El juez estadounidense encargado del proceso contra Nicolás Maduro, Alvin Hellerstein, ha lidiado en su extensa carrera con casos espinosos, entre ellos juicios por los atentados del 11 de septiembre y por los malos tratos de prisioneros a manos de las fuerzas norteamericanas.
Nacido en Nueva York en 1933, este diplomado de la universidad de Columbia fue abogado militar en el seno del cuerpo jurídico de las fuerzas armadas entre 1957 y 1960. Hellerstein trabajó después como abogado en el sector privado hasta 1998, cuando fue nombrado juez federal en el distrito sur de Nueva York por el presidente demócrata Bill Clinton.
El magistrado de 92 años se encarga desde 2011 del proceso por narcotráfico contra Hugo “El Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia militar venezolano, en el que aparece Maduro desde 2020. Extraditado en 2023 desde España, Carvajal se declaró culpable en junio ante Hellerstein de narcoterrorismo en complicidad con un movimiento guerrillero colombiano y de importación de cocaína a Estados Unidos. Su sentencia se conocerá el 23 de febrero.
Hellerstein ya condenó a otro acusado en este caso, el exgeneral venezolano Cliver Alcalá, a 21 años y ocho meses de prisión en 2024. El juez también presidió juicios civiles vinculados a los atentados del 11 de septiembre de 2001, en casos sobre el trato de la CIA a detenidos acusados de “terrorismo” o sobre abusos infligidos a presos de cárceles estadounidenses en Irak y Afganistán.
El magistrado también se encargó del juicio en el que el banco francés BNP Paribas fue declarado en octubre cómplice de atrocidades en Sudán, al haber organizado transacciones comerciales cuyos ingresos financiaron al ejército y a las milicias del régimen.
El jurado condenó al banco a pagar 20,75 millones de dólares a las víctimas. En noviembre de 2024, Hellerstein también condenó a 18 años de prisión a Bill Hwang, el exdirector del fondo de inversión estadounidense Archegos Capital Management, cuya caída sacudió los mercados financieros en 2021.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Rescatan entre escombros a un gato tras terremoto en Venezuela: “Es un rayo de esperanza”
Rescatistas voluntarios, que continúan la búsqueda de los cuerpos de las más de 5.000 víctimas que dejó la dupla de terremotos en Venezuela, sacaron ayer sábado a un gato de entre los escombros, constataron periodistas de la AFP.
Dos sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 azotaron el norte de Venezuela el 24 de junio y generaron destrozos en La Guaira, estado costero vecino de Caracas. El rescate ocurrió en el “OPP 26”, uno de los edificios de un enorme complejo residencial de La Guaira que colapsó y quedó hecho añicos. Es difícil determinar si el debilitado gato estaba atrapado desde los temblores, o si se había refugiado más recientemente.
Un grupo de rescatistas buscaban entre los escombros de la planta baja del edificio cuando avistaron al animal. “Vimos al gato, se asustó y se fue hacia adentro, ya más adentro del edificio”, contó a la AFP Andrés Carvajal. “No quería quedarme con esa derrota”, siguió. “Me metí, me quité el guante, puse gatarina (comida para gatos) en el brazo y empecé a llamarlo con la comida. Él se fue acercando, obviamente comió con un poquito de desesperación”, detalló este universitario de 21 años.
Lea más: España: incendio arrasa con 12.000 km al norte de Madrid
Una vez que atraparon al gato, Andrés se lo entregó a otros rescatistas, que lo llevaron a un pequeño campamento donde veterinarios están de guardia frente a los edificios destruidos. Asustado, el pequeño animal negro escapó de sus rescatistas, pero fue atrapado nuevamente por voluntarios. Luego recibió hidratación con una inyección y le limpiaron el polvoriento pelaje para enviarlo a un refugio.
Empatía
“Me alegra mucho haberlo conseguido (...) Es imposible no sentir empatía por cualquiera de las vidas que estén aquí. Y encontrar este gatito, obviamente, es un rayo de luz, un rayo de esperanza”, reflexionó. Andrés usa un casco identificado con marcador como “el gato”, pero aclaró que no tiene nada que ver con el rescate, sino que le dicen así desde primaria por sus ojos claros. “El gato salvó el gato”, bromean sus compañeros.
