La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, llevó a un invitado sorpresa a un evento en la Casa Blanca el miércoles: un robot humanoide que camina y habla. En lugar de su esposo, el presidente Donald Trump, el androide “Figure 3” caminó a su lado en la apertura de la cumbre de la coalición global “Forjando juntos el futuro”.
Melania Trump, de 55 años, dedicada como primera dama a los temas de inteligencia artificial y entornos digitales, convocó a este foro sobre cómo empoderar a los niños mediante la tecnología educativa. “Gracias, primera dama Melania Trump, por invitarme a la Casa Blanca”, dijo el robot gris y negro gesticulando sus manos, en sus breves palabras iniciales.
Luego se retiró por el mismo lugar por el que había llegado. Hubo aplausos en el acto en el Salón Este de la Casa Blanca, que reunió a cónyuges de jefes de Estado y de gobierno de todos los continentes. “Es justo decir que usted es mi primer invitado humanoide, fabricado en Estados Unidos, a la Casa Blanca”, dijo Melania, nacida en Eslovenia, al leer un discurso.
La exmodelo, madre del hijo menor del presidente, Barron, de 20 años, continuó hablando sobre cómo la inteligencia artificial basada en humanoides se utilizará pronto para educar a los niños. “Imaginen a un educador humanoide llamado Platón. El acceso a los estudios clásicos es ahora instantáneo”, afirmó. “Previsiblemente, nuestros hijos desarrollarán un profundo pensamiento crítico y capacidades de razonamiento independiente”.
En los últimos meses, Melania Trump ha adoptado un papel cada vez más público, tras haber sido una presencia esquiva en la Casa Blanca al comienzo del segundo mandato de su esposo.
Ha organizado varios actos sobre IA y la protección de los niños en internet. Pero también ha emprendido varios proyectos lucrativos, incluido un documental titulado “Melania”, realizado mediante un acuerdo multimillonario con Amazon, y un audiolibro de sus memorias narrado por IA.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Omoda & Jaecoo se apoderan del Paseo La Galería: viví de cerca la revolucionaria tecnología Super Hybrid System
El espacio de exhibición exclusivo abre sus puertas del 20 al 23 de agosto para ofrecer una experiencia inmersiva donde el diseño futurista de Omoda y el espíritu aventurero de Jaecoo se encuentran con la tecnología del futuro.
El ritmo de la capital se transforma con una propuesta de movilidad sin precedentes. Del 20 al 23 de agosto, Omoda & Jaecoo desembarcan en el Paseo La Galería con una activación exclusiva diseñada para que el público paraguayo descubra, toque y viva de cerca la evolución del mercado automotriz.
Durante estas tres jornadas, el espacio se convertirá en un punto de encuentro interactivo donde los visitantes podrán conocer de primera mano la arquitectura del Super Hybrid System (SHS), la tecnología de nueva energía que combina un motor 1.5T GDI de altísimo rendimiento térmico (44,5 %), transmisión híbrida dedicada (DHT) y baterías de respuesta inmediata para entregar más de 1.000 kilómetros de autonomía combinada sin depender de cables de carga.
Te puede interesar: Buscan facilitar la bancarización de mipymes con una cuenta empresarial única
La experiencia propone un recorrido sensorial por los dos grandes universos de la marca: por un lado, la propuesta vanguardista y cyber-futurista de Omoda, con su lenguaje estético “Art in Motion”, cabina inteligente “Mobile Living Room” y el ecosistema “O-Universe” y por otro, la sofisticación todoterreno de Jaecoo, concebida bajo la filosofía “From Classic, Beyond Classic”, con ingeniería 4x4 inteligente y confort de clase ejecutiva.
Asesores especializados estarán a disposición para ofrecer demostraciones de tecnología en vivo, guiar en el descubrimiento de las funciones inteligentes de los vehículos y agendar las primeras pruebas de manejo exclusivas. Omoda & Jaecoo llegan a Paraguay con el respaldo del Grupo Toyotoshi.
Lea también: Paraguay busca aprovechar la demanda global de carne vacuna
Dejanos tu comentario
ueno bank acelera transformación financiera del país con inversión tecnológica de USD 120 millones
ueno bank destinó USD 120 millones durante los últimos 18 meses para seguir impulsando la tecnología que hace posible su operación y desarrollar nuevos servicios para sus clientes. La inversión comprende desde los sistemas que procesan y protegen las transacciones hasta soluciones que permiten abrir una cuenta, pagar, transferir dinero, obtener un crédito y acceder a servicios financieros desde un celular.
