Como en otras ocasiones, la inclemencia climática no fue impedimento para que los fieles cristianos lleguen hasta la Villa Serrana para pagar su promesa o simplemente para dar gracias por los favores o las gracias recibidas.
Desde distintos puntos del país, algunos a pie, otros en colectivo y también en vehículo particular, los fieles católicos llegaron hasta la capital de la fe paraguaya para honrar a la Inmaculada Concepción, más conocida como la Virgen de Caacupé.
Sin distinción de edad ni sexo, los promesereos llegaron, chicos, jóvenes y adultos, todos con fe, la devoción y la esperanza. Para los creyentes, estar junto a la Virgen de Caacupé en este día especial es la mejor manera de agradecer por su bendición en este año que va terminando.
“Es muy emocionante estar junto a ella en este día. Cada uno le agradece y le sirve como puede”, dijo una promesera que llegó desde Misiones, caminando desde el desvío de Piribebuy. Sofía tiene 49 años y viene caminando con sus hijos para agradecer que terminaron los estudios, uno en la universidad y otro del colegio.
Protegidos con paraguas o con pilotonines, la gente llegó en las últimas horas utilizando distintos métodos: a pie, en auto, colectivo, bicicleta, caballo y carreta. Los que llegaron más temprano pudieron descansar algo antes de emprender nuevamente regreso.
Dejanos tu comentario
Blaise Pascal: el hombre de ciencia que apostó por la fe
- Gonzalo Cáceres
- Periodista
- Fotos: Gentileza
Fue uno de los grandes pensadores del siglo XVII y de los matemáticos más brillantes de la historia. Además, se animó a plantear el debate más fascinante sobre la existencia de Dios.
¿Alguna vez contrató un seguro de vida pensando “por si acaso”? Precisamente en ello se basa el razonamiento de Blaise Pascal, quien dio fondo y forma a un aporte mayúsculo al campo de la filosofía. Pascal falleció con tan solo 39 años y luego de sufrir constantes problemas de salud, pero le alcanzó el tiempo para dejar su marca en las múltiples disciplinas en las que incursionó.
Este sabio francés no fue un teórico de sillón, sino todo lo contrario. Conocido como un científico pragmático, desde muy temprana edad demostró facultades únicas: a los 12 años ya dominaba la geometría de forma autodidacta. A los 16 escribió un tratado sobre las cónicas que dejó con la boca abierta a los entendidos de su época y a los 19 inventó la pascalina, una de las primeras calculadoras mecánicas del mundo (para ayudar a su padre a cobrar impuestos).
Pero sus contribuciones no se detuvieron allí. En física, Pascal exploró sobre los fluidos y la presión atmosférica, demostrando que el vacío existe (al contrario de lo que dictaba la comunidad científica de aquel entonces). En la actualidad, la unidad internacional con la que medimos la presión (el pascal) lleva esta denominación en su honor, al igual que el famoso principio de Pascal (la base sobre la que funcionan los frenos hidráulicos).
También inventó la teoría de la probabilidad en un trabajo conjunto con Pierre de Fermat, simplemente analizando los juegos de azar (lanzamiento de dados), sentando las bases de los cálculos del que hoy se sirven las aseguradoras, los economistas y hasta la IA (inteligencia artificial) para prever riesgos.
Lo sorprendente de este caso llega cuando Pascal cumplía los 31 años. Tras un aparatoso accidente de carruaje del que sale ileso, tuvo una suerte de experiencia sui generis que lo inclina definitivamente hacia la búsqueda de respuestas acerca de lo espiritual, dando un giro a su mente, enfocándose en el estudio de la condición humana y del sentido de la vida.
LA APUESTA
Como matemático de probabilidades y analista de la vida, Pascal entendía que la ciencia podría explicar las leyes que rigen los fluidos o las calculadoras, pero sería incapaz de demostrar si Dios existe o lo que haya –o no– después de la muerte. La razón humana, por más avanzada que sea, tiene un límite.
