Siete personas murieron y otras 10 quedaron heridas la víspera de Año Nuevo en el puerto de Manta, en el suroeste de Ecuador, durante un ataque armado, informó el jueves la policía. El hecho ocurrió tres días después de otra masacre en la que murieron seis personas, incluida una bebé. Ambas matanzas se produjeron en la provincia de Manabí, declarada el miércoles junto a otras ocho en estado de excepción por el aumento de homicidios.
Medios locales reportaron que el ataque del miércoles ocurrió hacia las 23:00 locales (4:00 GMT del jueves) cuando un grupo de personas celebraba el fin de año afuera de una vivienda. El coronel Carlos Rivadeneira, jefe policial de Manta, dijo a periodistas que en total fallecieron siete personas, incluido un niño. Hay 10 heridos.
En el sitio (del ataque) fallecen dos y en hospitales cinco personas", detalló Rivadeneira. En principio la policía reportó seis muertos. Los uniformados sospechan que el ataque fue por una “lucha de territorio entre delincuentes”, agregó el jefe policial de Manta, aunque en el parte policial los fallecidos no registran antecedentes penales.
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Tras disparar, los pistoleros dejaron “unos panfletos amenazantes, lo que nos da a entender que es de una banda rival”, expresó Rivadeneira. Ecuador sostiene una guerra contra bandas de narcotraficantes con conexiones con carteles internacionales, que en su disputa por el poder lo han convertido en el país más violento de Latinoamérica.
El país cierra 2025 con un nuevo récord de homicidios. Entre enero y noviembre de este año más de 8.300 personas fueron asesinadas, según información del Ministerio del Interior. La cifra supera el número de muertes violentas registradas en 2023, cuando alcanzó el récord de 47 homicidios por cada 100.000 habitantes. El Observatorio del Crimen Organizado estima que la tasa de 2025 será de 52 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.
Fuente: AFP.
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Ecuador: investigan las causas del colapso de la cruz que causó la muerte a un sacerdote
Un sacerdote católico falleció el sábado mientras oficiaba una misa en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, luego de que un crucifijo de madera se desprendiera de la pared y lo aplastara contra el púlpito, según la transmisión en vivo de la ceremonia. “¡Padre, padre! ¡Llamen a una ambulancia!”, se escucha gritar a las personas en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro justo antes de que se corte la transmisión.
Las imágenes del accidente son virales en redes sociales y medios de comunicación. La Arquidiócesis de Guayaquil lamentó en un comunicado el fallecimiento del padre Patricio Alfredo Sánchez y expresó su “solidaridad, afecto y cariño” con familiares y amigos, y destacó la trayectoria pastoral del párroco, quien un día antes de su muerte había celebrado su aniversario sacerdotal.
No obstante, la institución eclesiástica no precisó si el deceso se produjo de forma instantánea dentro del templo o en un centro asistencial, ni tampoco se divulgaron peritajes técnicos oficiales respecto al colapso de la estructura. La noticia causó conmoción tanto en Ecuador como en la comunidad de la parroquia San Lorenzo en Vinces (Los Ríos), donde el sacerdote ejerció un prolongado servicio pastoral.
El fallecido pertenecía a la orden de los redentoristas, una congregación misionera fundada en Italia en 1732 por San Alfonso María de Ligorio, caracterizada históricamente por su labor pastoral en diversos países y su especial custodia de la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Precisamente, en 1865 el papa Pío IX confió a esta comunidad religiosa la preservación del icono original y la promoción de su devoción en el mundo, motivo por el cual el sacerdote desempeñaba sus funciones en el templo consagrado a dicha advocación en la Vicaría Centro guayaquileña.
El hecho cobró rápida repercusión internacional debido a la difusión de fragmentos de la transmisión en redes sociales, donde se aprecia la consternación de los presentes. Mientras las autoridades locales y la propia comunidad diocesana evalúan los factores que causaron el desprendimiento de la cruz, la Iglesia católica ecuatoriana y los feligreses despiden al religioso recordando su vocación y servicio comunitario.
