- Santiago, Chile. AFP.
La estatal chilena Codelco anunció el lunes pasado un acuerdo de asociación con la anglo-australiana Rio Tinto para extraer litio de Maricunga, el salar con la segunda mayor concentración conocida en el mundo de este metal clave para la transición energética. Maricunga es, detrás del Salar de Atacama, el segundo lugar cuyas salmueras tienen mayor cantidad de litio por litro extraído a nivel mundial.
Se ubica en la región de Atacama, a 950 km al norte de Santiago. Según informó Codelco en un comunicado, Rio Tinto aportará hasta 900 millones de dólares y controlará el 49,99 % de la compañía Salar Maricunga SpA. La estatal chilena -principal productora mundial de cobre- se quedará con el control de la compañía, con el 50,01 %.
Chile es el segundo mayor productor mundial de litio después de Australia. El metal es usado para la fabricación de baterías para autos eléctricos y artículos electrónicos. El país sudamericano sólo explota hoy el litio del Salar de Atacama, en el norte chileno.
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Salar Maricunga SpA. “da continuidad a nuestra estrategia de diversificación hacia el litio”, dijo Máximo Pacheco, presidente del directorio de Codelco, de acuerdo con el comunicado. La asociación “se hará efectiva una vez que se cumplan todas las exigencias legales necesarias”, de tal forma que “el cierre de la operación se espera para el primer trimestre de 2026”.
Rio Tinto es el segundo conglomerado minero más grande del mundo y está presente en 35 países. Actualmente tiene dos proyectos de litio, en Argentina y Serbia.
En Chile, el litio es considerado un mineral “estratégico” y sólo el Estado puede administrar su producción. En 2023 el gobierno del izquierdista Gabriel Boric lanzó la Estrategia Nacional del Litio, para ampliar la explotación de este metal a través de asociaciones pública-privada en varios salares del país.
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Gobierno argentino impulsa un boom minero en la provincia de San Juan
En una medianoche helada en la Cordillera de los Andes, Aldana Ramírez busca calor en una fogata mientras supervisa perforaciones en un proyecto de extracción de cobre que avanza sin descanso, parte del boom minero que impulsa el gobierno de Javier Milei en Argentina. “Este trabajo a mí me encanta, desde la primera vez que subí me enamoré”, dice Ramírez, de 27 años. Extraña a su hijo de siete al que ve cada dos semanas, pero dice que “vale la pena el esfuerzo”.
Horas de caminos de tierra rodeados de glaciares y arroyos cuyas márgenes están pobladas de guanacos separan el campamento minero de Los Azules de su pueblo natal, Villa Calingasta, en San Juan, epicentro de varios proyectos metalíferos. Buena parte de los 11.000 habitantes del departamento de Calingasta trabaja directa o indirectamente en la minería, como Ramírez, su padre y sus tres hermanos. Otros se dedican a la agricultura y están preocupados por el agua que baja de los proyectos.
Desde su asunción en 2023, Milei buscó acelerar la minería en un país con vastas reservas de cobre, oro, litio y uranio. En 2024 lanzó el RIGI, un programa con exenciones impositivas que atrae inversiones por miles de millones de dólares.
Milei acelera
“La minería se desplegará por toda la cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo”, vaticinó Milei en marzo. Semanas después, promulgó una reforma a la ley de protección de los glaciares que permitirá a las provincias habilitar nuevas áreas de explotación minera. Organizaciones ambientalistas objetaron la norma ante la justicia argumentando que pone en peligro el acceso al agua.
En 2025, las exportaciones mineras crecieron 27 % y alcanzaron 6.000 millones de dólares, impulsadas por el oro y el litio, del cual Argentina ya es el quinto productor mundial. El gobierno proyecta superar los 20.000 millones anuales en 2035.
Para el economista Nicolás Gadano, “la matriz exportadora se está transformando” con la minería y los hidrocarburos, sectores con los que este país tradicionalmente agropecuario busca revertir su histórica escasez de divisas.