Ante tal duda que la lógica no consigue resolver, Pascal propuso ver la vida como un juego de azar en el que todos estamos indefectiblemente obligados a participar. Uno no puede omitirse ni abstenerte. “Estar vivo significa que ya estás jugando”, escribió.
FÓRMULA
El razonamiento se resume de la siguiente manera.
-Si apostás a que Dios existe:
Si ganas (Dios existe): felicidad infinita y la vida eterna.
Si perdés (Dios no existe): habrás vivido una vida recta, guiada por valores y buscando el bien.
-Si apostás a que Dios no existe:
Si ganas (Dios no existe): no capturás nada especial, solo disfrutaste de ciertos placeres sin reglas morales.
Si perdés (Dios existe): perdés absolutamente todo.
Al poner ambas opciones en la balanza, el cálculo indica que se arriesga algo pequeño y finito (vida terrenal) a cambio de la posibilidad de tomar algo infinito (la eternidad). Esta es la única jugada inteligente.
MÁS QUE CÁLCULO
La apuesta de Pascal parece fría e interesada, como si dijera que hay que creer en Dios “por si acaso”. Pero Pascal no era ingenuo. Sabía muy bien que nadie se convierte verdaderamente a una religión solo por hacer el costo-beneficio en una libreta.
Lo que Pascal buscaba era “derribar la arrogancia de la razón”. Quiso sacudir a los escépticos de su indiferencia y mostrarles que no tomar una decisión ya es una decisión en sí misma. Como él mismo escribió en una de sus frases más célebres: “El corazón tiene sus razones que la razón no conoce”. Para Pascal, la apuesta era solo el empujón inicial de la mente para permitir que luego el corazón experimentara una fe real y genuina.
PARA EL DÍA A DÍA
Todos los días tomamos decisiones basadas en la fe y en la lógica: en nuestras relaciones, en el trabajo y en los valores con los que decidimos guiar nuestra existencia. Entiéndase que la apuesta no es solo un dilema teológico, sino la invitación para reflexionar y dar cuenta sobre las fichas que estamos arriesgando en el tablero de nuestra propia vida.
El legado de Blaise Pascal es doble: por un lado, las herramientas científicas para entender el mundo físico; por el otro, la humildad para aceptar que no todo se puede medir con números.
Dejanos tu comentario
Argentina: miles de fieles peregrinan a Luján antes de la visita de León XIV
Exhaustos, pero emocionados, sostenidos por compañeros o apoyados en bastones, miles de argentinos llegaron este domingo al santuario de la Virgen de Luján después de 60 km de peregrinación desde Buenos Aires, a poco más de un mes de que el papa León XIV visite el templo.
En la madrugada del domingo, las torres de la basílica neogótica se recortaban entre la bruma, mientras los fieles llegaban por miles, en una caminata que se convirtió en una de las mayores manifestaciones populares del catolicismo en Argentina.
En los alrededores del lugar, peregrinos dormían sobre las veredas o se curaban los pies hinchados y ampollados, mientras miraban pasar la marea de fieles recién llegados con banderas de la Virgen y estandartes de sus parroquias. Alexis Vaquer, un trabajador de sistemas de 42 años, llegó al templo con los ojos vidriosos tras casi 20 horas de dificultosa caminata.
Acto de fe
“Vinimos con mi señora a pedir y la Virgen nos cumplió, por eso acá estoy”, dijo a la AFP entre lágrimas, y señaló que lo que le sucedió al llegar “es imposible transmitirlo, hay que vivirlo y sentirlo”. Vaquer contó que una lesión en la pierna lo obligó a recorrer buena parte del camino con un bastón. Cuando dudaba si podía continuar, desconocidos se acercaban para alentarlo.
Lea también: Temporal arrasó con plantaciones de soja en Caaguazú
“En la peregrinación no hay grietas ideológicas ni exclusiones, el camino nos niveló a todos”, dijo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante la misa central frente a la basílica en la mañana del domingo.
