Meta habilitó el martes la posibilidad de que publicaciones de otras redes sociales sean visibles en la plataforma Threads, su apuesta para competir con la red X, antes Twitter, de Elon Musk.
La casa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp también agregó la opción de buscar perfiles de otras redes sociales sin salir de su propia aplicación.
Los usuarios podrán encontrar así contenidos y perfiles de plataformas como Mastodon, Bookwyrm, WriteFreely u otras que participan en el denominado “fediverso”, una red de servidores sociales que comparten los mismos protocolos de publicación.
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“Nuestra nueva función de búsqueda y un ‘feed’ dedicado al ‘fediverso’ te ayudan a descubrir más perspectivas de gente fuera de Threads”, escribió Meta en una entrada de blog.
“No tienes que perderte las publicaciones de nadie solo porque suceden en diferentes plataformas”, agregó.
Desde hace casi un año, Threads ya permitía interactuar con el “fediverso” al dejar a sus usuarios ver entradas de cuentas a las que seguían en otras plataformas.
Threads se cuenta entre las plataformas que mostraron interés en ser más accesibles cuando los usuarios de Twitter empezaron a buscar alternativas para publicar luego de que Musk la comprara a finales de 2022.
Meta describió el “fediverso” como una red global de interconexión abierta, incluso con servidores independientes, cada uno con sus propios usuarios, contenidos y reglas.
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Meta lanzó Muse Code, su IA de programación para competir con OpenAI y Anthropic
Meta lanzó el miércoles Muse Code, una inteligencia artificial capaz de escribir código de software de manera autónoma, lo que marca su entrada en el segmento más lucrativo del competitivo mercado de la IA generativa. La programación asistida se ha convertido en el principal generador de ganancias de la IA, más allá de los bots conversacionales como ChatGPT y Gemini.
El software, según dijo Meta (matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp), puede planear la ejecución de un proyecto, dividirlo en tareas, escribir programas y verificar el resultado. También puede delegar tareas a otros “subagentes”, dijo el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, en su red social Threads.
Microsoft fue pionero en este segmento con GitHub Copilot, antes de que surgiera la generación de los llamados “agentes”, capaces de ejecutar al tiempo varias tareas complejas. Es el caso de Claude Code de Anthropic, Codex de OpenAI y Cursor, cuya adquisición por parte de SpaceX de Elon Musk está casi completa.
Muse Code, actualmente en su versión beta, se cobra por uso y no por suscripción, a un precio más bajo que el de sus competidores, como parte de una estrategia deliberada para ganar terreno en el mercado.
El gigante de las redes sociales, cuyas ganancias se basan casi que por completo en la publicidad, busca así monetizar directamente sus modelos de IA, bajo la presión de los inversores preocupados por la escala de sus gastos.
A mediados de 2025, Mark Zuckerberg gastó más de 14.000 millones de dólares para adquirir una participación del 49 % en Scale AI. Nombró a su entonces director ejecutivo, Alexndr Wang, como jefe de Meta Superintelligence Labs, donde incorporó también a altos ejecutivos de OpenAI, Anthropic y Google.
Un incidente de seguridad que involucró una versión anterior del modelo de Meta, Muse Spark 1.1, fue revelado el miércoles por el medio especializado en tecnología The Information.
Durante una prueba de ciberseguridad realizada por un proveedor especializado, Irregular, Muse Spark obtuvo acceso a los sistemas de una compañía cuya identidad aún no ha sido revelada.
El incidente, del que no se conoce la fecha en que ocurrió, fue causado por “un error en la configuración” del proveedor, dijo un portavoz de Meta a la AFP. También prometió la eventual publicación de un informe detallado de investigación. Dos incidentes similares han ocurrido en las últimas semanas durante pruebas parecidas en OpenAI y Anthropic, cuyos modelos tomaron ventaja de los entornos mal aislados para acceder sin autorización a sistemas informáticos reales.
