En un trabajo en conjunto entre el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) y el Instituto Global para el Crecimiento Verde (Gggi), lanzaron la Estrategia Nacional de Contaminantes Climáticos de Vida Corta (Ccvc) con el objetivo de reducir la contaminación emitida por diversas acciones cotidianas.
En el marco del proyecto se controlarán las emisiones que, si bien son de corta duración en la atmósfera, tienen igualmente un impacto significativo en el cambio climático y la calidad del aire, afectando principalmente a las poblaciones más vulnerables en términos de salud y seguridad alimentaria.
El proyecto de Estrategia Nacional de Contaminantes Climáticos de Vida Corta se enmarca a su vez en un proyecto nacional que impulsa el desarrollo bajo en carbono en Paraguay, a través de estrategias bajas en emisiones y acreditación de entidades de acceso directo lideradas por el Mades, en el cual se buscarán medidas complementarias, como el fortalecimiento de capacidades, el financiamiento y la actualización del inventario de emisiones.
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Durante el mismo acto presentaron los avances de la campaña de comunicación bajo el lema “Lo que ves, respiras, y lo que no, también”, con el objetivo de generar conciencia en la población sobre cómo sus acciones cotidianas impactan directamente en la calidad del aire que respiramos. Mostrando en métricas el impacto de revelar el resultado de los estudios que se van llevando a cabo en este ámbito.
Con estos trabajos puntuales se logra marcar un avance significativo en el compromiso de Paraguay por mitigar los efectos del cambio climático y mejorar la calidad del aire, a través de una estrategia integral que guía los pasos a seguir para un país con una mejor calidad del aire.
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Subsidio de G. 6.724 millones alcanzará a 4.384 pescadores durante la veda
El Gobierno destinará G. 6.724 millones para asistir a 4.384 pescadores durante la veda pesquera que comenzó este lunes 2 de noviembre, periodo en el que la suspensión de la actividad comercial afecta los ingresos de las familias que dependen de la extracción y venta de peces. El programa contempla un incremento presupuestario del 5 % respecto al año anterior, tras una reprogramación de recursos para fortalecer la asistencia.
El ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, informó que las primeras transferencias se realizarán a mediados de noviembre, una vez concluidos los trámites administrativos y la habilitación de las cuentas bancarias de los beneficiarios. El monto global previsto para esta temporada asciende a G. 6.724.470.000, financiado con un presupuesto que pasó de G. 6.020 millones a G. 6.740 millones, mediante una reprogramación de G. 740 millones.
La asistencia varía según la duración de la veda, la zona de residencia y la composición familiar. En las áreas donde la restricción se extiende por 50 días, correspondientes a los ríos compartidos con Argentina, los pescadores que viven solos recibirán G. 790.000, mientras que las familias de hasta cuatro integrantes accederán a G. 1.470.000 y aquellas con más de cuatro miembros, a G. 1.910.000.
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En las zonas fronterizas con Brasil, donde la prohibición alcanza los 90 días, los montos serán superiores: G. 1.000.000 para pescadores unipersonales, G. 1.780.000 para familias de hasta cuatro integrantes y G. 2.410.000 para hogares más numerosos.
La medida busca amortiguar la pérdida temporal de ingresos de los trabajadores que tienen a la pesca comercial como principal fuente de sustento. A su vez, el movimiento de estos recursos representa un apoyo para la economía de las comunidades ribereñas durante las semanas en que la actividad extractiva queda restringida.
Para definir la nómina final, el Ministerio de Desarrollo Social realizó una depuración del listado remitido inicialmente por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), que superaba las 7.000 personas. El proceso incluyó verificaciones de la situación socioeconómica y de posibles ingresos o beneficios incompatibles con el programa.
La veda se extenderá hasta el 21 de diciembre en las zonas sujetas a la restricción de 50 días, mientras que en los tramos compartidos con Brasil llegará hasta el 31 de enero de 2027. Además de proteger la reproducción de las especies, la medida plantea el desafío de sostener a los trabajadores durante la pausa obligatoria de una actividad de la que dependen numerosas familias.
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Rescatan a un ejemplar de aguará guazú que ingresó a un local comercial en Caaguazú
Este fin de semana, Bomberos Voluntarios de la ciudad de Caaguazú rescataron de forma segura a un ejemplar de aguará guazú que intentó ingresar a un local comercial en la zona céntrica. El animal está catalogado como en peligro de extinción en Paraguay y permanece bajo resguardo del Ministerio del Ambiente.
