El director de la compañía paraguaya, Dani Da Rosa, fue invitado a la gala en Italia, por el productor argentino Fernando Sokolowicz.
Este jueves se estrenó la mordaz comedia argentina “Mi obra maestra”, en la Sección Oficial (fuera de competencia) de la 75ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, en Italia; con la presencia del director de la compañía paraguaya HEi Films, Dani Da Rosa, que participa en una coproducción minoritaria, gracias a la invitación de Aleph Media, del productor argentino Fernando Sokolowicz.
“La verdad que él está acompañando a la película 'Mi obra maestra'. Es un camino más, creo que es un aprendizaje total”, comentó Vicky Ramírez, productora ejecutiva de HEi Films. “Nosotros nos sumamos, así como Arco Libre y Fernando Sokolowicz se sumaron a la propuesta paraguaya, también hay una reciprocidad de HEi Films de decir sí a las propuestas que ellos tienen. Y en ese recorrido, en ese sí, le toca hoy a Dani estar allá en Venecia”.
Después de haber conquistado al público internacional con “El ciudadano ilustre” (2016), el director Gastón Duprat presenta “Mi obra maestra”, protagonizada por Guillermo Francella y Luis Brandoni, sobre un galerista encantador e inescrupuloso que intenta por todos los medios reflotar la carrera artística de su amigo, un pintor hosco y en decadencia. Se estrenó en las salas de cine argentinas el pasado 16 de agosto; y se ubica en el segundo lugar de la taquilla, con 374.024 entradas vendidas. En los créditos de producción también están Televisión Abierta (Mariano Cohn) y Mediapro (Jaume Roures).
“Nosotros estamos con muchas ganas de estrenar ‘Mi obra maestra’ en Paraguay. Queremos que tenga la mejor posibilidad de pantalla. Estamos hablando con la gente de Filmagic, con todos los componentes con los cuales nos tocaría trabajar, entonces todavía no tengo el tiempo exacto de cuándo sería, pero antes de fin de año nos gustaría tener dentro de las salas de Paraguay”, señaló Ramírez.
Éxito de “Leal”
El miércoles 29 de agosto, la película paraguaya “Leal”, producción de HEi Films, en coproducción con Arco Libre de Fernando Sokolowicz, terminó su cuarta semana en la cartelera de cines de Paraguay con 71.280 entradas vendidas. Dirigida por Pietro Scappini y Rodrigo Salomón, el film sobre un comando especial de la Senad (Secretaría Nacional Antidrogas) creado para desbaratar a una organización criminal, se ubica entre las tres películas paraguayas más taquilleras, junto a “Los buscadores” y “7 cajas”.
“Hoy le decía a todo el mundo: gracias, gracias, desde todo punto de vista. Realmente muy contentos, y la gente, en todo este tiempo, es como que nos agradece, pasar un buen momento, 'qué linda película', gracias nos dicen”, refirió Ramírez, sobre el éxito de “Leal” en la taquilla nacional. “Llega el momento en que nosotros tenemos que agraceder la confianza de la gente, el cariño de la gente, y, sobretodo, el tiempo, porque lo más preciado del ser humano es el tiempo, y darnos ese tiempo, elegir ese tiempo para distraerse, para entretenerse, creo que nosotros no tenemos más que decir gracias, y pedirle a la gente que siga sumando. Los que no la vieron, que la vean. Todavía tenemos un camino muy grande”.
“Son 71 mil. Si bien para el cine nacional es un número maravilloso, entendemos que es demasiado poco para todo lo que tenemos como población. Entonces no tenemos que dejar de mirar que necesitamos un cine que pueda llegar a muchos lugares. El desafío es muy grande. Entendemos que estamos en un industria; entendemos que tenemos que hacer todo el recorrido de las salas, etcétera, pero también hoy me despierta eso: ¿qué hacer para que llegue a más gente?”, opinó la productora de HEi Films.
