La Fundación Don Cabral (FDC) encabeza el evento que reunirá a directores y CEOs de diferentes empresas para charlar sobre perspectivas económicas a nivel local, regional y global, con la presencia de grandes exponentes de la materia.
Es la última edición del Comité de Presidentes del Programa PAEX de la escuela de negocios que es número uno en América Latina y se posiciona en el lugar nueve a nivel mundial. Entre los representantes para el encuentro se destacan José Cantero, presidente del Banco Central del Paraguay; Bruno Carazza, profesor de FDC; Cristiane Mancini, economista en ISI Emerging Markets Group, y Américo Figueiredo, profesor de FDC.
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Silvia Gil, directora de la escuela de negocios, dijo a La Nación/Nación Media que hay grandes expectativas para lo que será este acontecimiento que volverá a juntar a clientes, exclientes y amigos de la FDC para compartir sus visiones, bajo la moderación de Carlos Braga.
“Este será el último evento del año. Contaremos con economistas PHD, habrá charlas, panel/conversatorio, que hablarán sobre el crecimiento sustentable con empresas”, manifestó Gil, quien aclaró que la entrada a la reunión es gratuita, pero solo se podrá acudir con una invitación especial.
Resaltó que los tres economistas de talla internacional trabajan en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por lo que las experiencias y perspectivas tendrán un importante peso en especial en el tema “épocas de crisis”. El evento tendrá lugar el jueves 24 de noviembre en el Hotel Sheraton de Asunción desde las 15:00 hasta las 19:30.
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Cero quejas en 7 días, el desafío de Silvia Gil para transformar el liderazgo
Por: Adelaida Alcaraz
La especialista en desarrollo para líderes y equipos, directora en Potencial Humano, Silvia Gil plantea el reto de observar durante siete días cómo hablamos, pensamos y reaccionamos. Su propuesta pone el foco en un aspecto clave de las organizaciones: los hábitos del líder no quedan en él, se contagian y terminan construyendo cultura.
En un mundo corporativo y social cada vez más caracterizado por la inmediatez, las exigencias desmedidas y la volatilidad, la insatisfacción constante suele convertirse en el ruido de fondo de nuestras jornadas. Sin embargo, ¿cuál es el verdadero costo biológico y profesional de vivir en protesta perpetua?
Durante su destacada intervención en la plataforma TEDx Aviadores del Chaco, Silvia Gil, especialista en desarrollo para líderes y equipos, directora en Potencial Humano y representante de la Fundación Don Cabral - FDC, abordó esta problemática desde un enfoque integrador que fusiona la neurociencia, la psicología conductual y el autoconocimiento estratégico.
“¿Sabías que lo que sentimos emocionalmente suele convertirse en cómo nos sentimos físicamente? Vos sos tu mejor farmacia”. De esta manera dio apertura a la charla que dejó cautivado al público. Y es que para Silvia la queja tiene una particularidad, puede generar una sensación inmediata de alivio, pero también convertirse en un hábito que nos mantiene atrapados en aquello que queremos cambiar.
“Quejarse produce placer”, explicó, al referirse a esa descarga momentánea que puede reforzar el circuito de la negatividad. Ahora bien, el problema aparece cuando el lamento reemplaza a la acción. “La queja es un divorcio con la realidad”, afirmó, planteando que aceptar lo que ocurre no significa estar de acuerdo, sino recuperar la capacidad de decidir qué hacer frente a ello.
Su propuesta tampoco apunta a negar el dolor, por el contrario, busca separar aquello que inevitablemente duele de aquello que agregamos con nuestros pensamientos y reacciones. “Cero quejas no significa negar el dolor; significa no agregarle sufrimiento innecesario”, afirmó.
En tiempos de crisis, esta mirada adquiere especial relevancia para quienes conducen equipos y organizaciones. En efecto, Silvia propone cambiar la pregunta; en lugar de quedarse en “¿por qué me pasa esto?”, avanzar hacia “¿qué puedo hacer con esto que está pasando?”.
