El presidente del Congreso de Paraguay, Basilio Núñez, tuvo un encuentro con su par del Brasil, Davi Alcolumbre, quien extendió la propuesta de lograr un mayor acercamiento entre ambas instituciones debido a los múltiples intereses comunes entre el vecino país y Paraguay.
“Como presidente del Congreso de Paraguay, creo que la propuesta que está haciendo de que ambos Congresos se acerquen es muy positiva. En Paraguay vamos a hacer llegar la propuesta a todos los colegas del Senado”, expresó el titular de la Cámara Alta, quien añadió su deseo de que este sea el inicio de un vínculo más estrecho.
Por su parte, Alcolumbre extendió su saludo a los senadores paraguayos e indicó que el encuentro de ambos es una demostración de que los Congresos, es decir, el brasileño y el paraguayo, están unidos en una misma causa común.
El encuentro entre Núñez y Alcolumbre se dio en el marco de una visita realizada por ambos a la Itaipú Binacional en Hernandarias, donde los directores financieros de ambas naciones dieron detalles acerca de la administración, las finanzas, los controles cruzados por los copropietarios y la gobernanza bajo la cual se rige la hidroeléctrica.
Esta visita técnica estuvo liderada por los directores de ambas márgenes, en representación de nuestro país, Justo Zacarías Irún y por parte de Brasil, Enio Verri. “Autoridades de ambas márgenes de Itaipú reciben a los presidentes del Senado de Paraguay y de Brasil en la Central Hidroeléctrica.
Los directores generales dieron la cordial bienvenida a los legisladores. Además de asistir a una presentación institucional, los ilustres visitantes realizarán una visita técnica que incluye los puntos emblemáticos del edificio de producción”, informaron desde la binacional.
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Brasil empezó a votar entre Lula y Flávio Bolsonaro en presidenciales
Los brasileños votan el domingo entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en unas elecciones que decidirán si el mayor país de América Latina se suma a la ola conservadora aupada por Donald Trump. Desde la Amazonía hasta las tierras agrícolas del sur, los brasileños eligen entre un elenco ya conocido y muchos se decantarán por quien menos les desagrade.
Con casi 81 años, el izquierdista Lula busca un cuarto y último mandato y advierte que la soberanía de Brasil está en juego ante la presión de Trump, que dijo seguir las elecciones “muy de cerca”. Libra la batalla con el senador de derecha Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El ultraderechista designó candidato a su primogénito tras ser condenado a 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado contra Lula en 2022.
La última encuesta del instituto Datafolha prevé 45 % de los votos para el mandatario y 42 % para el senador, por lo que sería necesaria una segunda vuelta el 25 de octubre. Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste y entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres. Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos. Pero entre los casi 160 millones de electores, algunos todavía sopesan su voto.
“Ya voté a Lula, pero está viejo; esta vez quería algo distinto. Pero no voy a votar a un Bolsonaro, no me gusta esa extrema derecha, así que estoy medio perdido”, reconoció Joelio Camargo, un repartidor motorizado de 52 años, en un puesto de gasolina en Brasilia. En un país polarizado, la campaña electoral se destacó por controversias y ataques personales. Lula trató a Bolsonaro de don nadie, que “no sirve ni para ser síndico de un edificio”. Bolsonaro, que se dice más moderado que su padre, declaró que “Brasil ya no soporta” al izquierdista.
“Más enemigos”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de 2000, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma. Derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de bolsonaristas.
Centenares fueron condenados por golpismo y Flávio Bolsonaro prometió amnistiarlos, así como a su padre, de ganar los comicios. Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.
También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país. El cacique indígena Bepdjo Mekragnotire, de 45 años, de la aldea Bau en la Amazonía, dijo apoyar a Lula. “Nuestra preocupación es que, si Flávio gana, habrá más enemigos: más minería ilegal, más tala”, afirmó a la AFP. Bajo Jair Bolsonaro, los pueblos indígenas de Brasil sufrieron un alza de la destrucción de la selva.
