En María Auxiliadora, la capital del distrito de Tomas Romero Pereira, ubicada a 120 km de Encarnación, dos alumnos de la carrera de Agronomía de la Universidad Católica de Nuestra Señora de la Asunción iniciaron un experimento el cual les está resultando exitoso bajo una modalidad relativamente conocida en el país: el cultivo hidropónico.
Diego Castro, estudiante del 4to. año de agronomía de la UCA, en comunicación con la 920 AM, explicó detalles del experimento y aclaró con respecto al significado de la hidroponía viene del griego hidro que es agua, y ponía que significa trabajo, es decir trabajo en agua.
"Aplicando este sistema, que aprendimos en la facultad y nos interesó, decidimos emprenderla y consiste en el cultivo de todo lo que sea verdeo, lechuga, perejil, cebollita de hoja, berro, con sustrato de agua, se pone los nutrientes en el agua y allí se desarrolla la planta", apuntó.
GENTILEZA.
Experimento
Explicó que durante el desarrollo de la materia sobre fisiología vegetal, se hizo un experimento sobre plantas en hidroponía. "Ahí nos resultó bien, así quisimos emprender a gran escala, comenzamos en el patio de casa, donde tenemos terreno amplio, ahí fue suficiente para emprender, el lugar no hace falta que sea tan grande, porque en eso consiste la hidroponía, tener la mayor producción en el menor espacio, en comparación del cultivo convencional", agregó.
Actualmente, el estudiante de agronomía desarrolla su producción en un terreno de unos 360 m2, es decir de unos 30 x 12 y tiene aproximadamente unas 4.000 plantas cultivadas. "En una producción convencional se necesitaría de más espacio para producir tal cantidad", comentó.
En cuanto a la infraestructura que se necesita mencionó que tiene su costo porque se usa caños de PVC, pero en cuanto a los costos de producción no son tan elevados ya que se necesita de una espuma fenólica donde se pone la semilla, además de las sales que son los nutrientes, que no tienen un gran costo.
"En teoría si vamos a hacer comparación con la agricultura convencional, en tierra por cada metro cuadrado entra 8 lechugas y en una hidropónica puede entrar 30 de acuerdo a la densidad que uno elige, hay un amplio rango entre convencional y lo hidropónico", dijo.
Alta calidad
Explicó que con el cultivo hidropónico salen productos de alta calidad comprometidos con la salud y el medio ambiente. "Es lo que nos proponemos al emprender este trabajo" agregó.
Otra de las ventajas es que el producto sale limpio, sin tierra alguna, lo que lo hace más sano y con los nutrientes, lo que lo convierte en un producto de alta calidad.
Para cualquier consulta el estudiante de agronomía facilitó su número telefónico (0985)206-369.
FAO destaca rol de Paraguay en el impulso a la agricultura familiar
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Paraguay destacó el liderazgo de Paraguay en la promoción de la agricultura familiar, durante XLIV Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF) del Mercosur.
Asimismo, se valoró el papel que el espacio se encuentra desempeñando durante más de dos décadas como una plataforma de diálogo político y construcción colectiva de políticas públicas para el sector.
Así lo explicó Iván León Ayala, representante de la FAO en Paraguay, quien resaltó que la amplia participación de gobiernos, organizaciones de productores y otros actores constituye uno de los principales activos del mecanismo, permitiendo una integración más inclusiva y cercana a las necesidades de los territorios rurales.
El momento que atravesamos exige hoy la construcción de estrategias concretas en áreas claves. “La variabilidad climática, el desafío de conservar nuestros recursos naturales, de reducir las desigualdades, acelerar la adopción tecnológica, no son desafíos del futuro, son elementos que están reconfigurando de manera continua nuestros territorios rurales”, comentó.
Destacó además que los temas que fueron priorizados para los días de diálogo fueron enmarcados en una agenda de crecimiento económico, social, ambiental, garantizando un desarrollo que no deje a nadie atrás.