Google se reestructura
Google anunció el miércoles una profunda reorganización de su departamento de inteligencia artificial: su figura, Demis Hassabis, dejará la gestión cotidiana para ocuparse de los desarrollos más avanzados de la IA y en la estrategia de largo plazo. De igual manera, Alphabet, la empresa matriz de Google, comunicó la salida varios investigadores de primer nivel, frente al retraso que acusa con respecto a sus competidores de OpenAI y Anthropic.
Hassabis, premio Nobel de Química 2024 y cofundador de DeepMind, deja la dirección operativa de Google DeepMind, el laboratorio que desarrolla los modelos de IA Gemini. El británico pasará a ser presidente de esta división y director científico de Alphabet, con el objetivo de dedicarse, según escribió en un mensaje a los empleados, al mayor avance de la “inteligencia artificial general” (AGI), una etapa que, a su juicio, está “al alcance de la mano” y en la que la IA sería tan capaz como el cerebro humano.
El cambio “me permitirá centrarme en la estrategia a largo plazo y en acelerar los avances científicos, incluido profundizar mi trabajo en Isomorphic, para ayudar a curar enfermedades”, escribió Hassabis en una publicación en redes sociales.
La reestructuración se produce cuando el gigante de Mountain View (California) tiene dificultades para seguir el ritmo de los líderes del sector.
El nuevo modelo estrella de Google, Gemini 3.5 Pro, prometido inicialmente para junio, sigue sin salir, mientras que sus competidores OpenAI (ChatGPT) y Anthropic (Claude) han lanzado varios modelos considerados más eficaces. La acción de Alphabet perdió cerca de 4 % el miércoles tras el anuncio.
Fuente: AFP.
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Comunicado: Asociación de Universidades Privadas, preocupada por publicaciones sobre títulos falsos
Desde la Asociación Paraguaya de Universidades Privadas (APUP), expresaron su profunda preocupación por las recientes publicaciones que vinculan a universidades asociadas con investigaciones relacionadas con la expedición de presuntos títulos falsos.
Desde el ente sostienen que “la difusión de estas informaciones sin el debido contexto genera una percepción equivocada en la opinión pública y ocasiona un grave perjuicio al prestigio y la trayectoria de instituciones que han demostrado una permanente disposición para colaborar con las autoridades competentes”.
Además, la APUP aclara que las investigaciones en curso no se encuentran dirigidas contra estas universidades, sino a identificar a las personas u organizaciones responsables de los hechos investigados. “Por el contrario, las instituciones involucradas han promovido las denuncias correspondientes o colaboran activamente con el Ministerio Público para el esclarecimiento de los hechos, siendo las primeras interesadas en que los responsables sean plenamente identificados y sancionados conforme a la ley”.
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La Asociación manifiesta asimismo su preocupación por la difusión pública de información que, sin el debido contexto, puede trasladar injustificadamente sospechas hacia instituciones que también han sido afectadas por el uso fraudulento de sus denominaciones, sellos y documentos académicos.
“Una comunicación responsable contribuye tanto al derecho de la ciudadanía a estar informada como a la protección de la honra y reputación de quienes colaboran con la investigación. La APUP expresa su reconocimiento al trabajo del Ministerio Público y formula un respetuoso llamado a los medios de comunicación para que continúen ejerciendo su importante función informativa con rigor, equilibrio y responsabilidad. Asimismo, reafirma su compromiso con la legalidad, la transparencia, la calidad académica y la defensa de la integridad del sistema de educación superior del Paraguay”, mencionan.
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Alerta Mafe en colaboración con Meta arroja resultados altamente positivos en menos de un mes
La alerta Mafe, en colaboración con Meta, demostró efectividad del 100 % en menos de un mes. “Desde que se activó el 13 de julio tuvimos 100 % de localización”, indicó ese miércoles Walter Gutiérrez, ministro del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA), en el programa Dos en la Ciudad de canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Para activar el protocolo, no es necesario esperar 24 o 48 horas para hacer la denuncia, como se sugería anteriormente. “Si se considera que la persona no llegó a hora, ya se puede denunciar”, explicó el titular de la Niñez y Adolescencia.
Una vez radicada la denuncia correspondiente de persona desaparecida, la Policía Nacional, que fue capacitada en este proceso, contacta con la agencia Meta y la agencia activa la alerta, llegando a todas las redes sociales.
