Hace unos años, en una madrugada húmeda de Taipéi, terminé sentado en una pequeña casa de té al costado de una estación de metro.
Afuera llovía suave.
Yo estaba cansado. Venía de caminar todo el día grabando imágenes y entrevistando gente. En una mesa cercana, un anciano tomaba sopa mientras miraba las noticias en una vieja televisión colgada en la pared. No entendía una sola palabra del idioma, pero sí entendí una imagen: hospitales, médicos, pantallas gigantes, gráficos, tecnología.
La mujer que atendía el local, una señora de sonrisa tímida, me preguntó de dónde era. Cuando le dije “Paraguay”, abrió grande los ojos y respondió en un inglés entrecortado: “Taiwán ama Paraguay”.
Sonreí.
Después me mostró orgullosa en su celular cómo funcionaba el sistema de salud de su país. Sacó una tarjeta sanitaria digital, habló de consultas a distancia, de inteligencia artificial detectando enfermedades, de médicos conectados entre ciudades y montañas.
Pero en un momento bajó la voz. “El mundo usa muchas cosas de Taiwán… pero a veces hace como si no existiéramos”. Esa frase me quedó dando vueltas en la cabeza porque era verdad.
Vivimos en un planeta donde millones usan teléfonos, computadoras y tecnologías creadas gracias al talento taiwanés. Un país pequeño, ordenado, moderno, con una de las democracias más avanzadas de Asia y uno de los sistemas sanitarios más eficientes del mundo.
Hoy, gracias al crecimiento exponencial de la inteligencia artificial y a la enorme demanda global de semiconductores, la bolsa de valores de Taiwán ya superó a la de India y se convirtió en la quinta más grande del mundo.
Una pequeña isla que fabrica gran parte del cerebro tecnológico del planeta… pero que todavía sigue siendo invisibilizada en muchos espacios internacionales.
“Y aun así, Taiwán lleva diez años fuera de la Asamblea Mundial de la Salud.”
Diez años.
Mientras el planeta habla de cooperación, inclusión y derechos universales, 23 millones de personas siguen siendo excluidas por presión política. Y lo más absurdo es que Taiwán no pide privilegios. Pide participar. Compartir experiencia. Ayudar.
Durante la pandemia muchos países aprendieron tarde lo que Taiwán ya sabía desde hace tiempo: la tecnología salva vidas cuando se usa con inteligencia y humanidad.
Ellos entendieron antes que otros que el futuro de la medicina también pasa por la inteligencia artificial, el big data y la conectividad. Hoy tienen hospitales inteligentes admirados por el mundo entero, sistemas digitales que llegan hasta zonas rurales y plataformas médicas que varios países quisieran imitar.
Sin embargo, hay silencios diplomáticos que pesan más que la evidencia. A veces la política internacional se parece demasiado a un recreo de colegio: algunos deciden quién puede sentarse en la mesa… y quién debe quedarse afuera aunque tenga algo importante que decir.
“Aquella noche en Taipéi terminé mi té mirando la lluvia detrás del vidrio empañado”.
Y pensé: qué extraño es este mundo.
Los países que sostienen gran parte del futuro tecnológico del planeta todavía tienen que pedir permiso para ser escuchados y el mundo debería prestar atención…
Paula Roa, estudiante paraguaya, se recibe con honores en prestigiosa universidad de Taiwán
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La estudiante paraguaya Paula Roa (23) se recibió con honores en Taiwán como ingeniera electrónica de la National Taipei University of Technology. Viajó en el año 2020, a los 18 años, asumiendo el gran desafío de mudarse sola en medio de una pandemia.
“Mis expectativas principales eran recibir una educación de primer nivel en un entorno de alta competitividad y formarme en la frontera del conocimiento, ya que Taiwán es el referente mundial en tecnología y electrónica”, relató en diálogo con La Nación/Nación Media.
Igualmente, esperaba crecer profesionalmente a la par de “asegurar un futuro prometedor y expandir mi visión del mundo al sumergirme en una cultura totalmente diferente”, aclaró.
La compatriota, oriunda de Lambaré, recordó que al llegar, el primer gran impacto fue la barrera del idioma, adaptarse a una cultura totalmente distinta y gestionar la profunda nostalgia por la distancia.
