Para la campaña agrícola 2023-2024 se estima llegar a sembrar en una superficie de 3,6 millones de hectáreas más de 10 millones de toneladas de soja. Foto: Gentileza
A unas dos semanas de realizar el tradicional lanzamiento de la siembra de soja, para la campaña agrícola 2023-2024, los principales referentes del sector reafirman la estimación de llegar a sembrar en una superficie de 3.600.000 hectáreas, cifra que ya habían adelantado a La Nación-Nación Media desde la a Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod).
“El inicio de la siembra lo vamos a realizar el 14 de setiembre a las 10:00 en la Cooperativa Multiactiva Koga Poty de la colonia Andrés Barbero, en el departamento de San Pedro, una región emblemática por la inseguridad en la zona norte del país, como muestra del fortalecimiento que queremos transmitir a los pequeños productores”, expresó Alfred Fast, presidente de Fecoprod.
Ya está confirmada la asistencia de autoridades nacionales, con probabilidades de contar con la presencia del presidente de la República, así como presidentes de gremios, cooperativistas y productores por sobre todo, teniendo en cuenta los periodos anteriores de sequía que atravesaron y a pesar de ello lograron hacer buen trabajo.
Mejores resultados
Fast auguró para esta nueva campaña mejores resultados, por los pronósticos de lluvias que ya son auspiciosos, con lo que buscarán superar 10 millones de toneladas para la próxima cosecha de la oleaginosa, y aseveró que el sector productivo está muy animado, haciendo extensiva la invitación para todo aquel que quiera participar del ya tradicional evento del inicio de siembra.
Con relación a la cadena de valor de la soja, remarcó que el cultivo de este rubro repercute en la generación de divisas al país, además de ser la actividad de renta más importante para el pequeño productor, con el 33 % de la superficie de siembra en parcelas de menos de 20 hectáreas, estimando más del 50 % de participación para este segmento a diferencia de los medianos y grandes productores.
Exportaciones superan los USD 10.000 millones en el primer semestre
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El Banco Central del Paraguay (BCP) dio a conocer su Reporte de Comercio Exterior al cierre de junio, es decir, al primer semestre del año. En ese sentido, se destaca el dinamismo de las exportaciones, que están creciendo de la mano de los envíos de productos agrícolas y sus derivados.
El documento de la banca matriz señala que las exportaciones alcanzaron USD 10.162,8 millones, al cierre del periodo mencionado anteriormente, lo que representa un incremento en el acumulado del 23,6 % de manera interanual. Solo en el sexto mes del año se llegó a los USD 1.744,4 millones, lo que indica una expansión del 25,1 % comparando con el mismo mes de 2025.
Haciendo una observación por productos, se puede ver que el mayor volumen enviado corresponde a la soja, con USD 2.671,2 millones, presentando un desarrollo de 50,9 %. Uno de sus derivados, el aceite de soja, también tuvo un incremento destacable, con 22,4 %, sumando USD 354,7 millones.
En cuanto a los envíos bajo el Régimen de Maquila, presentaron un crecimiento de 29,6 %, llegando a USD 716,7 millones, frente a los USD 552,8 millones registrados en el primer semestre del año pasado.
En contrapartida, la exportación de carne y menudencia bovina sigue mostrando un desempeño negativo (-12,7 %), considerando que los envíos ascendieron a USD 935,4 millones, ante los USD 1.070,8 millones del periodo anterior.
Importaciones siguen con dinamismo
Por su parte, las importaciones totalizaron USD 9.416,2 millones, representando una expansión del 9,6 %, con relación a 2025. En este sentido, se destacan la compra de vehículos automóviles terrestres, por valor de USD 651 millones, lo que implica un aumento del 42,7 %, y las máquinas para procesamiento de datos que llegaron a USD 361,3 millones, lo que significa un crecimiento de 62,9 %.
Finalmente, el comercio exterior de Paraguay presenta un saldo positivo de la balanza comercial de USD 746,6 millones.