La inesperada aparición de la especie protegida en pleno casco urbano de la capital departamental de Caaguazú sorprendió a los vecinos y transeúntes, quienes rápidamente dieron aviso a las autoridades para que puedan rescatarlo. La intención es que el ejemplar pueda ser devuelto a su hábitat natural.
La rápida respuesta de los bomberos voluntarios, que aplicando técnicas de manejo de fauna silvestre lograron reducir y asegurar al ejemplar sin causarle ningún tipo de daño físico, los convirtió en los protagonistas de un rescate clave para la fauna local.
Tras un rápido operativo, el aguará fue puesto a salvo y se comunicó el caso a las autoridades del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), quienes tomaron intervención para su evaluación médica y posterior análisis para su liberación.
El aguará guazú es una especie emblemática de la fauna sudamericana, categorizada en Paraguay como una especie en peligro de extinción debido a la reducción y pérdida de su hábitat. El animal habría llegado hasta la capital departamental tras un desplazamiento hacia la zona del mercado.
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El calor causó tres millones de muertes entre 2016 y 2023, según un informe de The Lancet
El calor causó tres millones de muertos entre 2016 y 2023, afirmó un estudio de referencia que reclama declarar el cambio climático una “emergencia sanitaria mundial” y convertirlo en la prioridad de los gobiernos. Publicado por la revista médica británica The Lancet antes de la COP31 de noviembre, esta 10.ª edición del informe asocia a 146 investigadores de 30 países para evaluar las consecuencias del cambio climático en la salud de la población mundial.
“Los efectos perjudiciales del cambio climático sobre la salud avanzan más rápido que la respuesta mundial a esos efectos” y “se aceleran incluso”, estimó Marina Romanello, directora ejecutiva del Lancet Countdown al presentar el informe publicado el miércoles. “Por eso pedimos que el cambio climático sea reconocido como una emergencia sanitaria mundial”, agregó.
Esto, según ella, permitiría a los Estados crear “un dispositivo de intervención de emergencia” como el puesto en marcha por la Organización Mundial de la Salud en caso de pandemia. Esta iniciativa sería “no para reaccionar a una sucesión de emergencias, sino para implementar una respuesta coherente a largo plazo”, explicó.
710.000 decesos en 2023
El informe se centra en el período desde 2016, cuando entró en vigor el Acuerdo de París que buscaba limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial, y 2023, el último año con datos completos. En este tiempo, el cambio climático ha “causado cerca de 3 millones de muertes relacionadas con el calor” en el mundo.
Solo en 2023, un récord de 710.000 decesos puede asociarse al calor, lo que supera el número de muertos por malaria o VIH. Más de dos tercios de ellos son atribuibles al cambio climático de origen humano, según el estudio. Para calcular esta cifra, los investigadores calculan la diferencia entre los decesos por calor recopilados por los Estados y aquellos que se habrían producido en un escenario estimado de “ausencia de cambio climático”, precisó el profesor Ollie Jay, de la Universidad de Sídney.
“Siempre hay períodos de fuerte calor, pero su intensidad y su frecuencia se ven amplificadas por el cambio climático de origen humano, por eso observamos más muertes de las que habríamos tenido” sin este, explicó. El calentamiento también impacta en la economía mundial al reducir la productividad de los trabajadores. Según los investigadores, en los últimos tres años el coste fue de un billón de dólares al año. Las regiones más afectadas son el sureste de Asia y África, con pérdidas equivalentes al 3,9 % y al 3,2 % de su PIB respectivamente, frente al 0,2 % para Europa y el 1,5 % para el continente americano.
“Progresos reales”
Sin embargo, desde 2016 se han realizado “progresos reales”: 56 de los 194 países miembros de la OMS han adaptado su sistema de salud y se han establecido sistemas de alerta que anticipan los fenómenos extremos. Además, las inversiones en energías limpias alcanzaron los 2,1 billones de dólares en 2025, el doble de lo destinado a los combustibles fósiles.
No obstante, estos siguen representando el 80 % de la energía mundial y causando una contaminación atmosférica que provoca “2,73 millones de muertes al año”. Pero en 77 países donde se ha reducido la contaminación vinculada a las energías fósiles desde 2016, se han evitado unos 323.000 fallecimientos, destaca el informe.
