El cineasta canadiense Denis Villeneuve (en el rodaje junto al español Javier Bardem) ansía continuar con el relato basado en la novela de Frank Herbert. Foto: IMDB.
Director de “Dune” espera que su éxito motive una secuela
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Denis Villeneuve siempre quiso que su ambiciosa película de ciencia ficción “Dune” sea vista en la pantalla más grande posible. Su sueño se cumplió el sábado pasado cuando la muy celebrada cinta hizo un llamativo estreno en IMAX en el festival de cine de Toronto.
Con terroríficos gusanos de arena gigantes, tribus interestelares en guerra y un elenco de primer orden con Timothee Chalamet, Javier Bardem y Zendaya, la muy esperada epopeya, basada en la aclamada novela, suscitó críticas elogiosas. La ofensiva publicitaria de los estudios Warner Bros se trasladó de Venecia al mayor festival de Norteamérica el fin de semana, donde Villeneuve dijo a la AFP que “la forma adecuada de ver la película” es en formato de pantalla extragrande y envolvente.
Así “recibes toda la potencia de los paisajes, y es al mismo tiempo la mejor manera de (...) intimar con los personajes”. Sin embargo, la cinta también estará disponible desde el 22 de octubre en pantalla pequeña en la plataforma Max de HBO, el mismo día en que llegue a salas.
La polémica decisión, anunciada mientras la pandemia mantenía cerrados los cines el año pasado, fue criticada por Villeneuve por no mostrar “amor por el cine, ni por el público”. Pero hay más en juego que la visión creativa del autor canadiense, reconocido por la crítica y el gran público por realizar películas inteligentes para adultos como “Sicario” y “Blade Runner 2049”, en esta apuesta de 165 millones de dólares.
Aunque su versión de “Dune” divide la novela de 1965 de Frank Herbert en dos partes, Warner aún no ha dado oficialmente luz verde a la secuela, esperando probablemente juzgar el éxito de la primera parte. Hay temores de que ofrecer la opción de ver la película en pantalla pequeña pueda afectar su rendimiento en cine, lo que prácticamente condenaría la secuela. “¡No puedo decir nada! Si ocurriera sería fantástico”, dijo Villeneuve sobre los planes de una segunda parte en la alfombra roja de Toronto el sábado. “Porque para mí (...) Dune 2 sería puro placer cinematográfico”.
“Reto”
Rebecca Ferguson, quien interpretó a la concubina real Lady Jessica, dijo que tampoco sabía nada sobre una posible secuela, pero que amaría hacerla. “¿La ha escrito? No lo sé. Espero”, dijo a la AFP. “¡A menos de que prefiera a alguien más” para ese rol!”.
El hecho de que “Dune” se realizara es en sí notable, dado el terrible historial de intentos precedentes. Aunque influenció profundamente clásicos de ciencia ficción como “La guerra de las galaxias”, la novela sobre la batalla por un valioso recurso llamado “especie” en un planeta hostil y desértico en el futuro ha sido considerada como difícil e incluso imposible de llevar a la pantalla.
Esto se debe en buena medida a su enorme escala, y los detalles complejos acerca de las varias religiones del universo, tecnología y familias enfrentadas al estilo de “Juego de tronos”. La versión de David Lynch de 1984 fracasó después de que sus productores, alarmados por la demora en la grabación, la recortaran salvajemente. Mientras una versión previa del reconocido cineasta franco-chileno Alejandro Jodorowsky nunca pasó de ser un gigantesco borrador.
Pero Villeneuve dijo que no le amilanaban esos temores. “Es un libro que me ha perseguido por casi 40 años”, dijo. “Sabía que podía medirme al reto, cuando haces una película nunca sabes si va a ser un éxito o no. Es parte del juego. Es parte del riesgo de hacer arte”.
“No pensé en lo que se hizo antes”. Sin embargo, eso no quiere decir que hacer la película fue sencillo. “Fue técnicamente y por mucho la cosa más difícil que he intentado hacer con una cámara”, agregó Villeneuve. El Festival de Cine Internacional de Toronto concluye el 18 de septiembre.