Más de la mitad de las exportaciones metalíferas proyectadas corresponden al cobre, clave para la construcción, la transición energética y el desarrollo de la inteligencia artificial. Argentina casi no lo produce desde 2018, pero tiene reservas para posicionarse entre los diez mayores proveedores mundiales.
Los Azules
A 3.500 metros de altitud y casi en la frontera con Chile, entre picos coloreados por minerales oxidados y surcados por sinuosos caminos de exploración, se alza el campamento de Los Azules, uno de los más avanzados de los cinco proyectos de cobre de gran escala en Argentina.
Allí el ritmo de cumbia ameniza las cenas para sobrellevar el aislamiento y el viento incesante. “Hay que adaptarse a la convivencia, uno no siempre tiene el mismo humor”, cuenta Andrés Carrizo, operador de perforadora de 27 años.
El proyecto de la canadiense McEwen (con Stellantis y Nuton/Rio Tinto) prevé iniciar su producción en 2030 y extraer 148.000 toneladas anuales de cobre durante dos décadas.
Su director general, Michael Meding, dijo a la AFP que el RIGI “ha dado señales muy importantes a inversionistas a nivel internacional” y que la reforma a la ley de glaciares brindará “seguridad jurídica”.
Los Azules promete ser carbono neutral en 2038 y destaca que su método usa poca agua. Pero el impacto inicial es tangible: el pozo tendrá las dimensiones de 840 canchas de fútbol y la profundidad de la Torre Eiffel.
Para abrirlo se removerá una vega, un humedal de alta montaña con vegetación esponjosa que actúa como hábitat de fauna local y regulador hídrico.
¿Agua o trabajo?
Los mayores proyectos de cobre en San Juan -Vicuña y El Pachón- contienen glaciares en sus zonas de operación, aunque aseguran que no son relevantes para el sistema hídrico. Ambos celebraron la nueva ley de glaciares, pero su judicialización pone en guardia a los inversores.
La cuestión fractura a las comunidades, debatidas entre la ilusión por nuevos empleos y la preocupación por el agua, bien escaso en las provincias cordilleranas.
“La gente tiene que elegir ‘o cuido el agua o como’”, dice Alejandro, trabajador de una gasolinera en Jáchal, donde en 2015 una mina de Barrick Gold derramó más de un millón de litros de solución cianurada en cursos de agua.
Alejandro, que pide no dar su apellido, no se opone a la minería, pero considera que “no hay controles suficientes” del Estado.
Además del interrogante sobre la aceptación social, el boom minero enfrenta desafíos en infraestructura y energía. Pero en Los Azules, mientras su máquina perfora en la noche gélida, Carrizo se ilusiona: “Estaría bueno que todo continúe, que tengamos todos trabajo y podamos crecer”.
Fuente: AFP.
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PIB de Chile se contrae en primer trimestre por menor desempeño de exportaciones
El Producto Interno Bruto (PIB) de Chile se contrajo 0,5 % en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo del año previo, por una disminución de las exportaciones y la minería, informó el lunes el Banco Central.
“En el primer trimestre del año 2026, la actividad económica cayó 0,5 % respecto de igual período del año anterior”, dijo el BC al entregar su reporte de Cuentas Nacionales, que da cuenta de un menor desempeño del comercio exterior, debido a “una disminución de las exportaciones y un aumento de las importaciones”.
El primer trimestre abarca el último periodo del gobierno del izquierdista Gabriel Boric, que el 11 de marzo le entregó el poder al ultraderechista José Antonio Kast.
- Fuente: AFP
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El pueblo chileno Tiltil vive junto al basural más contaminante en el mundo
Desde lejos, el vertedero de Tiltil parece una montaña árida más de Chile. Pero para los habitantes de un pueblo vecino convivir con el basural no solo significa olores nauseabundos y moscas, sino una creciente preocupación por su salud. Ubicado a unos 60 kilómetros al norte de Santiago, Tiltil cobró dimensión internacional tras un informe en abril del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que lo identificó como el mayor emisor de metano de origen humano del mundo.
