Con 4700 archivos y expedientes habilitados, el Archivo Nacional de Asunción lanzó su sitio web. El acceso y la descarga de los archivos disponibles es totalmente libre y gratuito, y se puede acceder en el enlace http://www.archivonacional.gov.py/.
El Archivo Nacional de Paraguay es la institución es la más antigua del Río de la Plata. Cuenta con un importante acervo consultado por renombrados historiadores de la región y el mundo.
La herramienta permite el acceso al 20% del acervo de la institución y será útil para los investigadores, docentes, estudiantes y la ciudadanía en general.
La web cuenta con una plataforma de consultas en línea, para poder realizar indagaciones acerca de los documentos a disposición.
Avanzar en la digitalización
El acto – que se realizó este lunes 26 de junio-contó con la presencia del ministro de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Dr. Fernando Griffith; el director General de Bienes y Servicios Culturales, Osvaldo Salerno y el director del Archivo Nacional, Vicente Arrúa.
Arrúa informó que se seguirá ampliando el contenido de la página para poder abarcar más documentos históricos, a medida que se vayan digitalizando los archivos.
Por su parte, el ministro Griffith, explicó que la importancia de este mecanismo radica en la necesidad de conservar los documentos originales que, debido a su antigüedad, ya requieren mayor cuidado y preservación.
De este modo indicó que gracias a su disposición digital, estos valiosos archivos pueden ser consultados desde cualquier punto del país y del mundo.
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El Archivo Nacional restaura los autos de la Independencia
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Matías Amarilla
Un trascendente lote de documentos fue restaurado para su mejor conservación y digitalización en una tarea precisa que tomó un buen tiempo. Aquí el análisis de esos documentos que dan cuenta del proceso y formación de los primeros gobiernos independientes, sus implicancias e importancia en el tiempo.
Se lee claramente la firma de Pedro Juan Cavallero (sic) y la fecha, 15 de mayo de 1811, un texto fundacional que, ya frágil por el paso del tiempo, se pudo recuperar y próximamente se pasará a digitalizar.
Es la intimación al gobernador español Bernardo de Velasco: “Aquella escena que en algún momento del colegio todos representamos tiene ahora su original restaurado”, dice satisfecho Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional de Asunción.
Es allí donde Caballero le pide que entregue las llaves del Cabildo, la plaza de Armas y que “se someta a un gobierno que ellos iban a decidir cómo se iba a hacer”, describe Arrúa.
Señalando luego una cuidada carpeta con originales revela: “Estos son los denominados ‘autos de la Independencia’, que en realidad son actas, los documentos más importantes para la formación de la República”, resume.
RECUPERACIÓN Y RESTAURACIÓN
Recuperando textos, el taller de Conservación de Papeles del Archivo concluyó la restauración de un valioso paquete de documentos que van desde la intimación arriba mencionada hasta la conformación de la Junta Superior Gubernativa.
Los documentos obraban en el Archivo, pero en 1973 alguien decidió forrarlos con papel adhesivo “contact” transparente porque, como eran documentos de mucho uso, se temió que la constante manipulación los deteriorara más rápidamente.
Esa cobertura derivó en un problema de conservación que ahora se pudo resolver retirando cuidadosamente el material vinílico para “liberar” a los documentos de este “protector”. “La intención era preservar, lo que no midieron fue las consecuencias que podía tener esa intervención, la duración del material, etc…”, apunta el director.
En la tarea fueron asistidos por expertos chilenos y especialistas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Arrúa cuenta que para poder hacerlo “les ponemos un poco de alcohol y agua y esperamos que la temperatura y humedad llegue a un estadio en el que permita la manipulación. Hubo días en que se podían intervenir y días que no. Si la humedad era muy alta, no se hacía nada, por eso es que se tardó tantos años”, expone.
DOCUMENTOS DE LA INDEPENDENCIA
Hojeando con los especiales guantes de látex, se suceden en orden la respuesta de Velasco, el acta de creación del triunvirato, el primer gobierno de la época independiente, en un texto firmado por próceres como el citado Caballero, José Gaspar Rodríguez de Francia, Juan Bautista Rivarola y Juan Valeriano Ceballos.