El tradicional encuentro se realizará del 5 al 15 de noviembre y ofrecerá 150 producciones en diez salas bajo un lema de diálogo global. Foto: @mardelplatafilmfestival
Lanzan la 41.ª edición del Festival de Cine de Mar del Plata con figuras y homenajes
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Carlos M. Giménez, carlos.gimenez@nacionmedia.com.
La Secretaría de Cultura de Argentina y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) presentaron el lunes pasado en el Palacio Libertad (Buenos Aires) la 41.ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que se llevará a cabo del 5 al 15 de noviembre bajo el lema “Donde el cine argentino dialoga con el mundo”. El evento se consolidará un año más como un espacio clave para la exhibición y el intercambio cultural de la región.
Durante el lanzamiento, encabezado por el secretario Leonardo Cifelli y el titular del INCAA Carlos Pirovano, se entregó el primer premio Astor Piazzolla a la Trayectoria al célebre compositor Emilio Kauderer. El reconocimiento estuvo acompañado por un emotivo concierto de sus más destacadas bandas sonoras, interpretadas junto a la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto.
La programación de este año incluirá 150 películas —entre largometrajes y cortometrajes nacionales e internacionales— que se distribuirán en 10 salas. Entre los atractivos principales se destacan la proyección de “Wild Horse Nine”, de Martin McDonagh, como película de apertura, y “Borges and Me”, de Marc Turtletaub, para el cierre, además de homenajes a figuras de la talla de Natalia Oreiro y Alejandro Agresti.
Cineastas con voz propia
La sección Autores reúne ocho miradas singulares de cineastas consagrados a nivel global. Entre las propuestas más destacadas figura “Paper Tiger”, el tenso drama del estadounidense James Gray que compitió en Cannes; “La Venus eléctrica”, comedia de apertura del realizador francés Pierre Salvadori; y “Rehearsals for a Revolution”, galardonado documental de la iraní Pegah Ahangarani.
La oferta internacional se completa con el suspenso de “Gentle Monster”, dirigida por Marie Kreutzer y protagonizada por Léa Seydoux y Catherine Deneuve; el debut como director de Noah Segan en “The Only Living Pickpocket in New York”, liderado por John Turturro; junto a “Frosted Window”, del surcoreano Kim Jong-Kwan, y “Se busca”, de la mexicana Kenya Márquez. La representación del cine argentino en esta sección llega de la mano de Gonzalo Demaría con su obra “La revista del Cervantes: el documental”.
Con una sólida trayectoria desde su creación en 1954, este festival se mantiene como el único en América Latina con categoría A otorgada por la FIAPF. Las autoridades remarcaron la importancia de la articulación público-privada para garantizar el éxito de esta gran cita cinematográfica que atrae tanto a profesionales de la industria como a espectadores de todo el país.
El mediometraje nacional recorre instituciones educativas de 11 departamentos mediante el programa “Escuelas Protectoras” para prevenir el reclutamiento y la explotación de menores. Foto: Gentileza
“El precio del pasaje” concientiza sobre la trata de personas a 4.000 estudiantes
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El mediometraje paraguayo “El precio del pasaje” continúa su gira por centros educativos de todo el país dentro del proyecto “Escuelas Protectoras”, una iniciativa conjunta del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna), el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic). La propuesta articula esfuerzos interinstitucionales para fortalecer la prevención de la trata de personas y promover la protección integral de los derechos de la niñez y la adolescencia en el ámbito escolar.
Al 17 de octubre, las jornadas de proyección y debate alcanzaron a 4.098 estudiantes pertenecientes a 21 instituciones educativas distribuidas en 18 ciudades y 11 departamentos del país. El itinerario incluyó comunidades de Cordillera, Paraguarí, Misiones, Itapúa, Amambay, Concepción, Caaguazú, Alto Paraná, Boquerón, Presidente Hayes y Ñeembucú. Entre las intervenciones recientes destacan la función en Villa Hayes, con 344 asistentes, y las jornadas en Pilar, donde participan más de 800 alumnos de dos establecimientos locales.
Inspirado en hechos reales, el filme aborda de manera directa la trata transnacional de menores, así como problemáticas ligadas a la violencia intrafamiliar, el criadasgo y el abandono. Mediante un relato que expone el modus operandi de las redes de explotación y las falsas promesas de progreso, la obra audiovisual funciona como una herramienta clave para ayudar a los jóvenes a identificar situaciones de riesgo y redes de engaño en su entorno.
