La conjunción planetaria de Júpiter y Saturno ha comenzado a ofrecer en el cielo un espectáculo que gran parte del mundo cristiano compara con la Estrella de Belén, que según está escrito en la Biblia, en el Nuevo Testamento, guió a los reyes magos del Oriente para llegar a presentar sus ofrendas a Jesucristo, recién nacido.
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Astronómicamente lo que observamos es la imagen de los dos planetas más grandes del sistema solar, Júpiter y Saturno, casi superpuestos, justo al caer el sol y durante aproximadamente una hora. Los astrónomos explicaron que este espectáculo no se veía desde 1623 y se repetirá en el año 2080.
Saturno se alineó con Jupiter desde el ángulo de observación de la Tierra y gracias a las excelentes condiciones climáticas fue posible observarla a simple vista como si fuera un solo cuerpo.
Es un fenómeno mucho más frecuente del que imaginamos, pues se repite cada 20 años. Sin embargo, en esta ocasión, así como en el año 1623, ambos planetas se presentaron, además de alineados, también muy próximos a nosotros, por eso la intensidad del brillo aumentó considerablemente.
Una similar en año 7 aC
El astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler fue uno de los primeros en estudiar esta alineación y realizó cálculos de órbitas y llegó a la conclusión de que una situación exactamente igual había sucedido en el año 7 aC, aunque en aquella ocasión la proximidad de ambos planetas a la Tierra fue incluso mayor que ahora, aumentando de esa manera el brillo de la conjunción.
La conjunción plena ya ha recorrido varias regiones del mundo y los países del Hemisferio Sur serán los últimos en observarlo. Pasados los días, poco a poco se volverán a alejar, por lo que Saturno y Júpiter continuarán estando próximos hasta alejarse definitivamente desde el plano de nuestro planeta para volver a acercarse nuevamente dentro de 60 años.
Los fenómenos astronómicos tienen esa particularidad de la gran prolongación de tiempo para que vuelvan a repetirse, por lo que para muchos, poder observar hoy a la “Estrella de Belén” es una oportunidad única e irrepetible.
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Temporal: establecimientos de salud refuerzan medidas para garantizar atención
Establecimientos de salud de todo el país reforzaron medidas para garantizar la continuidad de la atención ante el fenómeno climático previsto para este miércoles.
La ministra de Salud, María Teresa Barán, dispuso el refuerzo de medidas en los servicios de salud con el objetivo de garantizar la continuidad de la atención y la seguridad de pacientes, personal sanitario y visitantes.
En ese sentido, hospitales y puestos de salud verificaron sus sistemas de respaldo, incluyendo provisión de energía, disponibilidad de agua y condiciones de funcionamiento de áreas críticas como terapia intensiva, quirófanos y laboratorios.
Asimismo, se fortalecieron los mecanismos de coordinación interna y la capacidad de respuesta ante eventuales emergencias, priorizando la atención oportuna y segura de la población.
El plan contempla también la organización de equipos de respuesta, la revisión de protocolos de evacuación y la preparación ante un posible aumento de la demanda de servicios de urgencia.
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El Ministerio de Salud recomienda a la ciudadanía mantenerse informada a través de canales oficiales y seguir las indicaciones de las autoridades. En ese sentido, recomienda medidas de protección como no usar paraguas con punta de metal.
No acercarse a postes o cables de electricidad. Evitar el contacto con herramientas y objetos de metal. Apagar el celular, desconectar electrodomésticos, no usar la ducha eléctrica.
Ante un accidente por rayo o descarga eléctrica, la persona afectada debe ser trasladada inmediatamente al hospital cubierta con una manta para evitar hipotermia.
Aunque aparente estar bien, debe acudir al médico para monitorear el área cardíaca y respiratoria. Permanecer en un lugar seguro, dentro de la casa, en un edificio, o bajo techo.
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Miércoles Santo de Luna Rosa: fenómeno celeste será visible en Paraguay
Este Miércoles Santo se producirá un llamativo fenómeno celeste: la llamada Luna Rosa. El espectáculo natural ha generado gran expectativa entre aficionados a la astronomía.
Será la primera luna llena de abril y alcanzará su punto máximo de iluminación esta noche. Se podrá observar a simple vista, toda vez que el cielo esté despejado.
