El actor de televisión Ed Asner, ganador de siete premios Emmy, murió a los 91 años, dijo su familia el domingo. “Lamentamos decir que nuestro querido patriarca falleció esta mañana, en paz. Las palabras no pueden expresar la tristeza que sentimos”, escribió la familia en la cuenta de Twitter del actor.
Su publicista dijo que Asner murió de causas naturales. Asner se dio a conocer inicialmente como el jefe Lou Grant en el “Mary Tyler Moore Show”, icónico programa de televisión que se emitió entre 1970 y 1977, y más tarde en una secuela basada en su personaje.
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Ganó tres de sus siete Emmys en ese rol, uno por un papel cómico y otro dramático. Asner también conquistó a una generación de seguidores en otro papel de hombre rudo con corazón de oro: el viudo Carl Fredericksen en la película animada “Up” en 2009.
Nacido el 15 de noviembre de 1929 en Kansas City fue un también un activista liberal y participó en protestas a favor de los sindicatos y en contra de la pena de muerte.
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Fuente: AFP.
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“Wildwood”: la mayor joya stop-motion de la historia llega a los cines nacionales
Desde este jueves 29 de octubre, las salas de cine de Paraguay reciben “Wildwood: El bosque salvaje”, la esperada nueva producción de Laika Studios dirigida por Travis Knight. Esta aventura de fantasía sigue los pasos de la decidida adolescente Prue McKeel, quien se adentra en un bosque encantado prohibido tras el secuestro de su hermano bebé por una parvada de cuervos. Acompañada por su leal compañero Curtis, la protagonista deberá enfrentar poderosas fuerzas impulsadas por el duelo y la ambición en una travesía que redefine los límites del género.
Con una duración de 139 minutos, la película se consolida como la producción stop-motion más larga y ambiciosa de la historia del cine. Su desarrollo requirió 15 años de gestación artesanal desde que el estudio adquirió los derechos de la obra literaria de Colin Meloy y Carson Ellis, permitiendo un despliegue físico sin precedentes que incluyó 136 locaciones reales y 231 marionetas hechas a mano. Este riguroso proceso artesanal combina secuencias bélicas masivas con detalles microscópicos, como la diminuta marioneta de la rata Séptima.
La crítica internacional ha consagrado al filme con una calificación perfecta del 100 % en Rotten Tomatoes, posicionándolo como un verdadero milagro artesanal. Peter Travers la describió como una pieza donde “el arte de la animación stop-motion alcanza una nueva cima que te dejará sin aliento”, mientras que Joey Paur la catalogó como una “proeza visual épica que redefine la escala de lo que el cine artesanal puede lograr”.
Magia, amor y sacrificio
Por su parte, Nathaniel Rogers destacó que se trata de “la gran epopeya de fantasía hacia la que Laika ha estado construyendo durante toda su existencia”. Este hito cinematográfico también marca el regreso de una protagonista femenina principal al estudio desde el clásico de culto “Coraline y la puerta secreta” (2009), honrando además los frondosos paisajes naturales de Portland, hogar de sus creadores.
Con un elenco estelar de voces originales que incluye a Carey Mulligan, Mahershala Ali, Angela Bassett y Tom Waits, la película promete cautivar a espectadores de todas las edades. La música original, compuesta por el ganador del Óscar Dario Marianelli, termina de redondear una atmósfera inmersiva y profundamente conmovedora.
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“Wildwood”: la épica en stop-motion de Laika que tomó 16 años en llegar al cine
Luego de que una bandada de cuervos secuestra a su hermano, una joven se adentra en un bosque encantado, habitado por animales que hablan y humanos, y en donde se cierne una guerra que decidirá el destino de todos. Así comienza la épica “Wildwood”, del estudio de animación de stop-motion Laika, que demoró 16 años para llegar a la pantalla grande.
“Para ponerlo en perspectiva, hace 16 años, Barack Obama era un nuevo rostro que llegaba a su primer mandato en la presidencia. Eran tiempos mejores, amigos”, dijo con una sonrisa el director Travis Knight en una proyección en Los Ángeles. “Esta película existe porque cientos de personas dedicaron años de sus vidas a tratar de contar la más hermosa historia que podían usando sus manos y su imaginación”, comentó Knight en entrevista con AFP.
“Es algo que las computadoras no pueden hacer”, agregó el también director ejecutivo de Laika, el estudio estadounidense detrás de “Coraline”. En la era de la inteligencia artificial, Knight ensalzó el laborioso trabajo del stop-motion, técnica que requiere capturar la acción de diminutos objetos en fotos, con movimientos minúsculos.