Los recursos se concentraron en procesamiento, nube, seguridad, onboarding digital, biometría, pagos y códigos QR, canales de autoservicio y soluciones para comercios. ueno bank ha sido destacada por los líderes globales en tecnología como Amazon Web Service (AWS), Oracle, Salesforce, Genesys, Facetec, Validsoft y Mastercard por su excelencia.
A agosto de 2026, ueno bank se posiciona como el mayor banco de Paraguay en clientes y transacciones, liderando la inclusión financiera y transformación del sector bancario paraguayo. Cuenta con más de 3 millones de clientes, de los cuales 1.2 millones han abierto allí su primera cuenta bancaria a través de ueno.
Te puede interesar: El Cañonero Paraguay y el Capitán Cabral navegan rumbo al WRC 2026
Actualmente, ueno bank procesa más de 70 millones de transacciones bancarias al mes y ha superado los 3 millones en un solo día. En el caso de las transferencias, 1 de cada 3 realizadas en Paraguay pasa por ueno bank, una escala que exige una infraestructura tecnológica capaz de responder en tiempo real, mantener la disponibilidad de los servicios y proteger las operaciones de sus clientes.
“Nuestro punto de partida son las personas y las mipymes, y por eso estamos orgullosos de ser el banco que más invierte en tecnología en Paraguay. Nuestro objetivo es hacerles la vida más fácil a los paraguayos, ampliar sus oportunidades y ofrecerles una banca segura y cercana. Queremos estar cerca de las personas y los emprendedores, abrirles nuevas posibilidades y contribuir a que Paraguay siga creciendo y ganando protagonismo en la región”, afirmó Juan Manuel Gustale, presidente de ueno bank.
Hoy, los paraguayos pueden abrir una cuenta desde el celular, validar su identidad mediante biometría, consultar sus movimientos, transferir dinero, obtener préstamos, pagar y solicitar productos financieros y hasta hacer videollamadas dentro de la app sin acudir necesariamente a una sucursal utilizando los más altos estándares de seguridad tecnológica a nivel global.
Detrás de estas operaciones hay una infraestructura capaz de procesar millones de transacciones, mantener los servicios disponibles y proteger la información de los clientes, para que puedan acceder a la banca de forma más ágil y segura, desde cualquier lugar.
Una banca digital que impulsa a Paraguay y que no se detiene
La expansión de los canales digitales convive con una red física que permite a los clientes acceder a servicios bancarios en distintos puntos del país. ueno cuenta con la APP bancaria mas elegida por los paraguayos y la mayor red de cajeros automáticos inteligentes distribuidos a lo largo del país, donde los paraguayos pueden pagar servicios, transferir dinero, hacer compras con tarjeta débito, ahorrar, solicitar préstamos y realizar otras operaciones bancarias, con atención personalizada y disponibilidad 24/7.
ueno prevé destinar nuevos recursos de USD 150 millones durante los próximos años, con foco en primer lugar en la seguridad de sus clientes contra ataques de ciberseguridad y en continuar mejorando las experiencias de pagos, cobros, préstamos y otros servicios financieros. El objetivo es seguir incorporando capacidades tecnológicas avanzadas, adaptadas a las necesidades y características del mercado paraguayo.
Para ueno, el valor de esa tecnología está en lo que permite hacer: facilitar el acceso a servicios financieros, simplificar la vida cotidiana y acompañar con seguridad el crecimiento de quienes hacen parte de la economía del país. Así, la innovación tecnológica se convierte en una herramienta para impulsar el desarrollo de Paraguay.
Lea también: MAG lleva las ferias de la Agricultura Familiar a Asunción, Central y Cordillera
Sobre ueno bank
ueno bank es uno de los cuatro bancos sistémicos de Paraguay y lidera el mercado en cantidad de clientes, tarjetas de débito, tarjetas de crédito, préstamos a primera vivienda y transacciones. La entidad nació con el propósito de ampliar y simplificar el acceso a los servicios financieros, promoviendo la inclusión de todos los paraguayos y paraguayas en el sistema bancario.