Con una cosecha récord superior a las 12 millones de toneladas y niveles de procesamiento que no se observaban desde 2019, la industria aceitera atraviesa uno de sus mejores momentos. Sin embargo, desde Cappro advierten que el próximo salto no depende de nuevas inversiones, sino de competitividad, logística y talento humano.
Paraguay lleva años hablando de industrialización, pero para Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadoras de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), la conversación ya debe cambiar hacia cómo aprovechar la capacidad instalada. “Hoy hay más de mil millones de dólares invertidos en capacidad industrial instalada que están siendo subutilizados”, comenzó la charla.
Esta afirmación se dio en un contexto particularmente favorable para la cadena sojera, pues la campaña 2025/2026 cerrará con una producción superior a las 12 millones de toneladas, convirtiéndose en una de las mejores cosechas de la historia del país.
Las condiciones climáticas acompañaron, los rendimientos fueron elevados y la disponibilidad de materia prima permitió que las industrias procesadoras incrementaran significativamente su actividad. Estos niveles actuales de utilización de capacidad instalada son los más altos observados desde 2019, según el titular.
Pero detrás de los buenos números aparece un desafío más profundo, con la siguiente frontera del desarrollo paraguayo, puesto que la industrialización ya llegó. Y si bien, durante años Paraguay concentró gran parte de su crecimiento agroexportador en la producción primaria, hoy la realidad es distinta.
El país cuenta con complejos industriales capaces de transformar soja en aceite, harina y otros derivados con valor agregado destinados a los mercados internacionales, cuyas inversiones concretamente ya están hechas. “Muchas veces hablamos de atraer capitales, pero en este caso la capacidad industrial ya existe. Lo que necesitamos es generar las condiciones para utilizarla plenamente”, sostiene.
Mientras otros países todavía intentan captar inversiones, Paraguay ya dispone de infraestructura productiva instalada que puede multiplicar exportaciones, empleo y generación de divisas si logra mejorar sus condiciones de competitividad.
Para el titular de Cappro, la competitividad del futuro no se definirá únicamente en las fincas agrícolas, puesto que la discusión se trasladó a otros terrenos como la logística, la infraestructura, la regulación y el capital humano. Aquí es donde Raúl hace alusión a la hidrovía Paraguay-Paraná, que continua como el principal factor estratégico para el comercio exterior nacional. “Es nuestro cordón umbilical con el mundo”, afirmó.
Cada mejora en navegación, infraestructura portuaria, eficiencia logística o conectividad impacta directamente en la capacidad del país para competir frente a otros exportadores globales. Lo mismo ocurre con las rutas, los sistemas de transporte y la capacidad de movilizar mercaderías de manera más eficiente.
Porque en un mercado internacional cada vez más competitivo, los costos logísticos terminan siendo tan importantes como la productividad agrícola, explicó. Sin embargo, el desafío que más preocupa a Raúl está relacionado con las personas o más específicamente, con la disponibilidad de talento especializado.
La incorporación de nuevas tecnologías y procesos industriales exige perfiles cada vez más sofisticados, y en este punto Paraguay todavía tiene una limitación que podría condicionar el crecimiento futuro. “Hay industrias que podrían instalarse en Paraguay y no lo hacen porque no encuentran suficiente capital humano especializado”, advirtió.
La situación incluso obliga a algunas empresas a capacitar personal fuera del país para luego reincorporarlo a sus operaciones locales, aunque tampoco se trata de una falta de talento, sino más bien de escala, de formar más profesionales técnicos, operarios especializados y perfiles preparados para una industria cada vez más tecnológica.
Mientras la coyuntura internacional sigue marcada por tensiones geopolíticas, volatilidad cambiaria y mercados sensibles a factores externos, el titular del gremio cree que Paraguay debe concentrarse en aquello que sí puede controlar, lo cual implica definir qué modelo de competitividad quiere construir el país.
Para la industria aceitera, la ecuación es relativamente clara; más infraestructura, más eficiencia logística, más capital humano y mejores condiciones para aprovechar inversiones que ya están instaladas. Porque el próximo salto económico del país quizás no dependa de sembrar más hectáreas, sino de transformar mejor lo que ya produce, como una estrategia de desarrollo país que ya cuenta con más de USD 1.000 millones instalados, esperando ser aprovechados, acotó el referente.