“Es una celebración de la humanidad, porque lo que ves en esta película es creatividad, el arte y el esfuerzo humano a gran escala”, afirmó Knight, hijo del cofundador de Nike, Phil Knight. El realizador reconoció que las computadoras pueden emular las vivencias humanas, pero defendió que solo los humanos pueden hablar de emociones “de forma auténtica y significativa” porque las computadoras “jamás han sentido alegría, no se han enamorado, no les han roto el corazón”.
“Universal”
“Wildwood” narra la historia de Prue McKeel (Peyton Elizabeth Lee) en su intento de rescatar a su hermanito llevado por cuervos hacia lo profundo de la Mancomunidad Impasable, un bosque encantado a las afueras de Portland, en Oregón, escondido a la vista de los mortales. Junto a su amigo Curtis (Jacob Tremblay), Prue descubre un mundo fantástico, pero en el que la ambición y el duelo alimentan un inminente conflicto.
“Es una gran historia de fantasía épica”, comentó Knight. “Pero también explora temas maduros y emociones profundas”. Lee consideró que el proceso de Prue es muy similar al que ella misma atravesó durante la adolescencia. “No fui a un bosque mágico”, dijo sonriendo, “pero sí viví algo parecido a esa experiencia de ser una persona joven que se siente muy madura, muy adulta, que cree tener una comprensión muy sólida del mundo y de la realidad, y de pronto todo eso se pone en duda, y tiene que replanteárselo todo”.
Tremblay también se sintió identificado con el personaje de Curtis, quien intenta encontrar en la vida real el coraje de sus juegos e historietas. El trabajo de los actores que le dan la voz en inglés a la cinta moldeó a sus personajes. El estudio filmó sus gestos y movimientos mientras leían sus líneas en el estudio de grabación, y utilizó sus ademanes en el proceso de animación.
Para su equipo técnico, “Wildwood” fue un hito gracias a las expresiones logradas, y a su elenco de animales con bandadas de aves y personajes peludos. “Cada película que hemos hecho ha sido una fase de investigación y desarrollo para la siguiente”, señaló el supervisor de animación, Brad Schiff, quien destacó que las sutilezas en las interpretaciones de “Wildwood” les eran inalcanzables apenas unos años atrás.
La cinta, inspirada en el libro homónimo de Colin Meloy, es además una oda a Portland, la sede del estudio y el hogar de Knight. “Es un lugar muy específico”, dijo el director. “Pero he descubierto que, cuanto más específico e íntimo haces algo, más universal termina siendo”.
Fuente: AFP.
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Mitología y humor filipino: así se gestó “La isla olvidada”, la nueva joya animada de DreamWorks
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Joel Crawford y Januel P. Mercado, directores de “La isla olvidada”, explican en entrevista exclusiva con La Nación cómo combinaron el humor, la pérdida de memoria y la mitología filipina en una película que recibió una ovación de cinco minutos en el Festival de Annecy.
Cinco minutos de aplausos en uno de los festivales de animación más importantes del mundo se convirtieron en uno de los recuerdos más especiales para Joel Crawford y Januel P. Mercado. La presentación de “Forgotten Island” (“La isla olvidada”), la producción de DreamWorks inspirada en las tradiciones filipinas, despertó una entusiasta reacción durante el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, en Francia. Para sus responsables, aquella acogida representó algo más que un reconocimiento artístico: confirmó que una historia vinculada a una cultura concreta podía emocionar a espectadores de diferentes países.
En entrevista exclusiva con La Nación, los dos cineastas hablaron sobre los desafíos de trasladar la mitología filipina a una gran producción de Hollywood, la importancia de la amistad en el argumento y las dificultades técnicas de combinar diferentes estilos de animación. También recordaron la reacción del público en Annecy, donde comprobaron que los temas centrales de la película, especialmente la memoria y las relaciones personales, podían conectar con espectadores de distintas procedencias.
«La historia y sus temas, la amistad y los recuerdos, realmente estaban conectando a escala mundial», explicaron al recordar aquella proyección. Los directores habían acudido al festival con especial interés por conocer la opinión de un público familiarizado con las técnicas de animación, pero la respuesta emocional superó sus expectativas.