Junto otros estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Andrés creó la asociación Pico y Pala UCV con la misión de rescatar personas enterradas bajo los escombros. Inicialmente buscaban a una compañera de clases que vivía en el derrumbado edificio Rita en Caracas.
Le puede interesar: España: incendio arrasa con 12.000 km al norte de Madrid
“Estuvimos diez días buscando en el edificio Rita. No lo conseguimos. Después de que nuestra labor terminó allá, nos trasladamos a hacer todo lo posible aquí en La Guaira”, explicó. “Bajo cada vez que puedo”.
En su casco también escribió el lema en latín “Memento mori” (Recuerda que vas a morir). Al menos 5.119 personas murieron en los terremotos, según el último balance difundido el sábado. Las autoridades evitan hablar del número de desaparecidos. La ONU estimó que podía llegar hasta 50.000 al día siguiente de la tragedia. Algunas proyecciones plantean una cifra cercana a los 10.000.
Fuente: AFP
Dejanos tu comentario
“Ciudad Carpita”, el campamento de damnificados de los sismos de Venezuela
“Bienvenidos a Ciudad Carpita”, se lee en un letrero junto a una bandera de Venezuela en la entrada de un campamento de damnificados por los terremotos en el devastado estado de La Guaira. Resignadas a lo que será una larga espera, las familias comienzan a organizarse en tiendas de campaña en este improvisado refugio en La Guaira, la zona cero de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el 24 de junio y dejan ya casi 5.000 muertos.
“Tenemos que salir adelante, tenemos que agradecer que tenemos una oportunidad”, dice a AFP Hengelbert Bello, de 38 años, quien perdió varios familiares en los sismos. “Pero con un propósito hacia adelante, mente clara, (se puede) continuar la vida y ayudar a los que nos quedan”, asegura. Vivía con su familia en Gran Cacique Mare Abajo, un conjunto residencial de unos 1.000 departamentos construidos por el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013), arrasado por los terremotos.
Desde entonces, se mudó a la playa de enfrente junto con sus vecinos. Entre las hileras de carpas, estos refugiados se afanan en las labores domésticas al aire libre, mientras dos niñas se bañan en el mar. Comparten neveras y cocinan con bombonas de gas en grandes ollas comunes. También alquilan lavadoras portátiles por 5 dólares.
“En medio de lo que nos está pasando, debemos hacer lo que se pueda para mantener las cosas limpias y ordenadas (...) Si Dios nos dio una oportunidad más, (hay que) seguir adelante”, dice Eunice Hernández de 45 años, madre de dos adolescentes.
“Muchos sueños se quedaron”
Los aparatos eléctricos funcionan gracias a un cable conectado a un poste del alumbrado público, aunque el suministro de energía falla muchas veces.
Las autoridades envían diariamente un camión cisterna para que llenen de agua sus tanques portátiles de manera gratuita.
De acuerdo con cifras oficiales casi 21.000 personas afectadas por los sismos viven en campamentos en Caracas y en La Guaira. En muchos casos carecen de suficiente agua y baños portátiles.
Médicos desplegados en hospitales de campaña en la zona tratan de impedir que se propaguen enfermedades respiratorias e intestinales.
Al menos 185 edificaciones se desplomaron en La Guaira y cerca de 900 quedaron afectadas, según cifras oficiales.
Varios de los edificios que estos damnificados habitaban se partieron en dos y se desplazaron varios centímetros hacia atrás debido a los potentes sismos.
“Cada vez que vengo me da nostalgia porque nadie quiere pasar por esto”, contó entre lágrimas el barbero Ramón González, de 42 años, al mostrar cómo quedó la torre donde vivía.
El día de los terremotos murió una adolescente que iba a celebrar su fiesta de 15 años. “Se me rompe el corazón porque ella era como mi hija (…) Muchos sueños se quedaron aquí”, agregó.
