El expresidente peruano, Alejandro Toledo extraditado de Estados Unidos a Perú. La Fiscalía del país incaico pidió la extradición de la esposa de Toledo. Foto: Archivo/AFP
Perú pedirá a Israel la extradición de la esposa del expresidente Toledo
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Perú solicitará a Israel la extradición de Eliane Karp Fernenbug, esposa del expresidente Alejandro Toledo y exprimera dama peruana, por un caso de lavado de dinero en negocios inmobiliarios, según una resolución gubernamental publicada este jueves en la gaceta oficial.
Karp, de origen belga pero con nacionalidad israelí por sus padres, vive en Tel Aviv desde mayo de 2023 adonde llegó luego que Estados Unidos extraditó a Toledo hacia Perú en abril de ese año, según una publicación de la agencia AFP.
Según el gobierno, la antropóloga de 71 años es buscada para “ser procesada en Perú por la presunta comisión del delito de lavado de activos agravado en agravio del Estado peruano”.
Además de Karp, las autoridades pedirán también a Israel extraditar al exjefe de seguridad de Toledo, Avraham Dan On, imputado en el mismo caso.
La fiscalía peruana pidió 16 años y 8 meses de cárcel para Karp y Dan On. El gobierno peruano resaltó que espera la colaboración de Israel, pese a no existir tratado bilateral de extradición. Con ese fin recordó que ambos países son parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción.
El caso que la involucra estalló en 2013 cuando se hizo público que Toledo realizó a través de su suegra Eva Fernenbug dos millonarias compras inmobiliarias por un monto superior a los 4,5 millones de dólares con dinero proveniente de una empresa de fachada constituida en Costa Rica conocida como Ecoteva Consulting Group.
En setiembre de 2023 la justicia peruana excluyó del proceso a Eva Fernenbug, quien entonces tenía 96 años y vivía en Bélgica. La esposa de Toledo dejó Estados Unidos alegando que viajaba a ver a su madre “moribunda”.
Las compras se concretaron presuntamente con dinero no declarado y generado en actos de corrupción provenientes de sobornos pagados a Toledo por el gigante brasileño de la construcción Odebrecht, estimados en 35 millones de dólares, según la fiscalía.
El expresidente peruano, de 78 años, que es procesado por este caso, cumple desde octubre una condena de 20 años y seis meses de prisión tras ser hallado culpable de recibir millonarios sobornos de Odebrecht a cambio de obras en su gobierno (2001-2006).
El expresidente de Perú, Martín Vizcarra, volverá a la pequeña prisión en una base policial, donde están encarcelados los exmandatarios Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Castillo. Foto: Archivo
Trasladan de nuevo a expresidente peruano Vizcarra a cárcel para exmandatarios
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El gobierno de Perú dispuso este miércoles el traslado del expresidente Martín Vizcarra a una cárcel para exmandatarios, al revertir una orden penitenciaria que lo había enviado a una prisión común por un caso de presunta corrupción.
Vizcarra, que fue jefe de Estado entre 2018 y 2020, cumple prisión preventiva por un proceso que se le sigue por supuestos sobornos cuando fue gobernador de la región de Moquegua hace 11 años.
El ministro de Justicia, Juan José Santiváñez, informó que el político de 62 años volverá a la pequeña prisión en una base policial al este de Lima, donde también están encarcelados los expresidentes Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Castillo.
“Está retornando el día de hoy” a la prisión de Barbadillo, anunció Santiváñez en conferencia de prensa.
Señaló que la medida se tomó luego de que el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), que había trasladado a Vizcarra el viernes a una cárcel común, reevaluó el hecho que “esa persona había ejercido el cargo de presidente de la República”.
Un juez ordenó el 14 de agosto prisión preventiva por cinco meses para Vizcarra, alegando riesgo de fuga.
