El presidente estadounidense Donald Trump puso por escrito este miércoles en un decreto que sube a 50 % los aranceles adicionales a importaciones brasileñas, anunció la Casa Blanca.
El mandatario republicano considera que las acciones del gobierno del presidente brasileño, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, “constituyen una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos”.
“La persecución, intimidación, acoso, censura y enjuiciamiento políticamente motivados del gobierno de Brasil contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro y miles de sus seguidores son graves violaciones de los derechos humanos que han socavado el estado de derecho en Brasil”, acusa la Casa Blanca en un comunicado.
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Washington asegura que miembros del gobierno brasileño “han tomado medidas sin precedentes para coaccionar de forma tiránica y arbitraria a empresas estadounidenses para que censuren el discurso político, expulsen a usuarios de sus plataformas, entreguen datos confidenciales de usuarios estadounidenses o modifiquen sus políticas de moderación de contenido”.
A principios de julio Trump amenazó a Brasil con aranceles del 50 % a sus importaciones a partir del 1 de agosto por lo que considera una “caza de brujas” contra Bolsonaro, acusado de intentona golpista.
Lo hizo en su plataforma Truth Social en una carta destinada a Lula, a la que siguió otra dirigida a Bolsonaro en la que el presidente republicano se solidariza con él y pide un cambio “de rumbo” en Brasil.
En el decreto Trump anuncia que impone 40 puntos porcentuales (pp) de tarifas aduaneras suplementarias a los bienes brasileños importados, lo que equivale a subirlas al 50 %, pero no menciona una fecha para su entrada en vigor.
- Fuente: AFP
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Brasil define su rumbo: mercado o estatismo
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
En la semana decisiva en la que millones de brasileños acuden a las urnas, una segunda vuelta electoral para elegir el futuro de su nación, el debate político trasciende los nombres individuales y se sitúa en una encrucijada fundamental: elegir entre el modelo de un Estado interventor y desbordado, o consolidar una agenda de libertad económica, responsabilidad fiscal y firmeza en la seguridad pública.
Brasil ha demostrado históricamente un dinamismo formidable cuando se le permite al sector privado ser el verdadero motor de la riqueza. Durante los años de gestión conservadora, la premisa fundamental fue simplificar la burocracia, fomentar las privatizaciones y reducir el peso que el Estado ejerce sobre los hombros de los contribuyentes. La promulgación de la Ley de Libertad Económica y la atracción de inversiones privadas en áreas estratégicas como el saneamiento, la infraestructura y el agronegocio demostraron que la prosperidad no nace de decretos gubernamentales, sino de la iniciativa individual, la certeza jurídica y el respeto a la propiedad privada.
Frente a quienes proponen mantener el gasto público desmedido y al endeudamiento como supuestas vías de crecimiento, la alternativa conservadora sostiene que la verdadera justicia social proviene de un empleo digno y formal, no de la dependencia estatal. Mantener el equilibrio fiscal y proteger el valor de la moneda no son meros conceptos abstractos para analistas de mercado; son la única garantía real de que el costo de vida no devore el salario de la familia trabajadora.
Por otro lado, la economía no prospera en el caos. La seguridad pública constituye el pilar indispensable para cualquier proyecto de desarrollo sostenible. Durante el mandato de Jair Bolsonaro, la estrategia de tolerancia cero hacia el crimen organizado, el fortalecimiento de las fuerzas policiales y la flexibilización del derecho a la legítima defensa permitieron registrar reducciones históricas en los índices de homicidios y delitos violentos a nivel nacional. Todo lo contrario al último y actual periodo de Lula da Silva.
Garantizar calles seguras no es solo una medida de control social, sino un acto fundamental de protección a las familias y a los pequeños comerciantes que integran el tejido productivo del país. Cuando el Estado garantiza la ley y el orden, los ciudadanos recuperan la libertad de emprender, transitar y prosperar sin el yugo de la criminalidad.
Estas elecciones representan una oportunidad para reafirmar un rumbo claro. Brasil no necesita recetas caducas de intervencionismo que históricamente han derivado en estancamiento y corrupción. Lo que la nación exige es regresar a un modelo que confíe en la capacidad de sus ciudadanos, proteja las libertades individuales y mantenga la firmeza institucional necesaria para asegurar un futuro de paz, trabajo y progreso.
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Balotaje de infarto con Lula y Bolsonaro al borde del empate ¿Quién ganará?
Cuando falta menos de una semana para el balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva, la gran pregunta es ¿quién va a ganar? Las últimas encuestas muestran una carrera presidencial cada vez más ajustada en Brasil, con el senador conservador todavía por delante, pero con una ventaja que se achica frente al actual mandatario, que busca la reelección. Los números anticipan una definición de infarto, en la que cada voto podría resultar decisivo.