Con información de AFP.
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Feminicidios: las señales de alerta que pueden anticipar una tragedia
La ola de feminicidios en el país sacude a diversos sectores de la sociedad, incluyendo a profesionales de la salud y en especial de la salud mental. En ese sentido, la psicóloga Laura Bogado, en diálogo con La Nación/NaciónMedia, explicó que desde una perspectiva psicológica, no existe un perfil único que permita identificar con certeza a un posible feminicida.
“Sabemos que el feminicidio es la forma más extrema de violencia contra las mujeres; esto se vincula a factores como, por ejemplo, el control o la falta de ello, baja autoestima, nula tolerancia a la frustración, violencia de pareja, conductas de agresividad verbal o psicológica y las conductas de dominación”, especificó la Lic.
La profesional confirmó además que muchos hombres se sienten desplazados o desorientados ante la creciente independencia económica, social y emocional de las mujeres, aunque las razones y las reacciones varían según la generación y la perspectiva de cada uno.
“Este fenómeno no suele ser un rechazo a que a la mujer le vaya bien, sino más bien una crisis de identidad masculina derivada de un cambio de roles muy rápido en medio del machismo instalado también en nuestra cultura”, puntualizó la profesional.
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Añadió que cuando se registran varios casos de feminicidio durante un lapso de tiempo, se puede investigar si efectivamente es un patrón que se copia o que se repite. “Pero es importante distinguir entre patrón de violencia y una relación causal entre los casos. Desde la psicología se pueden analizar las semejanzas entre los casos, las circunstancias en las que ocurrieron y los factores sociales que pudieron haber contribuido”, aclaró la profesional.
- Sobre la manera de prevenir la violencia hacia las mujeres, señaló que, según los factores de riesgo descritos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las señales preventivas difundidas en Paraguay, pueden observarse las siguientes conductas en una persona que ejerce violencia contra una mujer:
- Aislamiento social: busca alejarla de sus familiares, amistades y redes de apoyo.
- Antecedentes de violencia: presenta episodios anteriores de agresión física, psicológica o sexual, o incumple medidas de protección.
- Falta de respeto por los límites: no acepta que la mujer tome sus propias decisiones ni que termine la relación.
- Acoso y vigilancia: la sigue, controla sus comunicaciones o insiste en contactarla contra su voluntad.
- Amenazas graves: amenaza con hacerle daño o matarla, especialmente si estas amenazas se acompañan de antecedentes de agresión.
- Escalada de la violencia: las agresiones se vuelven más frecuentes o graves, particularmente durante una separación o después de ella.
- “Si observamos algunos o la mayoría de estos indicadores, debemos prestar atención y alertar a la mujer víctima de ello, no dejar de apoyarla y acompañarla en el proceso”, apuntó.
Asimismo, se refirió a la importancia de la salud mental en un ambiente con tanta violencia. En ese sentido, expresó que la salud mental sufre un desgaste silencioso pero profundo en entornos donde la exposición a la violencia es constante, ya sea a través de las noticias, las redes sociales o el entorno en el que vivimos.
“Los profesionales de la salud mental coinciden en que el cerebro entra en un estado de alerta permanente o hipervigilancia, lo que detona ansiedad, estrés crónico y desensibilización”, manifestó.
Bienestar emocional
Para proteger el bienestar emocional en estos contextos, los especialistas recomiendan aplicar las siguientes estrategias divididas por áreas de acción:
• Limitar el tiempo diario dedicado a mirar noticias o scrollear en redes sociales. “Estar hiperinformado no nos hace más seguros; solo eleva los niveles de cortisol (la hormona del estrés)”, advirtió la entrevistada.
• El hogar debe ser un refugio físico y mental. “Se recomienda propiciar ambientes con estímulos positivos: música tranquila, orden, buena iluminación y momentos de desconexión tecnológica”, recomendó.
