La violencia desencadenada de manera repentina durante lo que parecía ser una multitudinaria marcha pacífica para protestar por las acciones del Gobierno, se esparció por varios puntos del microcentro, uno de ellos en cercanías del Panteón Nacional de los Héroes.
En ese lugar el cronista de un canal de televisión pidió su opinión a uno de los manifestantes y este respondió con furia: “¡Que se vaya Marito, para lo único que sirve es para ser memes!”.
Y mientras las cosas parecen calmarse en la zona céntrica, en la residencia presidencial de Mburuvicha Róga se lleva a cabo una importante reunión entre miembros del gabinete y autoridades de otros poderes del Estado.
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Renuncia auspiciada por Engineering
Pero el ingenio no se hizo esperar y comenzó a circular una nota de renuncia que da a entender que se trataría de Mario Abdo Benítez, pero que lleva incorporada el logo de la firma Engineering, vinculada a varias obras del actual Gobierno, entre ellas la del puente de ñanduti, frente al Comité Olímpico Paraguayo.
Así como el logo de la misma firma apareció en los carros de bomberos durante el incendio en la planta de Petropar, ahora también la misma firma auspicia la supuesta renuncia del presidente.
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Juicio a Giuzzio: etapa crucial con nuevas declaraciones de testigos
El tribunal de sentencia que juzga a Giuzzio está integrado por Adriana Planás, Yolanda Morel y Mathias Garcete.
A las 8:00 de este martes continuará el juicio oral para el exministro del Interior, Arnaldo Giuzzio, acusado por presunto cohecho pasivo agravado tras recibir supuestos favores del presunto narcotraficante Marcus Vinícius. La audiencia oral seguirá con la declaración de Adolfo D’Ecclesiis, funcionario de la empresa Ombú SA (propiedad del presunto narco brasileño Marcus Vinícius Espíndola), y otros testigos.
Con la declaración de D’Ecclesiis se ingresa a una etapa crucial y clave para el presente caso, donde ya declararon varios testigos que complicaron la situación procesal del acusado Giuzzio.
Días atrás declaró Gilberto Enciso, gerente de Ombú SA, quien fue tajante al mencionar que Marcus Vinícius y el entonces ministro del Interior conversaron en varias oportunidades sobre licitaciones para el Estado. Sostuvo que la empresa Ombú pretendía ser proveedora de chalecos antibalas y encargarse de la reparación de vehículos blindados.
Añadió que “Marcus Vinícius era quien tenía el contacto en el Ministerio del Interior, y sus enlaces eran el ministro Giuzzio y el viceministro de Seguridad, Pablo René Ríos”. Del mismo modo, el testigo aseguró que Giuzzio utilizó una camioneta de la firma Ombú SA para realizar un viaje familiar de vacaciones a Brasil, prestada directamente por su dueño. Además, el gerente afirmó que “Giuzzio firmó un pagaré simbólico de 700 dólares que nunca se cobró”.
Por su parte, el Ministerio Público sostiene que tanto los testigos como las pruebas documentales están probando su tesis acusatoria contra el exhombre fuerte del gobierno de Mario Abdo Benítez.
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Pedro Alliana ratifica que Cartes mantiene su liderazgo político
El vicepresidente Alliana ratificó el liderazgo de Cartes y afirmó que su presencia en EE. UU. desmontó la persecución del gobierno anterior.
El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, dijo que la presencia del titular del Partido Colorado, Horacio Cartes, en los Estados Unidos, terminó desmantelando el esquema de persecución política y económica que sufrió durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
El exmandatario acudió el domingo último a la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey. “Estoy contento y feliz, Dios y el tiempo puso las cosas en su lugar. Nosotros nunca dudamos que se trataba de una persecución política para quitarle de la cancha.
Cartes sigue siendo el mayor elector en la república, el líder más fuerte que tiene no solo el Partido Colorado, sino la clase política a nivel nacional”, refirió el pasado lunes a los medios de comunicación durante su visita a la Expo Paraguay 2026, en el marco del acto de inauguración.
Alliana hizo mención al esquema de persecución política y económica desatado desde el 2018 contra Cartes, mediante la instrumentalización de instituciones estatales como la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad), durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
ANTECEDENTES
La campaña contra Cartes contó con un fuerte respaldo del entonces embajador de Estados Unidos, Marc Ostfield, y de medios de comunicación que fungieron como aliados.
La maniobra obligó al exmandatario a impulsar una denuncia penal por persecución política ante el Ministerio Público, el 31 de julio de 2023, que derivó en que Abdo junto con sus exministros Carlos Arregui, Arnaldo Giuzzio, René Fernández, Carmen Pereira, Daniel Alberto Farías (extinto), Guillermo Preda Galeano y Francisco Pereira Cohene sean imputados.