Desde hace unos 25 años, el vertedero recibe cerca del 60 % de los desechos de la capital, o sea unas 18.000 toneladas al día. Cóndores andinos sobrevuelan el lugar en busca de comida, mientras cientos de camiones de desechos pasan a diario cerca del pueblo. En su ruta al vertedero, dejan caer basura que termina en el suelo o atrapada en los árboles.
Al descomponerse los residuos generan metano, responsable de al menos una cuarta parte del calentamiento global, según los científicos. Con la ayuda de 35 satélites, se logró detectar desde el espacio que el sitio genera unas 100.000 toneladas de metano al año. Aunque este gas es imperceptible, la basura que lo produce no lo es. Los 17.000 habitantes de Tiltil conviven con el impacto del vertedero y el temor a los efectos de la contaminación en su salud. Hay un olor “que se parece al de los excrementos”, describe Patricio Velásquez, un jubilado de 68 años que cada verano debe encerrarse en su casa debido a las emanaciones.
Una amenaza invisible
Velásquez vive a unos tres kilómetros del relleno sanitario de unas 120 hectáreas, un tamaño equivalente a unos 100 estadios de fútbol. “Estamos en el campo, deberíamos estar respirando aire puro”, se queja este hombre que volvió al pueblo en el que nació tras jubilarse como profesor. “Acá en verano sacábamos la mesa para almorzar, pero llegó un momento en que no podíamos comer porque teníamos las moscas en la boca y en los platos”, lamenta.
Aunque el metano no es considerado tóxico, expertos alertan sobre los riesgos asociados a las emisiones y a la contaminación del aire en los alrededores del vertedero. En altas concentraciones este gas puede provocar “episodios de asfixia o dolores de cabeza”, dice a la AFP Yuri Carvajal, presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico de Chile. Según él, “no es tan fácil” medir sus efectos en la población, por lo que la principal precaución debería ser “que las personas no estén en las proximidades”.
La empresa KDM gestiona desde hace 20 años el basurero. Pero no es el único vecino incómodo. También hay medio centenar de industrias en la zona, entre ellas cementeras, criaderos de animales o relaves mineros. Hay “numerosas instalaciones que generan impactos medioambientales en un sector vulnerable. Es un caso de injusticia ambiental”, dice a la AFP Caroline Stamm, profesora asociada del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica de Santiago.
“Una basura más”
Las autoridades de Tiltil reconocen tener poco margen de maniobra. “Como municipio no tenemos la facultad legal de prohibir arbitrariamente la instalación de nuevas empresas, ya que en Chile existe libertad para desarrollar actividades económicas”, dice a la AFP Nelda Gil, concejala de Tiltil. Ni KDM ni el gobierno respondieron a la solicitud de comentarios de la AFP. “Las ciudades no tienen un verdadero sistema de segregación de desechos. La basura orgánica debería estar separada y no ir a un lugar como este”, dice Yuri Carvajal.
Chile produce en promedio 1,1 kilo de basura diaria por persona y recicla solo el 0,8 % de acuerdo al Ministerio de Medio Ambiente. Una cifra inferior al promedio de la región, del 4 %, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Raquel Cárcamo, una pintora que reside en Tiltil, afirma que su pueblo se transformó con los años “en el basurero de Santiago”. “No nos miran como pueblo. Para ellos somos una basura más”, lamenta.
Fuente: AFP.
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Hantavirus Andes: qué saben los científicos argentinos
El hantavirus Andes circula desde hace décadas en la Patagonia argentina y chilena, transmitido por roedores silvestres. Pero el brote vinculado al crucero “Hondius” puso el foco en una característica excepcional de esa variante: su capacidad de transmitirse entre personas. ¿Cómo se comporta el roedor que lo transmite? ¿Hay factores ambientales que expliquen su propagación? ¿Por qué es tan difícil de estudiar?
El reservorio del virus Andes en la Patagonia es el ratón “colilargo”, Oligoryzomys longicaudatus. El contagio inicial ocurre por exposición a saliva, orina o heces de roedores infectados, en general en ambientes cerrados. Para el biólogo Raúl González Ittig, profesor asociado de genética de poblaciones de la Universidad Nacional de Córdoba, los casos que registra Argentina pueden vincularse a una secuencia ambiental: lluvias intensas asociadas a El Niño, más vegetación y mayor disponibilidad de alimento para los roedores.