También es notoria la técnica caligráfica de Jacinto Ruiz, escribano público y de gobierno al servicio de España, que se diferencia notoriamente de los escritos patriotas que irán mejorando en el tiempo.
Arrúa cuenta que tienen la idea de “exponer estos documentos más la nota del 20 de julio, que es la respuesta que se da a la pretensión de Buenos Aires de que Paraguay participara en la asamblea de las Provincias Unidas. Allí se decide no formar parte de la provincia de Buenos Aires. O sea, se niega a mandar un representante. Y al hacer eso, básicamente explica que quiere independizarse”.
También en esas notas “se habla un poco de un concepto de confederación que sería un antecedente de lo que hoy serían los mercados comunes. O sea, un antecedente del Mercosur, por ejemplo, porque Francia planteaba no el establecimiento de una federación, sino de confederaciones de naciones, que mantengan su independencia, pero que haya unidad. Sin embargo, Buenos Aires lo que pretendía era mantener el territorio anterior del virreinato con todas sus provincias y Paraguay era una provincia ‘rebelde’ desde el punto de vista porteño”.
LOS CONGRESOS
Siguiendo con la revisión de estos valiosos papeles, “encontramos ya las actas con las firmas de los representantes para el primer congreso, que va a establecer lo que va a ser posteriormente la Junta Superior Gubernativa. Acá pueden ver la firma de los representantes de cada localidad. Cuando hablamos de este congreso, que muchas veces la gente habla de congreso popular, nos remitimos específicamente a lo que era un congreso donde no todos votaban, sino votaban los ‘vecinos’. ¿Y quiénes eran los vecinos? Los propietarios, que básicamente eran los miembros de la élite”.
Estos propietarios/asambleístas “eran los que venían de cada localidad a participar del Congreso y que van a legitimar los distintos gobiernos que se van a dar, desde la Junta Superior, el consulado, la dictadura tanto temporal como perpetua y, por supuesto, después el gobierno de Carlos Antonio López y Francisco Solano López”, apunta Arrúa.
Preguntado sobre la constancia de algún desacuerdo entre aquellos hombres, el director del Archivo apunta que “cuando se inicia este proceso de independencia hay tres partidos que estaban ahí en la lucha, en debate. Por un lado, vamos a encontrar a los que serían los procorona española, que intentaban mantener la monarquía en la provincia. Por otro lado, vamos a tener a los porteñistas que querían someterse al poder de Buenos Aires, y por el otro lado el grupo que realmente era el más numeroso, que eran los independentistas que apoyaban la idea de Francia”, aunque eso no consta en los documentos.
Arrúa cuenta que “se expresan algunas cosas en las actas, porque, como dijimos, la mayoría eran los miembros de la antigua élite colonial que fueron expulsados durante las reformas borbónicas y que consideraban no continuar con la corona española”.
Recuerda entonces que durante buena parte de la colonia “el cabildo era el lugar donde se ejercía el poder. Estaba el gobernador, que era un representante del rey, pero al menos en ese primer período entre el siglo XVI y XVII ese cabildo ejercía realmente todo el poder y estaba conformado por los miembros de la élite local”.
REFORMAS BORBÓNICAS
Estos “mestizos” cogobiernan hasta que se producen las reformas borbónicas, donde en España se pasa de la casa austriaca de los habsburgos a los borbones, que eran franceses y que buscan recuperar el poder absoluto.
La idea era quitar la incidencia de mestizos y criollos y volver a regir el territorio americano con la población blanca española, que era numerosa en Perú, Colombia y Venezuela, por ejemplo.
“Acá no era tanto así. Los que heredan el poder van a ser los mestizos, los hijos de estos españoles cuyas madres eran indígenas. Entonces, se crea la figura al gobernador intendente que viene y dice: ‘Todo ese poder que antes tenía el cabildo lo voy a tener yo. Por lo tanto, ustedes, como Cabildo, van a continuar como un ente que controla la ciudad”.
