La campaña de soja 2025/26 avanza acompañada por las buenas condiciones climáticas que se registran en las últimas semanas. Las precitaciones se distribuyeron de manera adecuada y fueron clave los períodos de sol que favorecieron el crecimiento de las plantaciones, indica el último informe de la consultora Stonex. Menciona que la cantidad de días nublados podría incidir en el rendimiento final, “aunque sin señales de alarma”.
Señala que, de seguir estas condiciones, se mantiene la proyección de que Paraguay podría sobrepasar las 10,6 millones de toneladas estimadas para esta zafra, sumado la producción de 9,2 millones de toneladas de soja y 1,3 millones de toneladas de zafriña.
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“La siembra se encuentra completada en un 100 %, marcando uno de los mejores inicios de campaña de los últimos años. La humedad del suelo es excelente y, aunque las temperaturas se mantienen por debajo del promedio, un factor que merece atención, las condiciones generales siguen siendo satisfactorias”, destaca.
Rendimiento
En cuanto al rendimiento esperado, afirma que la zona de Alto Paraná cuenta con el mejor nivel, estimando un promedio de 3,3 toneladas por hectárea, mientras que en Canindeyú la cifra podría ser mayor, alcanzado 5 toneladas por hectárea en la soja de verano. En ese punto hay que señalar que el promedio de Paraguay se ubica en torno 3 toneladas por hectárea.
“El promedio nacional se mantiene en niveles buenos, y está en juego si será una campaña buena o muy buena, pero lejos de un escenario de pérdida o quiebre productivo”, remarca el reporte.
En cuanto a la superficie de cultivo se prevé más de 3 millones de hectáreas para la soja y 665.000 hectáreas para la soja zafriña. En el caso de esta última, el informe indica que “las condiciones actuales se perfilan entre las más favorables de los últimos años para el inicio de la zafra. La humedad del suelo es excepcional y, hasta el momento, no se presentan inconvenientes relevantes”.
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El Niño llega con abundantes lluvias: ¿Amenaza u oportunidad para el campo?
El fenómeno de El Niño ya está presente en Paraguay desde la segunda quincena de julio, aunque sus efectos más intensos se esperan entre noviembre y enero. Este escenario se origina en el Pacífico tropical y puede tardar entre 30 y 90 días en generar impactos. Especialista descartó un Súper Niño como algunos estudios señalan; no obstante, referentes del sector de la producción afirman estar preparados para afrontar el evento climático y consideran que trae buenas perspectivas para la campaña de soja 2026/27, estimada en 12 millones de toneladas.
Para Eduardo Mingo, director de Meteorología e Hidrología, es importante distinguir entre los fenómenos de El Niño y La Niña, ya que cada uno puede generar diferentes condiciones climáticas. En el caso de El Niño, explicó que el evento ya está instalado desde julio, aunque sus efectos todavía no se manifiestan con toda su intensidad. “El Niño está desde julio y su impacto todavía no es con demasiada intensidad”, afirmó a La Nación/Nación Media.
Mingo explicó que la temperatura comenzó a mostrar valores superiores a los habituales, mientras que hacia fin de año podría aumentar la frecuencia de tormentas y lluvias intensas, aunque de corta duración. El especialista señaló que estos eventos podrían generar importantes acumulados de agua en pocas horas y provocar crecidas rápidas de los ríos, especialmente en zonas de la cuenca media y baja del río Paraguay.
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Probables regiones con más impacto
En cuanto a las áreas que podrían recibir mayores lluvias, Mingo identificó principalmente a la región Oriental, con mayor incidencia hacia el este y sureste del país. Entre los departamentos mencionados se encuentran Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Misiones y Ñeembucú, además de sectores de la cuenca del Paraná. También señaló al Chaco, particularmente la zona de Presidente Hayes y eventualmente Alto Paraguay, como áreas que podrían experimentar impactos hacia fin de año.
Para la agricultura, este escenario implica tanto desafíos como oportunidades; si bien el exceso de agua y humedad favorece la aparición de determinadas plagas, también mejora las condiciones de desarrollo de los cultivos.
¿Existe el Súper Niño?
Lejos de la imagen de un fenómeno necesariamente perjudicial, Mingo sostuvo que, de acuerdo con técnicos de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), El Niño suele ser más productivo para el sector que La Niña, asociada a condiciones de sequía. El desafío, en este caso, está en manejar el superávit de agua y humedad.
Además, el meteorólogo descartó que exista técnicamente una categoría denominada “Súper Niño” y explicó que las intensidades reconocidas son débil, moderado, fuerte y muy fuerte. “No existe ese término (Súper Niño) realmente en la jerga del sistema que sigue al indicador”, aclaró. Al referirse al efecto sobre la producción, destacó que “siempre para el PIB es más positivo El Niño”.