La compatriota busca seguir formándose en el exterior, pero quiere volver a Paraguay a aplicar sus conocimientos y alentar a jóvenes paraguayos a salir adelante, expresó a La Nación. Foto: Gentileza
“Sin embargo, el desafío mayor vino un año después, cuando arranqué la carrera y me tocó enfrentar la exigencia académica pura: cursar ingeniería en chino, siendo la única extranjera en un departamento sumamente competitivo. Fue una prueba de resistencia constante”, mencionó.
Añadió que no contaba con la misma base ni preparación académica de los taiwaneses, quienes prácticamente se preparan durante años para este tipo de carreras técnicas tan exigentes.
“En mi caso, fue como empezar todo desde cero, y gran parte del desafío fue el esfuerzo constante por ponerme al día y alcanzar el ritmo avanzado que ellos ya traían. A pesar de todo esto, me considero una persona muy decidida y resiliente”, sentenció.
Aunque muchas veces el camino no le fue fácil, se mantuvo firme con un fuerte enfoque personal y no descansó hasta lograr mis objetivos. “El apoyo incondicional de mi familia desde la distancia, junto con mi determinación diaria, fueron la clave para no rendirme nunca y demostrar que la perseverancia es el idioma universal del éxito”, resaltó.
Conocimientos técnicos de vanguardia
Estudió un año de idioma seguido por los cuatro años de la carrera de grado. En todo este tiempo, la universidad le proporcionó conocimientos técnicos avanzados y de vanguardia en áreas clave de la ingeniería electrónica, recalcó.
“Pude involucrarme en campos sumamente innovadores como la “salud inteligente” y el monitoreo remoto, desarrollando mi tesis en la detección de frecuencias cardíacas y respiratorias a través de radares. Más allá de lo académico, este tiempo me dio herramientas invaluables para la investigación, el manejo de tecnologías emergentes y la capacidad de adaptarse y resolver problemas complejos en entornos multiculturales y de alta presión”, puntualizó.
Además de su título de ingeniera, recibió un reconocimiento por su desempeño académico sobresaliente. Foto: Gentileza
Se graduó en el año 2025 recibiendo el título de Ingeniera Electrónica por la Universidad de Taipei Tech. Además del título, obtuvo el certificado de ‘Outstanding Academic Performance’ (Desempeño Académico Sobresaliente).
“Este reconocimiento es invaluable para mí porque premia la dedicación, la resiliencia y el inmenso esfuerzo invertidos para culminar estos méritos en tiempo y forma, habiendo afrontado el desafío de ser la única extranjera de la clase y cursar un programa en chino en una carrera sumamente competitiva”, subrayó.
A su criterio, la clave para sobresalir en un ambiente tan competitivo siendo extranjera, tuvo que ver con muchísima disciplina y dedicación, porque el ritmo de allá te exige dar el máximo todos los días.
“En mi caso, los valores de constancia y esfuerzo que me inculcaron mis padres desde chica fueron mi mayor motor, pero, primero que nada, está la valentía de confiar en uno mismo y en el potencial que tenemos. Es un proceso durísimo, pero estoy convencida de que todo lo que hoy cuesta y exige tanto, el día de mañana se convierte en tu mayor orgullo, porque el verdadero sacrificio siempre da sus frutos”, apuntó.
En cuanto a sus metas, señaló que busca seguir formándome en el extranjero, obtener experiencia profesional y capacitarse en los países más desarrollados tecnológicamente.
“Mi plan a largo plazo es regresar para aplicar todos esos conocimientos avanzados en Paraguay y contribuir activamente al desarrollo tecnológico de mi país. Además, me interesa mucho motivar a otros jóvenes paraguayos a que se animen a salir de su zona de confort”, manifestó.
Al respecto, dijo que en el país sobra talento y ganas de salir adelante. “Lo único que necesitamos son más herramientas para demostrar lo lejos que podemos llegar y, el día de mañana, usar todo ese conocimiento para hacer crecer a Paraguay”, acotó.