Esto hace que la élite pierda privilegios y entonces empiezan a irse de la ciudad y a dedicarse a la ganadería, por ejemplo. Quedaron con la sangre en el ojo y por eso se entiende que estas reformas borbónicas ayudan a iniciar los procesos de independencia”.
Arrúa recuerda que “en algunos lugares fue más cruenta, más violenta, más prolongada la lucha. En el caso de Paraguay no tanto, aunque sí va a ser un poco conflictivo”. Esta élite es entonces la que apoya el proceso independentista. “Son los legitimadores de los distintos gobiernos”.
CONTINUIDAD Y RUPTURA
El historiador recuerda que se da una continuidad de lo colonial: “Para el indio, no cambia nada, van a seguir siendo explotados y también eso va a pasar para el esclavo africano. En el siglo XVIII, al menos en la capital, era una población muy importante que llegaba incluso al 40-50 % de la población. Pero hay que aclarar que los afrodescendientes no formaban parte de esa producción de excedentes o de ganancia a las élites, más bien eran de uso doméstico. La esclavitud no era aplicada acá como lo que ocurría en Brasil, por ejemplo”.
La esclavitud resultará abolida recién con la Constitución de 1870.
El derrotero de la Independencia tiene en la conspiración de 1820 un momento difícil. “Allí, un grupo de la élite, excompañeros de Francia que eran parte del movimiento independentista, se revelan ante él. Buenos Aires, al aislar al Paraguay, afecta los intereses de esta gente que antes comerciaban con ellos. Había algunos que decían ‘volvamos con Buenos Aires porque queremos vender yerba y no podemos’ porque no reconocen la independencia”.
El país vive de esa manera hasta la muerte del dictador supremo y el arribo al poder de Carlos Antonio López, “pero esa apertura tampoco se da de manera inmediata. El momento del gran boom económico que se da durante el periodo lopista es cuando la Confederación Argentina reconoce la independencia, en 1852”, concluye.
“UNA JOYA EN PLENA GUERRA”
Sigue abierta al público en el Archivo Nacional la muestra “Una joya en plena guerra”, que pone en valor registros de donaciones de joyas y alhajas, entregas de dinero en efectivo, ganado, productos agrícolas, vestimenta y otros bienes destinados al sostenimiento del ejército y la defensa nacional, así como constancias del trabajo de mujeres proveedoras del Estado durante la guerra contra la Triple Alianza.
La pieza central de la exposición es el Libro de Oro, un volumen ofrecido por damas paraguayas el 24 de julio de 1867 al entonces presidente Francisco Solano López con motivo de su cumpleaños.
“El libro tiene un contenedor de plata y láminas de oro que pesan 10 kilos con hojas de pergamino con las firmas de las mujeres de la élite, de todas las localidades de Asunción y de todos los pueblos que encabezaron la asamblea del 24 de febrero de 1867”, recuerda Vicente Arrúa, director del Archivo.
El libro fue capturado durante la toma de Piribebuy y llevado al Brasil y “recién en la década del 60 del siglo XX, un grupo de historiadoras lo encuentran expuesto en un museo en Brasil. Entonces inician una campaña para la devolución del libro, lo que se produce en 1975”, historia.
La muestra incluye tres grandes libros con los registros de las donaciones de mujeres en todo el país y un despliegue de medios gráficos que permiten contextualizar la narrativa.
“Hay también registros de mujeres que fueron apresadas por expresar justamente un malestar porque ellas habían entregado sus joyas, a sus esposos, a sus hijos, la producción de su chacra y lo cuestionaban”, recuerda.
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Historiadores piden que el Archivo Nacional restablezca su sitio web para acceder a documentos
Este miércoles, historiadores e investigadores de varios departamentos del país denunciaron que la web del Archivo Nacional no está funcionando hace varios meses y que necesitan que esta se restablezca para poder seguir con sus trabajos. Así también, solicitaron que la Biblioteca Nacional cargue más materiales y que sean accesibles para la ciudadanía.