La fiscalía lo acusa de haber recibido sobornos por 2,3 millones de soles (alrededor de 640.000 dólares) de empresas constructoras, a cambio de la concesión de obras públicas. Vizcarra, que siempre ha defendido su inocencia, respondía en libertad en el juicio por el caso que se remonta a su época de gobernador (2011-2014).
Vicepresidente en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Vizcarra asumió la presidencia tras la renuncia del mandatario por el escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht.
En 2019 disolvió el Congreso y convocó a nuevas elecciones legislativas. El renovado Parlamento lo destituyó en noviembre 2020, lo que ocasionó masivas protestas que dejaron dos manifestantes muertos.
Brasil se niega a aprobar al nuevo embajador israelí
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El Gobierno de Israel ha procedido a degradar sus relaciones con Brasil ante la negativa de las autoridades brasileñas a aprobar el nombramiento del nuevo embajador israelí en Brasilia, Gali Dagan, por lo que los contactos entre las partes se desarrollarán a partir de ahora a un “nivel diplomático más bajo”.
"Después de que Brasil se negara a aceptar las credenciales de Dagan y el acuerdo para el nombramiento, Israel ha retirado la propuesta y las relaciones han sido degradadas", ha indicado el Ministerio en un comunicado recogido por el diario ‘The Times of Israel’.
En este sentido, las autoridades israelíes han arremetido contra la “postura hostil y crítica de Brasil con Israel desde que tuvo lugar la masacre de Hamás el 7 de octubre de 2023”. Esta postura se ha acentuado bajo la Presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha criticado al presidente brasileño y lo ha acusado de “faltar el respeto a los judíos y a la memoria del Holocausto”. “Ahora revela su verdadera cara como antisemita declarado y partidario de Hamás”, ha afirmado en un comunicado difundido a través de redes sociales.
“Como ministro de Defensa puedo afirmar que sabemos defendernos del eje del mal del islam radical, incluso sin la ayuda de Lula y sus aliados. Es una lástima para el maravilloso pueblo brasileño y para los numerosos amigos de Israel en Brasil que este sea su presidente. Vendrán días mejores para la relación entre nuestros países”, ha sostenido.
Israel ya declaró al presidente brasileño ‘persona non grata’ por asegurar que el país comete un “genocidio” en la Franja de Gaza, donde han muerto ya más de 62.700 palestinos. Además, ha comparado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, con “Adolf Hitler, que decidió matar judíos”.
Por su parte, el asesor especial del presidente brasileño, Celso Amorim, ha explicado que Brasil no ha vetado al embajador israelí, “simplemente no dio autorización al nombramiento por el trato dado por Israel el año pasado al embajador brasileño”, Federico Meyer.
Amorim ha detallado que Brasilia se ha negado a dar de momento una respuesta dado que Meyer fue “humillado” al ser convocado por el Ministerio de Exteriores israelí para “dar explicaciones sobre unos comentarios de Lula en los que comparaba la guerra en Gaza con el Holocausto”, tal y como ha recogido el portal de noticias brasileño G1.
Meyer fue posteriormente trasladado al Museo del Holocausto para mantener conversaciones con el propio Katz. “Queremos tener una buena relación con Israel, pero no podemos aceptar un genocidio, que es lo que está pasando. Es algo bárbaro. No estamos en contra de Israel, estamos en contra de lo que Netanyahu está haciendo”, ha dicho.
El año pasado, Brasil retiró a su embajador en Israel y, de momento, no ha elegido un reemplazo. El último encontronazo entre las partes se remonta a 2015, cuando Brasilia se negó también a aceptar las credenciales de Dani Dayan como nuevo embajador.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, organizará una “gran reunión” el miércoles sobre planes para Gaza después de la guerra, anunció su enviado especial Steve Witkoff. “Tenemos una gran reunión en la Casa Blanca mañana, presidida por el presidente, y es (sobre) un plan muy completo que estamos elaborando para el día después”, dijo Witkoff en una entrevista este martes con Fox News, sin ofrecer más detalles.