Detrás de esta producción se encuentran dos cineastas que mantienen una amistad de casi veinte años y que han trasladado parte de esa experiencia personal a la pantalla. Crawford y Mercado construyeron una aventura protagonizada por Jo y Raissa, dos amigas que acaban de graduarse del instituto y se encuentran ante la perspectiva de emprender caminos diferentes. Su relación constituye el centro de una historia que combina situaciones cómicas, criaturas fantásticas y momentos de considerable intensidad emocional.
Una amistad que nació mucho antes de la película
La relación entre los dos directores constituye una de las principales fuentes de inspiración de “Forgotten Island”. Ambos han compartido proyectos profesionales y experiencias personales durante casi dos décadas, hasta el punto de que parte de la dinámica entre las protagonistas reproduce sus propias bromas y su manera de relacionarse.
«Toda esta película trata sobre dos jóvenes y su amistad. El espíritu de esta película tiene mucho de nuestra propia amistad», explicaron durante la entrevista. Los cineastas reconocieron que la energía de los personajes, su complicidad y la forma en que se animan mutuamente están directamente relacionadas con sus propias experiencias.
Esa cercanía también explica por qué decidieron situar la amistad en el centro de una gran producción de animación. En lugar de construir una historia alrededor de una amenaza que pudiera destruir el mundo, optaron por un conflicto mucho más personal: la posibilidad de perder los recuerdos que dan sentido a una relación.
«Lo que está en juego es la amistad y los recuerdos de esa amistad», señaló uno de los realizadores. La decisión les permitió explorar emociones que habitualmente quedan relegadas a un segundo plano en las grandes aventuras animadas, donde los conflictos suelen resolverse mediante enfrentamientos espectaculares.
Para Crawford y Mercado, la comedia también desempeña una función narrativa. Las situaciones divertidas permiten que el espectador conozca a los personajes y establezca una relación emocional con ellos. De esta manera, cuando aparecen los momentos dramáticos, la pérdida de memoria adquiere una dimensión mucho más significativa.
Entre «Resacón en Las Vegas» y «¡Olvídate de mí!»
Las referencias cinematográficas que utilizaron los directores para desarrollar “Forgotten Island” resultan tan diferentes como reveladoras. Por un lado, “The Hangover” («Resacón en Las Vegas»), una comedia que convierte los recuerdos perdidos después de una noche de fiesta en el motor de su argumento. Por otro, “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” («¡Olvídate de mí!»), que aborda la memoria desde una perspectiva mucho más dramática y psicológica.
Ambas películas ofrecieron a los realizadores dos maneras de aproximarse a una misma cuestión. La primera demostraba que olvidar podía generar situaciones absurdas y divertidas, mientras que la segunda planteaba las consecuencias emocionales de perder experiencias que forman parte de nuestra identidad.
«Nos encantan las películas que te llevan por una montaña rusa emocional, que tienen una comedia que te hace reír a carcajadas, pero también momentos muy tranquilos y conmovedores que te hacen llorar», explicaron.
La intención era combinar esas dos dimensiones sin que parecieran historias independientes. Los directores insistieron en que los momentos cómicos contribuyen a reforzar el vínculo entre las protagonistas, mientras que los pasajes dramáticos permiten comprender la importancia de preservar las relaciones personales.
El resultado es una película que utiliza los recursos habituales de la comedia de aventuras para abordar cuestiones como la identidad, los recuerdos compartidos y el temor a que desaparezcan las experiencias que nos unen a otras personas.
Las criaturas filipinas encuentran su lugar en DreamWorks
Otro de los elementos fundamentales de la producción es su vinculación con la mitología filipina. Los directores exploraron diferentes criaturas del folclore del país antes de seleccionar aquellas que consideraban más interesantes para trasladarlas a una película de animación destinada al público internacional.
Entre ellas destaca el manananggal, una figura femenina de características vampíricas que, según las leyendas tradicionales, puede separar su cuerpo en dos partes. Su apariencia y sus capacidades ofrecían a los realizadores la posibilidad de construir una antagonista diferente de las que habitualmente aparecen en las grandes producciones del género.
«La descripción de una mujer parecida a un vampiro que podía dividirse por la mitad nos resultaba emocionante», recordaron los cineastas, que también destacaron las posibilidades visuales de un personaje poco habitual en el cine de animación comercial.
Para darle voz recurrieron a Lea Salonga, una de las artistas filipinas de mayor reconocimiento internacional, conocida por sus interpretaciones musicales en películas de Disney como “Aladdín” y “Mulán”. En esta ocasión, la cantante asumió un personaje alejado de aquellas princesas con las que se había asociado su trayectoria cinematográfica.