“Las crisis no son el fin del mundo, sino escalones que hay que conquistar”, señaló, reivindicando la capacidad de aprendizaje y adaptación como herramientas para atravesar escenarios complejos.
Ese proceso comienza por el autoconocimiento. Para graficar mejor la idea la especialista mencionó al médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, Carl Jung, quien decía: “Quien mira hacia fuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta”. “Estudiarse a sí mismo es el arte más difícil”.
Siete días para cambiar el hábito. Silvia propuso a los presentes un ejercicio concreto. Durante siete días, planteó observar la manera en que hablamos y pensamos.
Los primeros tres días, el desafío consiste en identificar la queja y aprender a describir los hechos sin sumar juicios. Entre el cuarto y el sexto día, el objetivo es reemplazar el reclamo por pedidos claros y sugerencias constructivas. El séptimo día invita a soltar aquellos pensamientos repetitivos que no conducen a ninguna solución.
La práctica busca recuperar algo que muchas veces se pierde en la vorágine cotidiana: la posibilidad de elegir cómo responder. Y allí aparece otro concepto central: la gratitud. No como una obligación de sentirse bien todo el tiempo, sino como una manera de cambiar el foco de aquello que falta hacia aquello que sí está presente y puede convertirse en punto de partida.
De esta manera, Silvia interpeló a las empresas a cuidar la manera en la que se proyectan, ya que las emociones circulan, los hábitos se contagian y la forma en que un líder enfrenta una dificultad puede terminar moldeando la cultura de todo un equipo. “La vida es demasiado corta para vivirla en modo ‘queja’”, advirtió y agregó que “estamos aquí para dejar una huella, no una mancha de amargura”.
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Philipe Moura: las nuevas dinámicas geopolíticas están redefiniendo las estrategias de crecimiento de los países
En un contexto marcado por la fragmentación geopolítica, la inteligencia artificial y la transformación de las cadenas globales de valor, Paraguay debe fortalecer su estrategia de desarrollo con una mayor diversificación de alianzas, inversión en innovación y capacitación del capital humano. Así lo afirmó Philippe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, durante la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026.
Las nuevas dinámicas geopolíticas y el acelerado avance tecnológico están redefiniendo la forma en que los países diseñan sus estrategias de crecimiento.
Para economías pequeñas como Paraguay, el desafío no solo consiste en adaptarse a estos cambios, sino en convertirlos en oportunidades de desarrollo, sostuvo e en exclusiva para FOCO, Philippe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, durante la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, organizada por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban).
Consultado sobre las prioridades que deberían asumir el Gobierno y el sector privado frente al nuevo escenario internacional, Moura señaló que uno de los primeros pasos es desarrollar una estrategia de “hedging” político y económico.
Explicó que esto implica diversificar las alianzas internacionales y las relaciones comerciales, evitando depender de un único mercado o socio estratégico.
Identificación de cadenas de valor. Asimismo, indicó que el país debe identificar cuáles son las cadenas de valor estratégicas para su economía y garantizar tanto el acceso a las importaciones como a las exportaciones de esos sectores.
A su criterio, la creciente competencia geopolítica está modificando el valor de activos que durante décadas no eran considerados prioritarios desde el punto de vista económico.
Como ejemplo mencionó las tierras raras y otros minerales críticos utilizados en la fabricación de imanes permanentes, componentes esenciales para industrias como la inteligencia artificial, la transición energética y la defensa. “Para los países pequeños vale la pena invertir y desarrollar una estrategia consciente sobre estos activos”, sostuvo.
Enorme potencial de la economía digital. Explicó que la denominada quinta revolución industrial redujo significativamente las barreras para crear empresas de alto valor, ya que hoy es posible desarrollar emprendimientos tecnológicos con recursos mucho menores que en revoluciones industriales anteriores.