Se le había preguntado si hay “un plan para el día después en Gaza”, en referencia al fin de la guerra de Israel en el territorio palestino que comenzó en octubre de 2023. Trump sorprendió al mundo a principios de este año cuando sugirió que Estados Unidos debería tomar el control de la Franja de Gaza, desalojar a sus dos millones de habitantes y construir edificios junto al mar.
El mandatario republicano indicó que Estados Unidos retiraría los escombros y las bombas sin detonar y convertiría Gaza en la “Riviera de Oriente Medio”. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, elogió la propuesta, que fue muy criticada por muchos países europeos y árabes. Witkoff no detalló el plan que promocionó el martes, pero señaló que creía que la gente “vería lo robusto que es y lo bienintencionado que es”.
La guerra en Gaza se desencadenó por el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023, que causó la muerte de 1.219 personas, en su mayoría civiles, según un recuento de la AFP basado en cifras oficiales. La ofensiva de represalia de Israel ha dejado al menos 62.819 muertos, la mayoría de ellos civiles, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, que Naciones Unidas considera fiables.
Testimonio de un gazatí: “Hamás trajo sufrimiento y miseria para todos”
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Tiene 25 años, estudió derecho y hasta hace poco vivía en la ciudad de Gaza. Hoy duerme en un aula de una escuela en Deir al-Balah, en el centro de la Franja, junto a decenas de familias desplazadas. Un gazatí, cuya vida cambió de un día para otro, cuando la guerra lo obligó a dejarlo todo atrás.
“Vivíamos en el norte, en Gaza City, y nos llegó un folleto del ejército israelí pidiéndonos evacuar hacia el sur”, recuerda. Era el inicio de la ofensiva terrestre. Su familia obedeció y se trasladó. Durante una tregua, intentaron volver para ver su casa, pero lo que encontraron fueron escombros. “Estaba completamente destruida. Decidimos regresar a la escuela; era mejor eso que quedarnos en ruinas”.
La joven periodista dominicana, Vera Pappaterra, entrevistó mediante una video llamada, a un valiente joven árabe palestino residente en la Franja de Gaza, durante un recorrido por Israel a comienzos de agosto.
HAMÁS Y EL ALTO COSTO PARA GAZA
El hombre pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad. Criticar abiertamente a Hamás en Gaza puede significar represalias, tanto para él como para su familia. “Aquí no se puede hablar libremente. Hay cosas que se dicen solo en voz baja y entre gente de mucha confianza”, admite.
No suaviza su postura: responsabiliza en gran parte a Hamás por la situación actual. “Esto no lo descubrimos después del 7 de octubre. Lo sabemos desde 2007, cuando tomaron el poder por la fuerza, matando incluso a palestinos que no estaban de acuerdo con ellos”, afirma.
Según él, el rechazo de Hamás a integrarse en la Organización para la Liberación de Palestina y a negociar bajo los acuerdos de Oslo fue el detonante del bloqueo israelí. Desde entonces, la Franja ha vivido una secuencia de guerras —2008, 2014 y otras— que deterioraron la vida diaria.
La guerra entre Israel y Hamás ya lleva casi dos años. Foto: AFP
NO PENSARON EN LAS CONSECUENCIAS
La ofensiva del 7 de octubre, asegura, fue otra decisión tomada “sin pensar en las consecuencias” para la población civil. “Podían haber elegido otro camino. En cambio, trajeron sufrimiento y miseria para todos”.
Aun así, reconoce que no toda la responsabilidad recae sobre un solo actor. “No se puede culpar solo a Israel o solo a Hamás. Pero sí creo que Hamás carga con la mayor parte. Israel ofreció levantar el bloqueo si entregaban a los rehenes y dejaban las armas. No lo hicieron”.