Su modelo de atención está orientado a ofrecer una experiencia más simple, cercana e inclusiva, apalancada en tecnología, una banca digital de clase mundial y la red de atención física más amplia del país, permitiendo una propuesta de valor integral para sus clientes.
Además, cuenta con 76 Centros de Experiencia llamados ueno bank x, abiertos 24/7 y distribuidos estratégicamente en todo el territorio nacional. Asimismo, dispone de la mayor red de cajeros del país (TEDs), con más de 1000 unidades instaladas, que permiten realizar depósitos , extracciones, pagos de servicios públicos y privados, remesas, giros, entre otras transacciones, en cualquier momento del día.
Dejanos tu comentario
Imágenes de animales salvajes creadas con IA suponen una amenaza para la conservación
Un elefante escalador, un delfín rosa o un leopardo cariñoso son parte de la gama de imágenes falsas creadas por la IA capaces de alterar la percepción de la fauna y modificar comportamientos, un peligro potencial tanto para los animales como para los humanos, advierten los expertos. Estas creaciones, a menudo acompañadas de anécdotas enternecedoras, circulan ampliamente en varios idiomas en plataformas como Facebook, TikTok y X.
Los periodistas de verificación digital de la AFP han analizado decenas de estas imágenes, entre ellas una en blanco y negro en la que se ve a un orangután meciendo a unos cachorros de leopardo en peligro de extinción, supuestamente en el corazón de la selva del estado malasio de Sabah.
Si bien el objetivo parece ser provocar una sonrisa más que desinformar conscientemente, los especialistas advierten de que estas representaciones tan realistas corren el riesgo de ofrecer al público una visión errónea de la fauna salvaje y de perjudicar los esfuerzos de conservación.
“Esta falta de comprensión puede llevar a que la gente se acerque demasiado a los animales o interactúe con ellos de forma peligrosa”, afirmó a la AFP José Guerrero Casado, profesor de zoología en la Universidad de Córdoba, en España. El académico citó el muy mediático ataque a una mujer que intentó acercarse a un leopardo de las nieves, un ejemplar poco común, para tomar una foto en la región china de Xinjiang. Posteriormente, el departamento chino de bosques reforzó las patrullas y alertó al público, instándolo a mantener una distancia de seguridad en caso de encuentro con animales salvajes.
“La gente puede resultar herida”
Para los expertos en conservación, las imágenes generadas por IA que representan a animales salvajes como adorables o afectuosos son además susceptibles de alimentar la explotación animal. Son productos visuales que responden a la demanda de ciertas especies “que serán utilizadas para el turismo como accesorios para fotos, explotadas para generar contenido para las redes sociales o mantenidas como animales de compañía”, enumera Chris Lewis, investigador de la organización benéfica de defensa de la vida salvaje Born Free.
Aunque algunas publicaciones puedan alentar a sumarse a la causa animal, “los impactos negativos superan por completo” a los positivos, asegura Jenny Roberts, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), recordando que “la gente podría resultar herida” si incurre en comportamientos imprudentes con estos animales.
También lamenta que los contenidos falsos “desensibilizan” al público frente a las imágenes reales, incluso las más extraordinarias, al sembrar la duda.
“Cuando consigues algo extraordinario, la gente lo pone en duda”, deplora Roberts, que pone de ejemplo la ocasión en la que una cámara instalada por su organización captó a una tigresa con cinco crías en China.
Era algo inédito en el país y, aun así, “cuando publicamos el contenido, en las redes sociales nos preguntaron: ‘¿Está generado por IA?’”.
Un estudio para la revista Conservation Biology, coescrito por Guerrero Casado, calificó esta proliferación acelerada de contenidos falsos generados por IA como una “grave amenaza” para la sociedad.
Otro reto es “la capacidad de la gente para identificar correctamente las especies”, es decir, que las imágenes engañosas podrían llevar a errores sobre el número real de ejemplares y la verdadera área de distribución de los animales.
Además, los científicos suelen utilizar en sus investigaciones imágenes aportadas por particulares y previamente verificadas. Por ello, las creaciones generadas por IA podrían perjudicar la calidad de los estudios científicos, advirtieron recientemente varios expertos en la revista Nature.
Estos abogan por un proceso de autentificación más riguroso en las plataformas de intercambio y por una campaña de educación sobre los riesgos dirigida a sus miembros.