Agente de ventas
Consultada sobre el interés y las negociaciones con empresas de cine de Estados Unidos y de Corea del Sur acerca de “Leal”, Ramírez explicó: Esas cosas demoran un tiempo. Tener una película en español y en guaraní hace que conquistar mercados, si bien es un punto de inflexión muy importante, porque también mostramos mucho de nuestra cultura. Pero, por otro lado, hay muchos mercados que utilizan las películas dobladas. Entonces, nosotros sí ya tenemos todo el material terminado, la película tiene subtítulos en inglés, eso fue ya parte de la estrategia de la primera partida de la película. Pero seguimos en negociaciones. Sabemos que es un ida y vuelta, sabemos que es abrir territorios nuevos. Ya, tanto 'Los buscadores' como '7 cajas', y otras películas, han abierto un camino que estamos usando también nosotros, en la medida que sea lo que buscamos para la película. Pueden abrirse otros, hoy el mercado es diferente también. Sabemos que hay plataformas nuevas de negociación que puede hacer que los mercados estén más globalizados también”.
Ramírez admitió que la atención por la película paraguaya proviene de más países: “Hay más interés, la verdad que estamos con una empresa muy interesada en llevar adelante toda la venta, un agente de ventas que también tiene otras conexiones. Sabés que yo no quiero adelantar nada, pero sí siguen las negociaciones. Tenemos una película que ha despertado el interés y se ha manifestado en el mercado local como muy taquillera y exitosa, entonces obviamente las oportunidades van a darse”.
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Mundial FIFA 2026: solo faltan tres partidos, la pitada final y el golazo de la paz
Desde el 11 de junio último en Canadá, Estados Unidos y México se disputa el Mundial FIFA 2026. Casi con exclusividad los canales informativos en todos los soportes priorizan la cobertura del megaevento que cada cuatro años parece capturar la atención global.
- Por Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Se asegura que 1.200 millones de personas vieron la ceremonia inaugural que se desarrolló en el Estadio Azteca de ciudad de México. La matemática pone claridad. Sobre unos 8.200 millones de habitantes en la aldea global, poco más de un octavo del total sintonizaron la iniciación. El dato podría adquirir mayor trascendencia si aquel número lo contrastáramos contra unos 5.350 millones que son quienes se calcula que tienen conectividad y acceso a la Internet. En ese caso, el inicio del Mundial FIFA 2026 lo vio casi un cuarto de los eventuales conectados. La significación del número. Dicho esto, para unos 2.870 millones de personas –por las razones más diversas– desconectadas, la copa del mundo es algo lejano, ajeno y, por qué no, desconocido.
Se estima que en lo que corre de la gran competencia poco más de 14 millones de camisetas de las escuadras de México, España, Brasil, Inglaterra y Alemania se vendieron en los países anfitriones y, hasta el partido final, coincidentes proyecciones dan cuenta que ingresarán a la organización unos 4.100 millones de dólares por la comercialización de esos recuerdos. Se dice que –hasta cuartos de final– 6,25 millones de espectadores concurrieron a los distintos estadios donde se disputaron los partidos que, en promedio, tuvieron una ocupación de 99,7 % del total de butacas disponibles. La información cuantitativa apabulla.
Mientras, “el mundo sigue andando”, como cantaba don Carlos Gardel desde 1933. En tiempos de inteligencias artificiales, al parecer, la filosofía vuelve a los primeros planos en las búsquedas de profesionales entre algunas de las más exitosas tecnológicas que incubaron –con yerros y aciertos– en el Valle del Silicio. Unos pocos días atrás el periodista Benjamin Wallace -en The New York Times- reveló que “los laboratorios de IA están contratando a sabios inconformistas” y, en ese contexto, menciona a David Chalmers, Dillon PLunkett, Rosie Campbell y Robert Long, licenciados en filosofía, como parte de los expertos y expertas cuyas prestaciones requieren esos conglomerados porque “encajan en una tendencia que se está consolidando discretamente (porque) los laboratorios de IA, y las organizaciones sin fines de lucro relacionadas con ellos” los contratan.