La 52ª Peregrinación Juvenil a Luján partió el sábado por la mañana bajo la lluvia desde el barrio porteño de Liniers. El gobierno provincial de Buenos Aires esperaba la participación de dos millones de personas.
A la espera del papa
La caminata tuvo este año un condimento especial: el 11 de noviembre, el papa León XIV cerrará su visita a Argentina con una misa en la plaza frente a la basílica y luego partirá hacia Perú. Su agenda argentina, que inicia el 8 de noviembre, incluye además la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y una visita al Cottolengo Don Orione de Claypole.
Será la primera visita de un papa a Luján desde que Juan Pablo II rezó allí en 1982, en plena guerra de Malvinas. Para Vaquer, la visita de León XIV “un poco remedia, entre comillas, el que no haya venido el papa Francisco”, el pontífice argentino fallecido en 2025.
Anabela García, una docente que hizo el camino acompañando a un grupo de jóvenes, llegó a la basílica junto a un carro con una figura de la Virgen y con una guitarra colgada al hombro después de animar parte del trayecto con canciones.
Dice que siente “mucha emoción” por la visita papal: “Es una cosa espectacular, también importante históricamente”, señala a la AFP, y añade que buscará estar allí en noviembre para escuchar al pontífice.
La Virgen que decidió quedarse
Para García, la Virgen de Luján es “una presencia que acompaña siempre”. La devoción se remonta a 1630: según la tradición, un hacendado en Santiago del Estero (norte) encargó desde Brasil una imagen de la Virgen. Durante el viaje, la carreta que la transportaba se detuvo a orillas del río Luján y los bueyes se negaron a avanzar.
Le puede interesar: Francia suspenderá clases en más de 400 liceos este lunes por ola de protestas
Solo pudieron continuar cuando bajaron el cajón que contenía la pequeña figura. Los viajeros interpretaron que la Virgen había decidido quedarse allí. La imagen quedó al cuidado de Manuel, un africano esclavizado que dedicó su vida a custodiarla, mientras alrededor de ella surgía un lugar de peregrinación.
En plena misa, los fieles seguían entrando de a cientos a la basílica para acercarse a la pequeña imagen de la Virgen, tras subir trabajosamente los peldaños. Al llegar al portal del templo, un joven le pidió matrimonio a su pareja: ella rompió en llanto y no dudó en decir que sí, constató la AFP. En Argentina, el 62,9 % de la población se reconoce como católica, según una encuesta del CONICET de 2019.
Fuente: AFP
Dejanos tu comentario
En Fátima, Latorre destacó el liderazgo basado en la fe y el servicio
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, participó como disertante de un encuentro internacional de jóvenes líderes cristianos realizado del 16 al 19 de julio en el Santuario de Fátima, Portugal. Allí compartió reflexiones sobre el liderazgo, la formación en valores y el compromiso con el servicio público.
La actividad congregó a jóvenes provenientes de distintos países del mundo con el propósito de fortalecer su preparación como futuros líderes, promoviendo una visión de servicio inspirada en los principios éticos, la fe y el bien común.
Durante su exposición, el presidente de Diputados afirmó que “una formación basada en valores es lo que permitirá a las nuevas generaciones transformar el mundo”, al tiempo de remarcar la importancia de construir liderazgos comprometidos con las personas y el desarrollo de las comunidades.
Asimismo, expresó que fue un honor compartir este espacio de intercambio internacional en Fátima, un lugar de profundo significado espiritual. “Tuve el honor de participar como disertante en un encuentro de jóvenes líderes cristianos provenientes de distintos países, celebrado en Fátima, Portugal, un lugar donde la fe, la esperanza y la paz se sienten de una manera especial”, manifestó.
El encuentro también permitió el intercambio de experiencias y perspectivas entre participantes de diversas naciones, reafirmando la importancia de promover una nueva generación de líderes con vocación de servicio.
El Santuario de Fátima fue construido en el lugar de las apariciones de la Virgen María, es el principal lugar de peregrinación católica de Portugal y uno de los más importantes del mundo.
