De cantantes a cocineras: “Las Paraguayas” ofrecen chipa guasu en Caacupé
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“¡Y llegó el día! Hoy se come la tradicional y rica chipa guasu de nuestro querido Paraguay, que queremos ofrecerte a solo G. 15.000. En la zona de Caacupé”, saludaba este domingo por la mañana el grupo femenino de folclore nacional, Las Paraguayas, a través de su página en Facebook, con una imagen de las bandejas preparadas para su despacho.
“Nos reinventamos de cantantes a cocineras. Con Las Paraguayas queremos ofrecerte un producto tradicional, el gran chipa guasu. Este domingo 12 de julio a partir de las 10:00. Vienen en bandejas de 1 kilogramo. Su costo sería de: G.15.000”, anunciaba la agrupación en otro posteo.
“Estamos tomando pedidos esta semana al 0991-308493. Podemos acercarte a tu casa o te esperamos en calle Concepción casi Ruta 2, 883, barrio Yboty (Pilo Récords). Somos de Caacupé (aclaración)”.
La iniciativa de las artistas recibió el apoyo de otros colegas, que saludaron el proyecto a través de videos que fueron compartidos en su fanpage. Rosa María Alfonzo del grupo Los Alfonso, Susana Zaldívar, Ema del Grupo Oasis de Villarrica, Cristina Bitiusca, Joel Sandino, Jaime Zacher, de Bohemia Urbana o Jazmín del Paraguay fueron algunos músicos que desearon éxitos.
“Les extrañamos”
“¡Que tengan un buen fin de semana, seguimos extrañándoles y queremos verles muy pronto! Abrazos a todos los que siguen soñando por un Paraguay mejor”, expresaron Las Paraguayas en un mensaje anterior para reflejar la nostalgia con su público y los escenarios, debido a la pandemia.
“¡Les tenemos en nuestros corazones y esperamos de todo corazón que estén fuertes y guerreros como paraguayos valientes! Nos vemos muy pronto. Les extrañamos”, escribieron “Las Damas del Folclore”, que también se unieron a la experiencia de un concierto de transmisión en línea el pasado 22 de mayo y que se encuentra disponible en su fanpage.
Las Paraguayas es un grupo de seis mujeres que interpretan canciones folclóricas. Lo conforman las hermanas Milka, Belina y Maziela Gaona, junto a su padre, Roberto Gaona, ex integrante del histórico grupo Los Tauros; así como sus primas, las hermanas Denise y Clariza Valdez y Maraleiza, hija de Maziela. En agosto del 2018 publicaron su primer disco, titulado “Abrazando el rojo, blanco y el azul”, disponible en plataformas digitales.
Bajo las murallas de Carcasona, Ludovico Einaudi convierte el silencio en un acontecimiento
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El compositor italiano inaugura el mes de julio en el Festival de Carcassonne con un concierto agotado en el Théâtre Jean-Deschamps, donde el minimalismo encontró un escenario tan monumental como íntimo.
Por David Sánchez, desde Carcasona (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay conciertos que dependen del espectáculo. Otros, del repertorio. Y unos pocos consiguen algo más difícil: que miles de personas permanezcan en un silencio absoluto. Eso ocurrió este miércoles en el Théâtre Jean-Deschamps, el auditorio al aire libre encajado entre las murallas de la ciudad medieval de Carcasona, donde Ludovico Einaudi ofreció uno de los recitales más esperados del Festival de Carcassonne.
El cartel de “completo” llevaba semanas colgado. A las 21.45 horas, con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto, el pianista italiano apareció sobre un escenario desnudo, acompañado por su conjunto habitual. No necesitó grandes artificios para captar la atención de un público entregado desde la primera nota. Bastó un piano, una iluminación cuidadosamente diseñada y un repertorio construido a partir de esa mezcla tan reconocible de repetición, emoción contenida y melodías que parecen suspendidas en el tiempo.
No es casual que Einaudi sea hoy uno de los compositores vivos más escuchados del planeta. Con más de dos décadas de carrera internacional, miles de millones de reproducciones en plataformas digitales y teatros agotados en Europa, América y Asia, el músico turinés ha conseguido algo excepcional: sacar la música instrumental del circuito estrictamente clásico para convertirla en un fenómeno de masas. Su obra ha llegado a millones de personas gracias al cine y la televisión. Sus composiciones forman parte de bandas sonoras de películas como Intocable (2011), el éxito francés que dio la vuelta al mundo; Nomadland, de Chloé Zhao, ganadora del Óscar a la mejor película; The Father, protagonizada por Anthony Hopkins; This Is England, de Shane Meadows; o Insidious, entre otras producciones. A ello se suman numerosos documentales, anuncios y series que han convertido piezas como Nuvole Bianche, Experience o Una Mattina en auténticos himnos contemporáneos.
El castillo de Carcasona durante el concierto del pianista italiano Ludovico Einaudi. Foto: Gentileza
El concierto formaba parte de la gira internacional de The Summer Portraits, el álbum publicado en 2025 con el que Einaudi continúa explorando ese territorio donde la música clásica dialoga con el cine, el pop ambiental y la electrónica más sutil. Tras Carcasona, el músico continuará una gira que recorrerá Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Reino Unido y Norteamérica, consolidando una presencia internacional que pocos compositores europeos contemporáneos pueden igualar.