En ese sentido, afirmó que para crear una empresa con potencial de convertirse en un unicornio ya no es indispensable estar en Silicon Valley, Londres o Shanghái. “Se necesita una computadora, una conexión a internet, acceso a herramientas de inteligencia artificial y una buena idea. Eso puede hacerse desde una pequeña ciudad de Paraguay”, expresó.
Capital humano y la generación de empleos. Respecto al mercado laboral, advirtió que la inteligencia artificial provocará la desaparición de algunas profesiones, pero también la creación de otras nuevas.
Sin embargo, señaló que el mayor desafío será que quienes pierdan sus empleos no serán necesariamente quienes ocupen las nuevas oportunidades que surgirán.
Por ello, consideró que tanto el sector público como las empresas deben priorizar políticas de “reskilling”, orientadas a reentrenar a trabajadores para desempeñar nuevas funciones, así como programas de “upskilling”, enfocados en incorporar nuevas competencias tecnológicas a quienes permanecerán en sus actuales profesiones, aunque con funciones transformadas por la inteligencia artificial.
La energía de Paraguay, un activo estratégico. Finalmente, al ser consultado sobre cuál considera la mayor fortaleza que Paraguay aún puede potenciar, Moura respondió que la energía constituye uno de los principales activos estratégicos del país.
En su opinión, ampliar y diversificar la matriz energética permitirá no solo abastecer la demanda local, sino también atraer inversiones vinculadas a centros de datos, empresas digitales y nuevos proyectos tecnológicos.
“Garantizar más fuentes de energía y una mayor diversificación energética hace mucho sentido para Paraguay en el largo plazo”, concluyó.
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Paraguay entra en el radar de la formación ejecutiva más influyente de Brasil
Empresarios locales presentaron en la Fundación Dom Cabral de Brasil las ventajas del país, generando interés sobre Paraguay como nuevo destino de inversiones en la región.
En un momento en que América Latina compite intensamente por atraer capital e inversiones, Paraguay empieza a ganar protagonismo en uno de los escenarios donde se discute el futuro de los negocios de la región. Recientemente, empresarios paraguayos y brasileños se reunieron en la sede de la Fundación Dom Cabral (FDC), considerada una de las escuelas de negocios más prestigiosas de América Latina, para analizar por qué cada vez más compañías tienen a Paraguay en el radar.
La cita tuvo lugar en São Paulo y reunió a más de 30 empresarios, propietarios de compañías y altos ejecutivos brasileños interesados en conocer de primera mano los incentivos, ventajas competitivas y oportunidades que ofrece Paraguay para la expansión de negocios.
En un momento en que las empresas buscan eficiencia, estabilidad y nuevas plataformas de crecimiento, Paraguay apareció en la conversación como uno de los mercados más atractivos de la región. Energía competitiva, estabilidad macroeconómica, régimen fiscal favorable, ubicación estratégica y acceso a mercados regionales fueron algunos de los factores que despertaron el interés de los asistentes.
La jornada estuvo liderada por el Prof. PhD. Paulo Alves, reconocido especialista en estrategia empresarial y análisis de escenarios, quien abordó las tendencias que están redefiniendo el mapa de inversiones de América del Sur y explicó por qué Paraguay está captando cada vez más atención en los círculos empresariales brasileños.
Representando al país participaron Ernesto Figueredo, presidente de Raíces Real Estate, y David Rodríguez, gerente general de la compañía, quienes compartieron la visión de una nación que atraviesa uno de sus momentos más interesantes para la atracción de inversiones.
El encuentro formó parte de una agenda de trabajo desarrollada por Raíces Real Estate junto a la Fundación Dom Cabral, con el objetivo de fortalecer vínculos estratégicos y generar nuevas oportunidades de negocios entre ambos mercados.
La señal es clara, Paraguay ya no solo busca inversiones; ahora sale a contarse al mundo en los espacios donde se toman las grandes decisiones empresariales. Y hacerlo en la Fundación Dom Cabral, referencia continental en formación ejecutiva y liderazgo corporativo, representa una vitrina privilegiada para mostrar por qué el país se está convirtiendo en uno de los destinos más observados por el capital regional.
