- Por Jorge Torres Romero
- Columnista
Ante la incapacidad de construir agenda propia y como tienen el apoyo del 80 % de la prensa tradicional abdista, la oposición se volvió especialista en montajes para obtener réditos políticos sobre la falsa idea de que no estamos mejor, como había prometido el presidente Santiago Peña.
El anticartismo patológico de esta gente, propio de un diván, escala a niveles tan perjudiciales para el Paraguay, que la ciudadanía debe tomar nota, como ya la hizo con la paliza electoral última y seguir ignorando a quienes solo proponen confrontación y destrucción.
La nula respuesta de la ciudadanía a las marchas de la semana pasada es una señal alentadora. Esto quiere decir que la gente no se deja engañar por los destructores del Paraguay y mucho menos se deja seducir por los falsos relatos de la prensa mercenaria.
La oposición no está unida por el Paraguay, está unida por la sed de figuretismo y poder. El presidente del principal partido de oposición (PLRA) aborrece el programa Hambre Cero, que otorga alimentación diaria de calidad a casi un millón de niños y genera un efecto de derrame económico sin precedentes que ya se traduce en la disminución de la pobreza en Paraguay y cuyos otros resultados serán medibles a corto plazo.
La semana pasada se desmoronó otro falso relato acerca de la renovación del 90 % del mobiliario en las escuelas públicas. El acumulador de denuncias por corrupción (40), Miguel Prieto, intendente de Ciudad del Este, y precandidato presidencial, fue el artífice de un nuevo montaje opositor: la supuesta sobrefacturación en la compra de los pupitres. La DNCP confirma, tras el testimonio de tres empresas oferentes, que el monto ofertado nada tenía que ver con los muebles que supuestamente iban a adquirir a 22 dólares. Cayó la farsa.
Tan destructiva es la oposición paraguaya que pedían postergar la renovación de los pupitres en las escuelas públicas, solo porque un arribeño de la política, Prieto, instaló que podría comprar el mismo mueble a 22 dólares. Así de perversos e irresponsables son.
El senador colorado oficialista Silvio Ovelar nos dijo la semana pasada en GEN que la oposición está en una cruzada de pretender (porque no lo lograrán) destruir todo lo que provenga del gobierno de Peña y todo lo que “huela a Cartes”. Esta ecuación le viene bien al oficialismo: una oposición torpe y destructiva es capitalizada por los colorados que están en el poder y así como están las cosas van a continuar.
Las políticas públicas implementadas ya están dando resultados: activación económica, reducción de la pobreza y generación de fuentes de trabajo. Si Peña sigue en esa línea, el ataque opositor y mediático será cada vez más duro. Afortunadamente, los montajes se desmontan y los relatos falsos se diluyen por su propio peso. El Paraguay tiene todo para cortar ese círculo vicioso que no le permitía despertar. Hoja de ruta en mano, transparencia y seguir adelante. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.