Como suscriptor del NYT el último 7 de junio supe que David Chalmers, profesor de filosofía en la Universidad de Nueva York (NYU), dijo creer que “en este momento la demanda de filósofos con formación en IA está, de hecho, superando la demanda”. No me sorprende. De hecho, en la tapa del libro titulado “La República Tecnológica”, sus autores –Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska, confundadores de Palantir Technologies– desarrollan y presentan en sociedad una propuesta política que les es propia a la que definen como la construcción de un modelo de “poder duro, (y) pensamiento débil” sobre el que desarrollan “el futuro de Occidente” al que –después de leer las trescientas quince páginas del texto– intuyo que lo imaginan (¿y proyectan?) como un viaje de regreso al Estado-nación y debilitamiento del multilateralismo.
Con claridad, sin eufemismos, Karp y Zamiska –inmediatamente después del prefacio– enuncian que “Silicon Valley ha perdido el rumbo”. Seis acotadas palabras, apenas treinta y cuatro caracteres con espacios, para desarrollar y proponer –como estrategia política– la idea del economista Thomas Schelling (1921-2016), Premio Nobel de Economía 2005 junto con su colega matemático Robert J. Aumann (96), quien sostiene que “el poder de hacer daño es poder de negociación” y, desde esa base conceptual (y dañina) prescribe que “explotarlo (ese poder) es diplomacia; diplomacia cruel, pero diplomacia”. Siento que graduadas y graduados en filosofía –inesperadamente– serán convocados y se les asignará un rol sustancial en la nuevas Ágoras virtuales. Tal vez, los grandes modelos de lenguaje (LLM, por su sigla en inglés) que las IA aplican para intentar comprender las interacciones humanas, para procesarlas y generar con ellas nuevas operaciones lingüísticas comienzan a encontrar escollos inesperados para los desarrolladores que procuran dilucidar operativamente las redes neuronales con las que entrenan a los algoritmos para que interactúen con textos, audios, imágenes y vídeos para generar nuevos contenidos.
IMITAR LA INTELIGENCIA
Claramente y desde una simple perspectiva humana y fisiológica, el proceso de comunicación entre las neuronas –la sinapsis– no aparece hasta hoy como posible de imitar como lo procuran analistas e investigadores de este tipo de sistemas. Con las IA me explican relevantes investigadores que prefieren preservar sus identidades, “no se reproducen todavía procesos de sinapsis química ni eléctrica como los que se verifican en las y los humanos”. Filósofos y filósofas aparecen como imprescindibles entonces para dar los pasos que siguen y seguirán para avanzar en este tipo de desarrollos. La creación y realización de ejercicios de imaginación moral en procura de alternativas éticas (y resilientes) ante situaciones dilemáticas, conflictivas y/o educativas serán algunos de los diseños investigativos que deberán abordar esos profesionales de las ciencias sociales. No son tareas menores.