Guía pedagógica
Para profundizar el impacto didáctico, la proyección se acompaña de una guía pedagógica elaborada especialmente para el cuerpo docente, que facilita el debate posterior en las aulas y permite trabajar contenidos preventivos de forma transversal. Este material de apoyo dota a los educadores de contenidos conceptuales y dinámicas de análisis para abordar temas complejos con rigor analítico, promoviendo espacios seguros de reflexión dentro del aula.
A través del despliegue territorial de “Escuelas Protectoras”, los tres ministerios reafirman su compromiso de descentralizar las políticas públicas de protección infantil y acercar herramientas de concientización a las comunidades más distantes. El abordaje preventivo desde el ámbito educativo busca consolidar una cultura de la denuncia y autoprotección, garantizando que estudiantes de todo el territorio nacional reconozcan sus derechos y dispongan de canales institucionales de respuesta.
Producción nacional
“El precio del pasaje” es un mediometraje paraguayo de ficción de drama y concientización social basado en hechos reales, centrado en la prevención de la trata de personas, la explotación sexual de menores y otras problemáticas como el criadazgo y la violencia intrafamiliar. Producido por la realizadora Akaruvicha Films junto con el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna) y el apoyo interinstitucional del MEC, Mitic y la Oficina de la Primera Dama, el filme fue dirigido por Diego Mauro y Leti Fleitas, sobre un guion escrito por Sergio Alvarenga y Karen Martínez.
Su elenco principal está encabezado por emergentes talentos como Milka Fretes y Angie Pedrozo, acompañadas por reconocidos actores de trayectoria nacional. Rodado en diversas localidades de Asunción y el departamento Central, el mediometraje tuvo su estreno oficial el 26 de mayo de 2026 y se encuentra disponible en el canal de YouTube del Minna, además de proyectarse de forma itinerante en salas de cine, espacios comunitarios y centros educativos de todo el país dentro de la iniciativa “Escuelas Protectoras”.
"Lalka" narra la obsesión amorosa de un próspero comerciante por una aristócrata, retratando las ambiciones y divisiones sociales de la Varsovia del siglo XIX. Foto: Gentileza
“Lalka”: la película más cara del cine polaco costó USD 22 millones y arrasa en taquilla
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Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
La adaptación de una de las novelas más importantes de Polonia reúne a tres generaciones de grandes actores, recupera a Marek Kondrat tras casi dos décadas de retiro y reconstruye la Varsovia del siglo XIX. Su productor, Radosław Drabik, y su director, Maciej Kawalski, cuentan cómo convirtieron un clásico literario en un fenómeno de público.
Durante la pandemia en Varsovia, mientras los cines permanecían cerrados y las plataformas de streaming ganaban terreno, el productor polaco Radosław Drabik comenzó a imaginar una película capaz de devolver al público a las salas. «Echaba muchísimo de menos la gran pantalla», recuerda en una entrevista en Varsovia. Había trabajado en producciones para plataformas y reconocía su importancia para la industria, pero quería recuperar la experiencia colectiva del cine. «Mi sueño era hacer algo que llevara de nuevo a la gente a los cines», explica.
Su apuesta fue Lalka (La muñeca), la adaptación de la novela de Bolesław Prus, uno de los grandes clásicos de la literatura polaca. El proyecto, dirigido por Maciej Kawalski, alcanzó un presupuesto bruto que Drabik sitúa en hasta 20 millones de euros, unos 22 millones de dólares como equivalencia aproximada. «Es una de las películas más caras realizadas en Polonia», afirma. Y añade un dato que resume el resultado de su apuesta: «Después de 12 días en los cines, hemos vendido 1,4 millones de entradas».
La película llega en un momento de intensa actividad cultural en Varsovia, aunque no participa en el Festival de Varsovia. Drabik conoce bien el certamen, al que patrocinó durante aproximadamente nueve años. «Esta es mi ciudad. Este año no formo parte del Festival de Varsovia, pero soy un gran admirador», aclara.