Podrá apreciarse desde el atardecer, cuando la luna empiece a aparecer en el horizonte y durante toda la noche, alcanzando su punto máximo de iluminación a las 23:12.
El astro se verá completamente redondo, brillante y será visible a simple vista también desde Paraguay, siempre que no haya nubes. Sin embargo, no se verá de color rosa. Aunque en ciertos momentos, se teñirá de naranja o rojizo, según referencia de expertos.
El nombre proviene de una tradición antigua que hace referencia a una floración de primavera, no al color de la luna. No obstante, puede verse en tonos naranja o rojizos por efecto de la atmósfera, sobre todo cuando está baja en el cielo.
Su denominación se atribuye a tribus nativas de América del Norte que asociaban cada luna llena con los fenómenos naturales y las estaciones.
En este caso, la Luna Rosa marca el inicio de la primavera en aquella parte del mundo y, especialmente, el florecimiento de la Phlox, una flor que crece en abril y tiñe sus alrededores de tonalidades rosadas.
No se necesita telescopio ni protección ocular para observarla, pero se recomienda buscar un lugar alto y aislado, es decir, alejarse de la contaminación lumínica, para apreciarla en todo su esplendor.
Este fenómeno coincide a menudo con la Semana Santa, por lo que también se la conoce como Luna de Pascua. Desde la Nasa detallan que su aparición corresponde al punto más cercano entre el satélite y la Tierra, por lo que lucirá más brillante y grande.
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La NASA creará una base en la Luna tras suspender estación orbital
La NASA anunció el martes que suspenderá su proyecto de construcción de una estación espacial en la órbita de la Luna, llamado Gateway, para concentrarse en la creación de una base en la superficie lunar, para la cual se han prometido 20.000 millones de dólares. Es el cambio más reciente en la NASA a raíz de la reestructura del programa Artemisa, que tiene como objetivo volver a enviar estadounidenses a la Luna y establecer allí una presencia a largo plazo, allanando el camino para futuras misiones a Marte.
“Suspendemos el proyecto Gateway en su forma actual y nos centramos en la puesta en marcha de una infraestructura que permita garantizar una presencia sostenible en la superficie de la Luna“, declaró en Washington el director de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman. Esta decisión debe permitir redirigir esfuerzos y recursos hacia la construcción de la base, ya prevista, cerca del polo sur lunar, explicó. La zona es estratégica debido a la presencia de agua en forma de hielo en su subsuelo.
“La base lunar no será una realidad de la noche a la mañana. Invertiremos alrededor de 20.000 millones de dólares en los próximos siete años y la construiremos a lo largo de decenas de misiones, en colaboración con socios comerciales e internacionales”, añadió. El programa Artemisa de la NASA prevé el retorno de astronautas a la Luna y la instalación allí de una presencia humana sostenible, con el fin de preparar futuras misiones a Marte.
Pero ante los múltiples retrasos y el aumento descontrolado de los costos que ha registrado, y debido a la presión de China, que también aspira a enviar seres humanos y establecer una base en la superficie lunar en los próximos años, la NASA busca ahora simplificar y acelerar este programa. A finales de febrero ya había anunciado los primeros cambios importantes destinados a aumentar el ritmo y recuperar terreno.
A partir de 2029
La suspensión de la ambiciosa estación Gateway era esperada. El proyecto había sido calificado de despilfarro financiero en comparación con otras ambiciones lunares. Esta estación en órbita debía servir tanto para proyectos de exploración lunar como de investigación científica, y se concebía como sitio de escala para futuras misiones hacia Marte.
“Aunque sigue siendo pertinente para los futuros objetivos de exploración, no es indispensable para alcanzar nuestros principales objetivos”, subrayó el martes Carlos Garcia-Galan, director adjunto del programa Gateway en la NASA. Surge ahora la cuestión de qué va a suceder con los componentes o módulos de Gateway ya construidos o en desarrollo, algunos de los cuales son suministrados por socios internacionales, entre ellos las agencias espaciales europea (ESA) y japonesa (JAXA).
“A pesar de las dificultades encontradas con algunos equipos existentes, (la NASA) reutilizará el material aprovechable y se apoyará en los compromisos de los socios internacionales para respaldar” los demás objetivos de Artemisa, entre ellos la instalación de un campamento base, aseguró el martes el director de la NASA.