Tecnologías e ideologías no parecen ser suficientes para imitar la inteligencia natural porque cada decisión humana inteligente estuvo, está y estará sesgada por la cultura. De hecho –y a modo de ejemplo– una docena de años atrás en la película titulada “The imitation game” –también llamada “Código enigma”– formidable producción estrenada el 28 de setiembre de 2014, el cineasta Morten Tyldum, su director, nos introdujo en las investigaciones que el matemático Alan Turing (1912-1954) desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial para dilucidar el lenguaje que utilizaban las máquinas con las que las que las fuerzas del nazismo encriptaban los mensajes con los que ordenaban atacar convoyes aliados en el mar. “Juegos de imitación (Imitation games)”, como tituló Tyldum aquella producción se alzó con un Premio Oscar al mejor guion. “Una máquina es diferente de una persona. Por lo tanto, piensa de una manera diferente (y) nuestros cerebros piensan de manera diferente”, responde en un pasaje del filme Turing (Benedict Cumberbatch), cuando un policía le pregunta: “¿Podrían las máquinas pensar como los seres humanos?” Hoy falta faltan seis días para que finalice el Mundial FIFA 2026. Solo tres encuentros para conocer que selección se llevará el trofeo y cincuenta millones de dólares a casa. Mi corazón estuvo con la Albirroja y con la Albiceleste. Cientos un encuentros quedaron atrás hasta este domingo. Hasta la tarde del viernes pasado los futbolistas convirtieron doscientos ochenta y tres goles. Catorce de ellos –sobre un total de veinte– desde el punto penal. Seis de esas oportunidades para convertir fueron malogradas. Dos de ellas por Lionel Messi (39), de Argentina; y una por Kyllian Mbapé (27), de Francia. Curioso, por cierto. Porque son ellos quienes lideran (también hasta el viernes) la nómina de los goleadores con ocho conversiones cada uno. Detrás se alinean el noruego Erling Haaland (25), con siete; el británico Harry Kane (32), con seis; y el francés Ousman Dembélé (29), con cinco… También hasta el amanecer del pasado viernes catorce futbolistas fueron expulsados del campo de juego con tarjeta roja. Notable aumento. En 2018 y 2022, cuando disputaron en Rusia y en Catar, los árbitros solo exhibieron cuatro rojas en cada uno de esos campeonatos. Aunque, de este Mundial quedará para siempre en la historia que a uno (exclusivamente uno) de los deportistas sancionados con la máxima penalización –Folarin Jerry Balogun (25), centrodelantero del seleccionado de los Estados Unidos– fue indultado porque el presidente norteamericano Donald Trump (80) se lo pidió (¿exigió?) al titular de la FIFA, Gianni Infantino (56). El propio mandatario hizo público el asunto. Millones de opiniones negativas oscurecieron por algunos días el cielo del planeta fútbol. Legalidad y legitimidad puestas en duda.
LAS MÁQUINAS BÉLICAS
“El deporte más popular ha dejado de ser del pueblo, como lo dijo alguien, y se lo ha apropiado ‘por usucapión’ una élite de dirigentes que se han vuelto multimillonarios y totalitarios a costa del mismo”, afirma enfáticamente el colega periodista, jurista, académico y amigo José María Pepe Costa (https://pepecosta.home.blog/2026/07/10/es-solo-futbol-pero-tambien-negocio-y-poder/). Los sistemas de medios –públicos y privados– de nuestra tan maltratada aldea global dan cuenta de todo estoy y mucho más. Por momentos pareciera que –en algunas regiones– no pasa más que el Mundial FIFA 2026 que, desde algunos años va más allá –en atracción– de los y las consumidoras masivas de deportes en Europa y las Américas con la presencia de formaciones africanas. Sin embargo, “el mundo sigue andando”. Y las maquinarias bélicas no se detienen. Ucrania, Israel, Irán, Líbano, Gaza, el estrecho de Ormuz continúan en llamas. Otros conflictos invisibilizados como los que suceden desde largo tiempo y varios Mundiales FIFA en Sudán, en el África Subsahariana, en Burkina Faso, en el Sahel tampoco cesan. En los últimos treinta días, estima ACLED, sigla en inglés del Proyecto de Datos sobre Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (https://acleddata.com/) “aunque no existe (aún) una cifra única oficial, las estimaciones globales de las distintas agencias de monitoreo sugieren que varios miles de personas (tanto combatientes como civiles) han perdido la vida (fueron asesinadas) en situaciones de conflicto armado”. No escasean las lideresas y líderes de lo efímero que justifican cada misil (cada asesinato, cada recorte de las libertades que durante décadas supimos conseguir), cada atropello y, para hacerlo, farfullan sobre patria, grandeza, moral, creencias, descreencias. ¡Uff! Conjuras de necios, matrices mediáticas o… agenda setting o… framing (encuadre) o… explicaciones absurdas, hegemonías o mediatizaciones. Llámalas como mejor te plazca, pero… “El mundo sigue andando”.
