “trabajo” con los prisioneros de guerra ucranianos, los integrantes de su unidad no llevaban cámaras corporales ni números de identificación en sus uniformes.
“Tampoco se rellenaban los registros de intervención”, afirma. “No había ningún informe sobre el uso de la fuerza física. Actuaban como querían, dando rienda suelta a sus inclinaciones sádicas”.
Además de ser invisibilizados, los ucranianos suelen permanecer incomunicados.
El hijo de Natalia Kravtsova, Artem, combatiente de la brigada nacionalista Azov, fue capturado en Mariúpol en mayo de 2022. Un año después, esta mujer de 52 años recibió confirmación de la Cruz Roja de que estaba encarcelado, sin más información.
Desde entonces no supo nada más. Ni siquiera está completamente segura de que Artem, de 33 años, siga vivo. Con cada anuncio de intercambio de prisioneros, Kravtsova siente una esperanza que luego termina frustrada. “Aunque por fuera esté tranquila, por dentro ardo”, detalla.
Cuando se logra localizar a un detenido, a veces es posible utilizar plataformas en línea de la administración penitenciaria rusa para escribirle, aunque esto requiere un número de teléfono ruso.
Una activista rusa, que habló con la AFP bajo condición de anonimato, explica que utiliza su propio número para permitir que una decena de ucranianos escriban a sus familiares.
El exsoldado Rumiantsev recibió una sola carta poco antes del final de su cautiverio. Dice que fue el único momento en que lloró en prisión.
“Vi esas primeras palabras dirigidas a mí de una manera tan cálida. Solo mi familia me habla así. Se me llenaron los ojos de lágrimas y temblé. Entonces mi amigo me puso la mano en el hombro y me dijo: ‘Eso significa que sigues siendo un ser humano’”.
Aksinia Bobruiko, una ucraniana de 39 años refugiada en Alemania, lucha por obtener noticias de su madre, una civil llamada Olga Baranevska.
El 15 de mayo de 2024, Baranevska, de 62 años, vivía en Melitópol, en Ucrania ocupada, cuando desapareció. Dos meses después, su hija supo a través de amigos en la zona que estaba encarcelada.
Bobruiko explicó a la AFP que su madre era maestra en Melitópol antes de la invasión de 2022 y que se negó a colaborar con las nuevas autoridades rusas “por razones ideológicas”.
En noviembre de 2024, Olga Baranevska, que sufre graves problemas de salud, fue condenada a seis años de prisión por presunta posesión de “explosivos”. Gracias a un contacto en la zona ocupada, Bobruiko logró recibir pruebas de vida, aunque sin información detallada.
Procesos judiciales
Tras atravesar una depresión, Aksinia Bobruiko recuperó “la fuerza” documentando historias de civiles detenidos y colaborando con la ONG “Noumo, Sestri!” (“¡Vamos, hermanas!”), que ayuda a mujeres encarceladas y a sus familiares.
La organización fue creada por una exdetenida que atravesó el infierno: Liudmila Gusseínova.
Gusseínova, de 64 años, pasó tres años y 13 días detenida en Donetsk, en el este de Ucrania ocupada, entre 2019 y 2022. Directora de un refugio para niños, fue arrestada por sus posiciones proucranianas.
Durante su encarcelamiento nunca pudo comunicarse con su familia, contó a la AFP, y únicamente logró recibir noticias a través de un abogado al que veía brevemente cada tres o seis meses.
Para no perder la cordura escribió un diario que escondía en el forro de su bolso. “Allí plasmé mis emociones”, explica. También redactó “conversaciones” imaginarias con sus amigos.
Tras su arresto, Gusseínova pasó primero 50 días en Izoliátsiya, una prisión de Donetsk de terrible reputación.
En una celda vigilada permanentemente por cámaras, debía permanecer de pie todo el día bajo amenaza de castigo.
Sus guardianes la sometieron a humillaciones con una bolsa de tela sobre la cabeza. Según ella, algunos militares llamaban regularmente a prisioneras y prisioneros para que los “entretuvieran”.
Después de Izoliátsiya, fue trasladada al centro de detención Nº5 de Donetsk, donde compartió una pequeña celda fría con unas veinte reclusas comunes.
Las condiciones de higiene eran “espantosas”: colchones sucios “llenos de insectos”, prisioneras con tuberculosis, VIH o eccema, y retretes en “un agujero”.