HAMBRE Y AYUDA HUMANITARIA
En los últimos meses, la escasez de alimentos se convirtió en una de las caras más visibles del conflicto. El entrevistado habla de niños muertos por inanición y de semanas enteras en las que resultaba imposible conseguir comida. “Comíamos dos cuencos de sopa de lentejas al día, sin nada más. Perdí casi 20 kilos”, cuenta.
El precio de la harina llegó a ser de 50 dólares por kilo, un monto impensable para la mayoría. La situación empezó a mejorar hace apenas tres días, con la entrada de convoyes de ayuda humanitaria. “Ahora cuesta tres dólares. Sigue siendo caro para algunos, pero comparado con 50… es la diferencia entre comer y no comer”.
Pero la distribución no siempre es justa, dice. “Solo hay tres puntos de entrega para más de dos millones de personas. No está organizada ni es equitativa. Hay gente que recibe y gente que no”.
HAMÁS SE QUEDA CON LAS PROVISIONES
Acusa además a Hamás de quedarse con parte de las provisiones. “A cualquier organización que trae ayuda, incluso independientes, le quitan el 30 % de lo que entra. Lo ven como un pago obligatorio, porque se consideran el gobierno”.
BAJO OCUPACIÓN Y SIN TRABAJO
La presencia militar israelí en Gaza es visible, asegura, y hay zonas donde ningún civil puede entrar. Esto ha concentrado a más personas en espacios reducidos, empeorando las condiciones de vida.
Antes de la guerra, muchos gazatíes trabajaban en Israel o en kibutz cercanos. Ahora, esa puerta está cerrada. En su propia familia, la pérdida de empleos en territorio israelí ha tenido un impacto directo. “La diferencia entre los salarios en Gaza y en Israel es enorme. Esos trabajos eran el sustento de muchas familias, y ya no existen”.
La ayuda humanitaria ingresa de manera incesante a Gaza, pero los propios gazatíes denuncian que Hamás se queda con el 30 % de ellas. Foto: AFP
PAZ Y OBSTÁCULOS
Cuando se le pregunta por qué cree que no se logra la paz, su respuesta apunta a los extremos en ambos lados. “En Israel, el ala más radical de la derecha. En Palestina, Hamás y la Yihad Islámica. Todos ellos creen, por razones religiosas absolutas, que la tierra les pertenece por completo, desde el río hasta el mar. Mientras esas ideologías dominen, no habrá paz”.
Reconoce, sin embargo, que hay moderados en ambas sociedades. Recuerda líderes israelíes y palestinos que han defendido la coexistencia, aunque muchos han sido silenciados o eliminados.
Sobre la solución, es clara: “Dos Estados, uno israelí y otro palestino, viviendo lado a lado. Incluso Hamás, en un momento, aceptó las fronteras de 1967. La comunidad internacional debería presionar a ambos para llegar a un acuerdo”.
¿Cree que es posible? “Siempre hay que ver la luz al final del túnel”, dice. Menciona que en Israel hay partidos y ciudadanos que critican a su propio gobierno cuando aumentan los ataques, y que en Cisjordania hay palestinos decididos a buscar la paz. “Con intervención de Estados Unidos y de otros países, sí, todavía es posible”.
En medio del conflicto, el día a día se reduce a sobrevivir: la dieta de lentejas, el pan que hoy es más barato pero mañana podría no estar, el calor y el hacinamiento en un aula que sirve de refugio. Todo está atravesado por la incertidumbre.
“Ahora tenemos harina a tres dólares el kilo, pero si mañana cierran la entrada de ayuda, volvemos a cero”, dice. Esa posibilidad le impide bajar la guardia.
Aún desde el anonimato, su voz busca que el mundo entienda que la ayuda humanitaria no es un regalo. “Es lo que necesitamos para vivir con dignidad. Y la dignidad empieza cuando puedes darle un pedazo de pan a tus hijos sin miedo a que mañana no lo tengas”.