El director Maciej Kawalski y el productor Radosław Drabik, creadores del drama romántico “Lalka”, una superproducción polaca. Foto: David Sánchez
Un clásico que pertenece a todo un país
Publicada entre 1887 y 1889, Lalka ocupa un lugar central en la cultura polaca, comparable por su importancia simbólica al de Don Quijote de la Mancha en España o Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, en Colombia. No se trata de historias semejantes, sino de obras que han acompañado a generaciones de lectores y forman parte de la identidad de sus países.
La novela sigue a Stanisław Wokulski, un comerciante enriquecido que se enamora de Izabela Łęcka, una joven aristócrata. A través de esa relación, Prus retrata las desigualdades sociales, las ambiciones y los prejuicios de la Varsovia del siglo XIX. Para Kawalski, su vigencia reside en emociones que trascienden las fronteras: «Es una historia sobre la pertenencia, sobre encontrar tu propio valor, sobre sentir que te falta algo y querer demostrar quién eres mediante algún logro externo».
El director insiste en que, detrás de los vestidos de época y las diferencias sociales, hay una inquietud profundamente humana. «Todos anhelamos sentirnos completos», sostiene. Esa es, a su juicio, la razón por la que la historia puede conmover también a quienes nunca han leído la novela.
Marek Kondrat, el regreso de una leyenda
Para trasladar ese universo al cine, Drabik reunió a algunos de los nombres más reconocidos de la interpretación polaca. Marcin Dorociński encarna a Wokulski y Kamila Urzędowska interpreta a Izabela Łęcka. También participan figuras como Agata Kulesza y Andrzej Seweryn. «Reuní a los 30 principales actores polacos, de tres generaciones», asegura el productor, quien destaca que algunas estrellas aceptaron trabajar apenas uno o dos días para formar parte del proyecto.
La incorporación más llamativa fue la de Marek Kondrat, que regresó a la interpretación para encarnar a Ignacy Rzecki. «Nuestra guinda del pastel fue Marek Kondrat, uno de los actores polacos más importantes, que regresó solo para esta película después de 18 años de retiro», afirma Drabik. Esa es la cifra que ofrece el productor en la entrevista; otras informaciones sitúan su ausencia de la gran pantalla en unos 16 años.
Kawalski reconoce que dirigir a tantas figuras consagradas suponía una responsabilidad extraordinaria. «Fue un gran honor y, muchas veces, una experiencia de alegría y gratitud», recuerda. La convivencia de tantas personalidades también planteaba interrogantes: «Tienes ese miedo: tantos grandes nombres, tantos egos, ¿chocarán? ¿Habrá una gran pelea?». Finalmente, asegura, prevaleció el trabajo colectivo: «Tuvimos algunas situaciones tensas, pero cada vez fue la película la que ganó».
Reconstruir la Varsovia del siglo XIX
La ambición de Lalka también se refleja en sus escenarios. El equipo transformó calles de Varsovia para recrear la ciudad del siglo XIX y construyó un edificio destinado a albergar la tienda de Wokulski. La propuesta surgió del director de fotografía Piotr Sobociński Jr. «Fue una idea bastante loca de nuestro director de fotografía», recuerda Drabik. La intención era disponer de un espacio que permitiera filmar en 360 grados.
La operación exigió una compleja coordinación con las autoridades locales. «Cerramos todas las cafeterías, todas las galerías, y las transformamos», explica el productor. Los trabajos de preparación duraron aproximadamente dos meses y una de las principales calles permaneció cerrada durante dos semanas. «Decidimos hacerlo para crear ese mundo, no para rodarlo en un estudio», añade. La producción también confeccionó cientos de prendas a medida para sus protagonistas.
El médico que eligió el cine
La trayectoria de Maciej Kawalski es tan singular como el proyecto que dirige. Estudió simultáneamente Medicina y Dirección Cinematográfica en Katowice, hasta que llegó el momento de elegir una profesión. «Me di cuenta de que estar en el hospital me agotaba. Era una experiencia difícil. Y pasar una noche en un rodaje me daba energía», recuerda. «Elegí lo que me daba energía en lugar de lo que me la quitaba».
