Un tribunal iraní condenó al gobierno estadounidense a pagar cerca de 50.000 millones de dólares por daños y perjuicios por el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020 en Irak, anunció el miércoles la agencia de la justicia iraní.
El 4 de enero de 2020, el comandante de la fuerza Al Quds, encargado de las operaciones exteriores de los Guardianes de la Revolución - ejército ideológico de la República Islámica -, murió en un ataque estadounidense con dron en Bagdad.
El entonces presidente estadounidense Donald Trump aseguró haberlo ordenado en respuesta a ataques contra intereses estadounidenses en Irak. Irán respondió disparando misiles contra bases donde se encontraban soldados estadounidenses en Irak.
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“Tras la denuncia presentada por 3.318 compatriotas de todo el país (...), un tribunal de Teherán condenó al gobierno estadounidense a pagar un total de 49.000 millones y 770 millones de dólares por daños morales y materiales”, informó la agencia de la autoridad judicial iraní, Mizan Online.
El tribunal declaró culpables a 42 personas y entidades, entre ellas Trump y funcionarios de su administración, según Mizan.
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Irán y Estados Unidos no mantienen relaciones diplomáticas desde 1980. Teherán acusa actualmente a Washington de ser “cómplice” de Israel en su guerra contra el movimiento palestino Hamás en la Franja de Gaza.
Estados Unidos culpa a Irán, que apoya a Hamás, de los ataques perpetrados por grupos proiraníes contra las tropas estadounidenses desplegadas en Irak y Siria.
Fuente: AFP.
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Condenan a 6 años a ingeniero por robo de pagarés a punta de arma a oficial de Justicia
Ciudad del Este. Agencia Regional.
El ingeniero Vladimir Ramón Riveros Cattebeke (61) fue condenado a seis años de prisión por robo agravado, al ser procesado por haber robado pagarés, a punta de arma de fuego al oficial de Justicia, Juan Antonio Arrúa Servián.
Permanecerá con medida alternativa hasta tanto quede firme la sentencia dictada en el juicio oral que culminó ayer miércoles 13 de mayo, en el Palacio de Justicia de Ciudad del Este. El tribunal estuvo presidido por Lourdes Morínigo e integrado por Oscar Gabriel Genez y Evangelina Villalba.
El 18 de marzo comenzó el juicio, y se realizaron varias audiencias, hasta que finalmente concluyó ayer con la condena. El fiscal que defendió la acusación fue Luis Fernando Escobar, quien solicitó 6 años por la edad del acusado. El fiscal que inició la causa fue Gabriel Segovia.
El relato del hecho juzgado indica que, el encausado, bajo engaño, citó a un oficial de Justicia a su domicilio y luego a punta de arma de fuego le despojó de un pagaré por valor de 23.230 dólares americanos y un recibo por el mismo monto. Además, lo amenazó de muerte si no abandonaba inmediatamente el lugar.
Según lo expuesto en juicio, el hecho ocurrió el 8 de abril del 2024, oportunidad en que Cattebeke llamó por teléfono a Juan Antonio Arrúa Servián, manifestándole su intención de abonar la deuda reclamada en un juicio ejecutivo y le pidió que le llevara los pagarés originales a su domicilio para poder realizar el pago.
Arrúa Servián se comunicó con el abogado demandante, Roberto Navarro, para coordinar la entrega de los pagarés. Éste le confirmó que tenía los documentos en su poder y que lo acompañaría a la residencia del demandado para el cobro correspondiente.
Ya en la casa y una vez que Cattebeke tuvo en su poder los documentos, con arma de fuego en mano amenazó de muerte a Arrúa Servián diciéndole que tenía “cinco segundos para volar de su casa, si no quería que lo llenara de plomo”.
El oficial de Justicia abordó el vehículo del abogado Navarro y de allí se dirigieron a la comisaría para radicar la denuncia. Llegó la imputación, luego la acusación y ayer la finalización del juicio con la sentencia respectiva.
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EE. UU. ofrece USD 100 millones en ayuda a Cuba pero solo a través de la Iglesia católica
Estados Unidos está dispuesto a entregar 100 millones de dólares en ayuda a Cuba si se distribuye a través de la Iglesia católica, anunció el miércoles el gobierno de Donald Trump.
La oferta fue adelantada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en su reciente visita al Vaticano.
En un comunicado el miércoles, el Departamento de Estado señaló que “reitera públicamente la generosa oferta de Estados Unidos de proporcionar 100 millones de dólares adicionales en ayuda humanitaria directa al pueblo cubano, que se distribuirían en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes confiables”.
“La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o negar una ayuda vital que salva vidas y, en última instancia, rendir cuentas ante el pueblo cubano por obstaculizar una ayuda crucial”, añadió el texto.
Rubio hizo la propuesta la semana pasada en declaraciones a periodistas tras encuentros con el papa León XIV y las máximas autoridades del Vaticano, tradicional mediador entre estos países enfrentados desde la revolución cubana de 1959.
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Estados Unidos ya entregó este año ayuda humanitaria a Cuba a través de la Iglesia católica, por un valor de 6 millones de dólares, tras el devastador impacto del huracán Melissa en 2025.
La nueva propuesta llega en un momento de fuertes tensiones entre Washington y La Habana, después de un decreto de Trump del 28 de enero que amenaza con imponer aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba.
La administración Trump ya cortó el suministro de crudo de Venezuela a la isla tras la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado de La Habana, capturado el 3 de enero en Caracas por fuerzas estadounidenses.
“Estados Unidos sigue buscando reformas significativas del sistema comunista de Cuba, que solo ha servido para enriquecer a las élites y condenar al pueblo cubano a la pobreza”, indicó el Departamento de Estado.
Añadió que, entre otras propuestas, Washington ya ofreció “apoyo para un servicio de internet satelital libre”.
La ayuda tras el huracán Melissa fue entregada luego de laboriosas negociaciones entre La Habana, Washington y la Iglesia Católica para que pudiera ir directamente de Estados Unidos a ciudadanos cubanos sin pasar por los canales oficiales.
- Fuente: AFP
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.