El hecho de súper curiosa desde chica y de gustarle siempre los desafíos, le llevaron a aplicar para la beca. Además, la influencia de sus padres que le enseñaron a soñar en grande y a confiar en sí misma.
“Siempre me llamó la atención la idea de salir, conocer el mundo y expandir mis horizontes, buscando una educación de primer nivel y la experiencia de sumergirme en una cultura totalmente diferente. Saber que Taiwán es líder a nivel mundial en tecnología y electrónica era el lugar perfecto para formarme en lo que me apasiona y asegurar un futuro prometedor”, detalló.
Superando un mar de emociones
En otro momento comentó que el peso de la distancia y gestionar la nostalgia sola al otro lado del mundo fue una de las pruebas emocionales más grandes que le tocó vivir.
“Extrañé muchísimo la calidez de nuestra gente, nuestras costumbres y esa tranquilidad paraguaya que contrasta tanto con el ritmo de vida tan acelerado de Asia. Extrañaba demasiado los asados de los domingos, el sabor de nuestras comidas caseras y el simple hecho de compartir en familia”, reveló.
Pero como tejedora de ñandutí y bailarina de danza paraguaya, mantener vivas esas tradiciones a la distancia le ayudó a paliar la nostalgia. “Fue mi manera de sentirme cerca de casa y recordar siempre de dónde vengo”, afirmó.
Por otro lado, se refirió a las satisfacciones que le proporcionó esta gran oportunidad. “Mi mayor satisfacción es mirar hacia atrás y ver que todo el sacrificio valió la pena al 100%. Me demostré a mí misma que con disciplina y resiliencia fui capaz de sobresalir en una carrera complejísima, en un idioma y cultura totalmente distintos”, aseguró.
Asimismo, se refirió a la emoción de regresar al país. “Sin dudas, el sentimiento más hermoso fue regresar a mi tierra y ver ese orgullo reflejado en mis padres; saber que todo lo que ellos me inculcaron dio sus frutos es mi mayor recompensa”, enfatizó.
En ese sentido, dijo que volver a casa con ese mérito le dio la seguridad de que no hay desafío que no pueda superar. “Regreso lista para todo lo que viene, con el corazón lleno de gratitud y feliz de poder dejar en alto el nombre de mi país”, expresó.
Finalmente, agradeció las muestras de cariño recibidas a su regreso y los reconocimientos a su trayectoria académica y los logros obtenidos en el extranjero.
“¿Mi abuelo era nazi?”: EE. UU. publicó en línea carnés de afiliación al partido nazi
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Muchas familias alemanas se enfrentan a una pregunta incómoda: ¿qué hizo el abuelo durante la guerra? Ahora la respuesta está a solo unos clics de distancia, con inquietantes secretos saliendo a la luz. El cambio se produjo en marzo, cuando los Archivos Nacionales de Estados Unidos publicaron en línea las digitalizaciones de aproximadamente 12 millones de carnés de afiliación al partido nazi de Adolf Hitler.
Los registros, incautados por las tropas estadounidenses tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, solo estaban disponibles anteriormente en microfilme, una técnica fotográfica que permite almacenar documentos en formato miniatura. Desde la publicación masiva en línea, los secretos de muchas familias alemanas que habían permanecido ocultos durante décadas quedaron de repente a solo una simple búsqueda de distancia.
Dos importantes publicaciones semanales, Die Zeit y Der Spiegel, lanzaron rápidamente herramientas en línea para ayudar a indagar en los vastos documentos con mayor rapidez.
“¿Mi abuelo era nazi?”, preguntaban los titulares de las noticias en toda Alemania. Desde entonces, cientos de miles de alemanes han buscado en los registros los nombres de sus antepasados, muy conscientes de que podrían enfrentarse a verdades desagradables.
Una de ellas, Corinna, de 60 años, dijo que se enteró de que su difunto padre se unió a los nazis en 1935, dos años después de que Hitler tomara el poder. Su hija Helena, de 26 años, encontró pruebas en el archivo digitalizado.