González lamenta haber perdido el hogar en el que vivía con su esposa y sus cuatro hijos. Ahora comparten el refugio con dos personas mayores que no tienen familia. “Hemos sobrevivido a muchas cosas”, afirmó. “Esperaré el tiempo que sea necesario para recuperar mi casa”.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Venezuela: sobreviviente de terremoto de 1967 ayuda a afectados del doble sismo
El 24 de junio, cuando dos terremotos sacudieron Venezuela, María Elena Páez Pumar se volcó a ayudar a las víctimas desde Estados Unidos. Lo hizo por solidaridad y porque, hace 59 años, quedó atrapada bajo los escombros en otro seísmo. “Cualquier persona en esa situación necesita ayuda de donde sea”, dice sobre los afectados. “Y habiendo estado en esos zapatos y recibido tanta ayuda de mi familia, de mis amigos o de gente que ni siquiera me conocía, era lo mínimo que podía hacer”.
Junto a sus familiares, se sumó enseguida al resto de la comunidad venezolana para recaudar fondos y apoyar en los centros que recogen ayuda para su país, donde casi 5.000 personas murieron y 16.740 resultaron heridas en el doble terremoto. Páez Pumar, de 59 años, tenía apenas siete meses cuando un seísmo azotó el norte de Venezuela, el 29 de julio de 1967.
Aquel temblor, que causó más de 200 muertos y unos 2.000 heridos, derribó los últimos pisos del edificio donde pasaba el fin de semana en La Guaira, la zona costera que resultó más afectada en el doble sismo de este año.
Su familia quedó atrapada entre los cascotes. Según le contaron después, fue ella quien, al llorar, alertó sobre la presencia de supervivientes en su apartamento.
“Gracias a ese llanto lograron llegar a donde estaban mi madre, mis hermanos y finalmente a mí”, cuenta.
Un hermano murió en el derrumbe. Pero tras una larga operación, donde tomaron prestada maquinaria de una tienda de Caracas, los rescatistas lograron salvar a su madre, a su hermana y, por último, a ella, casi cuatro días después del terremoto.
Sus cuerpos sufrieron secuelas, pero salieron adelante.
A su hermana, a punto de cumplir tres años, le amputaron un pie durante el rescate y luego las piernas por la gangrena que se extendió. A ella le cortaron el antebrazo derecho, aplastado durante días por la cuna donde se encontraba.
Su madre no perdió ningún miembro, pero tardó año y medio en recuperar la movilidad de las manos.
Crecer como una más
Pese a todo, tuvo una infancia muy feliz. Unos años donde el apoyo de su familia y amigos fue fundamental, donde siempre sintió que la trataban igual que a los otros niños.
Y ahora, cuando numerosos compatriotas pasan por lo mismo que ella, espera que reciban un trato similar.
“Va a haber muchísimas más familias como nosotros y, por eso, creo que los venezolanos como sociedad, los padres, las unidades educativas tienen que darse cuenta”, asegura. “No somos algo extraño, somos simplemente personas a las que nos pasó algo, pero que no por eso vamos a dejar de ser felices, de vivir y de lograr nuestros sueños”.
Desde pequeña, Páez Pumar tuvo que adaptarse a su cuerpo. Le costó, por ejemplo, aprender a escribir con la mano izquierda, porque era diestra. Pero de los obstáculos que superó, surgió una mujer con mucha fe en Dios, que se define como perfeccionista, metódica y fuerte.
“He desarrollado métodos para que mi discapacidad no sea una discapacidad, sino todo lo contrario, que yo pueda hacer todo lo que quiero en mi vida”, asegura.
Tras ejercer como abogada en Venezuela, Páez Pumar se instaló hace 11 años en Estados Unidos, donde trabaja como profesora de secundaria.
A los jóvenes heridos en el doble terremoto, los anima a tener paciencia para superar las heridas físicas y emocionales.