Para la parca –caracterizada como ejércitos regulares, organizaciones de combatientes irregulares, mercenarios, operadores de drones, asesinas y/o asesinos varios a distancia o de cercanía– pareciera que no existen las tarjetas rojas, ni amarilla, ni el VAR (Árbitro Asistente de Vídeo, por su sigla en inglés), ni un árbitro que tenga fuerza suficiente y voluntad para la pitada final. Nada nuevo. Sin embargo, preocupa que todavía que haya quienes se autoperciben grupalmente como élites y, desde ese lugar, tengan la convicción de que no solo el fútbol, –por debajo o por arriba de la mesa– todo puede ser deseable, posible y, por sobre todo, rentable. ¿Legitima la rentabilidad? No lo creo. ¿Por qué habría de ser así? Una muerte –solo una muerte– desde donde quieras mirarla es una tragedia.
“EKECHEIRIA”
Aunque el Mundial FIFA 2026 (aún en desarrollo) o muchos otros mundiales en la imaginación de muchas y muchos pretendan que opere o haya operado como un indeseable o imperdonable distractor por encima de millones de corazones futboleros, es preciso que sepan que no alcanzarán ese objetivo imposible porque millones saben que un mundo mejor, siempre es posible. “I see trees of green, red roses too / I see them bloom for me and you / And I think to myself / What a wonderful world…” La voz aguardentosa de Louis –aquel “enormísimo cronopio”, como decidió categorizarlo Cortázar (Julio [1914-1984], periodista y escritor) en París, en 1952– suena en mis oídos. Siento que desde largo tiempo canta, con esperanza, con ilusión, para que un puñado de necias y necios poderosos que decidieron ignorar, no ver y avanzar monetizando cada minuto de la vida cotidiana, reflexionen. Que entiendan que “el poder de hacer daño…”, es inaplicable.
En la Antigua Grecia, cuando se disputaban los Juegos Olímpicos, las guerras cesaban. Se aplicaba la “ekecheiria” (tregua) para que “los atletas, artistas, y sus familiares, así como los peregrinos, supieran que podían viajar en total seguridad para participar de las competencias y luego regresar a sus respectivas polis”, me explicó en mayo 2023 un alto funcionario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. La paz es el único golazo que no sucedió.
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Una voz que crece entre Paraguay e Italia
La soprano paraguaya desarrolla actualmente una gira por Europa, donde se presentará en festivales e impartirá clases.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos Gentileza
Esta noche la soprano paraguaya Alejandra Meza ofrecerá un recital denominado Ecos del Paraguay y la Ópera, junto al pianista compatriota Alejandro Ruiz, en la Sala de Conciertos de Avos Project, en Roma, Italia, en el marco de la gira Europea que realiza la cantante por segunda vez en el año.
“Cuando decidí volver a Paraguay en 2024, creí que ya iba a ser muy difícil poder seguir trabajando y colaborando con los festivales de ópera acá en Italia, porque aquí abundan cantantes líricos excelentes, y pensaba que estando en Paraguay ya iba a ser un poco complejo mantener esos lazos que me permitan seguir lo que inicié”, comenta ya desde Roma la soprano Meza.
Alejandra inició su formación en el Conservatorio Municipal de Luque, obtuvo su licenciatura en música en la Universidad Nacional de Asunción, y luego sumó dos maestrías en Italia: una en Canto Lírico y otra en Forma e Historia de la Civilización Musical.
Después de concluir su formación, ella optó por volver al país, donde es docente y forma parte de la no muy cargada cartelera operística de Asunción. En cada periodo de vacaciones, ella intenta darle continuidad a la carrera en el país europeo centro de la ópera mundial.