Meta, la empresa matriz de Facebook, y TikTok, que remuneran a la AFP en el marco de una colaboración para verificar publicaciones potencialmente engañosas, ya exigen a sus usuarios que indiquen claramente que un contenido ha sido creado mediante IA cuando es realista.
Estas redes también aseguran contar con herramientas que etiquetan automáticamente las creaciones generadas por IA.
Sin embargo, los periodistas de verificación digital de la AFP han detectado numerosas publicaciones basadas en IA que no estaban identificadas como tales, incluso cuando sus autores lo especificaban por escrito en el pie de foto.
“La conservación depende de una sociedad bien informada que comprenda las necesidades ecológicas de las especies salvajes”, resumió Guerrero Casado. “Los contenidos falsos generados por IA no sirven a ese objetivo”.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
IA: “No hay que lograr que la máquina piense como un humano”
¿Es inteligente la IA como lo somos las y los humanos? ¿Son inteligentes todas las inteligencias que nos ofrece el mercado?
- Por Ricardo Rivas Periodista X: @RtrivasRivas
- Fotos Gentileza
La noche se hizo larga unos pocos días atrás en un lugar donde un grupo de hombres y mujeres dialogábamos sobre inteligencia artificial (IA). No era nuestro propósito abordar ese tema. Pero con frecuencia nos reunimos para escucharnos y escuchar. Claramente varias de las personas que convergieron en esta tertulia me excedían en conocimientos y sabiduría. ¿Qué hago aquí?, me preguntaba en silencio.
Todos y todas sosteníamos cuidadosamente sendos copones cargados con un poético Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard Cabernet Franc 2023 que oxigenábamos con cuidados movimientos. Buenos amigos y amigas. Con algunos y algunas de ellas somos colegas en el periodismo o en la academia y, con un par, desde largo tiempo construimos relaciones más intensas, casi familiares.
Ninguno de quienes conmigo se encuentran me autorizaron para que publique sus nombres. De allí que, justamente, la preservación de estas fuentes será, más que nunca, una de las razones que coadyuvarán a la incertidumbre que siempre encierran estas historias. Por momentos las conversaciones se desordenan.
“La revolución de la inteligencia artificial apenas ha comenzado. Nos enfrentamos a cambios y disrupciones continuos durante las próximas décadas. ¿Cómo lidiarán la sociedad y los gobiernos con un mercado laboral en constante cambio? ¿Contamos con la resiliencia psicológica para el camino que tenemos por delante?”, interpela Yuval Noah Harari (50).
Dejé de leer en alta voz en la pantalla de mi terminal inteligente. Las miradas se amontonaron sobre mí.
“Elon Musk (55), uno de los hombres más ricos en este mundo, le dijo a The Economist que ‘la inteligencia artificial podrá hacer cualquier trabajo mejor que cualquier persona y eso ocurrirá muy rápidamente’”, apuntó –también en alta voz y leyendo en la pantalla de su celu– AC, un querido amigo-hermano altamente capacitado en desarrollos tecnológicos que, sin aguardar respuesta alguna, precisó que “no es prudente ni recomendable plantear situaciones contrafácticas o, más aún, imaginar lo que todavía no sucede, aunque tal vez sea posible”, añadió.
IMITACIÓN
En tono doctoral opinó luego que “no es razonable conceder ni otorgar entidad a la inteligencia artificial (IA) ni mencionarla como un genérico”. Inquietante, por cierto, pero acuerdo porque sé (y considero tener muy claro) que las inteligencias artificiales son, en verdad, múltiples sistemas que se construyen con grandes paquetes o modelos de lenguajes (LLM, por sus siglas en inglés) que debidamente entrenados con enormes volúmenes de textos parecen entender y generar respuestas con lenguajes de voz que sintetizados tecnológicamente imitan la forma de hablar de las y los humanos.
La voz de GAM también se hace oír. “Desarmar la tecnología, servir a la paz. La política como responsabilidad preventiva”, es la más reciente exhortación de León XIV, dice pausadamente. También tiene el móvil entre sus manos y el copón sobre una mesa ratona delante de sí. “El papa León exhorta en ese sentido”, agrega y comenta que aquel será el lema de la sexagésima Jornada Mundial de la Paz que se desarrollará el venidero 1 de enero de 2027.