“En ese contexto, cerrar las brechas productivas, fortalecer el acceso a mercados, entre otros temas, son habilitantes de la transformación activa de los territorios”, aseguró.
El representante también advirtió que la región enfrenta desafíos cada vez más complejos, entre ellos la variabilidad climática, la conservación de los recursos naturales, la reducción de las desigualdades y la aceleración de la adopción tecnológica.
En ese contexto, consideró fundamental fortalecer espacios de concertación como la REAF para impulsar estrategias que promuevan el acceso al financiamiento, la asistencia técnica, la innovación, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como una mayor inserción de los productores en los mercados.
Igualmente, subrayó la importancia de incorporar en el centro del debate a los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y las organizaciones de productores, destacando que sus conocimientos y experiencias son esenciales para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, sostenibles y resilientes.
Sumado a ello, desde el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) resaltaron el papel fundamental del financiamiento como herramienta para fortalecer la producción familiar y promover el desarrollo sostenible del sector rural, reafirmando el compromiso con el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina e indígena, mediante la promoción de herramientas financieras que contribuyan al desarrollo rural sostenible.
“Este importante espacio de diálogo y construcción de políticas públicas reúne a representantes gubernamentales, organizaciones de la agricultura familiar y organismos internacionales para abordar temas clave como el acceso al financiamiento, la inserción en mercados, entre otros”, destacaron desde el CAH.
Ya comenzó la temporada de frutilla con las primeras cosechas en la compañía Estanzuela, situada sobre la ruta Areguá – Patiño. La fruta ya está disponible para la comercialización en bandejas a partir de G. 20.000 y desde G. 70.000 el kilo, dependiendo de la variedad.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) informó que la Asociación de Productores de Frutilla y Afines de Estanzuela arrancó con la cosecha 2026 con las primeras frutas de esta temporada. La variedad Dover se comercializa a G. 70.000 el kilo y la Sweet Charlie a 80.000 el kilo, “un valor característico de esta etapa inicial, cuando la oferta es aún limitada”. Las mismas ya están disponibles en los puestos ubicados sobre la ruta, precisó la institución.
Destacó que las expectativas para esta campaña son auspiciosas, ya que los productores hablan de un desarrollo de los cultivos y prevén que la producción aumente gradualmente en las próximas semanas, permitiendo una mayor disponibilidad de la fruta que distingue a esta compañía de Itauguá.
Centro de ventas
Semanas atrás fue inaugurado un moderno centro de ventas en el km 33 de la ruta que une Areguá con Patiño, donde los miembros de la asociación de productores aguardan a visitantes con una gran variedad de productos elaborados a partir de la fruta, además de frutilla fresca recién cosechada.
El espacio, cuya construcción fue financiada por el MAG, cuenta con amplia galería, parque infantil, estacionamiento y baños sexados, ofreciendo un lugar acogedor para los visitantes que además de realizar compras quieren vivir la experiencia de cosecha en familia. De esta manera se busca el fortalecimiento de la agricultura familiar, apoyando el trabajo de quienes impulsan la producción nacional desde sus fincas, resaltó la cartera de Agricultura.
Las expectativas de productores para esta campaña son auspiciosas. Foto: Gentileza
Un espacio de aprendizaje y resguardo de los saberes tradicionales
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
En el marco de las actividades que se realizan como parte del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, una institución cultural ubicada en Piribebuy busca rescatar su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas de este emblemático tejido paraguayo.
“La Escuela de Salvaguarda responde a la necesidad de transmitir, preservar y fortalecer la técnica tradicional de elaboración del poncho. Su enfoque no corresponde al de una capacitación convencional orientada únicamente a la inserción laboral, sino a una formación cultural e integral, donde se comprende la elaboración del poncho desde la experiencia cultural, la práctica social, los saberes ancestrales y el valor del objeto cultural como patrimonio vivo”, explica Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), respecto a la reciente habilitación de la Escuela de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, en Piribebuy.
Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)
Esta iniciativa que se da en el marco del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, que consolida un espacio de formación orientado a fortalecer la transmisión intergeneracional de esta técnica.
La sistematización de los saberes vinculados a la elaboración del poncho para’i de 60 listas no surge de manera reciente ni aislada. El IPA viene desarrollando desde hace varios años un proceso sostenido de documentación, preservación y promoción de técnicas y saberes tradicionales.
DIMENSIÓN CULTURAL Y TRADICIONAL
“Dentro de este proceso se han desarrollado materiales de apoyo y registro, entre ellos publicaciones como el libro ‘Poncho para’i de 60 listas’, actualmente en proceso de actualización, además de contenidos metodológicos y lineamientos formativos que sirven de base para la Escuela de Salvaguarda. Todo ello busca organizar y transmitir el saber empírico de las artesanas respetando su dimensión cultural y tradicional”, explica el director.
La Escuela de Salvaguarda inició sus actividades el pasado 13 de abril. La institución está dirigida a participantes con trayectoria previa en la técnica, lo que permite desarrollar un proceso de enseñanza más profundo, sostenido y personalizado. En este modelo, las maestras artesanas Rosa Segovia, Fidelina Burgos y Adriana Ávalos Santacruz ocupan un rol central no solo como transmisoras de la técnica, sino como portadoras vivas de un sistema cultural integral.
El proceso formativo abarca múltiples dimensiones que se transmiten de manera directa y experiencial: la técnica del tejido, el conocimiento tradicional, incluyendo el uso de terminología en guaraní, las prácticas sociales vinculadas al trabajo artesanal y el valor simbólico del poncho dentro de la comunidad. De este modo, la enseñanza trasciende lo técnico y se convierte en una experiencia de aprendizaje cultural integral.
ESPACIO DE INTERPRETACIÓN
El Centro de Interpretación del Poncho Para’i de 60 Listas funciona en la sede del Museo Histórico Pedro Pablo Caballero de Piribebuy, un distrito del departamento de Cordillera con mucha historia. El espacio fue concebido para acercar a la comunidad y a los visitantes a la historia, el simbolismo y la relevancia cultural de este tejido tradicional.
“El museo y espacio de interpretación responden a la necesidad de generar un lugar donde la ciudadanía pueda comprender las distintas dimensiones del poncho para’i de 60 listas: su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas”, comenta Agüero.
Esta acción forma parte de un conjunto de estrategias articuladas que integran el plan de salvaguarda de esta técnica reconocida en la lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere de medidas de salvaguarda urgente de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
El espacio del Poncho Para’i de 60 Listas expone un acervo vinculado tanto al objeto cultural como a todo el universo sociocultural que lo rodea. Además de los ponchos, se exhiben herramientas tradicionales utilizadas en su elaboración, como telares e hilos, así como materiales que permiten comprender el proceso de producción, la historia del poncho, las técnicas artesanales y los saberes transmitidos de generación en generación.
ACCIONES INTEGRALES
Los pilares para fortalecer la valoración del poncho para’i de 60 listas abarcan distintas etapas del proceso de salvaguarda: formación, diseño, promoción y comercialización.
“En primer lugar, se trabaja en la formación y fortalecimiento de las propias artesanas, entendiendo que la valoración del poncho comienza desde quienes lo elaboran y transmiten el saber tradicional. Asimismo, se impulsa la actualización de propuestas estéticas, como la incorporación de nuevas gamas cromáticas y diseños que permitan ampliar su uso y acercarlo a nuevos públicos, siempre respetando la técnica tradicional”, explica el funcionario.
El plan incorpora también el trabajo en la promoción y difusión del valor histórico, cultural y artesanal del poncho mediante campañas en redes sociales, espacios museográficos y materiales de difusión.
COMERCIALIZACIÓN
El último eslabón sería la comercialización, que constituye otro eje fundamental, buscando posicionar el poncho como una pieza artesanal de alto valor cultural y patrimonial.