“Para mi sorpresa, después de 6 años de iniciar mi carrera allá, ellos continúan convocándome para participar de estos festivales. Así también yo, cada vez que vengo aquí, vuelvo a audicionar con las mismas compañías y, de repente, con otras nuevas compañías, para seguir actualizando, digamos, esa lazo junto con ellos. Aquí hay mucha concurrencia, entonces, para que ellos te tengan en mente siempre, y para que vayan actualizando también su lista de artistas, van realizando anualmente audiciones, y yo busco participar en ellas”, explica.
La continuidad de su gira por Italia la realizará en los siguientes impartiendo clases magistrales sobre la vocalidad en el Puccini International Opera Composition Academy de Lucca. Además, participará como docente invitada en el Laboratorio de Ópera dirigido al Coro Infantil Pequeñas Voces de Latinoamérica, realizado en el Teatro Francesca Romana Coluzzi, en Roma. Finalmente el recorrido culminará en el prestigioso Rossini Opera Festival de Pesaro, uno de los festivales de ópera más importantes dedicados al bel canto y al repertorio de Rossini, donde participará por tercer año consecutivo como artista del coro junto a la Compañía Ventidio Basso.
“Estas giras las preparo casi desde un año antes. Ahora ya estoy proyectando para la gira de enero y febrero. El trabajo parte siempre desde el repertorio, desde qué obras voy a estar cantando, porque generalmente las óperas son sumamente extensas, y como este año tiene el plus de que está en francés la ópera, también tiene un trabajo distinto, partiendo por el idioma, la pronunciación, el significado”, explica.
Meza realiza anualmente dos giras internacionales, combinando conciertos, producciones de ópera y clases magistrales en diversos escenarios y espacios académicos. Esta forma de mantenerse actualizada en el catálogo de artistas, arroja luz sobre su perfil profesional, genera contactos, y aprovecha para estrechar vínculos entre la FADA UNA, donde es docente, e instituciones de formación musical de Europa.
“El mercado de la ópera en Italia es bastante amplio y tiene bastante concurrencia. Hay muchos profesionales sumamente calificados, excelentes cantantes, y realmente me siento muy agradecida de que pueda continuar manteniendo los lazos con estas compañías de ópera con las que ya había trabajado cuando viviendo en Italia”, comenta.
“Con el trabajo poco a poco se van abriendo también nuevas oportunidades, nuevas ofertas laborales. A medida que voy realizando también estas actividades, voy conectando con nuevos colegas, nuevos profesionales, y realmente es un ambiente muy inspirador”, explica.
Esta gira cuenta con el apoyo de los Fondos de Cultura 2026, de la Secretaría Nacional de Cultura del Paraguay, el Puccini local y la Asociación Paraguay-Italia.
LO PARAGUAYO
La ópera nació en Italia a finales del siglo XVI y su mayor reconocimiento y apogeo mundial ocurrió durante el romanticismo en el siglo XIX. Paraguay tiene un breve catálogo de obras operísticas propias, con obras de Florentín Giménez, Diego Sánchez Haase, entre otros.
Es un tipo de arte que conjuga lo dramático con representación cantada, una obra musical compleja y una técnica de canto específica, y es esta forma de cantar que, desde la academia, también se impregna en parte del repertorio popular de la música paraguaya.
“Cuando realizo la gira siempre trato de incorporar también el repertorio paraguayo. Creo que los artistas en general, no solamente los músicos, tenemos también un poco de esa pequeña responsabilidad, de ir llevando nuestro arte, nuestra cultura, nuestra esencia como paraguayos al mundo, y aprovechar esos momentos”, comenta.
“Soy una persona que que amo mi trabajo, me encanta la ópera, me encanta el canto lírico, pero tampoco me olvido de donde vengo, de la música paraguaya, de nuestras guaranias, de nuestras polcas, que son igualmente bellas, igualmente complejas, creo que están a la par. No comparto la idea del eurocentrismo, sino más bien de que toda la música escrita en el mundo, en cada nación, teniendo en cuenta su cultura, su idiosincrasia, es sumamente valiosa. Es así que cada vez que puedo, incorporo repertorios paraguayos en los recitales que vaya realizando”, agrega.