Según Agustín Talavera, historiador e investigador de Caacupé, ya realizaron la denuncia ante los responsables del Archivo Nacional y que junto con sus colegas ya metieron más de 100 notas solicitando una solución.
“Estoy trabajando hace más de 20 años con el archivo, de donde logró obtener datos importantes para publicar materiales sobre el pueblo de Caacupé. Actualmente, debemos recurrir hasta el local en Asunción y a muchos nos cuesta llegar, especialmente a los que estamos por el interior del país”, dijo Talavera, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Explicó que estos documentos en físico ya están bastante deteriorados y que es más conveniente para ellos acceder a los mismos vía web, pero que desde hace 5 meses el sistema no está funcionando.
“Las veces que fui hasta el archivo se me dificulta acceder a los materiales, sin embargo, en web es más fácil especialmente para las personas que ya entendemos. Hay estudiantes, trabajadores o personas que desean hacer trabajos de investigación histórica, pero no tienen acceso”, manifestó.
Trabajo por amor
Agustín indicó que está trabajando en un libro denominado “La Virgen de la Concepción de los Milagros de Caacupé”, y que lo quieren publicar antes de que termine el año. Agregó que las personas que realizan los trabajos de investigación lo hacen sin un salario y que sería sin un beneficio.
“Se trata de un trabajo de 25 a 30 años de investigación que estoy haciendo sobre la Virgen de Milagros de Caacupé. Hemos logrado obtener la parte principal de todo el trabajo más arduo y difícil de aclarar. Este material que voy a lanzar será basado en base a documentaciones y con datos correctos”, puntualizó en LN.
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Sobre la Biblioteca Nacional
El historiador manifestó que la Biblioteca Nacional también presenta fallas, pero en este caso porque ya no se cargaron los materiales en la web como las publicaciones de diarios, libros de escritores paraguayos de antaño y otros. Agregó que la historia del país está encerrada en la biblioteca.
“En la biblioteca tenemos materiales muy valiosos como los diarios, que solo se cargaron en la web hasta 1920 y ahora falta digitalizar los periódicos que lastimosamente ya se van dañando por el paso del tiempo. Es increíble que personas hayan recortado un pedazo de la historia, no hay control y fallas en el sistema”, confirmó.
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Historiadores celebran 10 años del Comité Paraguayo con jornadas abiertas al público
El Comité Paraguayo de Ciencias Históricas (CPCH) cumple 10 años de vida institucional y lo celebra con las II Jornadas “Haciendo historia en Paraguay”, una serie de encuentros abiertos al público que se realizarán del 11 al 14 de agosto, de 18:30 a 21:00, en el Archivo Nacional de Asunción.
Durante los cuatro días de actividades, se debatirá sobre el rol de los historiadores en el Paraguay actual, así como sus espacios de formación, circulación y producción de conocimiento. Cada jornada tendrá un tema central, con la participación de académicos, editores, docentes e investigadores del país.
El lunes 11 se abordará la pregunta: “¿Dónde se forman los historiadores?”, con la participación de representantes de universidades como la Católica, la Nacional de Asunción, la del Este y el Instituto Nacional de Educación Superior. El debate será moderado por el historiador Erasmo González.
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El martes 12 se discutirá “¿Cuáles son los espacios de sociabilidad de los historiadores?”, con referentes de instituciones como la Academia Paraguaya de la Historia, el Centro de Investigación de Historia Social del Paraguay y el Comité organizador. Claudio Fuentes Armadans será el moderador de esta sesión.
El miércoles 13 el eje será “¿Dónde publican los historiadores?”, con editoras y editoriales nacionales como Servilibro, Tiempo de Historia, Arandurã, Intercontinental y El Lector. La moderación estará a cargo del historiador Ignacio Telesca.
Finalmente, el jueves 14 de agosto se tratará el tema “¿Qué escriben los historiadores?”, con la participación de destacados referentes como Milda Rivarola, Ricardo Scavone Yegros y Herib Caballero Campos. La sesión será moderada por Bárbara Gómez, presidenta del CPCH.
