La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) instó a no bajar los brazos en la lucha contra el contrabando, ante el aumento sostenido de este flagelo en la zona fronteriza que, además de golpear a las empresas legales, afecta a la economía del país.
El gremio de cereales se pronunció a través de sus redes sociales sobre el aumento descontrolado del ingreso de mercaderías ilegales en el Paraguay y realizaron un pedido para seguir enfrentando este mal. Explicaron que el contrabando genera pobreza en el país y toda la población, por lo que se deben buscar resultados inmediatos.
“Desde la Cappro instamos a no bajar los brazos ante este flagelo que perjudica a las empresas formales, al trabajo y los ingresos del Estado. El contrabando no solo afecta a la economía del país, sino a la ciudadanía en general”, señalaron.
En ese sentido, indicaron que es preciso que desde el Gobierno se trabaje en una solución sostenible y a largo plazo de manera a ponerle freno a esta actividad ilegal que causó pérdida de empleos, cierre de empresas y crisis generalizada ante la disminución de las ventas en todos los comercios.
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Menor nivel de procesamiento
A todo el problema y el complicado panorama generado por el contrabando se le suma el menor nivel de procesamiento que están teniendo las industrias ante la falta de materia prima. Según el informe presentado por el gremio, en el cierre del tercer trimestre del 2022 la industrialización de oleaginosas alcanzó 1.792.948 toneladas, una reducción del 16% comparado con el valor acumulado en el 2021.
Al hacer esta comparación, se debe tener en cuenta que la capacidad de procesamiento se amplió bastante, pasando de 1,5 millones de toneladas al año en el 2012 a las más de 4,2 millones de toneladas que se puede procesar actualmente. Con una industrialización de 82.700 toneladas durante el mes de setiembre, el stock de materia prima para procesar prácticamente se ha agotado.
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Inspirar con el ejemplo
Con una trayectoria que combina periodismo, comunicación, relaciones públicas y marketing, Gustavo Arriola, gerente de Relaciones Públicas de Bolt Paraguay, construyó una visión integral sobre cómo conectar marcas y personas.
Antes de gestionar la comunicación de una plataforma de movilidad, Gustavo estuvo del otro lado de las noticias. Comenzó en 2016 como redactor y cronista, pasó por la televisión, la radio y la prensa escrita, tuvo su propio programa radial y produjo espacios televisivos. Luego exploró el mundo comercial, trabajó en relaciones públicas y llegó al marketing. Cada etapa le permitió comprender mejor cómo se construyen los mensajes, las marcas y las relaciones con las personas.
“Haber estado de cada lado del mostrador, el del periodista, el del comercial y el de la marca, es probablemente lo que más me sirve hoy”, refirió.
Sin embargo, la brújula que orienta su forma de trabajar no nació en una oficina ni en una sala de redacción. Su principal referente fue su abuelo, José Tomás Arriola, doctor en Economía y reconocido por su trayectoria profesional. Más allá de sus logros, Gustavo recuerda la disciplina con la que vivía, su generosidad y su capacidad de aconsejar sin imponer.
“Entre las lecciones aprendidas, la primera que recuerdo es que el ejemplo convence más que cualquier discurso. Nunca me pidió que fuera disciplinado y, aun así, hoy persigo ese ideal sin la presión de sus palabras. Creo que las personas cambian de verdad cuando eligen el camino por sí mismas”, acotó.
Esa convicción acompaña hoy su liderazgo: observar antes de exigir, escuchar antes de imponer y trabajar con compromiso. Su próximo desafío es fortalecer el posicionamiento de Bolt en Paraguay en torno a la movilidad segura, la educación vial y financiera, con la mirada puesta también en una proyección regional.
Frase de cabecera: “Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad”, de Marco Aurelio.
Libro favorito: “La psicología del dinero”, de Morgan
Housel Podcast favorito: Neurona Financiera
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El valor de avanzar juntos
Gabriela Teasdale
Presidenta de la Fundación Transformación Paraguay
“Cuidar lo colectivo no compite con el éxito de nuestros propios proyectos, lo multiplica y transforma de verdad la manera en que construimos país”.
Viajar tiene la virtud de desarmar certezas y abrir espacio a nuevas preguntas. Estos días me encuentro recorriendo Países Bajos y Finlandia junto a una delegación destacada de empresarios paraguayos, convocados por el Pacto Global Paraguay. Vinimos con una agenda orientada no solo a explorar oportunidades de negocios, tecnología y expansión, sino también a descubrir y aprender nuevas formas de hacer las cosas. Lo que más me impactó no fue solo la visión de futuro ni la magnitud del impacto que generan las organizaciones que visitamos, sino la mentalidad detrás de esos logros, la colaboración como principio de vida.
En las afueras de Róterdam visitamos el corazón de su agricultura tecnificada en Westland. Es impresionante ver cómo un país con territorio limitado y clima adverso se convirtió en una potencia agroalimentaria mundial. Cuando preguntás cuál es el secreto, la respuesta no se reduce a la robótica ni a los invernaderos inteligentes.