• Poner límites en las conversaciones: “Está bien decir: “Prefiero que cambiemos de tema; me está haciendo mal hablar de esto”. No es necesario debatir o escuchar detalles de tragedias todo el tiempo para estar conectado con la realidad”, resaltó.
• Buscar círculos de apoyo constructivos: “Rodearse de personas con las que se pueda hablar de proyectos, pasiones, humor y afecto, equilibrando la balanza frente a la hostilidad exterior”, apuntó.
. Practicar el anclaje (grounding): Cuando la sensación de peligro o la ansiedad aumenten, se sugiere conectar con el presente a través de los sentidos (por ejemplo, la técnica 5-4-3-2-1: identificar 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que escuchas, 2 que puedes oler y 1 que puedes saborear), enumeró.
También la técnica de la respiración es muy útil para bajar el nivel de ansiedad. • “La respiración lenta y profunda le manda una señal biológica al cerebro de que, en ese preciso instante, estás a salvo, desactivando el modo de ‘lucha o huida’”, acotó.
Reconocer cuándo buscar ayuda profesional
La exposición continua a la violencia puede derivar en trauma vicario (desgaste por empatía ante el sufrimiento ajeno). “Si notás síntomas como irritabilidad constante, desesperanza sobre el futuro, problemas para dormir o una sensación de vacío y anestesia emocional, un terapeuta puede brindarte herramientas personalizadas para procesar ese entorno y ayudarte en el proceso, es importante estar atentas, pedir ayuda y ayudar”, remarcó.
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Violencia familiar, lesiones y amenazas, entre las principales denuncias que involucra a pueblos originarios
Entre 2023 y 2026 se analizaron más de 3,100 hechos punibles relacionados con personas indígenas. El estudio abarcó 2,746 causas penales y permitió identificar las principales denuncias, su distribución territorial y las situaciones que involucran a la población nativa como presuntas víctimas o presuntos responsables.
El Ministerio Público, a través de la Dirección de Planificación y su Departamento de Estadística, procesó información correspondiente a 3.119 hechos punibles denunciados en 2.746 causas penales, cuyos relatos iniciales mencionan situaciones vinculadas a personas o comunidades indígenas. El estudio comprende el periodo de enero de 2023 a agosto de 2026. A partir de estos registros, la Dirección de Comunicación y Prensa realizó un análisis periodístico e institucional para identificar los principales hallazgos y contribuir a su comprensión desde una perspectiva informativa y de derechos.
De los hechos examinados, 2.415 registraron al menos una presunta víctima indígena, mientras que en 2.076 se identificó al menos una persona indígena como presunta responsable. Ambas categorías pueden coincidir en un mismo hecho, por lo que no deben sumarse.
Principales denuncias
Entre los hechos que involucran a presuntas víctimas indígenas:
- la violencia familiar registró 246 casos
- 199 lesiones
- 169 amenazas
- 152 registros de homicidio doloso
- y 118 de abuso sexual en niños
Estos resultados permiten observar la diversidad de situaciones denunciadas que afectan a integrantes de pueblos indígenas, incluidos hechos relacionados con la integridad física, la seguridad y la protección de niños, niñas y adolescentes.
Registro aumenta entre 2023 y 2025
El análisis muestra que los hechos punibles registrados pasaron de 665 en 2023 a 768 en 2024, y a 1.010 en 2025, lo que representa un incremento del 51,9 % entre el primero y el último de esos años.
Entre enero y agosto de 2026 se contabilizaron 676 hechos, cifra correspondiente a un periodo parcial. Cabe destacar que el aumento de los registros no implica necesariamente un incremento equivalente en la ocurrencia real de los delitos, ya que los datos corresponden a denuncias y no permiten determinar las causas exactas de esa variación.
