Las autoridades del Ministerio de Hacienda presentaron al Congreso Nacional el paquete de leyes para la recuperación económica. Los proyectos propuestos implican nuevos préstamos: créditos para el desarrollo, inversión en viviendas sociales y protección social.

Financiar la propuesta del fisco demandaría a los ciudadanos un nuevo compromiso por US$ 292 millones y pondría al país en un peligro de perder la solidez macroeconómica de Paraguay, puesto que estaríamos en alerta roja porque rondaríamos el 34% del Producto Interno Bruto (PIB), hoy la deuda pública es del 30,7% del PIB; es decir, la alerta naranja está encendida.La medida propuesta por el Gobierno nuevamente fue calificada de inoportuna por referentes del que hacer económico nacional, explicaron que, si bien la misma tiene el fin de la reactivación económica y para asistencia social, igual es peligrosa porque abultaría aún más la deuda pública a la vez que recodaron que en lo que va del año el Parlamento autorizó más de 2.000 millones, que es una cifra bastante significativa y cuya ejecución tuvo serios cuestionamientos como el caso de las compras de insumos médicos apócrifos en el Ministerio de Salud, compras públicas que nunca llegaron a destino, pero por las cuales se pagó igual, como fue en Petropar u otros productos sobrefacturados, como fue en la Dinac y en otras reparticiones del Estado.

Los expertos aseguran que es entendible la necesidad de la deuda para arrancar los motores de la economía, todos los países lo hacen y no hay que satanizar la misma. Pero no debe incrementarse en este año la deuda pública, porque la misma tuvo un incremento importante, en solo cuatro meses del 2020 los compromisos asumidos debían haberse tomado en una década, por supuesto a causa de la llegada intempestiva de la pandemia del covid-19.

En términos del déficit fiscal 2020, el ministerio de Hacienda estima cerrarlo en aproximadamente un 7%, porcentaje jamás registrado en la historia del país por causa de la caída de los ingresos al tesoro público. Este indicador demuestra que Paraguay no está en condiciones de tomar nuevos compromisos para el presente año; con semejante brecha se pone en riego cumplir con el servicio de la deuda (pago de los intereses) y no volver por un buen tiempo al 1,5% aceptable y legal.

Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre el comportamiento de la deuda pública paraguaya advirtió días atrás sobre un escenario más difícil que el que prevé el Ministerio de Hacienda. Con la aparición de la pandemia el organismo pronostica que Paraguay cerrará el 2020 con un 34,3% del PIB, lo alarmante es que, si el Gobierno continúa con la actual tendencia, la deuda podría incluso llegar al 48,6% del PIB para el 2025 si no se respeta el tope del déficit fiscal del 1,5%, afirma el informe de este programa de la ONU.

El ministro de Hacienda reconoce que la incertidumbre sanitaria continúa, “nadie puede asegurar que la pandemia terminó y de que va a haber siquiera los recursos presupuestados”. Asimismo, admite que la deuda pública puede presentarse como un problema en el tiempo y reconoce que hubo “velocidad imprevista” en la toma de préstamos. Vale recalcar que la incertidumbre en el país y el mundo está vigente, por lo que la prudencia y la creatividad se imponen para encontrar los recursos para financiar los proyectos de reactivación y evitar el bicicleteo.

Entre las tantas propuestas planteadas están enfatizar en el recorte de los gastos superfluos, en frenar el gigantismo de la burocracia o reducirlo. Además, avanzar en las reformas del sector público, del organigrama del Estado y del sistema de compras públicas. Crear la postergada superintendencia de pensiones para reducir el agujero de la caja fiscal, así como analizar proyectos para vender activos y generar ingresos extras. Asimismo, estudiar que en el actual escenario de la pandemia Brasil y Paraguay pueden entablar una negociación con resultados positivos para ambos países mediante una emisión de deuda de Itaipú, estas entre otras tantas ideas que los expertos vienen proponiendo. Hipotecar el futuro del país asumiendo más compromisos puede llevarnos a un escenario de deuda eterna sin desarrollo.

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