La clave está en lo que ellos llaman la triple hélice, una articulación diaria y genuina entre productores, centros de investigación como la Universidad de Wageningen y el sector público. Competidores directos comparten datos sobre consumo de agua, energía y control biológico porque entienden que elevar el estándar de toda la industria protege el futuro de cada uno.
Días después, a miles de kilómetros, en la Laponia finlandesa, volvimos a escuchar exactamente el mismo mensaje durante nuestra visita a Jaakkola Reindeer Farm, en la zona de Luosto. En un entorno implacable, donde el pastoreo sobrevive a través de los siglos, la subsistencia depende de un sistema comunitario.
Los pastores no solo vigilan y alimentan los animales del vecino; se unen en equipo para los grandes rodeos, abren senderos juntos en la nieve profunda, se alertan de los peligros y reparan la infraestructura que usan todos. Saben que en el clima ártico nadie prospera en soledad. Si a una familia le va mal, si sufre una pérdida o queda desprotegida, la estabilidad de toda la comunidad se resquebraja.
Fue revelador constatar que, tanto en los invernaderos de alta tecnología como en la nieve ártica, la lección de fondo es idéntica. El progreso nunca es un logro individual. Esto invita a mirar con atención nuestra propia realidad en Paraguay, donde en el entorno empresarial todavía cuesta soltar la desconfianza, nos cuesta compartir información y muchas veces miramos al colega del mismo sector con recelo, asumiendo que para ganar alguien tiene que perder.
Viajes como este tienen el valor inmenso de ampliar la mirada y presentar nos modelos exitosos que nos inspiran a generar cambios. En nuestra delegación veo a líderes de sectores diversos conversando con apertura, intercambiando aprendizajes y dispuestos a llevar a nuestro país ideas frescas y mejores prácticas de trabajo.
Aprender a cooperar y poner sobre la mesa el conocimiento práctico nos hace avanzar a todos más rápido. Cuidar lo colectivo no compite con el éxito de nuestros propios proyectos, lo multiplica y transforma de verdad la manera en que construimos país.
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La informalidad laboral no agropecuaria cayó al 56,8 %, según el INE
Los resultados más recientes de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una reducción de la informalidad laboral en actividades no agropecuarias. Entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026, la tasa pasó del 60,4 % al 56,8 %, en un contexto de medidas impulsadas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Mtess).
En la comparación interanual, la disminución fue de 1,4 puntos porcentuales. Entre los empleados y obreros del sector privado, el indicador bajó del 55,2 % al 54 %, lo que representa una caída de 1,2 puntos en el último año y de 4,4 puntos en los últimos tres años. El avance estuvo acompañado por un crecimiento proporcionalmente mayor de las ocupaciones formales frente a las informales.
Descenso del desempleo
La tasa de desempleo se ubicó en 4,1 %, mientras que entre el tercer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026 unas 24.176 personas salieron de esa condición. En tanto, la población ocupada aumentó en 66.149 personas, principalmente por el dinamismo del sector terciario, en especial de comercio, restaurantes y hoteles.
Sin embargo, estar ocupado no implica necesariamente tener un empleo formal o estable. El INE considera ocupada a toda persona que haya realizado al menos una hora de actividad económica remunerada durante el periodo de referencia, incluidos trabajos independientes, informales y temporales.
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La lucha por preservar al mayor felino de América en Paraguay
- Verónica Giménez
- vgimenez.comunica@gmail.com
- Fotos: Gentileza
El yaguareté, uno de los animales más representativos del patrimonio natural paraguayo, enfrenta un futuro incierto. La última estimación nacional difundida públicamente, correspondiente a 2017, situaba su población en Paraguay entre 600 y 800 ejemplares, una cifra que, casi una década después, sigue sin actualizarse, lo que impide determinar con precisión cuántos sobreviven actualmente en libertad y cómo evolucionó su población durante estos años.
Pese a las amenazas que enfrenta la especie, el Chaco paraguayo conserva extensiones de bosque que resultan fundamentales para su permanencia en estado silvestre. Así lo destacó el titular del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Rolando de Barros. “Paraguay todavía conserva importantes extensiones de bosques, principalmente en el Chaco, que representan una oportunidad para asegurar la supervivencia del yaguareté”, sostuvo.
Mientras el Chaco se mantiene como el principal refugio de la especie, en la región Oriental su presencia es mucho más reducida, aunque todavía existen registros de ejemplares silvestres en remanentes del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Esta diferencia refleja las dificultades que enfrenta el yaguareté para conservar sus territorios en un país donde la transformación del paisaje reduce progresivamente sus espacios naturales.
UN REFUGIO BAJO AMENAZA
“No podemos hablar de una sola amenaza. La fragmentación de los bosques, la caza ilegal, la disminución de sus presas naturales y los conflictos con las actividades ganaderas son factores que afectan directamente la supervivencia del yaguareté”, señaló De Barros.