Programas sociales vs impuestos
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro. Pero ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo. En los mitines de Flávio Bolsonaro, algunos de sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump.
En pocos meses, el discreto senador logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un biopic sobre su padre. Ha prometido mano dura contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.
Carlos Roberto dos Santos, un ganadero de 62 años de Barretos, una ciudad del sureste, dijo a la AFP estar harto del gasto público descontrolado que atribuye a los gobiernos de izquierda. “Tienen tantos programas sociales... para pagar la deuda deben subir las tasas de interés y crear nuevos impuestos. Eso afecta a todos los sectores, no sólo a la actividad agropecuaria”, dijo este bolsonarista.
Fuente: AFP.
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Brasil elige Presidente y Congreso clave para el futuro de Jair Bolsonaro
No es solo Lula o Flávio Bolsonaro. El domingo, los brasileños depositarán seis votos entre la presidencia, autoridades estatales y un Congreso que cobra importancia en esta elección porque puede definir el destino del ex mandatario Jair Bolsonaro, preso por golpismo. Más de 158 millones de electores están convocados para elegir casi 1.800 cargos.
La reñida carrera entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo mayor del exmandatario ultraderechista, Flávio Bolsonaro, acapara la atención. Pero la renovación de la Cámara de Diputados y de dos tercios del Senado, ambos de mayoría conservadora al día de hoy, será clave para el futuro presidente.
El voto del Congreso es necesario para una amnistía que defiende Flávio Bolsonaro para su padre, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula en 2022. Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del exmandatario, aspiran a dos de los 54 escaños en juego en el senado. Jair Renan Bolsonaro, de 28 años y el menor de los hijos varones del exmandatario, aspira a un escaño en la cámara baja, que dejó su medio hermano Eduardo al autoexiliarse en Estados Unidos en 2025.
¿Revancha suprema?
Decenas de pedidos para destituir a Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra Bolsonaro, esperan trámite en el Senado. Hasta ahora los ha frenado la presidencia de la cámara alta, en manos del “centrão”, un bloque conservador informal. Pero el nuevo Senado elegirá a su jefe en febrero. Destituir a un juez requiere 54 de los 81 votos de los senadores.
Flávio Bolsonaro defiende un “impeachment” o juicio político para Moraes. “Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política”, dijo a la AFP Alvaro Jorge, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas. El Senado también aprueba o rechaza a los nominados del presidente a la corte suprema.
Quien gane las presidenciales podrá postular a cuatro de sus 11 integrantes.
En la Cámara de Diputados se disputan los 513 asientos.
Cerca del 80 % de los diputados busca la reelección en el hemiciclo, donde hoy el bolsonarismo tiene la mayor bancada, sin ser mayoría.
¿Sao Paulo de nuevo a la derecha?
El domingo también se celebra la primera vuelta de las elecciones para gobernador en los 26 estados y el Distrito Federal. En Sao Paulo, el estado más rico y poblado del país, con 44 millones de habitantes, el gobernador Tarcísio de Freitas es favorito para vencer por segunda vez consecutiva a Fernando Haddad, exministro de Lula. Cercano a la familia Bolsonaro y considerado un futuro presidenciable, Freitas apunta a ganar en primera vuelta y reforzar la campaña de Flávio Bolsonaro en un balotaje ante Lula.
En el estado de Rio de Janeiro, cuna y bastión del bolsonarismo, las encuestas anticipan un giro hacia la centroizquierda. El carismático exalcalde de la capital Eduardo Paes es favorito a la gobernación con el apoyo de Lula. El cargo estaba en manos del bolsonarista Claudio Castro, pero renunció este año en vísperas de ser inhabilitado por la justicia electoral por abuso de poder.
Fuente: AFP.