“La salvaguarda del poncho para’i de 60 listas es un proceso continuo que requiere tiempo, planificación y sostenibilidad. En ese marco, además de la habilitación de la Escuela de Salvaguarda, se prevé asegurar la continuidad de los procesos formativos para que, año tras año, nuevas instructoras y artesanas puedan seguir transmitiendo este saber tradicional”, agrega.
Entre otras acciones, el pasado miércoles 20 de mayo se realizó el Concurso de Maestría en la Elaboración del Poncho Para’i de 60 Listas, una iniciativa orientada a reconocer y visibilizar la destreza técnica de las artesanas.
Asimismo, se encuentran en desarrollo la actualización y reedición del ya citado libro, además de estrategias de promoción y difusión cultural. Todas estas acciones forman parte de un proceso integral de salvaguarda que busca garantizar la preservación y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial a futuras generaciones.
“EMPEZÓ A VENDERSE MÁS COMO PIEZA CULTURAL”
Adriana Ávalos es una tejedora de Piribebuy que ve el reconocimiento del poncho y en la escuela oportunidades de preservar su oficio.
“La escuela garantiza que la técnica no se muera. El problema grande es que hay pocos jóvenes tejiendo. La escuela forma a la próxima generación y eleva el nivel técnico de todos. Esperemos que sea una escuela permanente para enseñar”, comenta Ávalos, artesana tejedora de poncho para’i de 60 listas de Piribebuy.
Para las trabajadoras de esta pieza, el reconocimiento por parte de la Unesco en 2023 abrió una oportunidad para la puesta en valor de su producto.
“En Piribebuy el reconocimiento ayudó a que el cliente entienda por qué el poncho para’i de 60 listas vale más. El impacto en general es positivo para quienes ya hacen productos de calidad. El poncho empezó a venderse más como pieza cultural, utilizándose en apliques en uniformes en instituciones publicas”, comentó Ávalos, quien es una de las transmisoras de conocimientos de artesanía en la escuela recientemente habilitada.
Desde su mirada, el trabajo de puesta en valor puede permitirles llegar a un precio final rentable y sostenible en el tiempo, considerando la inversión en materia prima y tiempo de trabajo invertidos en la creación de cada poncho.
“La gente local a veces no paga el precio real. Hace falta educar al comprador paraguayo para que entienda por qué cuesta lo que cuesta. Sin eso, dependés solo del turista”, señaló.
En ese marco, considera que el espacio de interpretación del museo permite difundir más sobre el modo de producción de cada pieza y lo relevante de su aporte.
“Pasa de ser un producto a ser una historia. El museo da contexto, preserva técnicas antiguas y le da prestigio. Cuando un cliente entra y ve el proceso, deja de regatear tanto. También sirve para atraer turismo”, concluyó.
Senave recuerda vigencia de la pausa fitosanitaria en cultivos de soja para prevenir Roya Asiática
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El Gobierno, a través del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), recordó a los productores de soja la vigencia de la pausa fitosanitaria obligatoria en los cultivos, una medida orientada a prevenir la propagación de la roya asiática de la soja, considerada una de las enfermedades más perjudiciales para este rubro agrícola.
Según la disposición establecida en la Resolución n.º 303/2026, durante el periodo de pausa las áreas de cultivo deben permanecer libres de plantas de soja, con el objetivo de interrumpir el ciclo del hongo causante de la enfermedad y reducir los riesgos sanitarios para la próxima campaña agrícola.
La medida rige en diferentes fechas según la región del país. En la Región Occidental, la pausa fitosanitaria se extiende desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre, mientras que en la Región Oriental estará vigente del 20 de junio al 30 de agosto.
Desde el Senave señalaron que el cumplimiento de esta disposición es clave para evitar la propagación de la roya asiática, una enfermedad que afecta el rendimiento y la productividad de los cultivos de soja.
La institución instó a los productores a respetar los plazos establecidos y mantener las parcelas sin presencia de soja durante el periodo indicado, en el marco de las acciones de prevención fitosanitaria impulsadas a nivel nacional.