La operación política incluso motivó que Estados Unidos, en el marco del anterior gobierno de Joe Biden, aplicará sanciones financieras y restricciones de visa a Cartes, medidas que terminaron siendo erradicadas por completo, según se oficializó en octubre de 2025 por su representante legal, el abogado Pedro Ovelar.
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Las calles desafían a Zelenski mientras continúa la guerra
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se enfrenta a una de las crisis políticas más graves desde el inicio de la invasión rusa, ante la oleada de protestas en todo el país contra la destitución de un ministro de Defensa reformista.
Las manifestaciones, en su quinto día este lunes, fueron desencadenadas por la destitución de Mijailo Fédorov, popular ministro de Defensa cesado durante una reorganización del Gobierno tras enfrentarse repetidamente con el alto mando militar.
Desde la semana pasada, cientos de personas se han concentrado en la capital, Kiev, con pancartas improvisadas de cartón y entonando el himno nacional de Ucrania, pese a que Rusia continúa lanzando ataques aéreos nocturnos.
“Esto continuará el tiempo que sea necesario; terminará cuando nuestro presidente nos dé una respuesta”, declaró a la AFP Irina Kostiuk.
En Kiev, la indignación de los jóvenes manifestantes no parece que vaya a remitir pronto, y Zelenski intenta encontrar una solución que satisfaga a todas las partes y evite divisiones en plena invasión rusa.
Desde hace varios días, el mandatario mantiene reuniones con sus principales asesores y con la cúpula militar.
Según medios ucranianos y analistas, sobre la mesa figuran la posible reincorporación de Férodov y el futuro del comandante en jefe de las fuerzas armadas, Oleksandr Sirski.
Un portavoz de la Presidencia indicó que no se espera una decisión este lunes.
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Fédorov afirmó la semana pasada que sus desavenencias con Sirski habían motivado su salida, ya que este último habría planteado un ultimátum a Zelenski para destituirlo.
¡Fuera Sirski!
“La situación es, sin duda, grave... estamos viendo cómo la lista de demandas sigue creciendo”, afirmó Oleksandr Salizhenko, experto del movimiento cívico Chesno.
Las primeras concentraciones surgieron espontáneamente el jueves por la mañana en apoyo a Fédorov, joven ministro de 35 años experto en tecnología, cuyos esfuerzos por modernizar las Fuerzas Armadas lo enfrentaron con frecuencia al estamento militar.
El subcomandante de la Fuerza Aérea presentó su dimisión en apoyo a Fédorov, y otro alto mando militar, Mijailo Drapati, también criticó la decisión.
A su vez, Fédorov pidió la destitución de Sirski, y sus partidarios comenzaron a movilizarse en las redes sociales y en las calles, coreando cada vez con más fuerza: “¡Fuera Sirski!”.
“Sirski es un carnicero... Prefiere combatir con soldados que con drones”, afirmó una de las manifestantes, Viktoria Osipenko.
Según el analista Anatoli Oktisiuk, Sirski “se convirtió en rehén de la situación” y, cuanto más tiempo lo mantenga Zelenski en su cargo, “más profundo será el conflicto social y político”.
Solomiia Bobrovska, diputada de la oposición e integrante de la comisión parlamentaria de Defensa, señaló que continúan las reuniones para debatir la sustitución de Sirski, pero advirtió de que la situación evoluciona con rapidez.
Resolver juntos
En los últimos días, Zelenski ha encadenado reuniones con la cúpula militar e hizo un llamamiento a la “unidad”.
“Está buscando una solución que refleje un cambio en el liderazgo militar, pero que mantenga rasgos similares a los de Sirski: lealtad, ausencia de ambiciones políticas y respeto dentro de las Fuerzas Armadas”, explicó el analista político Volodimir Fesenko.
La presión sobre el presidente se ve agravada por el creciente malestar entre algunos mandos militares.
“Resulta especialmente doloroso escuchar juicios tajantes de personas que nunca dieron órdenes de combate ni asumieron la responsabilidad por la vida de los soldados”, declaró el comandante Oleg Apostol.
Incluso si se alcanza un compromiso sobre el futuro del jefe del Ejército, el destino de Fédorov sigue siendo una cuestión espinosa.
La crisis convirtió a Fédorov en un símbolo para los manifestantes y en una figura de referencia para quienes reclaman reformas en las Fuerzas Armadas.
“La situación en las calles está empezando a volverse preocupante”, afirmó la diputada Solomiia Bobrovska. “El presidente y Fédorov tienen que encontrar una manera de resolver esto juntos”.