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Empresas de alto crecimiento en países emergentes: entre el potencial y la realidad
Diego Marconatto
Profesor de la FDC
Cuando se analiza el desarrollo económico en mercados emergentes, un tema recurrente domina las conversaciones empresariales y académicas: el fenómeno de las empresas de alto crecimiento. Estas organizaciones, que representan apenas entre el 5% y el 20% del universo empresarial, son responsables de hasta el 80% de la creación de nuevos empleos y del incremento de ingresos en sus economías. Sin embargo, investigaciones recientes revelan una realidad mucho más compleja de lo que sugieren las narrativas optimistas.
Datos del Banco Mundial demuestran que el impacto de estas empresas trasciende fronteras geográficas. Ya sea en economías como Brasil, México, India o Turquía, el patrón se repite: un pequeño grupo impulsa la creación neta de empleo, mientras la mayoría de las demás organizaciones experimenta retracción. Esto plantea cuestiones fundamentales: ¿cuáles son los verdaderos determinantes del alto crecimiento en contextos emergentes? ¿Cómo distinguir el crecimiento sostenible de expansiones efímeras?
Desmitificando el alto crecimiento
La imagen popular de una empresa de alto crecimiento suele evocar startups tecnológicas y jóvenes emprendedores. Esta representación, aunque seductora, distorsiona la realidad de los países emergentes. Análisis longitudinales revelan tres hallazgos contraintuitivos.
En primer lugar, la edad importa, pero no de la manera esperada. Aunque estas empresas tienden a ser más jóvenes, la mayoría ya opera al menos dos años antes de iniciar una expansión acelerada. En Brasil, las empresas de alto crecimiento ingresan en el mercado con un tamaño aproximadamente igual al de sus pares, pero su rápida expansión las diferencia con el tiempo.
En segundo lugar, el tamaño desafía las convenciones. Los datos muestran que muchas ya eran medianas o grandes al inicio de su expansión acelerada. En Indonesia, por ejemplo, las empresas con más de 200 empleados representan una parte significativa del grupo. Este patrón indica que, en contextos de recursos escasos, son las empresas con cierta masa crítica las que logran acceder con la intensidad necesaria al financiamiento y a los mercados para sustentar su crecimiento.
En tercer lugar, el mito de la primacía total de la alta tecnología no se sostiene. Las empresas de alto crecimiento emergen tanto en sectores tradicionales como tecnológicos. En Hungría, por ejemplo, predominan los sectores intensivos en conocimiento; pero en Etiopía y México, la manufactura textil, los alimentos y la construcción también presentan ejemplos significativos. En estos casos, el denominador común es la capacidad de gestión y ejecución, no necesariamente la sofisticación tecnológica.
Implicaciones estratégicas
Los países emergentes enfrentan una ventana histórica de oportunidades y desafíos. Transformaciones tecnológicas y reconfiguraciones globales crean posibilidades inéditas, pero la volatilidad y la incertidumbre siguen siendo significativas. La tentación de buscar atajos apostando por “empresas ganadoras” es comprensible, pero equivocada. El alto crecimiento resulta de la interacción compleja entre capacidades internas, condiciones de mercado y contexto institucional.
Economías emergentes que inviertan en eficiencia asignativa, facilitación de spillovers y fortalecimiento de capacidades construirán ventajas sostenibles. Para los líderes empresariales, el crecimiento sostenible requiere la construcción sistemática de capacidades organizacionales, inversión en personas, innovación constante e integración estratégica en redes de valor. Empresas que combinen ambición con disciplina operativa y orientación emprendedora con madurez de gestión construirán ventajas competitivas que trascienden ciclos económicos.
Para los países emergentes que aspiran a converger hacia economías avanzadas, aplicar estos aprendizajes no es opcional: es un imperativo estratégico.