ANDREW ROSS SORKIN

Business Roundtable, la organización de cabildeo más importante de la industria en Washington, suele ser descrita como apartidista o bipartidista.

Representa a más de 200 empresas grandes –desde gigantes petroleras hasta consentidas del sector tecnológico–, con más de quince millones de trabajadores de todos los colores políticos.

Sin embargo, la verdad es que nadie es apolítico y, en una época en la que es cada vez más frecuente ver cómo nuestros líderes empresariales llenan el vacío que dejan nuestros líderes políticos, es importante que la gente comprenda en su totalidad las opiniones de estos líderes no electos.

Por lo tanto, un equipo de profesores de distintas universidades reunidos por un programa de la Escuela de Derecho de Harvard se dispuso a encontrar las inclinaciones políticas de los altos ejecutivos, y no solo de los 200 que conforman la Business Roundtable, sino de todos los ejecutivos del S&P 1500, un índice accionario que cubre un 90 por ciento de la capitalización bursátil de Estados Unidos.

En vez de fijarse en la afiliación partidista o en las declaraciones públicas, los investigadores –Alma Cohen, profesora de la Escuela de Derecho de Harvard y profesora asociada de la Universidad de Tel Aviv; Moshe Hazan, profesor de la Universidad de Tel Aviv; Roberto Tallarita, director asociado del programa de la Escuela de Derecho de Harvard, y David Weiss, académico de la Universidad de Tel Aviv– observaron la medida más real de las inclinaciones políticas: siguieron el rastro del dinero.

VOTANTES, DIVIDIDOS DE MANERA BASTANTE UNIFORME

Para el estudio, el cual se divulgará luego, rastrearon las contribuciones políticas a nivel personal de más de 3.500 directores ejecutivos que ocuparon ese cargo durante algún tiempo entre el 2000 y el 2017. El período cubre una presidencia republicana de dos mandatos, una presidencia demócrata de dos mandatos y el inicio del gobierno del presidente Trump, tras haber perdido el voto popular, pero haber ganado el Colegio Electoral. En otras palabras, en total, los votantes estuvieron divididos de una manera bastante uniforme entre los partidos en ese período.

No obstante, tan solo el 18,4 por ciento de los ejecutivos que se observaron fueron designados como demócratas. La clara mayoría –el 57,7 por ciento– demostró su afiliación al Partido Republicano mediante donaciones. De hecho, un 75 por ciento de las donaciones del director ejecutivo promedio fue para los republicanos.

Para contarlos como simpatizantes republicanos o demócratas, los ejecutivos tenían que dirigir al menos dos terceras partes de sus donaciones a candidatos afiliados a uno de los dos partidos. Más de una cuarta parte de los ejecutivos estudiados dieron suficiente a ambos partidos como para ser clasificados como “neutrales”. En esta clasificación cayó Tim Cook, el director ejecutivo de Apple. A pesar de su apoyo público a Hillary Clinton en las elecciones pasadas y su respaldo a una serie de causas progresistas, suele dar dinero a candidatos de ambos partidos.

(Por desgracia, los investigadores no han divulgado la forma en que clasificaron a cada ejecutivo, bajo el argumento de que querían centrarse en el todo, y no en las partes. Cuando pedí un ejemplo, me dieron el de Cook).

Era de esperarse que los líderes de las grandes empresas estuvieran a favor de los republicanos, debido a la plataforma de impuestos más bajos y menos regulaciones que tiene ese partido. Sin embargo, la naturaleza abrumadora del apoyo hacia el Partido Republicano es sorprendente si se tienen en cuenta las posturas que han manifestado en años recientes varios ejecutivos sobre temas sociales como el cambio climático, las armas y las políticas migratorias.

GRADO DE PARTICIPACIÓN

Los resultados de este experimento de ciencia política tienen implicaciones significativas por el grado de participación de la comunidad empresarial en la creación de leyes y políticas públicas, así como por su influencia sobre ellas.