Según lo que comente Meza, la colectividad de músicos paraguayos en Europa está más desarrollada en lo relacionada a los instrumentos, pero no así en la formación de cantantes líricos.
LO CONTEMPORÁNEO
La participación de Alejandra en el Puccini International Opera Composition le permite tener un acercamiento a las propuestas contemporáneas de la ópera. Nuevas sonoridades y técnicas se abren desde la cuna del género, y tienen a una paraguaya dándole vida a esas creaciones.
“Mi relación con la música contemporánea nace a través de el trabajo en conjunto que he tenido con diversos compositores a lo largo de estos años. Es sumamente enriquecedor trabajar e interpretar obras escritas en el presente, y poder dialogar junto con los compositores, para lograr esa idea musical que ellos también plasmaron en una partitura, y nace desde la curiosidad”, comenta Meza.
Su interés no se agota en el repertorio barroco, en su identificación con la música paraguaya, ella también estudia trabajos del siglo pasado, con las técnicas que le son propias.
“Creo que es un ámbito sumamente interesante, curioso, y es un lugar en donde una puede experimentar tanto vocalmente como interpretativamente. Y creo que es un espacio que brinda también muchísimas oportunidades, de hecho, tuve la dicha de estrenar varias óperas contemporáneas, así también varias obras”, agrega.
UNA MIRADA LOCAL
La agenda operística local todavía tiene mucho por desarrollarse, y la formación de figuras que buscan mantenerse al ritmo de las exigencias de los escenarios internacionales sin dudas aporta. En ese sentido, como docente y como profesional del canto, Alejandra también tiene una mirada sobre las necesidades más urgentes para el desarrollo del género en el país. “Lo que nosotros necesitamos en Paraguay es la creación de instituciones estables, como una compañía de ópera nacional estable, un coro nacional estable, así como en Paraguay ya contamos con distintas orquestas profesionales que ya tienen años de trayectoria, ya tienen una estructura, ya tienen una forma de trabajar, bueno, eso tendríamos que poder lograr también en el ámbito vocal”, sentencia.
“Todas las operas que se realizan hasta ahora en Paraguay fueron gracias también a la unión de esfuerzos, tanto de estas orquestas estables como de instituciones privadas, también de instituciones como la embajada de Italia o la Unión Europea. La unión de estos esfuerzos fueron lo que crearon ciertas producciones de ópera en Paraguay, pero eso realmente no basta. Lo que necesitamos es la creación de una compañía de ópera estable”, concluyó.
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Fotografías de arte rupestre paraguayo: 5 mil años de historia en exposición
La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La piedra y la luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el fotógrafo Fernando Allen trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen sus misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico, el Museo de Altamira, en España.
- Por Jorge Zárate
- Jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hasta el 18 de octubre se puede asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La piedra y la luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la historia de célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, mediante una réplica exacta donde se muestran dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.
De allí la importancia de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo estudio del arte rupestre de la región Oriental.
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo y colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las diferentes intensidades de luz que le daban las jornadas.
Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles.
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.
AQUÍ LA CHARLA DEL EXPOSITOR CON NACIÓN MEDIA:
–El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?
–Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.
–Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes ¿Tiene que ver con lo táctil?
–Sí, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.
–¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?
–La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.
–Acompañaste al equipo científico que estudió este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?
–En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.
Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”
–¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?
–De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.
–¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?
–Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paí Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.
-–Tenés también importantes colaboradores en esta muestra.
–Sí, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.
–¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?
–Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.
MENSAJES DE MÁS DE 5 MIL AÑOS
“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.
En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.
El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypané y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.
Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.
Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.
Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Paí Tavyterã, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Paí, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.