Fuente: AFP
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El Chapare, la región cocalera donde se esconde el prófugo Evo Morales
A metros de un regimiento militar donde soldados montan guardia, decenas de cocaleros acampan en protesta pese a que rige un estado de excepción que lo prohíbe: en el Chapare boliviano, los movimientos sociales le disputan el control territorial al gobierno. En esta región selvática y pobre del centro de Bolivia se refugia el expresidente Evo Morales, fugitivo de la justicia y protegido por pobladores que desde hace semanas conforman el núcleo más duro de manifestaciones contra el actual mandatario de derecha Rodrigo Paz.
El izquierdista Morales anunció la última semana de junio una tregua en los cortes de rutas que desabastecieron de alimentos y combustibles por casi dos meses a ciudades bolivianas, en medio de la peor crisis económica en cuatro décadas. Pero los manifestantes permanecen en vigilia a la vera de las precarias carreteras del Trópico de Cochabamba, conocido como Chapare y de unos 260.000 habitantes, listos para volver a la acción.
Protegidos del sol bajo toldos de lona y provistos de montañas de piedras para frenar el tránsito, estos trabajadores de la hoja de coca -principal motor productivo de la región- muestran carteles exigiendo la renuncia de Paz y reciben aliento de vecinos de la zona. “La lucha sigue hasta que se vaya este maldito gobierno”, dice a la AFP Rosalía Vilca, de 39 años, mientras vende el plato típico “salchipapa” en la plaza del municipio de Shinahota.
“Que Paz venga si es machito, aquí nos vamos a alzar para cuidar al Evito porque con él hemos vivido 14 años de felicidad”, agrega, frente a una amenaza del gobierno de intervenir en el Chapare para capturar al exmandatario (2006-2019).
Sobre Morales, exsindicalista cocalero y primer presidente indígena de Bolivia, pesa una orden de arresto por un caso de presunta trata de menor, que él denuncia como persecución. La Fiscalía lo acusa por una supuesta relación con una adolescente de 15 años con la que habría tenido una hija cuando gobernaba, con el consentimiento de los padres a cambio de beneficios.
“La vida por Evo”
La coca es omnipresente en el Chapare, desde cultivos en comunidades rurales de acceso vedado para extraños hasta tramos de rutas ocupados para el secado artesanal de la cosecha al sol. La planta es la materia prima de la cocaína. Más del 90 % de lo que se produce en la región no pasa por el mercado autorizado, según la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Delitos, aunque no necesariamente todo va al narcotráfico.
Los pobladores defienden su producción para usos heredados de costumbres milenarias de pueblos indígenas, como el “chasqueo”: mascado de coca para mitigar el cansancio, hambre y frío.
“En las ciudades dicen que los chapareños somos narcotraficantes, pero no es así: aquí trabajamos y también sufrimos los bloqueos, aunque son por una causa justa”, dice Zulma Torres, de 42 años y trabajadora de la terminal de buses de Shinahota.
“En el Chapare estamos dispuestos a dar la vida por Evo”, advierte, ante acusaciones no probadas de Paz acerca de que Morales recibiría financiamiento del narcotráfico.
El exmandatario tiene su base de operaciones políticas en Lauca Eñe, un poblado de 900 habitantes dentro de Shinahota donde está la sede de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, estructura sindical de los cocaleros.
Sin policías a la vista, a Lauca sólo se puede ingresar con custodia de los asesores de Morales, tras atravesar una barricada de madera y paja con torres de vigilancia y hombres pertrechados con lanzas, escudos de chapa de barril y ‘walkie-talkies’.
En las calles del poblado, familias enteras acampan desde hace meses a la intemperie como escudo humano para el expresidente.
Se alimentan en ollas populares, mezclan el quechua con el español y se turnan para montar guardia en puntos de control.
“No me voy a rendir, el que negocia su sobrevivencia no es digno”, dijo el martes Morales en una entrevista con la AFP.
“Somos discriminados”
En las rutas del Chapare, tiendas improvisadas venden bidones de gasolina a valores exagerados: un mercado ilegal favorecido por una escasez de combustibles que afecta a Bolivia desde antes de los bloqueos. “Somos discriminados por el gobierno central, no nos quiere para nada y la gasolina ya ni entra al Trópico: compramos en la calle a precio alto y estamos jodidos”, dice Nicolás García, un chofer de 52 años.
En los últimos días, los chapareños también sufrieron apagones eléctricos que Morales atribuyó a una supuesta represalia del gobierno. “Así sólo van a convulsionar más al pueblo boliviano, provocan enfrentamientos”, dice Mario Flores, de 51 años, verdulero de Shinahota. “Le achacan al Evo que financia los bloqueos, pero aunque seamos campesinos y no hayamos estudiado, sabemos que el gobierno tiene la culpa”, lanzó.
Fuente: AFP.