Nos invadió el silencio. “León quiere llamar la atención sobre la responsabilidad moral de quienes están llamados a actuar en la esfera política e insta a toda la humanidad a promover la dignidad de la persona humana y a contribuir a la construcción de la paz, comenzando –justamente– por ‘desarmar la tecnología’”, reitera GAM, que asegura tener poca batería y por esa razón aleja su mirada de la pantalla del celu.
Inmediatamente, alguien recuerda que en la carta encíclica “Magnifica humanitas”, que el pontífice firmó el pasado 15 de mayo, sentenció que “no hay algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable” y advirtió sobre los riesgos de “confiar las decisiones militares a la inteligencia artificial”.
El jefe del Estado Vaticano añadió también que “al igual que la energía nuclear, (la IA) debe estar al servicio de todos y del bien común” y, desde esa perspectiva, enfatizó en que “las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad”. Acuerdo y me sumerjo en el pasado reciente. El 23 de agosto de 1983 el mundo –que todavía era mundial y para nada global– supo de la existencia del programa IDE (Iniciativa para la Defensa Estratégica, por su sigla en inglés) con el que los estrategas estadounidenses procuraban proveer de seguridad a su país.
GUERRA FRÍA
La Guerra Fría –una disputa política e ideológica entre el capitalismo y el comunismo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945– aún estaba en desarrollo. La tecnología junto con la investigación científica ocupaba un lugar relevante en el transcurso de aquel conflicto. Los Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas operaban intensamente. Las tensiones geopolíticas iban en aumento.
El cine, la tele, la radio, las revistas y los periódicos epocales daban cuenta de aquello y, al mismo tiempo, producían sentido para que unos 4.700 millones de habitantes supieran (e imaginaran) que un devastador holocausto nuclear –enormemente más destructivo que los bombardeos atómicos norteamericanos sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945– era inminente.
El fin de la vida –como posibilidad– sobrevolaba el mundo. La memoria de plazo medio nos ponía una y otra vez delante de nuestros ojos la llamada Crisis de los Misiles, en Cuba (octubre de 1962) cuando durante trece días los cuatro jinetes del Apocalipsis (capítulo seis de aquel libro bíblico que, en 1916, Vicente Blasco Ibáñez [1867-1928] lo creó novela que más tarde, adaptada por June Mathis [1887-1927], fue película en 1921) impiadosos se aprestaban sobre sus cabalgaduras.
El jinete que debía montar en el caballo blanco –alegoría de la conquista, del triunfo o del engaño– durante aquellos días de tensiones extremas, hasta entonces inimaginables y siempre indeseados, incansable preparó su arco y la corona que habría de llevar para imponerse. Quien debía montar el corcel rojo –alegoría de la guerra– afilaba su espada para destruir la paz como idea y realidad. El que montaba el equino negro –símbolo del hambre– aprestaba la balanza que lleva en una de sus manos para anunciar simbólicamente la inminente escasez de alimentos y la expansión de la desigualdad extrema.
La muerte, finalmente, montada en un caballo pálido al que Hades vigila muy de cerca simbolizaba el inevitable (y siempre posible) fin de la vida que llegaría con pestes, plagas y fieras. Eso es la guerra. Por entonces, Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Francia y China guardaban en sus arsenales unas sesenta y cinco mil ojivas nucleares. “No sé qué armas habrá en la Tercera Guerra Mundial, pero la cuarta será con palos y piedras”, advirtió Albert Einstein (1879-1955) y su premonición (que parecía en desarrollo) retumbaba en todas partes.
OTRA GUERRA
La internet –heredera de la red Arpanet desarrollada como secreto militar y diseñada para la guerra, aunque con expresados sueños de masividad… y democratización– comenzaba a poblarse de violencias. Otra guerra estaba a la vuelta de la esquina. “Paren el mundo, me quiero bajar”, gritaba la pequeña Mafalda a voz en cuello.
“Alguna vez tendremos que sincerarnos en estas cuestiones de inteligencia artificial”, me dijo enfáticamente poco tiempo atrás Big Guy, como llamamos a un entrañable amigo desde varias décadas del que siempre aprendo y cuya lucidez y conocimientos tecnológicos me deslumbran, en un diálogo telefónico que sostuvimos cerca de una medianoche en que coincidimos en el disfrute del silencio reflexivo que la nocturnidad con frecuencia –en mi caso– suele arrasarme.