Siga informado con: “Cartes no guarda rencor y nos pide que sigamos para adelante”, afirma Barrios
Dejanos tu comentario
Cuando no tienes más nada que solo fe y aún esta te está faltando
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
La fe empieza como un grano de mostaza, pero debe de ir creciendo hasta ser una fe profunda, que eche raíces profundas. Ese tipo de fe que sostenemos en los momentos más difíciles de nuestras vidas cuando no tenemos nada que que agarrarnos para sustentar esa fe más que en las promesas de Dios.
Es un tipo de fe que se sostiene cuando todo está en contra de ella; las circunstancias, la soledad, la total falta de evidencia para seguir creyendo, la decepción hacia otros e incluso hacia nosotros mismos, cuando terminamos en un lugar que jamás creíamos que íbamos a terminar e incluso no lo buscamos y pensamos que no lo merecemos (esas circunstancias). Cuando hicimos todo bien y nos salió todo mal, cuando creíamos con todo nuestro ser pero aún así no se dieron las cosas como creíamos que se iban a dar. Cuando estamos en una soledad tal que nadie nos podrá entender.
Llega un momento en que tenemos que subir solos al monte a buscar la provisión de Dios. Como Abraham que cuando tenía que subir al monte Moriah a sacrificar a su hijo, al hijo de la promesa, en quien tendría herencia, en quien estaba su esperanza y legado, del cual saldría una nación escogida, Dios le ordenó ir a sacrificarlo (Genesis 22:1-19).
Es inimaginable sentir lo que pudo hacer sentido Abraham desde que Dios le dio la orden hasta que le proveyó el carnero que sustituya a su hijo tres días después.
Preparo su asno, mando llamar a dos sirvientes, junto provista para tres días y alzo a su hijo sobre el asno.
¿Qué conflictos más profundos habrá tenido esos días en su mente? ¿Como administró tanta tensión y confusión? Su mismo Dios que aborrecía el sacrificio humano pidió que lo haga, ¿cómo puede ser eso? ¿Se contradice?, ¿no es un Dios coherente?, ¿qué dirá Sara (madre de Isaac y esposa de Abraham) después que mate a su hijo? ¿Qué clase de padre mata a su amado hijo y qué clase de Dios pide que se haga tal cosa?
De seguro oraba, de seguro preguntaba a Dios que estaba pasando pero Dios no hablaba, la última orden fue días atrás: “Sacrifícame a tu hijo”. Podemos imaginarnos muchas cosas, lo que pensó, lo que hablo con su hijo, o los criados que no tenían ni idea de lo que iba a acontecer, lo que oraba, cómo se despidió de Sara (su mujer), las palabras que le dijo. De seguro Sara le encomendó a un cuidado especial del joven Isaac: “Abraham, cuida como a tu vida a nuestro hijo, sabes que es la promesa de Dios, sabes que en él está nuestra esperanza. Cuídale. Te amo”. ¿Como habrá tomado esas palabras? No solo mataría a su hijo, acarrearía un dolor insoportable a su esposa, su reputación se destruiría, todo por una voz que oyó, una fe. Él estaba absolutamente solo, solo con su fe.
Cuando llegan al pie del monte le dice a sus criados que esperen ahí, él subiría solo con el muchacho y dijo: “Iremos, adoraremos y volveremos”. ¿Volveremos? ¿Por qué dijo eso? ¿Mintió o fue una declaración de fe? Sí, fue una declaración de fe porque en medio de su confusión, dolor y angustia él siguió creyendo a Dios.
La historia termina cuando Dios impide a Abraham concretar la orden (es importante aclarar que nunca fue la intención de Dios que el lo haga), solo lo estaba probando y lo halló aprobado. Dios le dio una salida y un destino glorioso a un hombre de fe que confió en Dios mas allá de su lógica.
Así también podríamos pasar pruebas muy difíciles y pensar que Dios nos abandono o incluso no existe pero si perseveramos un poco mas de seguro ahí cerca, frente a nuestros ojos veremos la salida y su bendición.