Capeco resalta interés de Emiratos Árabes en producción agrícola
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La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) destacó el creciente interés de compradores e inversionistas de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en la producción agroexportadora paraguaya, durante el Encuentro de Líderes Empresariales Paraguay–EAU.
El gremio informó que se reunieron con potenciales inversionistas, quienes se mostraron muy interesados en productos como soja, alfalfa, maíz, arroz y leche en polvo, así como en concretar joint venture (empresa conjunta con riesgo compartido) con cooperativas para la producción bajo leasing.
El evento se desarrolló en el marco de la visita del ministro de Comercio Exterior emiratí, Thani Ahmed Alzeyoudi, y reunió a representantes del sector privado de ambos países, con especial foco en la búsqueda de oportunidades comerciales y de inversión en el rubro agroalimentario.
“En la oportunidad, nos reunimos con compradores de ración animal, cereales, oleaginosas y otros rubros alimenticios”, destacó el gremio.
El gremio también informó que las proyecciones más recientes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) muestran perspectivas diferenciadas para los principales granos en la campaña 2026/27.
Mientras la soja mantendría una trayectoria expansiva en términos de producción, el maíz y el trigo enfrentarían un escenario de menor oferta global.
En el caso de la soja, se estima una producción mundial de 441,3 millones de toneladas, lo que representa un incremento de 2,8 % respecto a la campaña 2025/26. El crecimiento estaría impulsado principalmente por mayores cosechas en Brasil, Estados Unidos y Argentina.
Asimismo, el organismo proyectó que el consumo totalizará 440,8 millones de toneladas, con un aumento de 3,0% respecto al ciclo anterior. Además, las exportaciones alcanzarían 189,2 millones de toneladas, volumen 1,3 % superior al registrado en la campaña previa.
“De acuerdo con el USDA, Estados Unidos incrementaría sus embarques, mientras que en Sudamérica se observarían ajustes contrapuestos, con menores exportaciones desde Argentina y Paraguay, parcialmente compensadas por mayores ventas externas de Brasil y Uruguay”, remarcaron.
En este contexto, las existencias finales se reducirían levemente hasta 124,9 millones de toneladas, lo que equivale a una caída de 0,5 %, debido fundamentalmente a menores inventarios en Estados Unidos y Brasil, indicaron desde el gremio.
Deuda del sector sojero se redujo en el último año
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El boletín de bancos del Banco Central del Paraguay (BCP) brinda datos certeros sobre el movimiento de dinero a nivel local y uno de los más llamativos hace referencia a la reducción de las deudas del sector sojero, que llega a 26 %, lo que ratifica el buen momento que está experimentando el rubro productivo.
La producción de la oleaginosa y su comercialización hacia mercados internacionales está siendo un negocio más que próspero en lo que va del año, considerando el gran caudal de recursos que está captando, sobre todo desde los tiempos de cosecha, entre febrero y marzo.
Como ya se mencionó, el pasivo que mantienen los actores del sector con los bancos se redujo de manera considerable, teniendo en cuenta los datos al cierre de 2025 y a mayo de este ejercicio, periodo en el que se observó una disminución de 11 %. Al quinto mes de este 2026, la cartera total de créditos de bancos al sector es de casi G. 7,8 billones, es decir USD 1.276 millones al cambio actual, mientras que al final del ejercicio pasado la cifra era de G. 8,7 billones.
Tomando en cuenta un periodo más extenso y considerando el quinto mes de 2025, el recorte es más considerable, llegando a 26 %. En aquel entonces el pasivo global superaba los G. 10,5 billones.
Dinamismo del sector
El sector sojero es uno de los más dinámicos en lo que va del año, está apuntalando las exportaciones y además se destaca dentro del crecimiento del producto interno bruto (PIB) del primer trimestre, según lo que fue revelado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
La asesora de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Sonia Tomassone, señaló que el complejo de la soja generó ingresos por USD 2.492 millones entre enero y mayo de este año, superando los USD 1.763 millones obtenidos en igual periodo de 2025.