La estructura del recital fue sencilla y eficaz. Tras un primer bloque con toda la formación, Einaudi permaneció solo al piano durante varias piezas, en algunos de los momentos más intensos de la noche. Más adelante volvió a reunirse con el resto del conjunto para desarrollar un tramo final de creciente intensidad emocional.
El repertorio alternó composiciones recientes con algunas de las obras que han convertido al italiano en uno de los compositores vivos más populares del mundo. I Giorni, Una Mattina, Nuvole Bianche, Experience o Run aparecieron entre un programa que el público recibió casi como si se tratara de un repertorio de canciones populares, pese a tratarse de música instrumental.
Uno de los aspectos más cuidados de la velada fue la iluminación. Lejos de buscar un despliegue tecnológico, el diseño acompañó el carácter hipnótico de la música mediante cambios muy precisos. En un momento concreto, el escenario se tiñó completamente de rojo, generando una atmósfera envolvente que transformó el espacio. Más adelante, aparecieron sobre el escenario círculos y puntos creados con focos, como pequeñas luces suspendidas en la penumbra, evocando un mar de velas. No se trataba de un único efecto, sino de distintas propuestas visuales que dialogaban con la música sin imponerse a ella. La luz nunca competía con la música; la respiraba.
También destacó la complicidad entre los músicos. Dos de los solistas, especialmente el violinista y el violonchelista, recibieron las mayores ovaciones cuando Einaudi fue presentando uno por uno a los integrantes del grupo. En ese momento, el compositor convirtió al público en parte del espectáculo, invitándolo a marcar distintos ritmos con las palmas mientras cada músico recibía su reconocimiento.
Entre los momentos más emotivos de la noche destacó la participación de un joven guitarrista y teclista del conjunto: Leo Einaudi, el hijo de Ludovico, que lo acompaña en esta gira y que compartió protagonismo con Einaudi en una de las piezas más delicadas del recital, reforzando el carácter íntimo y casi familiar que impregnó buena parte del concierto.
Tras abandonar el escenario, regresó para ofrecer un último bis, recibido con el público ya completamente en pie.
Un festival de referencia bajo una fortaleza única
La elección de Carcasona no es casual. Desde hace más de setenta años, el Festival de Carcassonne, nacido en 1957, se ha consolidado como una de las grandes citas culturales del verano francés. Cada mes de julio, la ciudad recibe a decenas de miles de espectadores con una programación que combina música, teatro, danza, ópera, humor y espectáculos familiares.
Por sus escenarios han pasado algunas de las figuras más importantes de la música internacional: Elton John, Sting, Deep Purple, Santana, Bob Dylan, Leonard Cohen, Joe Cocker, Norah Jones, Lang Lang, Robbie Williams, Texas, Simple Minds o Zaz, además de los principales artistas franceses de las últimas décadas. Esa combinación de grandes nombres internacionales con una programación muy diversa ha convertido el festival en uno de los acontecimientos culturales más prestigiosos del sur de Francia.
Pero el verdadero protagonista sigue siendo el escenario. El Théâtre Jean-Deschamps se encuentra en el interior de la Cité de Carcassonne, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997. Sus casi tres kilómetros de murallas y sus 52 torres conforman uno de los conjuntos medievales mejor conservados del mundo y uno de los monumentos más visitados de Francia, con más de cuatro millones de visitantes al año.
La ciudad ha servido de inspiración para novelas, videojuegos y producciones audiovisuales gracias a una imagen que parece detenida en el tiempo. Sus murallas han acogido rodajes de películas como Robin Hood: Prince of Thieves y diversas producciones históricas, mientras que su silueta ha inspirado escenarios de ficción medieval y fantástica. Caminar por sus calles empedradas al caer la tarde supone hacerlo por uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Europa.
Quizá por eso la propuesta de Einaudi encontró aquí un marco difícilmente mejorable. Su música siempre ha evitado el exceso. No busca el virtuosismo como exhibición, sino como vehículo para la emoción. En un tiempo en el que muchos conciertos compiten por ofrecer más pantallas, más efectos y más volumen, el compositor italiano continúa defendiendo justamente lo contrario: que unas pocas notas bien colocadas todavía pueden mantener a miles de personas completamente inmóviles.
Y bajo el cielo abierto de Carcasona, entre murallas que llevan más de ocho siglos observando la historia pasar, ese silencio terminó siendo el verdadero protagonista de la noche.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Monseñor Pedro Jubinville, presidente de la CEP, presidió la ceremonia religiosa. Foto: Basílica Santuario Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé. Foto: Gentileza
Con misa en Caacupé celebraron 70 años de la creación de la CEP
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Obispos de todas las diócesis, incluyendo los eméritos, y el cardenal Adalberto Martínez, celebraron hoy los 70 años de creación de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), durante la misa central en la basílica santuario de Caacupé.