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Giro político, economía y Amazonía: las claves de las elecciones en Brasil
En medio de una profunda polarización, Brasil acude a las urnas el domingo para optar entre dos modelos de país propuestos por el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el derechista Flávio Bolsonaro. He aquí los principales asuntos en juego. América Latina giró a la derecha en los últimos años: Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia y, más recientemente, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú.
Una victoria de Lula mantendría a Brasil, que concentra cerca de la mitad del PIB y de la población de Sudamérica, como el gran reducto de la izquierda en la región, junto a México. Flávio Bolsonaro sumaría al país a la ola de la derecha. Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getulio Vargas, relativiza sin embargo el peso de la ideología en las relaciones regionales.
“El alineamiento total entre estos países es más retórico que sustancial”, dice a la AFP. Lula, líder veterano y pragmático, mantiene vínculos normales con Kast y Paz. Con Argentina, socio estratégico comercial de Brasil, la relación cambió poco pese a los ataques de Milei contra el brasileño, recuerda Stuenkel.
La relación con Washington
Donald Trump, aliado del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, impuso aranceles punitivos a productos brasileños y sancionó a jueces y otros funcionarios. Si gana Lula, Washington seguirá recurriendo a amenazas y aranceles selectivos, sus “instrumentos permanentes de negociación coercitiva” para frenar los lazos con China, prevé Regiane Bressan, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de São Paulo.
Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, detrás de China. Con Flávio, habría un alineamiento con Washington, “al menos discursivo”, dice Bressan a la AFP. Pero cualquier alejamiento comercial de Pekín chocaría con “un veto inmediato” del poderoso sector del agronegocio, aliado del derechista, pero que tiene como principal cliente al país asiático.
Prueba para la democracia
Jair Bolsonaro atacó durante años, sin pruebas, el sistema de voto electrónico y nunca reconoció públicamente su derrota de 2022. El 8 de enero de 2023, miles de sus seguidores invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia para protestar contra un supuesto fraude. Al inicio de su campaña, Flávio sembró dudas sobre las urnas electrónicas, aunque luego afirmó que respetaría los resultados. Lula defendió la semana pasada ante la ONU un sistema electoral “moderno y robusto” y advirtió que no permitirá que “los enemigos de la democracia, internos y externos” atenten contra la voluntad popular.
El futuro de la corte suprema
El domingo se renovarán también íntegramente la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, de mayoría conservadora en los últimos años. Esto es importante también porque el próximo presidente podrá nombrar hasta cuatro de los once jueces de la corte suprema, que son ratificados por el Senado. En abril, la cámara alta rechazó al candidato de Lula al máximo tribunal, algo que no ocurría desde hace más de un siglo. Flávio Bolsonaro ha arremetido contra la corte y aboga por la destitución del juez Alexandre de Moraes, a cargo del juicio que condenó a 27 años de cárcel a su padre por golpismo.
La Amazonía y el cambio climático
Brasil es clave en la lucha contra el cambio climático por albergar la Amazonía, la mayor selva tropical del planeta. Pero el tema está ausente de la campaña, pese a que el 91 % de los brasileños considera importante que los candidatos presenten propuestas climáticas, según una encuesta de la empresa Ipsos difundida por el Observatorio do Clima. La deforestación cayó fuertemente durante el gobierno de Lula, que mantiene su promesa de acabar con ella para 2030.
Al mismo tiempo, el izquierdista apoya la exploración petrolera cerca de la desembocadura del Amazonas, con el argumento de que sus ingresos financiarán la transición energética. Flávio ha evitado atribuir el calentamiento global a la acción humana. Aun así, promete terminar con la deforestación en 2029, aunque su respaldo al agronegocio genera dudas sobre su cumplimiento.
Fuente: AFP.
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Lula y Flávio Bolsonaro definen en las urnas el rumbo de Brasil
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro se miden el domingo en la primera vuelta de las presidenciales de Brasil, que decidirán si la principal economía latinoamericana se mantiene a la izquierda o se suma a la ola derechista en la región alentada por Donald Trump. Los sondeos dan una ligera ventaja al veterano Lula, de 80 años, sobre el senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de 45.