Mejor lluvia que sequía
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), dijo que contar con un escenario de lluvias es, en principio, favorable para la producción agrícola, especialmente frente a un escenario de sequía.
Actualmente, los cultivos avanzan en la etapa de siembra con buenos niveles de humedad y lluvias periódicas, pero el desafío será que estas se mantengan bien distribuidas. “Tener un pronóstico de lluvia siempre es mejor que tener un pronóstico de sequía”, señaló a La Nación, aunque advirtió que “los excesos nunca son buenos”.
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El principal riesgo para los cultivos, según el director ejecutivo del gremio, aparece cuando el exceso de humedad genera demasiados días nublados, dificulta el ingreso de las maquinarias a las parcelas y favorece la aparición de plagas y enfermedades.
En ese punto, indicó que la falta de sol también puede afectar el desarrollo de las plantas, mientras que en la etapa de cosecha un suelo demasiado húmedo podría impedir el ingreso de las cosechadoras. A esto se suma el estado de los caminos rurales, que puede complicar el traslado de los granos desde las zonas de producción hasta los silos y posteriormente hacia los puertos o las industrias.
Los meses clave
El seguimiento será especialmente importante durante noviembre y diciembre, cuando los cultivos de soja estarán en etapas de floración, formación de vainas y comienzo del llenado de granos, mientras que enero coincidirá con un periodo fuerte de cosecha. Pastore remarcó que los antecedentes muestran que los años con El Niño han estado asociados a buenas producciones agrícolas en Paraguay, a diferencia de episodios de La Niña, como el de 2022, marcado por la sequía.
Productores se preparan
El sector productivo ya comenzó a tomar medidas para enfrentar el escenario climático asociado a El Niño, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), explicó que los productores están ajustando sus prácticas de manejo y realizando tareas preventivas, principalmente en caminos y sistemas de drenaje.
“En general esperemos que no vengan los extremos que se habla y sea un año de buena lluvia y por encima de los promedios, pero buena lluvia sin perjuicio”, señaló a La Nación.
Entre las medidas adoptadas se encuentran el mantenimiento de caminos rurales, la preparación de lugares secos para los animales, el mantenimiento de sistemas de drenaje y las curvas de nivel para reducir el impacto del agua sobre los suelos.
Cristaldo señaló que existe un monitoreo constante de los reportes meteorológicos y que los productores están tomando todas las acciones posibles para amortiguar eventuales condiciones más intensas.
El riesgo es mayor en los campos bajos y zonas cercanas a los ríos, donde las lluvias prolongadas pueden generar anegamientos y dificultar el manejo de cultivos y animales.
Impacto en la región
El impacto económico de El Niño sería muy desigual en América Latina. Según un análisis de Goldman Sachs, Ecuador y Brasil aparecen entre las economías más expuestas. En Brasil, el riesgo combina efectos sobre la agricultura y una menor generación hidroeléctrica, mientras que Ecuador enfrenta además riesgos por lluvias intensas, inundaciones y problemas en su sistema eléctrico.
En contraste, Argentina podría beneficiarse de mejores condiciones hídricas para la agricultura. El informe también señala que el fenómeno podría elevar los precios de los alimentos, para el conjunto de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú, Goldman Sachs estima un aumento de 1,40 puntos porcentuales en la inflación de alimentos durante los cuatro trimestres posteriores al choque. Así, un mismo fenómeno puede significar más lluvias y oportunidades para el agro en unas zonas, pero inundaciones, problemas energéticos y mayores costos en otras.
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Producción editorial creció 10,4 % y llegó a 36 ciudades del país
La producción editorial paraguaya registró un crecimiento del 10,4 % durante 2025, con un total de 1.393 publicaciones registradas, frente a las 1.262 del año anterior. Los datos de la Agencia Paraguaya del ISBN, dependiente de la Biblioteca Nacional, también reflejan una mayor participación de autores-editores y una creciente presencia de lenguas indígenas en los libros publicados.
El registro ISBN (Número Internacional Normalizado para Libros) permite identificar cada edición mediante un código internacional que facilita su catalogación, distribución y comercialización. Además, constituye una herramienta para observar la evolución de la actividad editorial y su distribución territorial.
Uno de los cambios más relevantes fue el aumento de los autores-editores, quienes gestionan directamente sus publicaciones. Esta modalidad pasó de 254 registros en 2024 a 431 en 2025, lo que representa un incremento del 69,7 %. Asimismo, la cantidad de autores-editores únicos subió de 139 a 197, mientras que los actores editoriales con al menos un ISBN asignado aumentaron de 213 a 280.