“Tal vez la CEP habla de más, tal vez no lo suficiente, muchos nos piden ser más críticos, otros que seamos más moderados”, destacó monseñor Pedro Jubinville, presidente de la CEP, quien presidió la celebración religiosa.
Pero aclaró que no tienen otro poder que “una palabra que debe lo más posible asemejarse a la palabra, que es Jesús muerto y resucitado”, que entregan con esperanza y con humildad. “No negamos nuestra responsabilidad de pastores, pero antes que nada somos seguidores, discípulos, hermanos de comunidad”, resaltó.
Obispos de todas las diócesis, incluyendo los eméritos, se congregaron en Caacupé. Foto: Gentileza
El religioso católico, obispo de la diócesis de San Pedro, mencionó además durante su sermón que los obispos se les mira como si tuvieran “rango ministros”. Pero la realidad es que la Iglesia se maneja con muy pocos recursos, indicó.
En ese sentido, admitió que manejan una pequeña fracción de los presupuestos y medios que se administran en muchas partes. Asimismo, reveló que la mayoría de coordinadores de pastoral prestan su servicio ad honorem. “Se nos da una autoridad tremenda, pero realmente no puede ser por la fuerza de nuestra organización. Somos muy pequeños”, expresó.
Recordó que la CEP es un organismo al servicio de la Iglesia y recordó que esta última trasciende a sus autoridades. Al recordar la trayectoria de la Conferencia Episcopal, mencionó algunos de los pronunciamientos más significativos de la institución, como la Carta sobre el saneamiento moral de la Nación de 1979 y el llamado al diálogo nacional en 1986. Asimismo, la campaña Paraguay Jaipotáva, Ñandé mante Jajapota, que se le suma al actual trienio pastoral centrado en el bien común.
La música lleva al show del fútbol a otra dimensión
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Texto y fotos: AFP
Madonna, Shakira y Justin Bieber, Robbie Williams, Laura Pausini, Cold Play, Burna Boy, Nicole Scherzinger… No es la cartelera de un megafestival de música, se trata de la final del Mundial de fútbol 2026.
El espectáculo anunciado para la final del Mundial está a la altura de un torneo fuera de lo común: de Tom Cruise a Madonna, pasando por Justin Bieber, Shakira y BTS, el MetLife Stadium, en las afueras de Nueva York, se convertirá este domingo en “el escenario más grande del mundo” durante la final España-Argentina.
Tras cinco semanas y media de competición y 104 partidos en tres países (México, Estados Unidos y Canadá), con la participación por primera vez de 48 selecciones, la Copa del Mundo de fútbol conocerá al final a su campeón.
Pero antes de saber si el ganador será la Albiceleste de Lionel Messi o la Roja de Lamine Yamal, los 80.000 espectadores en el estadio y los miles de millones de telespectadores de todo el planeta verán desfilar a estrellas del “showtime” durante la ceremonia de clausura y luego en el concierto en el entretiempo de una final a la que asistirá el presidente estadounidense Donald Trump.
En el primer acto, que comenzará a las 13h30 local (17h30 GMT) se espera la participación de Tom Cruise. Tras su descenso en rápel en el Stade de France durante el traspaso del fuego olímpico entre París 2024 y Los Ángeles 2028, todavía se desconoce qué número tiene reservado la estrella de Hollywood.
Robbie Williams, Laura Pausini y Nicole Scherzinger, intérpretes del himno oficial “Desire”, también estarán presentes.
El streamer estadounidense IShowSpeed, con 160 millones de suscriptores, y el rapero Post Malone también han sido invitados, mientras que el himno estadounidense será interpretado por la cantante y actriz ganadora del Óscar Jennifer Hudson.
Shakira y Burna Boy volverán a estar presentes, así como en la apertura
SEGUNDO ACTO DE 11 MINUTOS
Pero es el segundo acto, un concierto de 11 minutos en el descanso del partido, el que genera más expectativas. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha prometido que será “el mayor escenario de todos los tiempos”.
Y en este “halftime show” al más puro estilo Super Bowl, dirigido por el cantante de Coldplay Chris Martin, con un reparto muy internacional e intergeneracional, la estrella estadounidense Madonna, que acaba de sacar un nuevo álbum a los 67 años, compartirá cartel con el canadiense Justin Bieber, el grupo de K-pop surcoreano BTS y Shakira, ya curtida en Copas del Mundo.
Escuchada durante toda la competición, “Dai Dai”, la canción de la colombiana a dúo con la estrella del afrobeat Burna Boy, volverá a resonar en el estadio.
BENEFICENCIA
El director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel y un coro neoyorquino acompañado por Coldplay también participarán en este concierto, que tiene como objetivo recaudar fondos para un programa a favor de la educación impulsado por la FIFA y la ONG Global Citizen, cofundada por Chris Martin.
La FIFA ha asegurado que el descanso del partido no excederá los 15 minutos que marca el reglamento, con 11 minutos para las diferentes actuaciones y el resto para montar y desmontar el escenario y regar el césped.
Pero en la final del Mundial de Clubes que se disputó hace justo un año en el mismo estadio, la pausa duró algo más de 24 minutos para permitir la celebración de un espectáculo similar.
Cold Play, un lujo dentro de la cartelera artística de la final