“Cuando mi hija menor me lo contó por teléfono y luego me envió una captura de pantalla del archivo, me sorprendió bastante”, dijo Corinna, quien pidió a la AFP que no utilizara su apellido. Dijo que sabía que su padre había combatido en Francia y Rusia con el ejército alemán, y que había resultado gravemente herido, pero que él nunca mencionó ninguna simpatía nazi después de la Segunda Guerra. Incluso ella creía que era socialdemócrata.
Décadas de silencio
Aunque el Estado alemán ha hecho grandes esfuerzos por recordar y redimir el pasado nazi y el Holocausto, en muchas familias ha prevalecido una cultura del silencio. Más de uno de cada diez ciudadanos se había afiliado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) cuando el Tercer Reich fue derrotado en 1945.
Pero después de la guerra, esta generación “dejó claro, a través del ambiente dentro de la familia, que ciertas cosas no debían discutirse”, dijo el historiador Johannes Spohr, quien ha ayudado por años a personas a rastrear el pasado nazi de sus antepasados.
Spohr señaló que muchos antiguos nazis “a menudo no solo guardaban silencio, como se suele afirmar, sino que también contaban una versión diferente de la historia”, al presentarse a menudo como víctimas del nazismo o incluso como miembros del pequeño movimiento de resistencia.
Encuestas recientes han mostrado que un porcentaje increíblemente alto de alemanes, entre el 11 % y el 18 %, cree que sus abuelos intentaron ayudar a quienes eran perseguidos por el régimen nazi, señaló. La cifra real, según las últimas investigaciones, es inferior al 1 %, dijo.
Felix Puelm, un profesor de historia de 42 años, dijo a la AFP que descubrió que su abuela, ya fallecida, se había unido a los nazis en 1940 cuando tenía 19 años. Para entonces, dijo, “ella ya había visto que los nazis habían iniciado la guerra contra los países vecinos” y “había visto claramente hacia dónde se dirigían las cosas”. “Y, sin embargo, tomó su decisión”, consideró.
Cuestiones complejas
Puelm dijo que le hubiera gustado saberlo antes y haber podido “hacerle más preguntas” a su abuela antes de que falleciera. Comentó que, tras la guerra, sus abuelos no mostraron ninguna simpatía por el régimen de Hitler. “Pero no habían revelado todo lo que hicieron en aquella época”, aseguró el profesor, quien trabaja en la Universidad Silpakorn de Tailandia. Spohr dijo que la fecha en que alguien se unió a los nazis puede dar pistas sobre su nivel de compromiso.
“Si alguien se unió en la década de 1920 o a principios de la de 1930, antes de que Hitler llegara al poder, eso suele indicar una convicción, que realmente querían luchar activamente por la causa”, explicó. A partir de 1933, es posible que más personas hayan actuado por oportunismo, para asegurarse un empleo o beneficiarse de alguna otra manera de la jerarquía nazi.
Puelm explicó que esta nueva ventana a los archivos del nazismo podría llevar a más alemanes a reflexionar sobre el actual auge de la extrema derecha encarnada en el partido Alternativa para Alemania, que lidera las encuestas. Espera que estas revelaciones impulsen a “muchas familias a tomarse el tiempo para considerar las razones que las llevaron a unirse a un partido así”.
FIL Asunción 2026: editorial presenta agenda de literatura, cine e historia
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En el marco de la Feria Internacional del Libro de Asunción (FIL Asunción 2026), Eclipsia Editorial presenta su agenda de actividades, que se desarrolla hasta el 7 de junio en el Centro de Convenciones Mariscal, ubicado en J. Eulogio Estigarribia n.° 5086 esquina Charles de Gaulle, en Asunción.
Bajo este espacio que celebra los lazos interculturales con los Estados Unidos como país invitado de honor, la Editorial apuesta este año por un cruce multidisciplinario que une la literatura con el cine poético, el documental de autor y espacios necesarios de concienciación sobre derechos humanos y promoción de la lectura.
El cronograma de actividades de acceso libre y gratuito para el público contempla:
Viernes 5 de junio – 20:00, se prevé la presentación de cortos de cine poético y documental experimental.
La agenda inicia con una velada multidisciplinaria que celebra la confluencia lírica, musical y visual mediante la proyección de “Video Haiku”, de la destacada artista Lucy Yegros, enriquecida con la fotografía de la cineasta Mónica Ismael.