“Un aire más limpio, sistemas de salud más resilientes y dispositivos de alerta (...) salvan vidas en todo el mundo”, afirman sus autores. También creció, hasta multiplicarse por siete, la financiación de la investigación médica relacionada con el clima. Pero el 84 % de los 316 millones de dólares destinados en 2024 fue para investigadores de países ricos, cuando son los países menos desarrollados los más afectados por las amenazas sanitarias vinculadas al clima.
“Demasiado lentos, demasiado modestos”, los esfuerzos realizados “no benefician a quienes más los necesitan”, afirmó Romanello. Y desde hace dos años, “la inestabilidad geopolítica mundial ha relegado a un segundo plano el calentamiento y su impacto en la salud”, justo cuando “la inacción corre el riesgo de exacerbar esa inestabilidad”, lamentó.
Fuente: AFP.
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El futuro incierto del jaguareté: la lucha por preservar al mayor felino de América en Paraguay
Verónica Giménez
vgimenez.comunica@gmail.com
El jaguareté, uno de los animales más representativos del patrimonio natural paraguayo, enfrenta un futuro incierto. La última estimación nacional difundida públicamente, correspondiente a 2017, situaba su población en Paraguay entre 600 y 800 ejemplares, una cifra que, casi una década después, sigue sin actualizarse, lo que impide determinar con precisión cuántos sobreviven actualmente en libertad y cómo evolucionó su población durante estos años.
Pese a las amenazas que enfrenta la especie, el Chaco paraguayo conserva extensiones de bosque que resultan fundamentales para su permanencia en estado silvestre. Así lo destacó el titular del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Rolando De Barros Barreto, en entrevista con La Nación/Nación Nación Media. “Paraguay todavía conserva importantes extensiones de bosques, principalmente en el Chaco, que representan una oportunidad para asegurar la supervivencia del jaguareté”, sostuvo.
Mientras el Chaco se mantiene como el principal refugio de la especie, en la Región Oriental su presencia es mucho más reducida, aunque todavía existen registros de ejemplares silvestres en remanentes del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Esta diferencia refleja las dificultades que enfrenta el jaguareté para conservar sus territorios en un país donde la transformación del paisaje reduce progresivamente sus espacios naturales.
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El Chaco, un refugio bajo amenaza
“No podemos hablar de una sola amenaza. La fragmentación de los bosques, la caza ilegal, la disminución de sus presas naturales y los conflictos con las actividades ganaderas son factores que afectan directamente la supervivencia del jaguareté”, señaló el ministro Rolando De Barros Barreto.
La reducción de su hábitat y los conflictos con la producción ganadera representan desafíos para la conservación de este felino, fundamental para el equilibrio de los ecosistemas. Ante esta situación, el Mades impulsa el proyecto Ñande Chaco, con acciones en la Reserva de la Biosfera del Chaco, que abarca más de 4,7 millones de hectáreas entre Alto Paraguay y Boquerón, orientadas a proteger áreas naturales, conservar corredores biológicos y promover la convivencia con las comunidades.
El ministro mencionó que estas acciones incluyen la protección de los hábitats, el monitoreo de la especie y la conservación de corredores biológicos que permiten conectar sus poblaciones. Este trabajo también desarrolla de manera coordinada con otras instituciones, entre ellas las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá. “El jaguareté no debe ser visto como un enemigo de la producción, sino como parte de la riqueza natural que tenemos la responsabilidad de proteger”, afirmó el entrevistado.
Caza ilegal y desafíos para su protección
Aunque Paraguay cuenta con la Ley N.º 5302/2014, de Conservación del Jaguareté, la caza ilegal y el tráfico de fauna silvestre continúan representando serias amenazas para la especie. El ministro recordó el rescate de un cachorro en Concepción, en agosto de 2025, ante indicios de un posible caso de tráfico ilegal, y advirtió que cualquier acción contra estos animales debe ser investigada y sancionada conforme a la legislación vigente.
Por su parte, Santiago Molina, coordinador del Centro de Investigación de Animales Silvestres de Itaipú (CIASI), manifestó que el tráfico ilegal del jaguareté se concentra principalmente en la comercialización de partes de su cuerpo, como dientes y pieles, más que en la captura y venta de ejemplares vivos. Según indicó, existe un mercado ilegal de estos productos que representa otra amenaza para la conservación de la especie.