Los sondeos divulgados este lunes 19 de octubre reflejaron una tendencia favorable para Lula en los últimos días, luego de que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, terminara la primera vuelta con una diferencia cercana a los dos puntos sobre el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), según publicación del medio RT.
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Encuestas encienden alarmas
Una de las mediciones, realizada por Nexus para BTG y publicada este lunes, ubicó a Flávio Bolsonaro con el 46,5% de las preferencias, frente al 45,9% de Lula. La diferencia quedó reducida a apenas 0,6 puntos porcentuales.
El escenario mostró un cambio respecto del sondeo anterior de la misma firma, divulgado el 13 de octubre, cuando el senador del Partido Liberal (PL) alcanzaba el 47,9%, mientras que el actual presidente reunía el 45,1%.
Otra medición, elaborada por AtlasIntel para Bloomberg, también situó a Bolsonaro al frente, aunque con una ventaja más amplia. El senador obtuvo un 49,8% de las preferencias, frente al 47,6% atribuido a Lula.
Sin embargo, los resultados evidenciaron un retroceso del candidato conservador en comparación con el relevamiento del 9 de octubre, cuando registraba un 51,1 %. En sentido contrario, Lula mostró una recuperación al pasar del 45,7 % al 47,6 % en esa misma serie de mediciones.
Aunque los dos sondeos mantienen a Flávio Bolsonaro por delante, la reducción de su ventaja y el crecimiento de Lula alimentan la incertidumbre sobre el desenlace de una elección que entra en su etapa decisiva.
Insultos y acusaciones
El enfrentamiento en el último debate estuvo marcado por interrupciones, provocaciones y fuertes cuestionamientos, al punto de que la moderadora tuvo que intervenir en reiteradas ocasiones para mantener el orden.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Lula se quejó de que su adversario se burlaba de él. La periodista pidió entonces a Flávio Bolsonaro que respetara los turnos de intervención y evitara hablar mientras su rival tenía la palabra.
La respuesta del mandatario elevó todavía más el tono de la confrontación. “El payaso aquí es él, no yo”, lanzó Lula, quien también acusó al movimiento bolsonarista de carecer de “comportamiento ético”.
El cruce dejó en evidencia la dureza de una campaña en la que los ataques personales y las acusaciones mutuas ganaron protagonismo, mientras los candidatos buscan convencer a quienes todavía no definieron su voto.
Con las encuestas mostrando una competencia estrecha y un electorado dividido, los últimos días de campaña serán cruciales. La ventaja de Bolsonaro ya no parece tan firme como al comienzo de la recta final, y Lula intenta aprovechar cada oportunidad para revertir el resultado de la primera vuelta.
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Emotivo regreso: Landau recorre la embajada de EE. UU. que albergó su infancia en Paraguay
El subsecretario de Estado, Christopher Landau inició este lunes una visita oficial a Paraguay con un toque único y conmovedor: el reencuentro con el país y el lugar donde vivió parte de su niñez y adolescencia.
Luego de las actividades que mantuvo con el Gobierno paraguayo, el diplomático estadounidense volvió a su casa de infancia en Asunción, la sede de la embajada de los Estados Unidos.
Al ingresar a la sede diplomática en Asunción, la que fue su casa de infancia y adolescencia en Asunción, Landau manifestó que está de regreso a un lugar lleno de recuerdos, ya que por cinco años vivió en el interior de esos muros, momentos inolvidables con su familia, según informó la propia sede diplomática.
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Su padre George Landau fue embajador estadounidense en Paraguay entre los años 1972 y 1977, y la familia residió en el país durante ese tiempo.
“Para Christopher Landau regresar a la embajada de Estados Unidos en Asunción tiene un significado muy especial. Aquí pasó parte de su infancia y adolescencia. Hoy regresa como vicesecretario de Estado, reencontrándose con un lugar que guarda parte de su historia y compartiendo con los oficiales y colaboradores que hoy representan a Estados Unidos en Paraguay”, menciona parte del comunicado emitido en redes sociales por la sede diplomática en Asunción.
Durante la visita, Landau se reencontró con un espacio que guarda parte de su historia para realizar un recorrido por las nuevas instalaciones. La embajada difundió la noticia en su cuenta de X, junto con fotografías del vicesecretario en la sede diplomática.
