POR LAURA MÉNDEZ, socia del Club de Ejecutivos

Si bien es cierto que aún estamos en el proceso de aislamiento social y que no hemos vuelto a la normalidad, vimos durante los últimos meses cómo las empresas y emprendedores se han ido reinventando para poder subsistir, en algunos casos tratando de evitar el endeudamiento financiero.

Los canales digitales se han convertido en la nueva tendencia. Y hoy imaginar que no tenemos la posibilidad de vender o cobrar a través de medios digitales resulta una utopía. Aquellos que no contaban con medios de pago alternativos se han visto forzados a sumarlos, y aquellos que no contaban con medios digitales para poder vender se han visto también obligados a pertenecer a alguna plataforma o a desarrollar redes sociales y página web con el ansiado objetivo de formar parte del e-commerce.

Tuvimos que desarrollar todas nuestras ideas, habilidades e incluso implementar estrategias que no estaban pensadas para el presente, sino para el mediano o largo plazo. “Reinventarnos y cambiar, ya no es una opción”.

Paraguay tiene una capacidad emprendedora increíble. Eso genera un valor agregado a nuestra situación como país ante la pandemia, y el tiempo que esperamos para poder volver a la normalidad.

Ante todo, siempre es importante la proactividad, ser creativos, repensar nuestros negocios, estrategias y mirar cómo lo hacen otros. Cómo otros países o economías también están tratando de reinventarse para poder salir adelante.

Ante la crisis, hubo algunos que vieron la oportunidad de comenzar a vender insumos que eran necesarios. Incluso a abastecer la demanda de algunas necesidades que se manifestaron durante la pandemia. Pero, lo cierto es que cada uno debería pensar su propio negocio, o su nueva manera de hacer negocios, desde el mismo rubro o industria en la cuál viene trabajando y encontrar la forma de crear una nueva manera de llevar adelante el negocio que ya tenía establecido.

Cuando todos nos reinventamos haciendo lo mismo y supliendo idénticas necesidades entramos en un círculo en el cual comerciantes de rubros completamente diferentes ahora competimos por vender lo mismo. Y la ley de la oferta y la demanda hace que esa idea hoy ya no sea fantástica.

No podemos pensar en nuestro futuro como dependientes de un subsidio que el Gobierno nos otorgue por un tiempo. O esperar que se siga endeudando para generarnos un ingreso. Es necesario mirar hacia adentro, volver a las fuentes y entender cuáles fueron las bases que nos impulsaron a crear algo en el rubro o industria a la cual pertenecemos y encontrar la manera de reinventarnos.

En las situaciones más difíciles es cuando debemos demostrar nuestras habilidades, trabajar duro y multiplicar nuestros esfuerzos. Ser eficientes en el uso del tiempo y los recursos en general, hoy se ha convertido en una habilidad indispensable y transversal a todas las industrias y a todas las jerarquías en una organización.

Pensemos positivamente que sí se puede. Que sí podemos. Que aún podemos reinventarnos, aunque algunas reglas del juego hayan cambiado intempestivamente y sin que lo hubiéramos imaginado.

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