Los directores celebraron especialmente esa transformación, que les permitió contar con una figura emblemática de la música filipina para interpretar a una villana de DreamWorks. La presencia de Salonga también reforzó la dimensión cultural de una producción que incorpora numerosos elementos reconocibles para el público del país asiático.
Una banda sonora que nació de la implicación del reparto
La música adquirió un protagonismo especial durante el desarrollo de la película. Además del trabajo del compositor Nathan Matthew David, los directores contaron con la participación de artistas que se involucraron personalmente en la creación de nuevas canciones.
Uno de los ejemplos más destacados fue el de H.E.R., quien conoció el proyecto cuando todavía se encontraba en una fase temprana de desarrollo, con secuencias representadas mediante dibujos preparatorios. Después de descubrir la historia, la artista propuso escribir una canción inspirada en sus personajes y en los temas que abordaba.
Posteriormente sugirió que Liza Soberano participara también en la interpretación. La iniciativa dio lugar a una composición que emocionó a los realizadores desde la primera vez que la escucharon y que terminó convirtiéndose en una expresión musical de la relación entre amistad, identidad y cultura.
El videoclip de “BRB”, rodado en Filipinas, prolongó esa conexión cultural. Los directores explicaron que el proyecto musical surgió de manera natural, gracias a la implicación de unos intérpretes que encontraron en la historia elementos con los que se identificaban personalmente.
El reparto de voces también incluye a Dave Franco, quien interpreta a Raww, y Manny Jacinto, dentro de una producción que buscó integrar la interpretación y la música en una misma propuesta artística.
El desafío de combinar dos mundos de la animación
La realización de “Forgotten Island” también supuso importantes dificultades técnicas. Crawford y Mercado querían desarrollar una estética inspirada en el anime de los años noventa, pero utilizando las herramientas de una gran producción contemporánea de animación digital.
Para conseguirlo, el equipo combinó elementos bidimensionales y tridimensionales, una decisión que obligó a encontrar soluciones tecnológicas específicas y a coordinar el trabajo de numerosos departamentos artísticos.
Los directores explicaron que uno de los principales desafíos consistió en conseguir que todos los profesionales implicados compartieran una misma visión visual. La dificultad no residía únicamente en crear nuevas herramientas, sino en trasladar a la pantalla una propuesta artística que requería la colaboración de cientos de personas.
«Creo que es la película más difícil en la que hemos trabajado y también la más gratificante», reconoció uno de los cineastas al recordar el proceso de producción.
Los realizadores destacaron que el resultado final no habría sido posible sin la participación de los artistas que contribuyeron con sus conocimientos y experiencias. Para ellos, la película terminó convirtiéndose también en una celebración del propio cine de animación y de sus posibilidades expresivas.
La combinación de técnicas fue precisamente uno de los aspectos que más interés despertaba entre los cineastas antes de presentar la producción en Annecy, donde esperaban encontrar un público especialmente atento a las innovaciones visuales.
La emoción de los filipinos al reconocerse en la pantalla
Más allá de los aspectos técnicos y narrativos, Crawford y Mercado destacaron la importancia de la representación cultural. La película incorpora numerosos elementos de la vida cotidiana y de las tradiciones filipinas, desde símbolos nacionales hasta vehículos característicos del país.
Entre esos detalles aparecen el sol filipino y los jeepneys, los populares medios de transporte que forman parte del paisaje urbano de Filipinas. Aunque pueden parecer elementos secundarios dentro de una gran producción cinematográfica, su presencia provocó reacciones especialmente emotivas entre algunos espectadores.
Los directores recordaron que las primeras imágenes promocionales ya habían generado comentarios de filipinos emocionados al reconocer aspectos de su propia cultura en una película de DreamWorks. Para ellos, aquellas respuestas confirmaron que la representación podía tener una importancia mucho mayor de la que habían imaginado.
Uno de los cineastas explicó que esa experiencia le hizo reflexionar sobre su propia relación con el cine durante la infancia. Había crecido admirando películas, actores y personajes sin detenerse a pensar en lo significativo que podía resultar encontrar referentes culturales cercanos a su propia identidad.
La producción le permitió comprender esa dimensión de una manera diferente. No se trataba únicamente de introducir elementos filipinos en una historia internacional, sino de ofrecer a los espectadores la posibilidad de reconocerse en personajes y escenarios que habitualmente não ocupan el centro de las grandes producciones de Hollywood.
