Tras la avalancha de hechos publicados sobre denuncias periodísticas respecto del supuesto vínculo de Rodolfo Friedmann con la empresa proveedora Eventos y Servicios SA (ESSA) cuando fue gobernador de Guairá y la sospecha de un posible enriquecimiento ilícito, con el tema de los almuerzos escolares, y luego de que el Poder Judicial lo imputó e inició la investigación penal tras analizar las pruebas presentadas, situación que a su vez originó un pedido de pérdida de investidura de su cargo en el Senado, un grupo de senadores, que conforme a la cara del cliente suelen mostrarse como luchadores anticorrupción, echó a andar los engranajes de una verdadera fábrica de humo con el objetivo de salvar a Friedmann de perder un cargo que no lo obtuvo ganando las elecciones, por lo que nunca fue electo ni proclamado por el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).Los trasnochados senadores lanzaron una cortina de humo para confundir a la ciudadanía, primero con el divague de reincorporar por ley a los senadores que perdieron su investidura, lo que fue calificado por varios constitucionalistas, mínimo, como un “disparate”, por no decir una “burrada jurídica”. Así se planteó reincorporar a Dionisio Amarilla y Eugenia Bajac, mientras que el senador Salyn Buzarquis, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), pidió reponer a Paraguayo Cubas. La medida es absolutamente inconstitucional. Puesto que la Constitución Nacional establece claramente las causas para la pérdida de investidura, pero en ningún lado determina cómo revertir dicha medida.

Las propuestas de reincorporar a la Cámara Alta a senadores que en el pasado perdieron su investidura, no son más que tristes e ilegales intentos de justificación de esa mayoría de senadores que evitaron que Rodolfo Friedmann, imputado por la Justicia paraguaya por presunta corrupción, también sea expulsado del Senado.

Evidentemente que, ante la dictadura del voto, varios absurdos fueron aprobados en el Senado paraguayo, aunque los mismos no hayan sido correctos. En este sentido el senador Sergio Godoy lamentaba que sus colegas de la oposición “vivan despotricando contra el Ministerio Público y la fiscala general Sandra Quiñónez; sin embargo, cuando la Fiscalía trae pruebas de corrupción, esos mismos críticos hablan de postergar decisiones –como la pérdida de investidura de Rodolfo Friedmann– por falta de una ‘sentencia firme’”.

La otra columna de humo lanzada por la mayoría de senadores en la Cámara Alta, para salvar a Friedmann y tapar ante la ciudadanía su doble moral y acciones de justicia selectiva, tiene que ver con el pedido de pérdida de investidura de un senador que ya fue juzgado por los tribunales del Poder Judicial y fue absuelto de culpa y pena de las acusaciones en su contra. Sin embargo, contra lo que prevé la Constitución y leyes de la República, estos senadores “opositores” con su pedido intentan replicar pruebas que fueron declaradas ilegales en el juicio al senador Javier Zacarías y además adjuntan otras pruebas que ni siquiera la defensa tuvo acceso dentro de la carpeta fiscal. A tambor batiente con la porra de la mayoría del voto se pretende aplanar el mandato de las leyes de la República.

La cereza en la torta constituye el intento de los mismos fabricantes de humo de reglamentar el artículo 201 de la Constitución Nacional, pese a la claridad de su mandato. La propuesta mejor conocida como de autoblindaje –los ciudadanos de a pie la denominan de autobandidaje– pretende ponerle fin a la presión ciudadana para que se cumpla con la Constitución y se determine la pérdida de investidura de un senador a quien le fue regalada la banca en el Senado, pero sobre todo contra quien hay serios indicios de una posible malversación de recursos, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito a costa del Estado, mediante su presunta gestión en un esquema de negocios relacionado con el almuerzo escolar.

La ciudadanía, los votantes, están hartos del canibalismo político, de las trasnochadas acciones de quienes los representan en el Estado, de su incoherencia, del incumplimiento de la norma y la viveza para beneficio propio. Es hora de parar la fábrica de humo.

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