CÓMO SE HIZO
“La piedra y la luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen. Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paĩ Tavyterã de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.
También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.
Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. El guion expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.
La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.
La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira.
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“El arte, el fútbol y la paz” (de barrio)
La afanosa búsqueda de Toni de una obra que grafique su artículo denominado “El arte, el fútbol y la paz” terminó con el encuentro de esta pieza artística del gran pintor de Asunción Ignacio Núñez Soler denominada “Canchita sobre la calle Carpinelli en 1974”.
- Por Toni Roberto
- tonirobertogodoy@gmail.com
Dicen que cuando en la contienda del Chaco los músicos paraguayos ejecutaban una pieza a la tardecita, paraba el fuego y del otro lado los bolivianos escuchaban atentamente. Momentos de tregua y paz en la inmensidad del Chaco Boreal. Por eso el título de hoy “El arte, el fútbol y la paz”, a partir de las confrontaciones extrafutbolísticas del Mundial 2026 por todos conocidas.
LA CANCHITA DE LA CALLE CARPINELLI
Así busqué una imagen que nos hablara de arte y fútbol para encontrar un momento de paz, como lo hacían los combatientes en la guerra del Chaco.
En medio de tanto ruido mediático, perseguí afanosamente una canchita vacía de algún artista paraguayo del siglo XX encontrándome con una obra de Ignacio Núñez Soler, el pintor de Asunción, cuyo título reza al dorso: “Canchita de la calle Carpinelli en 1974”. Una horizontalidad tan llana como la vista chaqueña desde Asunción.
La cancha vacía deja de ser solo un lugar donde se juega un partido y se convierte en expresión pura: dos arcos que equilibran los extremos, la arboleda alineada de fondo y detrás el poético arroyo Mburicaó o Tembetary. En el centro, el inmenso verde, un espacio vacío para pensar, inspirarse y escribir.
LA CANCHITA DE LOS PRONO
Hasta bien entrados los años 80 del siglo pasado, en muchos barrios asuncenos, naturalmente, se usaba algún terreno baldío que sobraba en los alrededores para jugar y además realizar vida social entre los vecinos. En una memorable charla con David Prono Toñánez, me contaba con lujo de detalles cómo eran esos partidos, cómo se componían los equipos en un baldío de barrio, dando una mirada casi antropológica del tema.
En otras zonas donde había calles planas decidían cerrarlas para los improvisados compromisos futboleros barriales.
EL PARTIDÍ DE DOÑA COCA Y ARGENTINA CAVINA DE AGUIRRE
En muchos casos, los partidos barrio contra barrio eran simplemente calle contra calle, así como cuenta Silvio Codas Friedmann en su libro “Pelota con picho”; el empedrado, algún baldío, la escalinata, o la cancha del Club Nacional se prestaban para armar los célebres y recordados partidí. Nada tenía límites. Cuenta también que formaban hasta partidos de féminas, cuyas participantes eran, entre otras, doña Coca de Lara Castro y doña Argentina Cavina de Aguirre en el barrio La Catedral, zona del Perpetuo í.
ARDISSONE, TODOS DESCALZOS
Una fresca tarde de café, José Luis Ardissone miraba con nostalgia desde la ventana del bar San Roque, el lugar donde se armaban partidos al lado de la vieja iglesia.
Se juntaban los chicos del barrio con los del bajo, “ellos venían y como no tenían ‘championes’ nosotros nos quitábamos y jugábamos con ellos, todos por igual, descalzos”, decía emocionado.
Al final le doy de nuevo una mirada a esta gran pintura de don Ignacio y vuelvo a imaginar aquellas épicas tardes en plena contienda, los legendarios músicos del Chaco. Ahí también se podía encontrar paz en medio de la guerra. Este domingo sirvió de inspiración esta obra, de un verde campo de fútbol de un barrio de Asunción, en el silencio y la paz que puede dar el arte en medio de una batalla campal futbolística.