«Importas, mereces ser visto y mereces compartir tus historias personales, con las que la gente puede conectar y conectará», afirmó uno de los directores al explicar la importancia de esa representación.
Aunque durante la entrevista no confirmaron haber recibido comentarios específicos del Gobierno filipino, ambos concedieron especial importancia a las reacciones de los espectadores. Consideran que esos testimonios constituyen una de las mayores satisfacciones del proyecto, precisamente porque demuestran que los pequeños detalles culturales pueden despertar emociones profundas.
Con “Forgotten Island”, Joel Crawford y Januel P. Mercado han reunido dos objetivos que recorren toda la película: explorar nuevas posibilidades para el cine de animación y contar una historia personal capaz de conectar con espectadores de diferentes países. La ovación que, según relataron, recibieron en Annecy y las reacciones del público filipino representan dos manifestaciones de una misma idea: que las historias vinculadas a una cultura concreta pueden encontrar un lenguaje emocional compartido mucho más allá de sus fronteras.
(*) David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Murió RJ Mitte, el actor que interpretó a Walter White Jr. en “Breaking Bad”
El actor estadounidense RJ Mitte, conocido por su personaje de Walter White Jr. en la aclamada serie de televisión “Breaking Bad”, murió a los 34 años, confirmó uno de sus representantes a la AFP el lunes. La causa de la muerte del actor, que tenía parálisis cerebral, no fue revelada inmediatamente. “Con profunda tristeza compartimos la trágica muerte de nuestro adorado actor, filántropo, y defensor apasionado de los derechos de las personas con discapacidad, RJ Mitte”, dijo en un comunicado Sean Reilly.
Aún adolescente, Mitte apareció por primera vez en “Breaking Bad” en 2008 como el hijo de Walter White, un profesor de química que se volvió el rey de un imperio de drogas. Por este papel, Bryan Cranston ganó reconocimiento mundial. Mitte padecía parálisis cerebral, patología que provoca un trastorno motor permanente debido a una lesión cerebral temprana, producida antes del nacimiento o durante la infancia.
“Basándose en su propia experiencia de vida con parálisis cerebral, Mitte aportó autenticidad al papel y construyó una plataforma sobre la concientización y la inclusión de la discapacidad”, dijo Reilly. Por esa labor se convirtió en embajador de United Cerebral Palsy y de Shriners Children’s, una red de hospitales sin fines de lucro.
“También se desempeñó como presidente de The Mitte Foundation, respaldando esfuerzos filantrópicos e iniciativas comunitarias, mientras utilizaba su plataforma para desafiar estereotipos y promover una mayor representación de las personas con discapacidad”, añadió Reilly. Además de su papel en “Breaking Bad”, Mitte también apareció en las series “Guardianes de la Justicia” y “Switched”, así como en las películas “Los Elegidos” y “The Oak Room”.
“Te vamos a extrañar”
“Breaking Bad”, que se emitió durante cinco temporadas entre 2008 y 2013, es a menudo aclamada como una pieza revolucionaria.
Fue nombrada por The New York Times como la mejor serie de televisión del siglo XXI.
Bryan Cranston recordó cómo Mitte, con 14 años, “se enfrentó al exigente calendario de rodaje con gran determinación”.
“Ese chico era bastante inexperto cuando empezamos a filmar el episodio piloto en febrero de 2007, pero poco a poco lo vimos convertirse en un actor realmente excelente”, escribió Cranston en una publicación de Instagram.
Aaron Paul, que interpretó a Jesse Pinkman, el compañero de fechorías de White, dijo estar “desconsolado” por la noticia.
“RJ, te quiero, amigo mío. Te vamos a extrañar”, indicó, según The Hollywood Reporter.
“Y a quien sea que esté leyendo esto, por favor recuerda que eres amado y que no estás solo. Nunca lo olvides”.
Dean Norris, quien interpretó en la serie al tío de Mitte en pantalla, un agente especial de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA), aseguró que estaba “con el corazón roto”.
“Era un joven encantador y se le va a extrañar enormemente. Esto es tan desgarrador, no puedo creerlo. Pienso en él y en su familia”, escribió Norris en redes sociales. La actriz sorda Marlee Matlin, una activista por los derechos de los minusválidos y quien trabajó con Mitte, dijo sentirse “devastada”. “Nunca habrá otro como RJ Mitte. Siempre tendrás un lugar en mi corazón”, publicó Matlin, ganadora de un Oscar por su actuación en “Te amaré en silencio”.
Fuente: AFP.