Un reclamo vecinal por el uso de un espacio público terminó en una denuncia por supuesto amedrentamiento frente a la Plaza La Alborada, en la zona de Laurelty, Luque. Una familia asegura que fue víctima de una situación intimidatoria luego de pedir que se respetara el acceso a su vivienda, se liberara su garaje y se despejara la vereda ocupada por personas vinculadas a un torneo barrial.
Según la denuncia, un grupo de personas que participaba de actividades deportivas en la plaza pública habría bloqueado el ingreso al garaje de la vivienda, ocupado la vereda, consumido bebidas alcohólicas y generado ruidos molestos durante el desarrollo de los encuentros.
La situación habría escalado cuando la vecina afectada solicitó que retiraran el vehículo frente a su garaje y liberaran el acceso a su domicilio. De acuerdo con el relato de la familia, los involucrados habrían reaccionado de manera prepotente y varios de ellos habrían ingresado hasta la propiedad de la afectada, en una actitud que fue interpretada como un intento de amedrentamiento.
Los denunciantes sostienen que el episodio no es aislado, sino parte de una problemática que se repite cada vez que se realizan torneos en la Plaza La Alborada. Afirman que ya presentaron reclamos ante la Municipalidad de Luque y la Policía Nacional por situaciones relacionadas con el desorden, la ocupación de espacios destinados al tránsito peatonal, la polución sonora y el consumo de alcohol en el lugar.
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Los residentes de la zona cuestionan que una plaza pública destinada al encuentro comunitario termine generando conflictos con quienes viven en sus alrededores.
Entre los principales reclamos figuran el respeto a las veredas como espacios de circulación, el libre acceso a los domicilios, el control del ruido y la regulación de actividades que puedan afectar la tranquilidad del vecindario.
La denuncia será elevada al fiscal de turno, Jorge Escobar, titular de la Unidad Penal N° 2 de Luque, según informaron los afectados.
En Paraguay, el consumo de bebidas alcohólicas en espacios públicos está prohibido por la Ley 1642, que restringe esta práctica en calles, plazas, parques y veredas, con el objetivo de preservar el orden público y la seguridad ciudadana.
Ante estas situaciones, las autoridades pueden intervenir, disponer el retiro de las personas del lugar, decomisar bebidas alcohólicas y aplicar las medidas previstas por la normativa.
Además, las disposiciones municipales buscan garantizar que el uso de espacios públicos no afecte derechos de terceros, como el descanso, la tranquilidad y el acceso libre a las viviendas.
El conflicto en Laurelty vuelve a instalar el debate sobre los límites entre el uso recreativo de los espacios públicos y la obligación de respetar la convivencia con los vecinos.
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Estacionar correctamente en la vía pública no es solo una muestra de respeto hacia peatones y conductores, sino también una obligación legal según la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial N° 5016/14. La normativa establece que solo se debe estacionar en lugares permitidos, evitando zonas prohibidas y áreas donde se obstruya el tránsito o la seguridad.
La ley prohíbe estacionar en veredas, cruces peatonales, curvas, puentes, túneles, entradas de garajes y salidas de emergencia. Es clave respetar las señales verticales y horizontales, como líneas amarillas o carteles específicos, que advierten sobre restricciones. Estas disposiciones buscan garantizar la fluidez del tránsito y la seguridad de todos los usuarios.
El incumplimiento de las normas de estacionamiento puede considerarse una falta grave o gravísima, con sanciones que incluyen multas, remoción del vehículo y pérdida de puntos en la licencia. Según el art. A 67, estacionar donde afecte la visibilidad, la señalización o la seguridad cuesta hasta 7 jornales (G. 753.389), lo mismo que hacerlo frente a accesos de hospitales, escuelas o garajes debidamente señalizados, hasta 10 metros antes y después de estos, salvo los vehículos relacionados a la función del establecimiento.