Un día fue llevada ante un investigador. “Se puso un pañuelo en la nariz de lo mucho que apestaba mi cuerpo. Y le dijo a otro de los investigadores: ‘No te acerques a ella, ¿no ves que está llena de chinches?’. Y era verdad: tenía chinches que me corrían por encima”, recuerda.
Para frenar este “sistema de tortura y sometimiento”, el activista Osechkin reclama procesos judiciales internacionales contra sus responsables y que se revele su identidad. “Los encontraremos y castigaremos a todos”, promete Serguéi.
Fuente: AFP.
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EE. UU., optimista sobre acuerdo para poner fin a guerra de Ucrania
- AFP
La Casa Blanca se declaró ayer “muy optimista” sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania, mientras el enviado del presidente estadounidense, Donald Trump, se dirigía a Moscú.
Steve Witkoff, socio comercial de Trump y ahora emisario itinerante, se reunirá hoy con el presidente ruso Vladimir Putin. “Pienso que el gobierno es muy optimista” declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, y añadió que Trump y su equipo “han estado trabajando arduamente en esto y todos desean sinceramente que esta guerra termine”.
PRESIÓN
Más de tres años después de la invasión rusa a Ucrania que dio inicio a la guerra, Moscú reivindicó ayer la toma de una ciudad clave del este ucraniano. Esto aumenta la presión sobre Kiev en medio de las negociaciones de un plan impulsado por Estados Unidos para terminar el conflicto. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, busca el apoyo de sus aliados europeos, quienes temen que el plan de Trump, elaborado sin participación de Kiev ni de Europa, parezca una simple lista de deseos para Moscú.
El negociador ucraniano, Rustem Umerov, afirmó, sin embargo, que se habían logrado “avances significativos” en conversaciones con Witkoff y otros funcionarios estadounidenses el fin de semana en Florida, aunque algunos temas requieren “ajustes”.
AVANCE
La propuesta inicial de Washington de 28 puntos para detener la guerra implicaba la retirada de Kiev del territorio que aún controla en la región oriental de Donetsk y el reconocimiento de facto por parte de Estados Unidos de las regiones de Donetsk, Crimea y Lugansk como territorio ruso.
Tras conversaciones en Ginebra, Estados Unidos enmendó el plan original, pero su contenido sigue siendo incierto. La jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, expresó su temor de que “toda la presión recaiga sobre el lado más débil, porque la rendición de Ucrania es la forma más fácil de poner fin a esta guerra”.
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El contratenor JJ de Austria ganó Eurovisión 2025
- Basilea, Suiza. AFP.
Con su sonrisa angelical y una canción sobre el amor no correspondido, el contratenor JJ de Austria ganó la madrugada del domingo el popular concurso de Eurovisión de 2025 en Suiza, mientras Israel quedó en segundo lugar y Estonia, en tercero. A sus 24 años, JJ se impuso en las votaciones de los jurados nacionales de toda Europa y de los telespectadores del continente y más allá, al obtener 436 puntos con “Wasted Love”, una mezcla de tonos líricos y una base rítmica moderna.
Israel, con una polémica participación entre silbidos del público, alcanzó 357 puntos y Estonia, 356. “Gracias a ti, Europa, para hacer mis sueños realidad”, dijo el contratenor austriaco-filipino, cuyo nombre de pila es Johannes Pietsch. “El amor es la fuerza más poderosa del mundo. Difundamos más amor”, prosiguió el cantante, que catapultó así a Austria a su primera victoria en Eurovisión desde el triunfo de la “drag queen” de barba Conchita Wurst hace 11 años.
Este certamen de 69 años de historia es el programa de espectáculo televisivo más grande del mundo, ganado por nombres ilustres de la música como el grupo sueco ABBA, la cantante francesa France Gall o la canadiense Céline Dion, que representó a Suiza. “Esto supera mis sueños más descabellados. Es una locura”, añadió JJ, que llegó con “Wasted Love” a las notas más altas entre la ópera y el tecno.
Su presentación se filmó en blanco y negro, en la proporción 4:3 de la era de la televisión monocromática. “¡Qué éxito tan fantástico! Mi más sincera felicitación por su victoria”, declaró el canciller austríaco, Christian Stocker. “JJ está haciendo historia en la música austríaca”. Mientras que el consulado filipino en Fráncfort también celebró en Facebook el triunfo de JJ: “¡Qué momento tan increíble! ¡Orgullo filipino en el escenario europeo!”