Consultada por la AFP, la ESA informó que mantiene “actualmente consultas estrechas con sus Estados miembros, sus socios internacionales y la industria europea con el fin de evaluar las implicaciones de este anuncio”.
La base lunar en la que la NASA reenfoca sus esfuerzos debería empezar a construirse a partir de 2029 y ser ocupada de forma semipermanente a partir de 2032, precisó la agencia espacial estadounidense.
Prevé enviar a los primeros astronautas a la superficie lunar en 2028, una etapa que dependerá en gran medida del éxito de la misión Artemisa 2, cuyo despegue desde Florida está previsto, como muy pronto, para el 1 de abril. Esta misión será la primera en transportar seres humanos alrededor de la Luna desde el fin del programa Apolo hace más de medio siglo.
Fuente: AFP.
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La misión Artemis II calienta propulsores para ir a la Luna el 1 de abril
Más de medio siglo después de que la última tripulación del programa Apolo volara a la Luna, tres hombres y una mujer se preparan para un viaje al satélite natural de la Tierra que se perfila como una nueva página en la exploración espacial estadounidense. La esperada misión Artemis II de la NASA está programada para despegar desde Florida tan pronto como el 1 de abril. No van a alunizar. Sobrevolarán el satélite natural de la Tierra, como lo hizo el Apolo 8 en 1968.
Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, realizarán el viaje de aproximadamente 10 días. La odisea trae una serie de primicias, incluyendo la primera vez que una mujer, un astronauta negro y un no estadounidense parten en una misión a la Luna. También es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete de la NASA, llamado SLS.
El descomunal cohete de color naranja y blanco está diseñado para hacer varios viajes de regreso a la Luna en los próximos años, con el objetivo de establecer una base permanente que ofrecerá un punto de partida para exploraciones posteriores. “Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo a Marte”, dijo en un pódcast de la NASA Wiseman, comandante de Artemis II.
¿Nueva carrera espacial?
El programa Artemis, nombrado en honor a la diosa hermana gemela de Apolo, tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo. Una ambición de por sí desafiante, que también enfrenta la presión de que China no lo haga antes.
China tiene la meta de llevar humanos a la Luna en el 2030 y apunta al polo sur lunar, entre otras cosas por su potencial de ricos recursos naturales. La competencia remite a la carrera espacial de los años 1960 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque el profesor Matthew Hersch, de la Universidad de Harvard, sostiene que esa rivalidad fue “única” y “no se repetirá en mucho tiempo”.
Hersch dijo a la AFP que los chinos no están “en realidad compitiendo con nadie, sino con ellos mismos”. La inversión en el programa lunar de Washington es significativamente menor ahora que en la era de la Guerra Fría, pero ha cambiado radicalmente en cuanto a tecnología.
“La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis 2 sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna de última generación”, comparó Hersch.
Aún así, Artemis 2 no estará exenta de riesgos, según admite la propia NASA.
La tripulación abordará una nave espacial que nunca ha transportado seres humanos ni ha viajado a la Luna, que se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, es decir, aproximadamente 1.000 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional.
“No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor”, dijo a la AFP Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA.
“Este es un proceso importante que todos tienen que adoptar para que realmente podamos tener éxito, porque tenemos que vivir con esa conciencia, por nuestra historia en los vuelos espaciales, de que cuando pasan accidentes la gente morirá”, dijo Whitson.
Minimizar los riesgos y prevenir un desastre implicará que la tripulación realice una serie de chequeos y maniobras mientras aún se encuentren en las proximidades de la Tierra.
Si todo sale bien, seguirán rumbo a la Luna y una vez allí, sobrevolarán su cara oculta. En ese momento se interrumpirán las comunicaciones con la Tierra: se espera que los cuatro astronautas se conviertan en los seres humanos que hayan viajado más lejos de nuestro planeta, superando el récord de Apolo 13.
Calendario exigente
El objetivo de la tripulación será verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en condiciones para operar, con la esperanza de abrir el camino para un alunizaje en 2028, último año de la presidencia de Donald Trump. Ese plazo ha sorprendido a los expertos, en parte porque Washington depende de los avances tecnológicos del sector privado.