La reducción de su hábitat y los conflictos con la producción ganadera representan desafíos para la conservación de este felino, fundamental para el equilibrio de los ecosistemas. Ante esta situación, el Mades impulsa el proyecto Ñande Chaco, con acciones en la Reserva de la Biosfera del Chaco, que abarca más de 4,7 millones de hectáreas entre Alto Paraguay y Boquerón, orientadas a proteger áreas naturales, conservar corredores biológicos y promover la convivencia con las comunidades.
El ministro mencionó que estas acciones incluyen la protección de los hábitats, el monitoreo de la especie y la conservación de corredores biológicos que permiten conectar sus poblaciones. Este trabajo también se desarrolla de manera coordinada con otras instituciones, entre ellas las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá. “El yaguareté no debe ser visto como un enemigo de la producción, sino como parte de la riqueza natural que tenemos la responsabilidad de proteger”, afirmó.
CAZA ILEGAL
Aunque Paraguay cuenta con la Ley n.º 5302/2014 “De conservación del yaguareté”, la caza ilegal y el tráfico de fauna silvestre continúan representando serias amenazas para la especie. El ministro recordó el rescate de un cachorro en Concepción, en agosto de 2025, ante indicios de un posible caso de tráfico ilegal, y advirtió que cualquier acción contra estos animales debe ser investigada y sancionada conforme a la legislación vigente.
Por su parte, Santiago Molina, coordinador del Centro de Investigación de Animales Silvestres de Itaipú (CIASI), manifestó que el tráfico ilegal del yaguareté se concentra principalmente en la comercialización de partes de su cuerpo, como dientes y pieles, más que en la captura y venta de ejemplares vivos. Según indicó, existe un mercado ilegal de estos productos que representa otra amenaza para la conservación de la especie.
El Mades también realiza monitoreos mediante cámaras trampa en áreas protegidas para registrar la presencia de ejemplares y sus movimientos. “Estos avances todavía no significan necesariamente que la población de jaguaretés esté aumentando. La recuperación de una especie requiere tiempo, seguimiento y resultados verificables”, expresó el ministro.
TEKOTOPA
En Tekotopa Centro Ambiental, de Itaipú Binacional, cuatro yaguaretés reciben atención y cuidados especializados como parte de las acciones de conservación de la especie. Bota y Luna pueden ser observados por los visitantes del Sendero del Yaguareté, mientras que Kunu y Jerovia permanecen en un sector restringido al público.
El veterinario Santiago Molina explicó que cada ejemplar tiene una historia y un comportamiento particular. “Bota es supertranquilo y Luna es mucho más de carácter fuerte”, mencionó sobre los dos felinos que pueden observar los visitantes, a diferencia de Kunu y Jerovia, que permanecen en un sector cerrado al público y, al igual que Luna, fueron víctimas del tráfico ilegal.
Bota llegó desde un zoológico de Encarnación cuando era cachorro y lleva 14 años bajo cuidado profesional. Por su parte, Jerovia fue encontrado en Concepción con múltiples fracturas y heridas de bala, recibió tratamiento en el refugio Urutau y posteriormente fue trasladado a Tekotopa, donde permanece bajo protección.
HÁBITAT
Los yaguaretés que nacen o crecen bajo cuidado humano tienen pocas posibilidades de regresar a su hábitat natural, debido a las dificultades para adaptarse a la vida silvestre y a la falta de territorios seguros donde puedan establecerse. Según mencionó Molina, los parques nacionales tienen espacios limitados, donde ya habitan otros ejemplares, por lo que incorporar nuevos animales podría generar conflictos territoriales.
En Tekotopa, los cuatro ejemplares reciben atención veterinaria, alimentación especializada y participan en programas de enriquecimiento ambiental que buscan estimular sus comportamientos naturales y favorecer su bienestar, mediante espacios acondicionados con plantas, árboles, troncos, rocas y diferentes alturas para explorar.
“Ponemos especias, como manzanilla o café, que den olores diferentes. A veces la comida la entregamos dentro de cajas o escondida en algún lugar, de tal manera que ellos tengan que buscar para poder comer”, relató el veterinario, al destacar que estas actividades permiten ofrecer nuevas experiencias a los animales.
El centro también participa, junto con el Mades y otras instituciones, en el Plan de Manejo del Yaguareté y desarrolla investigaciones vinculadas a su conservación y genética.
“No medimos el éxito de Tekotopa Centro Ambiental por la cantidad de animales, sino por el cuidado que les brindamos”, remarcó Molina, al resaltar que el bienestar de los ejemplares constituye una prioridad para la institución. Asimismo, subrayó que la protección del yaguareté también implica preservar una parte de la identidad paraguaya y advirtió que “con la desaparición de una especie tan importante, se llevaría también parte de la cultura con ella”.