Más roedores no significa necesariamente un brote, pero sí más oportunidades de contacto. “Hay más individuos y hay mayor probabilidad de que algún trabajador rural se infecte”, dijo a la AFP González Ittig. En cambio, la sequía y los incendios, que suelen ocurrir en verano en la región, “hacen disminuir las poblaciones de roedores”, explicó el especialista.
De todos modos, en los casos de transmisión interhumana, el único roedor culpable es el que causó el primer contagio.
En esos casos “no es aplicable lo que se sabe o sospecha respecto a la asociación o influencia de factores medioambientales”, dijo a la AFP la infectóloga María Ester Lázaro, médica jubilada del Hospital Zonal de Bariloche cuya tesis doctoral se basó en hantavirus Andes.
Más allá de los brotes conocidos -en la Patagonia argentina en 1996 y 2018, y ahora en el crucero- la transmisión entre personas es reportada muy ocasionalmente en la región.
Contagio interhumano: no es mutación
El epidemiólogo Rodrigo Bustamante, del hospital de Bariloche, precisa que la transmisión interhumana de la cepa Andes “no es una regla sino un evento excepcional que requiere contacto estrecho de menos de un metro durante treinta minutos”.
Tampoco se comporta como el covid-19 o la gripe. “Es mucho menos transmisible”, dijo Bustamante a la AFP. “Acá necesitan un contacto mucho más cercano, generalmente son convivientes”.
Los científicos rechazan la idea de que una mutación reciente haya convertido al virus Andes en transmisible entre humanos.
“Es un virus muy estable, a diferencia del del covid-19 o la gripe. Cada hantavirus ha evolucionado desde tiempos ancestrales con su roedor hospedero sin sufrir mutaciones relevantes”, dijo Lázaro.
“Lo que no sabemos -prosigue- es por qué el virus Andes, en vez de generar un caso aislado al infectar a una persona, es luego capaz de transmitirse a otra en algunas ocasiones, e incluso generar cadenas de transmisión de varios eslabones” como se observó en 1996 y 2018.
Al respecto, González Ittig responde: “Yo pienso que el virus siempre tuvo esa propiedad”.
Probablemente “los humanos empezaron a ocupar los ambientes en donde vivían los ratones. No fue una mutación puntual”, considera.
Difícil de estudiar
“El problema del hantavirus es que son tan pocos los casos, sobre todo en nuestra zona (...) que necesitas mucho tiempo para tener un número mínimamente decente (significativo, ndlr) para sacar conclusiones”, dijo Lázaro.
Bustamante plantea el mismo obstáculo desde la experiencia hospitalaria en Bariloche. En su hospital, cuenta, “normalmente tenemos de 2 a 4 casos de hantavirus al año”.
También pesa la evolución clínica. Al comienzo, el paciente puede parecer sano o tener una gripe con diarrea o vómitos. “Al cuarto día, en cuestión de horas, el paciente pasa de un estado que parece una gripe a estar ya en un respirador”, explica Lázaro.
Esa dínámica produce obstáculos “para hacer el interrogatorio del itinerario de los pacientes, de dónde estuvieron, y también para ensayos clínicos”, dice.
Entretanto, en Tierra del Fuego, de cuya capital Ushuaia salió el barco “Hondius”, los científicos discuten si el roedor local es el mismo colilargo o una subespecie, sobre la que existe un debate respecto de su potencial rol como reservorio de hantavirus.
Especialistas del Malbrán, el instituto nacional que estudia enfermedades epidemiológicas, viajarán el lunes a Ushuaia para realizar esta investigación.
En lo que va de la campaña epidemiológica, que se extiende por 12 meses desde junio cada año, se han registrado 102 casos de distintas cepas de hantavirus en Argentina, casi el doble de los 57 de los que existe registro en igual período anterior.
Fuente: AFP.