Suecia, dominadora histórica del concurso, era la favorita en las casas de apuestas con el trío cómico KAJ y su entretenido homenaje a las saunas “Bara bada bastu”. Pero se desinfló y quedó en cuarto lugar por delante de Italia, Grecia y Francia. Los votos por separado del jurado y de los telespectadores de cada uno de los 37 países participantes de este año -con igual peso-, más un voto extra del resto del mundo en conjunto, decidieron quién se alzaba con el codiciado trofeo en forma de micrófono.
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“Sentimiento de unidad”
Música, kitsch, brillantina, escenografías espectaculares, una pared LED de alta definición y pirotecnia captaron la atención y el apoyo de unos 160 millones de espectadores de Europa y fuera de ella. Las canciones presentadas por los 26 finalistas en la ciudad suiza de Basilea fueron un escaparate de las diferentes escenas musicales de Europa: entre ellas, una balada de guitarra portuguesa, una diva maltesa, rock alternativo lituano, una canción italiana, una balada griega, etéreo folk coral letón y estruendosos ritmos alemanes.
Los fans coparon las 6.500 entradas para la final de este sábado en el estadio Sankt Jakobshalle. “Hemos empezado todo esto con la esperanza de restaurar un sentimiento de unidad, de tranquilidad y de solidaridad en un mundo complicado”, declaró Martin Green, director del concurso, con los ojos empañados en lágrimas.
Durante toda la semana corrieron rumores en Basilea de una aparición sorpresa de Céline Dion, pese a su frágil estado de salud. La superestrella canadiense, de 57 años, lanzó su carrera internacional al ganar Eurovisión en 1988, cuando competía por Suiza. Pero al final no se presentó. “Hemos estado en contacto con ella a través de varios canales y lamentamos que finalmente no haya sido posible incluirla en el espectáculo”, declararon los organizadores de Eurovisión a la AFP.
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Adrenalina
El noruego Kyle Alessandro abrió la velada con una explosión de llamas, seguido de la luxemburguesa Laura Thorn, con un tema contra el patriarcado que evoca la canción “Poupée de cire, poupée de son”, del cantautor francés Serge Gainsbourg. La interpretación de esta por France Gall dio precisamente la victoria a Luxemburgo hace 60 años.
Durante la presentación de Israel, de la mano de la cantante Yuval Raphael, superviviente del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 que desencadenó la guerra en Gaza, se oyeron claramente silbidos, según un periodista de la AFP. La joven de 24 años, que interpretó “New Day Will Rise” (Un día nuevo se levantará), sobrevivió haciéndose la muerta bajo una pila de cadáveres durante la masacre perpetrada por el grupo islamista.
“Al final de la actuación israelí, un hombre y una mujer intentaron saltar una barrera para subir al escenario. Fueron detenidos. Uno de los dos agitadores lanzó pintura”, declaró a la AFP un portavoz de Eurovisión. Fueron conducidos al exterior y entregados a la policía, añadió. Lejos del recinto del festival se produjo un breve enfrentamiento entre policías y manifestantes propalestinos, constató la AFP. La policía utilizó gas pimienta.
Últimos diez ganadores
2025: Austria -- JJ, “Wasted Love”
2024: Suiza -- Nemo, “The Code”
2023: Suecia -- Loreen, “Tattoo”
2022: Ucrania -- Kalush Orchestra, “Stefania”
2021: Italia -- Maneskin, “Zitti E Buoni”
2019: Países Bajos -- Duncan Laurence, “Arcade”
2018: Israel -- Netta, “Toy”
2017: Portugal -- Salvador Sobral, “Amar Pelos Dois”
2016: Ucrania -- Jamala, “1944”
2015: Suecia -- Mans Zelmerlow, “Heroes”
Victorias por país
7 -- Irlanda, Suecia
5 -- Reino Unido, Francia, Luxemburgo, Países Bajos
4 -- Israel
3 -- Austria, Dinamarca, Noruega, Italia, Suiza, Ucrania
2 -- Alemania, España
1 -- Azerbaiyán, Bélgica, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Mónaco, Portugal, Rusia, Serbia, Turquía, Yugoslavia