La Cepal prepara un informe, que será compartido el 4 de agosto, con recomendaciones para que América Latina navegue una nueva era marcada por tensiones globales, cambios comerciales y una disputa por inversiones. Para Paraguay, el desafío será transformar sus ventajas en desarrollo.
El mundo está cambiando de reglas. Las grandes potencias redefinen sus alianzas, las cadenas de suministro buscan nuevos destinos y la economía global entra en una etapa donde la capacidad de adaptación será una ventaja competitiva. En este nuevo tablero, Paraguay aparece con activos que despiertan interés: energía renovable, producción de alimentos, estabilidad macroeconómica y una ubicación estratégica en el corazón de Sudamérica.
La discusión regional tomará protagonismo el próximo 4 de agosto, cuando la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presente el informe “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”.
El documento fue elaborado por la Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo para América Latina y el Caribe, creada a finales de 2024 por el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, con el objetivo de analizar cómo los cambios mundiales afectan las estrategias de crecimiento de los países de la región.
La comisión está integrada por 13 figuras internacionales de reconocida trayectoria, quienes trabajaron durante un año y medio para evaluar los desafíos derivados de la rivalidad entre potencias, la transformación del comercio internacional y la necesidad de reposicionar a América Latina en la economía global.
La instancia es copresidida por dos expresidentes: Michelle Bachelet, de Chile, e Iván Duque, de Colombia, y cuenta entre sus integrantes con referentes como Josep Borrell, exalto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores; Aloizio Mercadante, presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES); Mia Mottley, primera ministra de Barbados; Vera Songwe, exsecretaria ejecutiva de la Comisión Económica de Naciones Unidas para África; y representantes de Estados Unidos, China, India y Europa.
¿Por qué importa para Paraguay? Para un país como Paraguay, altamente integrado al comercio internacional, las nuevas reglas globales pueden modificar oportunidades y riesgos.
La disputa tecnológica y comercial entre grandes economías está impulsando a empresas a diversificar sus proveedores y buscar destinos con condiciones competitivas. Allí Paraguay puede jugar una carta estratégica con su energía limpia abundante, costos competitivos, producción agropecuaria a gran escala y una posición privilegiada como puente entre los mercados sudamericanos.
La oportunidad está en pasar de exportar principalmente materias primas a atraer inversiones que agreguen valor, generen empleo y desarrollen nuevas industrias.
Sectores como la maquila, la agroindustria, la producción forestal, la economía verde, la logística y los servicios digitales aparecen como áreas donde Paraguay podría ganar protagonismo si logra acelerar infraestructura, capacitación e innovación.
Pero el nuevo escenario también plantea desafíos. La Cepal advierte que la región enfrenta un contexto internacional más complejo, con tensiones geopolíticas, condiciones financieras más restrictivas y menor dinamismo económico. Para 2026, el organismo proyecta un crecimiento promedio de América Latina y el Caribe de 2,2%, reflejando un entorno externo más desafiante.
La batalla por las inversiones. Uno de los puntos centrales del nuevo escenario será la competencia por captar inversión extranjera. La Cepal señala que los países deberán vincular sus estrategias de atracción de capital con políticas de desarrollo productivo para lograr mayor impacto económico.
Para Paraguay, esto implica una oportunidad después de haber avanzado en su posicionamiento internacional. El desafío será demostrar que sus ventajas naturales pueden convertirse en proyectos industriales, tecnológicos y sostenibles.
La energía paraguaya, por ejemplo, puede convertirse en una herramienta clave en una economía mundial que busca reducir emisiones y asegurar fuentes confiables de producción.