Los astronautas precisarán un segundo vehículo para bajar en la superficie de la Luna, un módulo que está en desarrollo por parte de empresas espaciales rivales propiedad de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. El programa Artemis también ha sufrido demoras y enormes sobrecostos.
Aún así, la NASA espera que Artemis II pueda recrear el raro momento de unidad y esperanza que se vivió con Apolo 8, cuya tripulación sobrevoló la Luna la víspera de la Navidad de 1968. A la sombra de un año tumultuoso, aproximadamente mil millones de personas sintonizaron por televisión el monumental viaje de Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders.
Los astronautas que inmortalizaron la famosa fotografía “Earthrise” tomada desde la órbita lunar, recibieron el crédito de haber “salvado 1968”. Casi 60 años después, el país está de nuevo sumido en una profunda división e incertidumbre, y la tripulación del Artemis II pronto tendrá la oportunidad de sembrar algo de inspiración.
Cuatro astronautas seleccionados
Estos son los cuatro astronautas seleccionados para la misión de la NASA Artemis II, los primeros en viajar a la Luna en más de cinco décadas. Con ello se convertirán en las nuevas figuras de la exploración espacial estadounidense. Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch embarcarán con su colega canadiense Jeremy Hansen el 1 de abril para un viaje de unos 10 días que consistirá en volar alrededor de la Luna, sin alunizaje.
La tripulación incluye a la primera mujer, la primera persona negra y el primer no estadounidense en participar en una misión de este tipo, una diferencia considerable con la era Apolo.
Reid Wiseman
A sus 50 años, Reid Wiseman será el comandante de la misión. Nacido en Baltimore, se unió a la NASA en 2009 tras una larga carrera en la Marina estadounidense.
Para Wiseman, la misión cumple un sueño que alguna vez consideró imposible.
En 2014 realizó una misión de 165 días en la Estación Espacial Internacional y luego fue jefe de la oficina de astronautas de la NASA.
Tras la muerte de su esposa por cáncer en 2020, crió solo a sus dos hijas, hoy adolescentes, a quienes explicó abiertamente los riesgos inherentes a su profesión y del viaje que está por emprender.
“Les dije ‘Aquí está el testamento, aquí están los documentos (...) Y si me pasa algo, esto es lo que les va a pasar a ustedes’”, contó. “Es parte de esta vida”.
Victor Glover
Victor Glover, de 49 años, será el piloto de la nave Orion.
Veterano de la Marina y padre de cuatro hijas, fue seleccionado por la NASA en 2013.
Su interés por el espacio comenzó al ver un lanzamiento del transbordador espacial de la NASA por televisión. “Pensé: ‘De verdad quiero conducir uno de esos’”.
En 2020 se convirtió en el primer afroestadounidense en participar en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional.
Con Artemis II, será el primer hombre negro —y primera persona no blanca— en viajar a la Luna, un hito que él atribuye al camino abierto por pioneros como Guion Bluford, el primer afroestadounidense en ir al espacio.
Christina Koch
Christina Koch, de 47 años, será la primera mujer en integrar una misión lunar.
Ingeniera de formación y exploradora experimentada, ha trabajado en entornos extremos como la Antártida.
Desde niña soñaba con ser astronauta y creció viendo imágenes icónicas del programa Apolo.
Seleccionada también en 2013, ostenta el récord del vuelo espacial más largo realizado por una mujer, con 328 días, y participó en la primera caminata espacial realizada exclusivamente por mujeres, junto a Jessica Meir.
“Siempre le digo a la gente: haz lo que te dé miedo”, dice sobre su lema personal. “Y eso significa que tengo que seguir mi propio consejo”.
Con Artemis II suma otro hito a su trayectoria en la NASA.
Jeremy Hansen
El canadiense Jeremy Hansen, de 50 años, completa la tripulación y será el primer no estadounidense en orbitar la Luna. Expiloto de combate de la Real Fuerza Aérea Canadiense, ingresó a la Agencia Espacial Canadiense en 2009.
Ha trabajado como enlace con la Estación Espacial Internacional y como instructor de nuevas generaciones de astronautas.
Cuenta que cuando era niño se cruzó con una fotografía de Neil Armstrong en la Luna, un momento que despertó su pasión por la exploración espacial. Artemis II será su primer viaje más allá de la órbita terrestre. Con él, este padre de tres hijos cumplirá un sueño.
Fuente: AFP.