Uno de sus antiguos profesores de Medicina nunca comprendió aquella decisión. Sin embargo, después de ver Lalka, le hizo llegar un mensaje a través de su hijo: «Por fin creo que tomaste una buena decisión». El reconocimiento llegó más de una década después de que Kawalski abandonara su camino hacia la medicina.
El director admite que adaptar una obra tan querida también le produjo temor. «En cierto momento fue un miedo paralizante a cometer un error», confiesa. Para afrontar el rodaje recurrió al trabajo en equipo, que compara con una carrera ciclista: «En el Tour de Francia no gana la persona que está más agotada, sino la que trabaja mejor en equipo».
Póster de "Lalka", basada en la novela homónima de Bolesław Prus, publicada como libro en 1890, tras haberse difundido por entregas en prensa entre 1887 y 1889. Foto: Gentileza
Cinco horas de película y una posible serie
El primer montaje de Lalka superaba las cinco horas. Reducirlo significó eliminar historias completas de personajes secundarios, una decisión que Kawalski recuerda como especialmente difícil. «Rodamos mucho más material del que entró en el montaje final», explica. «Creo que podría haber suficiente material para una serie muy satisfactoria», añade, aunque no confirma que exista un proyecto en marcha.
El proceso de edición dejó una paradoja: «A partir de cierto momento, cuanto más corta hacíamos la película, más larga le parecía al público». Según el director, añadir matices y profundidad emocional ayudó a que la historia resultara más absorbente.
Volver al cine después de diez años
Para Drabik, el éxito de Lalka no se mide únicamente en entradas vendidas. Le emociona especialmente la presencia de estudiantes y espectadores mayores que habían abandonado las salas. «Personas de más de 60 años, que no van demasiado al cine, incluso en ciudades pequeñas, deciden volver, a veces por primera vez después de ocho o diez años», cuenta. «Es maravilloso ver los cines llenos. Esa era nuestra misión».
Por eso, cuando le preguntan por los Oscar o los grandes festivales, el productor responde sin rodeos: «No estamos centrados en los festivales, para ser sincero. Nuestra misión era hacer algo para el público polaco». Kawalski comparte esa mirada y reivindica la capacidad del cine para conectar emociones: «En un mundo cada vez más dividido, creo que el cine tiene un papel importante para unirnos».
Esa es la apuesta de Lalka: demostrar que una novela escrita hace casi 140 años todavía puede reunir a distintas generaciones frente a una pantalla. Y que, incluso en tiempos de plataformas y consumo individual, una gran historia conserva el poder de llenar una sala.
Nota de verificación: Esta versión incorpora más citas traducidas directamente de la transcripción original de tus entrevistas. Todas las declaraciones de Drabik y Kawalski están atribuidas por separado. Se han evitado las frases entrecomilladas que no aparecían en la fuente; las citas están traducidas del inglés y algunas se han recortado sin alterar su sentido. Las cifras de presupuesto, espectadores y retiro de Kondrat se presentan como declaraciones del productor, no como datos comprobados independientemente. La transcripción es automática, por lo que una verificación palabra por palabra exigiría escuchar el audio.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
De los Óscar estudiantiles a Varsovia: joven cineasta estrena “Kamathipura Express”
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Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
Leon Korzyński presenta Kamathipura Express en el certamen de la capital polaca tras conquistar el bronce de los Student Academy Awards. El cineasta, que rodó su película en la India, recuerda las dificultades de la producción y cómo el rechazo de una prestigiosa escuela de cine terminó impulsando su carrera.
Hay premios que se celebran con champán y otros que dejan un inesperado regusto a derrota. Es lo que le ocurrió al polaco Leon Korzyński cuando supo que Kamathipura Express había conseguido el bronce en los Student Academy Awards de 2026, los conocidos como Óscar estudiantiles. El cortometraje, rodado en la India, llega ahora al 42.º Festival Internacional de Cine de Varsovia, donde participa en la sección Best Shorts from Poland, dedicada a las producciones nacionales.
«Cuando me enteré de que había quedado tercero, no estaba especialmente contento. Incluso cuando estás entre los tres mejores, puedes sentirte un fracasado, porque has perdido la competición», confiesa durante una entrevista en el festival. Su reacción sorprende ante la magnitud del reconocimiento: la competición recibió 2.972 películas procedentes de 894 instituciones educativas de todo el mundo. «Fue un camino muy duro. Tuve muchos problemas durante el proceso y me costó valorar el premio», recuerda.
