Irán anunció este domingo que redujo los efectivos de su personal diplomático en Afganistán, aunque mantuvo abierta su embajada en Kabul, tomada por los talibanes.
Este domingo, numerosos países se esforzaban por evacuar a toda prisa a sus diplomáticos y otros ciudadanos extranjeros después de que los insurgentes entraran en la capital y el presidente, Ashraf Ghani, huyera, reconociendo que el movimiento islamista radical había “ganado”.
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“Hubo una reducción de personal en la embajada de Irán en Kabul”, declaró el portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Said Khatibzadeh, en un comunicado, precisando que los empleados que se habían quedado continuarían ejerciendo “las actividades necesarias” de la legación.
“De nuestras cinco oficinas de representación en Afganistán -Kabul, Mazar-i-Sharif, Jalalabad, Herat y Kandahar- nuestros colegas evacuaron tres hace un tiempo: Mazar-i-Sharif, Jalalabad y Kandahar, y continuaron sus actividades desde Kabul”, añadió.
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En apenas diez días, los talibanes, que lanzaron una ofensiva en mayo aprovechando el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses y extranjeras, tomaron el control de casi todo el país.
Fuente: AFP.
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Irán reporta el desplome de su moneda ante anuncio de cerco económico
El gobernador del Banco Central de Irán afirmó este lunes que la depreciación de la moneda nacional frente a las divisas extranjeras es “temporal”, mientras el valor del rial iraní sigue desplomándose. Los aumentos de las divisas extranjeras “son temporales, es decir, fluctúan”, declaró Abdolnaser Hemmati en un video difundido por la televisión estatal.
“Estos choques (económicos) que se están generando obedecen principalmente a la propaganda política estadounidense”, añadió, mostrándose convencido de que “la situación mejorará y los problemas se resolverán”. El rial se cotizaba el lunes en el mercado negro a más de 2 millones por un dólar estadounidense, según sitios especializados.
Washington tiene previsto anunciar este lunes una campaña de presión económica contra Irán. Oficialmente, Irán aplica tipos de cambio fijos, pero las cotizaciones recogidas por plataformas en línea suelen utilizarse como referencia para el mercado no oficial.
Justo antes de la guerra en Oriente Medio, desencadenada por una ofensiva israelí-estadounidense contra Teherán el 28 de febrero, un dólar se cambiaba por 1,65 millones de riales. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció para este lunes un “Día D económico” destinado a cortar las últimas “líneas de supervivencia” de Irán.
Paralelamente, Washington mantiene el bloqueo de los puertos iraníes frente al cierre por parte de Teherán, desde el inicio de la guerra, del estratégico estrecho de Ormuz. “Será la mayor campaña coordinada de aislamiento económico de la historia mundial”, aseguró Bessent, quien tiene previsto detallar las medidas estadounidenses en una rueda de prensa.
“Día D económico”
Irán desafió abiertamente este lunes la amenaza de Estados Unidos sobre una enorme campaña de presión económica y lanzó una severa advertencia a países que se sumen a esa iniciativa. En la víspera, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, escribió en el diario Financial Times que Washington estaba poniendo en marcha “la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario”, calificándola de “día D económico”.
Bessent publicó en X que la medida se producía después de que Estados Unidos “desmantelara las capacidades militares de Irán, destruyera casi el 100 % de sus fábricas militares y enterrara su programa nuclear”. Está previsto que este lunes explique las nuevas sanciones estadounidenses contra Irán.
En respuesta, el vicecanciller Kazem Gharibabadi, afirmó que “el relato no encaja”. “Ustedes dicen que el poder militar de Irán ha sido ‘desmantelado’, que el 100 % de sus fábricas militares han sido ‘destruidas’ y que su programa nuclear ha sido ‘enterrado’”, señaló.
Sin embargo, agregó, la acción contra Irán requiere la movilización de “todas las instituciones y poderes” de Estados Unidos". “¿Es esto una victoria o el reconocimiento de la derrota de Estados Unidos?”, añadió. Mientras tanto, la cancillería iraní advirtió a los países que se abstuvieran de sumarse a la campaña económica de Estados Unidos. El portavoz Esmail Baqai dijo que participar “tendrá sus propias consecuencias”.