Vale señalar que el predio diplomático ubicado sobre la avenida Mariscal López y la avenida Kubitschek, experimentó grandes cambios en los últimos años, atendiendo a que en el 2018 se había iniciado un proceso de construcción de un nuevo complejo diplomático con elementos arquitectónicos inspirados en la cultura guaraní y las costumbres paraguayas, quedando completamente renovado e inaugurado oficialmente el 29 de junio de 2023.
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Lula y Flávio Bolsonaro se cruzan con duros ataques en el primer debate cara a cara
Con más agravios personales que propuestas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro debatieron este domingo por primera vez en TV, a una semana del balotaje electoral en Brasil, mientras empatan en encuestas. Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), venció en la primera vuelta por 47 % contra 45 % de los votos al veterano Lula, de 80 años.
El debate en los estudios de TV Band en Sao Paulo, el primero tras la negativa de Lula a participar antes de la primera vuelta, no tardó en encenderse. Con una corbata con los colores de Brasil, el izquierdista se alejó en un momento de Bolsonaro para marcar “distancia con miliciano”, según dijo, en alusión a supuestos vínculos del senador derechista con grupos parapoliciales que controlan barrios populares en Rio de Janeiro.
Bolsonaro respondió que era mejor tenerlo lejos porque la “billetera puede ser robada”, y mostró una anotación en la palma de su mano: “Corrupto”. Lula, que busca su cuarto mandato no consecutivo, estuvo preso por corrupción antes de que su condena fuera anulada por defectos de forma.
“Mentiroso contumaz, malandro”, lo llamó el izquierdista luego de que su adversario mencionara a la primera dama Janja da Silva como un gasto público dispensable. “Brasil te va a jubilar”, le dijo Bolsonaro. Vestido de traje aunque menos formal que Lula, Bolsonaro se paró varias veces detrás de su rival mientras hablaba a cámara, haciendo gestos de negación.
El voto del preso Bolsonaro
Lula reclamó varias veces explicaciones por una investigación por posible corrupción sobre Bolsonaro, que su adversario evitó responder, y le dijo “payaso”. El derechista atacó por su parte con menciones a un caso por posible corrupción sobre “Lulinha”, un hijo de Lula. Jair Bolsonaro salió a colación varias veces, incluso cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos presos lo habían apoyado en las elecciones.
Lula dijo que quería todos los votos, incluido el de su padre, preso por golpismo. El debate prevé réplicas y contrarréplicas, aunque los candidatos entablaron poco diálogo y optaron por intervenciones aptas para cortes en redes sociales. Detrás de cámara se escucharon gritos y aplausos de las plateas de ambos, y Bolsonaro fue incluso abucheado por interrumpir a Lula fuera de su turno.
La motosierra de Milei
Bolsonaro machacó sobre las principales preocupaciones de los brasileños, como el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de “gastar locamente para reelegirse” con anuncios de beneficios sociales.
El presidente contraatacó acusando a Bolsonaro de prever un “tijerazo” al gasto público y le preguntó si “tomó prestada la motosierra” del ultraliberal Javier Milei, presidente de Argentina, donde el desempleo ha aumentado.
Lula aseguró además que “la familia Bolsonaro está subordinada a los intereses estadounidenses”, en relación al presidente Donald Trump, aliado de su padre Jair Bolsonaro. Sondeos de las firmas Datafolha y Quaest publicados esta semana dan al senador 51 % de intención de voto frente a 49 % del presidente.
Por la “vuelta”
El debate culminó una jornada de manifestaciones en Brasil de ambos bandos. Ataviados con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, decenas de miles de derechistas se reunieron en un acto encabezado por Flávio Bolsonaro en la avenida Paulista de Sao Paulo.
Los asistentes pedían la “vuelta” de Bolsonaro, en alusión al expresidente, pese a que cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
“El país está en una situación catastrófica. Para llegar a fin de mes o comprar cualquier cosa, hay que tener dos o tres trabajos”, dijo a la AFP Sara Machado, de 36 años, una de las alrededor de 70.000 asistentes a esta marcha, según un conteo de la Universidad de Sao Paulo (USP).
Bañistas en Rio
En Rio de Janeiro, los bañistas de Praia Vermelha se colocaron en el agua formando el nombre de Lula. Más tarde, un “acto por la democracia” en la playa de Copacabana convocado por el legendario músico Caetano Veloso reunió a unos 56.000 izquierdistas, según la USP.
“Puedes tener el deseo de luchar y de crecer, pero sin medios, sin programas sociales, simplemente no es posible. Por eso estoy aquí, continuando la lucha”, dijo a la AFP Fabiana Leite, una enfermera y trabajadora social de 51 años, en relación a las ayudas del gobierno de Lula.
Fuente: AFP.