La campaña mantuvo un tono menos belicoso que el que marcó el duelo de 2022, entre Lula y su némesis ultraderechista, hoy preso por intento de golpe de Estado tras perder esos comicios por poco. Pero estuvo salpicada por escándalos y acusaciones de corrupción, que alcanzaron al propio Flávio Bolsonaro.
Muchos brasileños se muestran cansados de ver prácticamente a los mismos actores en liza -Lula busca un cuarto mandato y los Bolsonaro luchan en su tercera elección consecutiva- y desconfían cada vez más de las instituciones. “Sigo indeciso. Porque la corrupción es tan descarada. Es difícil”, dice Joel da Silva, de 42 años, portero en Rio de Janeiro que ya votó por ambas opciones en elecciones pasadas. Lo más probable es que Lula y Flávio Bolsonaro deban luchar por cada voto de los casi 160 millones de electores en una segunda vuelta el 25 de octubre, en la que aparecen técnicamente empatados.
La sombra de Trump
Lula enarboló la bandera de la soberanía ante lo que denunció como el intervencionismo de Donald Trump, después de que aspirantes de derecha apoyados por el mandatario estadounidense se impusieran en las presidenciales de Chile, Colombia y Perú. “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, lanzó el izquierdista en la Asamblea General de la ONU.
Hasta ahora Trump no apoyó explícitamente al hijo de su aliado Jair Bolsonaro, si bien recibió al senador este año en un encuentro privado en la Casa Blanca. Lula, que hizo campaña con el sombrero panamá que lleva desde que sufrió cáncer de piel, dice estar más en forma que nunca. Su tercer mandato no consecutivo se cierra con un desempleo en mínimos, una inflación bajo control, pero a la vez una economía que se desacelera y una inseguridad rampante.
En un intento de desempatar los sondeos, hizo guiños a las clases populares: subió la dotación de su programa de asistencia social Bolsa Familia y prohibió las apuestas en línea, una lacra que endeuda a millones de brasileños. “Sin querer idolatrar, es uno de los mayores presidentes que tuvo este país”, dice Israel Gomes, de 52 años, en el hotel que administra en Brasilia, frente a un retrato de un joven Lula. Pero el izquierdista nunca se sacudió la etiqueta que le puso la derecha de “ladrón”, tras la condena por corrupción que le llevó a la cárcel en 2018 antes de que fuera anulada por motivos de forma.
La promesa de mano dura
Flávio Bolsonaro fue designado candidato tras la pena de 27 años de prisión a su padre, líder indiscutible de la derecha brasileña que gobernó con ataques persistentes a las instituciones. De perfil bajo y poco conocido a nivel nacional hasta hace poco, asume sin complejos su condición de “hijo de”, aunque se presenta como una versión más moderada que el ultraderechista.
Su principal promesa: emular el modelo de mano dura contra el crimen del salvadoreño Nayib Bukele. El sastre Elias Camisero, de 74 años, votará por él para acabar con los grupos criminales que controlan barrios populares en grandes ciudades brasileñas. “Tiene que terminar. Hoy, en Brasil, quien manda es el crimen organizado”, dice a la AFP en Sao Paulo.
Flávio Bolsonaro dice que pasará página de la “incompetencia y corrupción” de los gobiernos de Lula. Pero es investigado por corrupción y lavado de dinero en la producción de un biopic sobre su padre, en parte financiado por un banquero detenido por estafa, Daniel Vorcaro. El senador admitió haberle pedido dinero, pero niega irregularidades.
Vorcaro habría además mantenido vínculos con un poderoso juez de la corta suprema. Esto desató una crisis inédita en el seno del máximo tribunal en plena campaña. “Hay cansancio del electorado, que piensa que todo el mundo es corrupto”, dijo a la AFP el profesor Joscimar Silva, del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Brasilia.
Fuente: AFP.