Sugirió dar aviso lo antes posible sobre la desaparición de niños o adolescentes porque “las primeras horas son clave para localizar a una persona”, indicó. Y la ciudadanía tiene que compartir para reforzar la búsqueda.
Puso énfasis en que Paraguay es uno de los 38 países del mundo que cuenta con este sistema y que es más que un protocolo. “Es una línea de política de acción interinstitucional preventivo pero también de acción entre las instituciones”, expresó.
Mencionó que durante seis meses trabajaron para hacer visible la alerta Mafe. “Y encontramos un aliado muy interesante que es la Organización Meta, la organización internacional que nuclea a las principales redes sociales”, remarcó.
Recordó que la Ley Mafe crea, en primer lugar, una Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, integrada por el MINNA, entre otros.
“Somos nueve instituciones y crea un registro, porque había un desorden en el tema y crea un sistema de alerta, la alerta Mafe”, puntualizó.
Mafe es un sistema oficial de Paraguay que envía avisos urgentes a los teléfonos celulares para buscar a niños, niñas y adolescentes desaparecidos.
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La IA ya decide quién pierde el empleo
Una demanda presentada contra Meta reavivó un debate que preocupa cada vez más al mundo del trabajo: la posibilidad de que sistemas de inteligencia artificial no solo aceleren la automatización, sino que también intervengan en la selección de los empleados que perderán su puesto.
Si hasta hace poco la gran preocupación era que la inteligencia artificial eliminara millones de empleos, ahora emerge un escenario aún más inquietante para trabajadores y empresas: que los algoritmos también sean utilizados para determinar quiénes deben ser despedidos. La denuncia presentada contra Meta alimenta ese temor y abre un nuevo frente en la creciente disputa entre tecnología y empleo.
Una noticia de la que se hizo eco el medio RT indica que un grupo de 26 exempleados inició una demanda federal en Oakland, California, en la que acusa a la compañía de haber utilizado herramientas basadas en inteligencia artificial para identificar a los trabajadores que serían desvinculados durante su reciente proceso de reducción de personal.
Según la presentación judicial, los sistemas analizaban indicadores como la actividad registrada en los equipos, el uso del teclado y diversas métricas de desempeño. Los denunciantes sostienen que ese mecanismo perjudicó especialmente a empleados que se encontraban con licencias médicas, familiares o parentales, ya que su menor nivel de actividad habría sido interpretado como un bajo rendimiento.
El caso adquiere especial relevancia porque los demandantes integran el grupo de aproximadamente 8.000 trabajadores -cerca del 10 % de la plantilla de Meta- que fueron despedidos en mayo, en el marco de la estrategia de la empresa de redireccionar mayores recursos financieros hacia el desarrollo de inteligencia artificial.
Además de reclamar indemnizaciones, los exempleados solicitaron a la Justicia que frene una nueva ronda de despidos prevista para el 22 de julio, al considerar que podrían repetirse los mismos criterios cuestionados.
La controversia trasciende a una sola empresa y pone en el centro del debate económico el papel que desempeñará la inteligencia artificial en la gestión del capital humano. Mientras numerosas compañías incrementan sus inversiones en automatización para reducir costos y ganar eficiencia, sindicatos, especialistas en derecho laboral y organizaciones de trabajadores advierten sobre los riesgos de delegar decisiones sensibles en modelos algorítmicos cuyo funcionamiento muchas veces carece de transparencia.
Meta, por su parte, rechazó las acusaciones y aseguró que la inteligencia artificial no tomó las decisiones finales sobre los despidos. La empresa sostiene que los sistemas solo aportaban información de apoyo y que la determinación definitiva correspondió a responsables humanos.
Más allá del desenlace judicial, el caso instala una pregunta que comienza a inquietar a millones de trabajadores en todo el mundo: si los algoritmos ya participan en la contratación, la evaluación del desempeño y la organización del trabajo, ¿están también a las puertas de convertirse en los nuevos árbitros de quién conserva o pierde su empleo? En una economía cada vez más digitalizada, la respuesta podría redefinir las reglas del mercado laboral durante la próxima década.