El Mades también realiza monitoreos mediante cámaras trampa en áreas protegidas para registrar la presencia de ejemplares y sus movimientos. “Estos avances todavía no significan necesariamente que la población de jaguaretés esté aumentando. La recuperación de una especie requiere tiempo, seguimiento y resultados verificables”, expresó el ministro.
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Tekotopá: jaguaretés bajo protección
En Tekotopá Centro Ambiental, de Itaipú Binacional, cuatro jaguaretés reciben atención y cuidados especializados como parte de las acciones de conservación de la especie. Bota y Luna pueden ser observados por los visitantes del Sendero del Jaguareté, mientras que Kunu y Jerovia permanecen en un sector restringido al público.
El veterinario Santiago Molina, también integrante del equipo de Tekotopá, explicó a La Nación que cada ejemplar tiene una historia y un comportamiento particular. “Bota es súper tranquilo, y Luna es mucho más de carácter fuerte”, mencionó sobre los dos felinos que pueden observar los visitantes, a diferencia de Kunu y Jerovia, que permanecen en un sector cerrado al público y, al igual que Luna, fueron víctimas del tráfico ilegal.
Bota llegó desde un zoológico de Encarnación cuando era cachorro y lleva 14 años bajo cuidado profesional. Por su parte, Jerovia fue encontrado en Concepción con múltiples fracturas y heridas de bala, recibió tratamiento en el refugio Urutaú y posteriormente fue trasladado a Tekotopá, donde permanece bajo protección.
El especialista destacó que el Sendero del Jaguareté permite conocer de cerca a la especie y comprender la importancia de protegerla en su entorno natural. “Viendo a los jaguaretés, uno se da cuenta realmente de la magnificencia de la especie, de lo imponentes que son”, puntualizó.
¿Por qué no pueden regresar al bosque?
Los jaguaretés que nacen o crecen bajo cuidado humano tienen pocas posibilidades de regresar a su hábitat natural, debido a las dificultades para adaptarse a la vida silvestre y a la falta de territorios seguros donde puedan establecerse. Según mencionó el veterinario Santiago Molina, los parques nacionales tienen espacios limitados, donde ya habitan otros ejemplares, por lo que incorporar nuevos animales podría generar conflictos territoriales
En Tekotopá, los cuatro ejemplares reciben atención veterinaria, alimentación especializada y participan en programas de enriquecimiento ambiental que buscan estimular sus comportamientos naturales y favorecer su bienestar, mediante espacios acondicionados con plantas, árboles, troncos, rocas y diferentes alturas para explorar.
“Ponemos especias, como manzanilla o café, que den olores diferentes. A veces la comida la entregamos dentro de cajas o escondida en algún lugar, de tal manera que ellos tengan que buscar para poder comer”, relató el veterinario Molina, al destacar que estas actividades permiten ofrecer nuevas experiencias a los animales.
Conservar también significa educar
Más allá del cuidado de los animales, Tekotopá promueve la educación ambiental mediante el Sendero del Jaguareté, donde los visitantes pueden observar a Bota y Luna y conocer los desafíos que enfrenta la especie. El centro también participa, junto con el Mades y otras instituciones, en el Plan de Manejo del Jaguareté y desarrolla investigaciones vinculadas a su conservación y genética.
“No medimos el éxito de Tekotopá Centro Ambiental por la cantidad de animales, sino por el cuidado que les brindamos”, remarcó Molina, al resaltar que el bienestar de los ejemplares constituye una prioridad para la institución. Asimismo, subrayó que la protección del jaguareté también implica preservar una parte de la identidad paraguaya y advirtió que “con la desaparición de una especie tan importante, se llevaría también parte de la cultura con ella”.
Además de los cuatro jaguaretés, Tekotopá alberga otras especies de la fauna silvestre nativa del Paraguay, que reciben atención y cuidados especializados. A través de sus espacios de conservación y educación ambiental, el centro ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer la riqueza natural del Bosque Atlántico del Alto Paraná y reflexionar sobre la importancia de proteger su biodiversidad.
Ubicado en Hernandarias, Alto Paraná, Tekotopá Centro Ambiental recibe visitantes de martes a domingo, con entrada gratuita y reserva previa. Los interesados pueden agendar su recorrido a través del Portal de Visitantes de Itaipú o comunicarse a los teléfonos (061) 599 8040 y (061) 599 8094, para disfrutar de una experiencia que combina naturaleza, aprendizaje y conservación. Portal de Visitantes de Itaipú https://apps.itaipu.gov.py/PWAP/