¿Entonces? “Es preciso saber y comprender cuando escuchamos hablar de IA qué es posible, qué es real, qué es marketing y qué es hasta el momento y en el estado actual de esos desarrollos mentira o verdad”. Sus palabras aún resuenan en mis oídos. En ese contexto interrogué a la teoría. “La inteligencia, claramente, es un concepto polisémico, a la vez que complejo y si se quiere, multifacético”, me explicó con enorme dedicación y vocación docente JCM, un querido amigo-hermano técnico electricista devenido en abogado y especialista en educación superior.
Con impostada entonación, durante una extensa sobremesa, definió: “Inteligencia es tener capacidad cognitiva general. Es ser habilidoso para aprender, comprender, razonar, comprehender, resolver situaciones problemáticas y adaptarse a ellas”. Con simpleza –y en ese contexto informal– JCM precisó que, en la inteligencia, como proceso, convergen e intervienen la memoria; el razonamiento lógico; la aptitud para resolver problemas; el pensamiento abstracto –“porque no todo es posible de vincular con la realidad física”–; y, la capacidad de adaptarse a lo nuevo, a lo inesperado y aprender en, de, desde y con ello.
Luego recordé que, en la Universidad de Salamanca, donde desde hace algunas semanas curso a distancia para obtener un diploma en IA (para abordar con responsabilidad estos desarrollos) que Howard Earl Gardner (83), en su libro titulado “Frames of mind”, en 1983, dio a conocer la teoría de las inteligencias múltiples que, en ese trabajo, las clasifica y caracteriza. En sus estudios distingue que las inteligencias “lingüista; lógico-matemática; espacial; musical; corporal-cinestésica; intrapersonal; interpersonal; naturalista; y, quizás, la existencial”. En 1990, otros dos académicos, Peter Salovey (68) y John Mayer (73), después de exhaustivos estudios dieron a conocer la “inteligencia emocional”.
EMULACIÓN FUNCIONAL
¡Joder! La reflexión se dispara. La misión esencial del periodista profesional es preguntar. Mientras las amigas y los amigos discurren consulto a Gemini: ¿La IA incorpora en sus procesos operativos las inteligencias múltiples de Gardner y la inteligencia emocional de Salovey y Mayer? La respuesta llega en menos de veinte segundos: “La relación entre la inteligencia artificial y los marcos teóricos de Howard Gardner (inteligencias múltiples) y Peter Salovey y John Mayer (inteligencia emocional) se basa en la emulación funcional y el procesamiento estadístico de patrones, más que en una réplica biológica o cognitiva de la mente humana”, responde y agrega: “ A nivel operativo, la IA no ‘posee’ estas inteligencias en el sentido ontológico o subjetivo, pero sí ha diseñado arquitecturas que modelan muchas de sus dimensiones”.
¿Es inteligente la IA como lo somos las y los humanos? ¿Son inteligentes todas las inteligencias que nos ofrece el mercado? Alguna vez me ofrecieron comprar una “almohada inteligente”. De solo pensarlo tengo la convicción de que me hubiese inducido al insomnio.
Alan Turing (1912-1954), matemático de élite que consiguió durante la Segunda Guerra Mundial descifrar el que históricamente se conoce como Código Enigma que aplicaban los ejércitos del Tercer Reich a sus comunicaciones más secretas, volvió con fuerza inusitada a mis pensamientos.
Aquella hazaña histórica –en 2014– llegó al cine con un título que –como significante oculto bien a la vista– lo dice todo: “The imitation game”. “No me gusta el marketing tecnológico porque se cuentan un montón de cosas que no son así en la práctica”, dijo el pasado miércoles el ingeniero Hugo Miguel –uno de los consultores más relevantes en tecnología en la región– a la colega periodista Patricia Fernández Mainardi que lo entrevistó para la revista DEF.
En ese mismo contexto, Miguel advirtió que “no hay que lograr que la máquina piense como un humano (sino que) hay que construir la arquitectura correcta” para las aplicaciones que se pretenden. (https://defonline.com.ar/defensa/hugo-miguel-en-la-undef-entre-la-defensa-y-la-inteligencia-artificial-el-soldado-galactico-dura-48-horas/#google_vignette).