Canindeyú, Caaguazú y Amambay
En la distribución territorial, Canindeyú encabezó los registros con 781 hechos punibles, seguido de Caaguazú con 539 y Amambay con 476. Estos tres departamentos concentraron el 57,6 % del total de los casos analizados. Estas cantidades reflejan los registros del Ministerio Público y no constituyen tasas de criminalidad, ni permiten establecer qué departamentos presentan un mayor riesgo para la población indígena.
Derechos y acceso a la Justicia
El análisis aporta información clave sobre las denuncias que involucran a personas indígenas y contribuye a conocer las situaciones que llegan al sistema penal.
La Constitución Nacional reconoce la identidad étnica, las formas de organización y los derechos de los pueblos indígenas. En este contexto, el acceso a la Justicia requiere considerar las particularidades culturales y lingüísticas de las personas involucradas, con pleno respeto a sus garantías y derechos.
Los resultados corresponden estrictamente a la información registrada al momento de la denuncia; por lo tanto, no representan hechos judicialmente comprobados ni permiten determinar responsabilidades penales de forma anticipada.
Con este estudio, el Ministerio Público pone a disposición información estadística que contribuye a visibilizar las situaciones denunciadas y a profundizar el conocimiento sobre los derechos y el acceso a la Justicia de los pueblos indígenas.
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Indignante justificación del presunto feminicida de Deisy Paola: “Me asusté y le disparé”
Tras ser capturado anoche en la ciudad de Villeta, Aldo Alexis Duarte (26), principal sospechoso del feminicidio de Deisy Paola Giménez (22), intentó justificar el crimen alegando que se asustó por los gritos de la víctima. La joven fue asesinada por su expareja, a quien tiempo atrás había cuidado incondicionalmente durante una prolongada recuperación tras un grave accidente vial. Sin embargo, luego de que ella decidiera terminar la relación y denunciarlo por violencia de género, comenzó a sufrir un acoso obsesivo y sistemático.
En sus primeras declaraciones tras la detención, Duarte manifestó que hace tres meses le había comprado un automóvil a la joven, asegurando que desde ese momento ella cambió de actitud y resolvió romper el vínculo. Según su relato, el término de la relación desencadenó el conflicto que derivó en el trágico desenlace registrado el pasado jueves en Lambaré, cuando la víctima fatal se dirigía a su trabajo por la noche.
El detenido sostuvo que esa noche solo pretendía conversar con Deisy, pero que ella comenzó a gritar. Afirmó que la reacción lo asustó debido a que pesaba sobre él una orden de restricción de acercamiento, por lo que decidió realizar un supuesto disparo intimidatorio que impactó en la víctima. Agregó que, al verla caer al suelo, se “bloqueó” y continuó disparándole hasta causarle la muerte.
Duarte fue aprehendido en la noche del viernes en Villeta, luego de que su propio cuñado alertara a la Policía. El familiar se comunicó con el subjefe de la Comisaría 20.ª Central para denunciar que el hombre había llegado a pie a la vivienda de su hermana; apenas nueve minutos después, una comitiva policial se hizo presente en el lugar y concretó su detención.
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Cuidado incondicional y obsesión
La historia detrás de la pareja revela un marcado trasfondo de violencia y fijación por parte de Duarte. El hombre olvidó que años atrás, tras sufrir un grave accidente de tránsito con secuelas corporales críticas, fue Deysi quien estuvo a su lado en todo momento cuidándolo en su lecho hasta su total recuperación.
Tras reiterados episodios de violencia física, la joven decidió terminar la relación hace unas semanas, denunció y solicitó una restricción en su contra. Duarte no aceptó la ruptura y el asedio se volvió sistemático, el pasado 8 de octubre, Deisy fue ejecutada a balazos por el hombre, mientras se dirigía a su lugar de trabajo.
Durante el allanamiento un detalle escalofriante que llamó la atención de los intervinientes fue un cuadro grande con la fotografía de la víctima se encontraba colgado en medio de la habitación del Aldo, lo que refleja la aparente obsesión enfermiza del ahora detenido.
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