Esta obra contará con una dimensión sonora fundamental gracias a la participación de Daily Jara, quien estuvo a cargo de la interpretación poética de los haikus, dándole una atmósfera efectista al materia.
Asimismo, la jornada incluirá la exhibición de “1000 Noches”, un documental experimental realizado por estudiantes de la Universidad del Pacífico. El lugar será el stand 102 de Eclipsia.
Domingo 7 de junio, de 15:00 a 16:30, será la presentación del Club de Lectura “Viajeros de la Fantasía”, con la Gestión Cultural Py, Eclipsia Editorial y CIFFATE Paraguay, en un espacio dedicado a promover la literatura fantástica y fomentar el intercambio entre lectores y autores.
La actividad incluirá una selección especial de escritores invitados y propuestas orientadas a fortalecer la comunidad literaria nacional. El lugar será el stand 102 de Eclipsia
Domingo 7 de junio, desde las 18:00 a 18:30, se prevé el lanzamiento del libro y proyección audiovisual “Bajo la sombra del monstruo”, de Mercedes Reballo y Conversatorio sobre Abuso infantil. La presentación de la obra de Mercedes Reballo junto con la proyección de una pieza audiovisual homónima dirigida por Mónica Ismael.
El encuentro incluirá un espacio de diálogo con la Dra. Noelia Núñez, defensora de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes víctimas de abuso, abordando la temática desde una perspectiva de protección de la niñez. Lugar: Auditorio Elvio Romero.
Domingo 7 de junio, desde las 18:30 a 19:00, se tiene prevista la proyección del documental Kananá Holden de Mónica Ismael y charla histórica sobre la Paz del Chaco Como cierre de la programación, se proyectará el documental dirigido por la cineasta Ismael, seguido de una charla del embajador Ricardo Scavonne sobre el Tratado de Paz del Chaco y su significado histórico. El lugar será el auditorio Elvio Romero.
Los autores, directores y participantes estarán disponibles para conversar antes y después de cada encuentro.
Taiwán lideró las compras de carne porcina paraguaya al cierre del quinto mes del año
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Las exportaciones de carne porcina registraron una dinámica positiva al cierre de mayo, alcanzando un total de 7.433 toneladas enviadas por un valor de USD 21.976.075. Los envíos registraron un crecimiento del 30 % en volumen y 39 % en ingresos, reflejando una mayor demanda internacional comparada al mismo periodo del año anterior con la República de China (Taiwán) en primer lugar.
Así lo reveló el más reciente informe del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), señalando que en el mismo periodo del año anterior se exportaron 5.711 toneladas por USD 15.747.803. En comparación, este año los envíos crecieron en 1.722 toneladas y generaron USD 6.213.272 más en ingresos.
La República de China (Taiwán) se consolidó como el principal destino de la carne porcina paraguaya, concentrando el 86 % de las exportaciones con la adquisición de 5.710 toneladas por un valor de USD 18,8 millones. En segundo lugar se ubicó Brasil, que representó el 10 % de los envíos al importar 1.111 toneladas por USD 2,17 millones. Completaron el ranking Uruguay, con 463 toneladas por USD 831.573 y una participación del 4 %, y Filipinas, que importó 27 toneladas por USD 91.450.
En el segmento de menudencias porcinas, los envíos alcanzaron 121 toneladas por un valor de USD 52.477, superando en volumen de 106 toneladas exportadas en el mismo periodo del año pasado, aunque con menores ingresos se habían generado USD 62.132. Los principales destinos fueron Liberia, que adquirió 70 toneladas por USD 30.235, y Costa de Marfil, con compras por 51 toneladas a USD 22.242.
Actualmente, el sector porcino se encuentra con un gran crecimiento y proyecciones ya que según la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (Accp) la proyección del plantel de matrices industriales en Paraguay muestra un crecimiento sostenido y altamente significativo para los próximos años.
De acuerdo a las proyecciones del sector, el rubro pasaría de unas 45.600 unidades en 2025 a 135.000 en 2035, lo que representa un incremento del 195 % en una década; para 2028 prevén 86.000, mientras que 115.000 para 2030.