En cuanto a la distribución geográfica, las publicaciones alcanzaron 36 ciudades, frente a las 32 del año anterior. Asunción concentró 1.008 registros, equivalentes al 72,4 % del total, mientras que las demás localidades sumaron 385. Lambaré pasó de 56 a 90 publicaciones y Encarnación aumentó de 20 a 73 registros.
La lengua
Otro aspecto destacado fue la diversificación lingüística. Las publicaciones con presencia de idiomas distintos del español aumentaron de 160 a 274, una variación del 71,3 %. En particular, los libros que incorporan lenguas indígenas pasaron de 127 a 167. El guaraní registró 161 presencias, frente a 126 en 2024, además de publicaciones en aché-guayakí, ayoreo y nivaclé.
Por materias, Literatura y Retórica lideró con 524 registros, seguida por Ciencias Sociales, con 351. Del total de publicaciones, 1.180 correspondieron a formato impreso y 213 a soporte digital. Los datos muestran así una expansión de la actividad editorial, con más participantes, mayor alcance territorial y diversidad de idiomas.
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Modelo “llave en mano” apunta a reducir tiempos, costos y complejidad en grandes proyectos
El modelo de construcción “llave en mano” gana espacio en proyectos industriales, logísticos, agroindustriales y de retail de gran escala, impulsado por la necesidad de reducir la complejidad de las obras y contar con mayor previsibilidad sobre plazos, costos y calidad. La modalidad concentra en un único responsable distintas etapas que tradicionalmente son gestionadas por varios proveedores.
El esquema contempla una gestión integral que puede abarcar desde la ingeniería y el diseño estructural hasta la fabricación de estructuras metálicas, ejecución de pisos industriales, construcción y gerenciamiento de obra. De esta manera, el proyecto se desarrolla bajo una planificación conjunta, con el objetivo de que las distintas etapas avancen de forma coordinada y la infraestructura sea entregada lista para operar.
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Uno de los principales aportes del modelo es la reducción de las interfaces entre diferentes actores. La centralización facilita la toma de decisiones, permite anticipar posibles desvíos y favorece un mayor control sobre variables como el cronograma y el presupuesto. Esta característica cobra especial importancia en obras de gran escala, donde una demora o incompatibilidad en una etapa puede repercutir sobre todo el proyecto.
El avance de esta modalidad acompaña las nuevas necesidades de infraestructura de sectores como la industria, la logística, la agroindustria y el retail, que requieren instalaciones cada vez más adaptadas a sus operaciones. En este contexto, la construcción integral busca no solo resolver la ejecución de la obra, sino también agilizar la puesta en funcionamiento de las inversiones y aportar mayor previsibilidad a todo el proceso.
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El Niño pone en riesgo el consumo y podría elevar el costo fiscal para el Estado
Aunque la economía paraguaya mantiene una dinámica de crecimiento, el fenómeno de El Niño representa una variable de riesgo para el consumo y el bolsillo de los ciudadanos, especialmente hacia finales de año, explicó el economista Jorge Garicoche, en comunicación con La Nación/Nación Media.
Garicoche señaló que la experiencia de fenómenos anteriores muestra que el impacto no necesariamente se refleja en una caída abrupta de la producción. Sin embargo, el consumo puede resentirse con mayor fuerza. Recordó que entre 2014 y 2015 se observó una fuerte caída del consumo asociada, entre otros factores, a los efectos del fenómeno climático.
El economista también advirtió sobre la vulnerabilidad de las principales ciudades del país, debido a que una importante parte de la población se concentra en zonas ribereñas. Asunción y Ciudad del Este, dos de los principales centros económicos, se encuentran ubicadas al costado de ríos, lo que aumenta su exposición ante eventuales crecidas.
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A esto se suma el impacto sobre las cuentas públicas. Como antecedente, Garicoche mencionó que durante 2014, en apenas tres meses, cerca de 95.000 familias fueron desplazadas de sus hogares, según registros de la Secretaría de la Defensa Nacional. La situación implicó un costo fiscal importante para el Estado.
El efecto de El Niño, además, no será uniforme en todo el territorio. Mientras un régimen de lluvias superior al promedio podría resultar favorable para gran parte del Chaco, otras zonas de la Región Oriental podrían verse perjudicadas.
En ese contexto, Garicoche sostuvo que el crecimiento económico no necesariamente se traduce en la misma proporción en el bolsillo de la población. Si el fenómeno climático se presenta con fuerza, varios sectores comerciales podrían sentir un impacto en el gasto de los consumidores y condicionar el desempeño económico del próximo año.
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