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Una historia de la canción patria
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Matías Amarilla/Gentileza
El Archivo Nacional conserva el manuscrito original de una obra que tardó décadas en instalarse como símbolo patrio. Aquí se cuenta el derrotero de los versos de Acuña de Figueroa y los problemas de su musicalización, que hasta nuestros días se siguen discutiendo.
“Este manuscrito es un obsequio que hizo el 15 de agosto de 1940 el gobierno de la República de Uruguay a nuestro país”, cuenta Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional, abriendo cuidadosamente este peculiar tesoro para ser fotografiado.
Con una caligrafía impecable, el poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa compuso más de una decena de estrofas honrando la liberación del Paraguay del oprobio español, con rimas de valor literario y político, pero que también cargan elogios que don Carlos habría resistido por pudor: “…hoy un héroe grandioso aparece / realzando su gloria y virtud”, le dedica.
Quizá por ello, la letra fue publicada por primera vez en la edición N.º 33 de El Semanario, un 31 de diciembre de 1853, poco más de tres años después del obsequio.
Recordemos que hoy en día se cantan dos estrofas y el coro con melodía del músico y compositor italiano Francesco Cassale, que en el tiempo fue ajustada por Remberto Giménez ya durante el siglo XX.
Sin embargo, hay una música alternativa del compositor parisino François Sauvageot Dupois que le fuera encargada por Carlos Antonio López, con la que llegó a ejecutarse el himno.
ADOPCIÓN
Esta versión luego se reemplazó por la de Cassale/ Giménez.
Arrúa recuerda: “Este himno que el autor le regaló a Carlos Antonio López en la década de 1850 no se utiliza como tal durante el gobierno de ninguno de los López, y tampoco al final de la guerra contra la Triple Alianza. Recién en el siglo XX adquiere tal categoría”.
Como antecedente se puede citar que hay textos históricos que dan cuenta de la existencia de una canción en guaraní llamada “Tetã purahéi”, del poeta y guitarrista paraguayo Anastasio Rolón, que se habría cantado durante la dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia, “aunque no existen documentos que lo ratifiquen”, expone Arrúa.
Esta canción sería el origen de la reconocida “Campamento Cerro León”, que tuvo el rol de canción patria en los primeros años después de la Guerra Grande.
El 12 de mayo de 1934, el presidente Eusebio Ayala decretó que los versos de Acuña de Figueroa y la música de Cassale/Giménez conformarían el Himno Nacional.
“CON LA MÚSICA DE DUPUIS SE CANTA MEJOR”
“Es importante la divulgación de este material, porque el conocimiento ahonda en la cultura. Que la gente conozca los orígenes del símbolo nacional, que tuvimos varios himnos nacionales, etc. Creo es un trabajo digno, tanto para la intelectualidad como para la gente, niños, jóvenes, estudiantes, docentes, etc.”, dice César “Lito” Barrios.
Descendiente de Mangoré, este pianista, director de orquesta e investigador musical conoce profundamente esta historia que desentraña en el libro “Secretos del Himno Nacional”.
Aquí su diálogo con El Gran Domingo de La Nación:
–¿Cómo fue para que investigaras la historia del Himno?
–Estudié piano con la hija de Remberto Giménez, gran músico que había conseguido en 1934 la oficialización del Himno actual, por lo que tuve acceso a alguna que otra información. Luego, en el Ateneo Paraguayo, su director Manuel Martínez Domínguez me propuso escribir algo acerca de los símbolos nacionales. Como me “hacía ruido” que no supiéramos quién había compuesto la música de nuestro himno, me puse a investigar durante tres años, visitando y contactando con los archivos y bibliotecas más importantes del mundo: Oxford, Cambridge, los archivos militares de Francia (porque se creía que allí había quedado la partitura original luego de la Expo Universal de París 1867), la Biblioteca Nacional de París, de España, la del Congreso de los EE. UU., los archivos uruguayos, los archivos secretos brasileños acerca de la música en la guerra contra la Triple Alianza, todos los recortes periodísticos de distintas épocas en que se debatió acerca del Himno.