“Cada día que uno avanza, aunque dé un pasito muy pequeño, va a ser un gran logro”, dice. “Tienen que estar convencidos de que tienen lo más preciado que es estar vivos (…) Hay que seguir adelante, sacar fortaleza. Con paciencia, amor y apoyo se puede lograr, porque yo he tenido una vida muy feliz y estoy eternamente agradecida”.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Gobierno venezolano y opositores iniciarán un plan de trabajo en agosto
El gobierno interino de Venezuela iniciará un plan de trabajo con algunos miembros de la oposición en agosto, siete meses después de la caída del mandatario Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos, anunció el martes el presidente de la Asamblea Nacional. Apenas unos días antes del doble sismo del 24 de junio en Venezuela, que ha dejado más de 4.700 muertos, la dirigente opositora exiliada Dinorah Figuera viajó a Caracas para mantener reuniones con representantes del gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Durante su visita relámpago, Figuera, que cuenta con el respaldo de Washington, se reunió con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria, y también con dirigentes opositores. En un comunicado difundido por la plataforma Telegram, Jorge Rodríguez escribió el martes: “A los efectos del fortalecimiento de la democracia, anunciamos el inicio de una hoja de trabajo conjunta con exmiembros de la Asamblea Nacional del 2015-2020 a partir del próximo primero de agosto”.
Figuera encabeza desde 2023 una comisión que representa a esa legislatura, que estuvo bajo control de la oposición, pero fue marginada por Maduro y es reconocida por Washington como el órgano legislativo legítimo de Venezuela.
En respuesta al anuncio de Rodríguez, Figuera dijo en un mensaje en X que asumía “el compromiso y la voluntad política de impulsar una hoja de ruta técnica y política bilateral (...) que permita abordar los temas fundamentales para consolidar el camino hacia la recuperación de la democracia en Venezuela”.
Según un comunicado de los exparlamentarios opositores del que se hizo eco Figuera en X, la agenda priorizará “el fortalecimiento de las instituciones democráticas, del sistema electoral, y el restablecimiento de las garantías para la participación política”.
El Parlamento retomó el martes sus sesiones en una sede alterna debido a que el Palacio Legislativo “sufrió daños importantes” por los terremotos, informó Jorge Rodríguez, antes de los debates.
Durante esta sesión, el líder parlamentario dio a conocer el fallecimiento de una diputada y su hija durante los sismos. “Rindo homenaje a Jessica Carolina de León, nuestra diputada” que murió con su hija en la tragedia, dijo Rodríguez.
“Contracorriente”
La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en el exilio desde finales del año pasado, no se ha referido a los avances de Figuera iniciados el mes pasado. Machado reivindicó la victoria del opositor Edmundo González Urrutia en los cuestionados comicios de 2024, en los que Maduro fue declarado vencedor entre denuncias de fraude.
Tras la captura de Maduro en enero, actualmente preso en Nueva York por cargos de narcotráfico, tanto Machado como González Urrutia han pedido nuevas elecciones presidenciales. La líder opositora había manifestado a fines de mayo su “determinación” a negociar una transición democrática con el gobierno de Rodríguez.
En plena crisis por los terremotos, Machado acusó a las autoridades de Venezuela de cerrar el espacio aéreo para impedirle volver al país, de donde salió de forma clandestina a recoger el Nobel en Oslo en diciembre.
Expertos señalan que la insistencia de Machado en regresar va en “contracorriente” con los intereses de Washington.
Esto “la ha marginado más en el proceso de transición” política, indicó a la AFP Juan Manuel Trak, profesor de la Universidad de Salamanca en España.
Delcy Rodríguez, que gobierna bajo fuerte presión de Estados Unidos, asumió el poder de forma interina en enero luego la caída de Maduro.
Desde entonces ha liberado a presos políticos, aunque aún hay más de 370 tras las rejas, según la ONG Foro Penal.
La mandataria impulsó reformas en el sector minero y petrolero para abrir el país con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, así como yacimientos de oro, bauxita y coltán, a capitales extranjeros.
En marzo, Washington y Caracas acordaron restablecer sus relaciones diplomáticas y consulares, tras siete años de ruptura bajo Maduro.
La mandataria designó el lunes como su nuevo canciller a Félix Plasencia, quien fungía como su representante diplomático en Estados Unidos, y fusionó la cartera de Relaciones Exteriores con la de Comercio Exterior. El martes, nombró al ministro de Comercio Exterior, Johann Álvarez Márquez, como su nuevo jefe de misión diplomática en Estados Unidos.
Fuente: AFP.