“El gasto político corporativo puede afectar de manera sustancial la política y la creación de políticas, en especial desde la decisión de la Corte Suprema en el caso de Citizens United, la cual eliminó los límites para los gastos políticos independientes de las corporaciones”, escribieron los autores del estudio.

Los investigadores se sumergieron aún más profundo en algunas de las cifras para desmenuzar las tendencias políticas según la industria específica, el tamaño de la empresa, la región e incluso el género del ejecutivo.

Los directores ejecutivos republicanos superaron con facilidad a los demócratas en todas las industrias, pero la brecha se redujo en los sectores de “equipo para negocios” y “telecomunicaciones”, donde se encuentran las empresas tecnológicas y de internet (casi la mitad de los directores ejecutivos del sector de equipo para negocios respaldó a los republicanos, en comparación con un 30,1 por ciento a favor de los demócratas, y un 36,9 por ciento de los directores ejecutivos en telecomunicaciones apoyó a los republicanos, en contraste con un 22,6 por ciento a favor de los demócratas).

Las diferencias de género podrían ser las más sorprendentes. Entre el 2000 y el 2017, el tamaño de la muestra de mujeres representó solo un 2,8 por ciento de los directores ejecutivos (tan solo un 1,2 por ciento en el 2000 y un 4,4 por ciento en el 2017), pero los investigadores encontraron que las mujeres estaban casi igualmente divididas entre donativos a los republicanos, donativos a los demócratas y donativos a ambos.

En la actualidad, nuestro discurso político está tan dividido como lo ha estado desde la Guerra Civil. Se están propagando los debates sobre la desigualdad de los ingresos, las regulaciones a los negocios y el capitalismo mismo, en particular entre los demócratas, pero cada vez más entre los republicanos.

ENORME INFLUENCIA

Las opiniones de los ejecutivos siempre han resonado más allá de sus propias industrias, pero su importancia es más pronunciada hoy. Por ejemplo, Trump no ha dudado en equiparar la política económica con la política exterior. Por lo tanto, es educativo entender las opiniones políticas de nuestros líderes empresariales.

Estos ejecutivos ejercen una enorme influencia, no solo sobre la política, sino también sobre las inclinaciones de sus empleados. Una de las revelaciones más fascinantes del estudio fue que también observó la conducta de los negocios, y en el proceso descubrió que las divulgaciones de donaciones políticas estaban muy correlacionadas con la tendencia política del director ejecutivo.

Las contribuciones políticas de las empresas que cotizan en la bolsa no se tienen que divulgar a los accionistas, aunque algunas empresas lo hacen. Por lo tanto, los investigadores prefirieron fijarse en cuáles fueron las empresas que revelaron las donaciones a sus accionistas. Empleando un índice desarrollado por Center for Political Accountability, los profesores descubrieron que había “una asociación significativa en términos estadísticos entre tener un director ejecutivo republicano” y una calificación de divulgación “más baja”.

De nueva cuenta, tal vez era de esperarse. Es común que los republicanos argumenten en contra de las regulaciones, así que la idea de una divulgación voluntaria podría ser repugnante para ellos. No obstante, para los accionistas de todas las tendencias políticas, quienes dependen de la transparencia y la divulgación, la inclinación política de su director ejecutivo podría ser un factor más importante de lo esperado. Es interesante observar que “tener una directora ejecutiva está asociado con una mayor transparencia” respecto de las contribuciones políticas, según el estudio.

PUNTOS DE VISTA CAMBIAN CON EL TIEMPO

Los investigadores optaron por no darnos acceso a las clasificaciones de los ejecutivos, y tal vez es lo mejor. Los puntos de vista políticos cambian con el tiempo, y de acuerdo con los candidatos involucrados.

Por ejemplo, Cook respaldó a Hillary Clinton y a varios comités estatales de los demócratas antes de las elecciones del 2016. También donó para el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Por supuesto que depende de ti si esto afecta cómo votas con tus dólares. Sin embargo, ahora más que nunca, vale la pena saber dónde están poniendo sus apuestas las figuras poderosas del mundo empresarial.