El cortometraje “Kamathipura Express” narra la historia de amor y huida de un joven llamado Osa y Sapna a través de India para escapar del distrito de prostitución de Kamathipura en Bombay. Foto: Gentileza
Una promesa infantil convertida en película
Kamathipura Express narra la historia de Osa, un joven polaco interpretado por Oskar Karos que vive en Bombay y conoce a Sapna, una bailarina encarnada por Mia Paul. Cuando el padre de la muchacha intenta venderla a una red de prostitución, ambos emprenden una huida desesperada. El cortometraje, en cuyo reparto también figura el actor indio Vipin Sharma, aborda la libertad, el amor y las desigualdades sociales.
La elección de Bombay responde a una fascinación que Korzyński arrastra desde niño. «La primera vez que fui tenía unos diez años. Viajé con mis padres y ya entonces supe que algún día haría una película allí». La ciudad le pareció «otro planeta» y despertó su interés por una cultura que años después convertiría en escenario cinematográfico.
Encontrar a los intérpretes fue uno de los mayores desafíos. «Yo estaba en Polonia y tenía que buscar actores en la India», explica. Para localizar a la protagonista recurrió a una cadena de contactos que comenzó con una maquilladora conocida durante un rodaje publicitario en Varsovia. Tras mes y medio de búsqueda encontró a la actriz adecuada. El rodaje dejó además una sorpresa: los dos protagonistas se enamoraron realmente. «Se conocieron durante el rodaje y terminaron juntos», cuenta.
La escuela que lo rechazó y la que lo llevó a Hollywood
Antes de alcanzar este reconocimiento, Korzyński había intentado ingresar en la prestigiosa Escuela de Cine de Łódź, donde estudiaron figuras como Andrzej Wajda, Roman Polański y Krzysztof Kieślowski. No fue admitido y terminó matriculándose en la Warsaw Film School, fundada en 2004 por Maciej Ślesicki y Bogusław Linda.
«Cuando vas a la Escuela de Cine de Varsovia, puedes sentirte inferior a los demás. Sientes que tienes que demostrar algo. Creo que eso me motivó», reconoce. Aquella decepción terminó convirtiéndose en una oportunidad. «Ahora sé que no habría podido hacer una película en la India si hubiera entrado en Łódź. Estoy muy agradecido a la escuela de Varsovia».
El premio supone también un hito para una institución que, pese a no tener la tradición de Łódź, ha conseguido su primer Student Academy Award. Su creciente proyección internacional cuenta con figuras como Artur Zaborski, crítico cinematográfico, profesor, miembro votante de los Globos de Oro y vicerrector de Cooperación Internacional, cuya labor contribuye a fortalecer los vínculos de la escuela con la industria y los festivales.
Korzyński destaca especialmente la disciplina adquirida durante su formación. «Me enseñaron una ética de trabajo y cuánto esfuerzo hay que dedicar a un proyecto para conseguir terminarlo», asegura.
El cortometraje “Kamathipura Express” narra la historia de amor y huida de un joven llamado Osa y Sapna a través de India para escapar del distrito de prostitución de Kamathipura en Bombay. Foto: Gentileza
Del Óscar estudiantil al largometraje
El director reconoce que el rodaje en Bombay fue demasiado ambicioso y obligó a eliminar escenas. «La película final es un poco diferente del guion original», admite. Ahora prepara su trabajo de graduación, una historia sobre dos amigos que afrontan su separación al terminar el instituto, financiada por la escuela y dos productoras polacas.
Pero su verdadera aspiración es dirigir un largometraje, posiblemente una versión ampliada de Kamathipura Express. «No se trata de ganar premios. Quiero demostrar a los productores que soy capaz de hacer una película larga».
La conversación termina con una curiosidad: ¿dónde guarda su Óscar estudiantil? «La verdad es que no tengo ni idea. Creo que está en la escuela», responde. El joven rechazado por Łódź ha conseguido un premio histórico para Varsovia, pero parece más interesado en las películas que todavía quiere rodar que en la estatuilla que ya ha ganado.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.