HISTORIA DISTINTA
–También cajitas de música…
–Más de 3.000 cajitas musicales (asociándome a la mayor institución inglesa de cajitas musicales, porque debía contrarrestar el mito de las famosas cajitas de madame Lynch), etc., etc., hasta que fui tejiendo una historia completamente distinta a la que conocíamos acerca del Himno, concatenando datos aparentemente inconexos, basándome en la “duda genuina a la creencia arraigada”, como dice el padre de la semiótica, Charles Sanders Peirce. Así, operando por oposición para sostener y definir hechos, conceptos y contextos, que dieron por resultado mi descubrimiento principal de que fue Francesco Cassale quien habría compuesto la música del Himno actual, para luego, mágicamente sin pensarlo casi, topetarme con la partitura original.
–¿Qué elementos te causaron más sorpresa de tus descubrimientos?
–En primer lugar, la historia que hasta hoy se repite de que don Carlos Antonio López buscaba un himno, etc. Cuando me encuentro con el debate originado inclusive por esa mentira propuesta por Luis Cavedagni en 1874, el hombre que había cambiado la música del Himno, no pude entender ni conciliar cómo después se siguió cosechando esa fábula. Luego infinidad de cosas, como que las cajitas de música de madame Lynch no son de su época, que todo o gran parte es una farsa, en fin. También me sorprendió que teníamos otros himnos y que inclusive hoy seguimos escuchándolos, pero no como tales, etc.
–¿Por qué pensás que la música original del Himno sería más aceptada que la que se ejecuta en la actualidad?
–La que hoy cantamos, la del italiano Francesco Casale, fue la primera música del Himno uruguayo. Fue compuesta basada en la letra de ese himno. Esta música no fue aceptada por don Carlos, pero lastimosamente en la posguerra, específicamente en 1874, nos la impusieron, desechando la compuesta por el francés Francisco Sauvageot de Dupuis. La música que compuso Dupuis en 1853 a pedido de don Carlos es la música que convirtió al obsequio de Acuña de Figueroa en Himno Nacional, no por el léxico rebuscado de Acuña, sino por la marcialidad, optimismo y grandeza que bien se explaya la música de Dupuis.
CANTABILE
–¿En qué basás esa afirmación?
–Será más aceptada porque es cantabile para el pueblo, no como la actual, que prácticamente es un aria de ópera. De hecho, los uruguayos la desecharon en 1848 justamente por la crítica de que tiene líneas melódicas prolongadas, pensadas para cantantes líricos. Lo más importante es que el discurso melódico va de la mano con la letra, los giros armónicos, etc., porque fue compuesta para la letra “A los pueblos de América, infausto…”, y la que cantamos hoy fue compuesta para “Libertad, libertad, orientales”. No pretendo con esta explicación tender al cambio de música, sino que es una opinión que cualquier músico académico y no académico podrá coincidir. Nuestra música actual es bellísima, pero incantable. Hice el experimento con varios grupos de alumnos de colegios, pasándoles una sola vez la música de Dupuis y en la segunda ya estaban cantando cómodamente. Es obvio y de hecho me decían todos: “¡Cambiemos la música del Himno, profe!”.
–¿Cuál es en tu opinión el rol simbólico de un himno?
–Es multifacético y puede variar dependiendo del contexto y la cultura. Sin embargo, algunos de los roles simbólicos más comunes son la representación nacional o grupal, expresión de sentimientos y emociones, símbolo de tradición y herencia, unión y solidaridad, identidad y diferenciación.
–¿De dónde deriva la palabra?
–Hymnos es una palabra griega que proviene de las voces “Hy” (lo de adentro) “Mn” (que vibra) y “os” (que se proyecta). “Inspiración que nace en el interior, vibra en el ser y se proyecta en el éter”. Podría afirmar que la evolución del hombre, el liderazgo de tribus, el discurso, todo guarda relación con el Himnos, que bien pudo ser la primera manifestación de inspiración. De hecho, hasta hoy día todas las músicas que se cantan tienen la forma del himno: estrofa y coro, como los salmos, o todo tipo de manifestación oral de cualquier religión, el líder propone la estrofa y el pueblo responde el coro.