Teniendo en cuenta la situación actual de nuestro país, se puede afirmar sin exageración que el Paraguay es un lugar privilegiado de oportunidades para producir bienes y servicios y para desarrollar numerosas actividades económicas exitosas de cara al mundo. Para ello basta con mirar su historia reciente en que va concretando numerosas realizaciones con el resultado de importantes utilidades financieras y avances en la conquista de nuevos objetivos. Invertir y trabajar en nuestro país es no solo rentable sino además da seguridad ante cualquier tipo de inconvenientes que suelen ser frecuentes en otros sitios geográficos.
Lo señalado no es una afirmación exagerada con afán propagandista, sino el simple relato de una realidad que no se puede desmentir.
La constatación de esta situación tan auspiciosa es para alegrarse. Pero no basta. Porque hay que seguir mirando para adelante con más proyectos y nuevas realizaciones en la mira. Pues la vida continúa con numerosos desafíos que surgen con oportunidades crecientes para triunfar y crecer. Por eso el Gobierno nacional y los sectores empresariales del país están trabajando para hacer conocer al Paraguay en todos los niveles y lograr que se puedan concretar las nuevas oportunidades de negocios.
En la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY) 2026, realizada por los hombres de negocios, el presidente de la República, Santiago Peña, destacó su convicción de que nuestro país tiene las condiciones para convertirse en una de las economías más competitivas de la región. Y que hay que aprovechar esas cualidades.
El foro en el que estuvieron presentes representantes de más de 150 empresas, con entidades paraguayas e internacionales, es justamente el lugar propicio para divisar la factibilidad de nuevos proyectos y hacer posible la realización de más negocios teniendo en cuenta las oportunidades que se ofrecen.
En ese sentido, el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, resaltó que la feria de empresarios es una plataforma destinada a impulsar inversiones, generar alianzas estratégicas y mejorar la presencia de las empresas paraguayas en los mercados internacionales. La ocasión es una oportunidad para el país a fin de fortalecer su proceso de industrialización incorporando más tecnología, innovación y valor agregado.
Un lenguaje similar, que quiere articular el mismo propósito de crecimiento del país sacando ventaja de las cualidades positivas que se tienen, utilizaron los empresarios de la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), en un reciente encuentro.
Aprovechando la oportunidad de la participación de Paraguay en el Campeonato Mundial de Fútbol, uno de los directivos de la entidad instó a construir un “Paraguay mundialista”, en el sentido de volverse un actor relevante a nivel global. El titular de la entidad, Jorge Figueredo, afirmó que construir un país con esa característica es más que alcanzar logros deportivos. Pues consiste en desarrollar una cultura basada en la integridad, la excelencia y la visión de largo plazo. Pues, como agregó, las organizaciones verdaderamente sostenibles no se construyen solo con capital financiero, sino principalmente con capital humano y moral.
Una nación con deseos de mayor progreso y desarrollo, como es Paraguay, debe aprovechar todas las alternativas que se presentan para crecer e ir sumando nuevos logros en todos los sectores de su vida económica, con las proyecciones sociales que se requieren.
El crecimiento económico que se está consiguiendo hasta ahora en varios frentes, además del equilibrio macro y sus posibilidades en materia energética y fiscal, son los motivos para pensar en grande. Pues cuando se pretende un objetivo, necesariamente se deben tener los elementos requeridos para conseguirlo.
Desde la cumbre del poder político que dirige el país, el rumbo a seguir está bien establecido. En tanto que en el sector privado se tiene la suficiente diligencia sobre cómo ir operando en la tarea cotidiana. A la que se añade la voluntad y entusiasmo necesarios para encarar más inversiones mediante el trabajo que se necesita para alcanzar los objetivos propuestos.
Está claro que, si el Paraguay fue capaz de crecer en 2025 en 6,6 %, en este ejercicio anual puede ir logrando buenos avances y obtener cifras parecidas a las del año pasado. Porque tiene las condiciones que se necesitan para continuar con la misma velocidad y alcanzar similares objetivos. Solo falta proseguir el ritmo de trabajo que se está empleando y que las condiciones económicas y políticas permanezcan estables.