Advertencias
“Las advertencias necesarias han sido expresadas, porque cualquier complicidad con Estados Unidos en la ejecución de sus acciones agresivas contra Irán tendrá definitivamente sus propias consecuencias”, declaró Baqai en una rueda de prensa semanal. En la víspera, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezai, había advertido que cualquier país que se sume a la guerra económica lanzada por Washington será considerado “enemigo”.
Estados Unidos e Israel desencadenaron la guerra en Oriente Medio con una ola masiva de ataques contra Irán el 28 de febrero, lo que provocó represalias iraníes en toda la región.
Un alto el fuego iniciado el 8 de abril puso fin a casi 40 días de bombardeos intensos, pero el control del estrecho de Ormuz pronto surgió como un punto crítico clave del conflicto.
Irán ha controlado esta vía vital para el comercio de hidrocarburos desde que comenzó la guerra.
La reapertura del estrecho se ha convertido en una prioridad para Estados Unidos, pero Teherán insiste en que permanecerá cerrado hasta que Washington levante el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, elimine las sanciones petroleras y descongele los activos iraníes en el extranjero.
Presión “sin precedentes”
La semana pasada, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que Washington incrementaría la presión económica sobre Irán “a una escala sin precedentes”. Washington ha instado a otros gobiernos, incluida China, a sumarse a los esfuerzos para aislar aún más a la economía iraní.
En un artículo publicado el lunes en el diario iraní Ettela’at, el canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que las relaciones con China “han adquirido dimensiones más profundas, más estructurales y más amplias”.
Irán se enfrenta a sanciones estadounidenses e internacionales desde la revolución islámica de 1979.
Trump ha perseguido reiteradamente una política de “máxima presión” mediante sanciones económicas contra Irán, retomando este enfoque tras volver a ocupar la presidencia en enero de 2025, después de una campaña similar durante su primer mandato. Irán ha tachado esa política de sanciones como un fracaso, e insiste en que la presión económica y las amenazas no lo obligarán a cambiar de rumbo.
Fuente: AFP.
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El presidente iraní reconoce que el país atravesaba “numerosas dificultades”
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, reconoció el domingo que el país atravesaba “numerosas dificultades”, justo cuando Estados Unidos busca aumentar la presión sobre Teherán con una nueva andanada de sanciones económicas. Casi seis meses después del inicio de la guerra entre ambos, Estados Unidos anunció esta semana una campaña de sanciones y aislamiento de Irán que llevará, según Washington, a “hacer colapsar al régimen”.
En un discurso este domingo difundido por la televisión estatal, Pezeshkian respondió al proyecto estadounidense. “Estamos inmersos en una guerra total en los planos económico, militar y de seguridad. Él [el presidente estadounidense Donald Trump] afirma sin rodeos que impone a Irán las sanciones más contundentes o más temibles”, declaró.
“Soy consciente de que nuestra sociedad atraviesa actualmente numerosas dificultades. Hacemos todo lo posible para evitar que la situación se agrave”, agregó. “Nos esforzamos de todo corazón por superar la inflación, los problemas de subsistencia, el desempleo y garantizar el futuro del pueblo, para que pueda vivir con dignidad y orgullo”, insistió Pezeshkian.
En los últimos años, el gobierno iraní se ha enfrentado a varias oleadas de manifestaciones, desencadenadas a menudo por el deterioro de la situación económica, la inflación y la caída del poder adquisitivo.
A finales de diciembre, unas manifestaciones contra el aumento del coste de vida evolucionaron rápidamente en un vasto movimiento de contestación contra el poder. Las autoridades reportaron más de 3.000 muertos en esas protestas y los atribuyeron a “actos terroristas” orquestados por Estados Unidos e Israel. Oenegés con sede en el extranjero denuncian una represión de los manifestantes que habría dejado miles de muertos.
Amenaza a otros países
Irán advirtió el sábado que considerará “enemigo” a cualquier país que participe en la aplicación de sanciones económicas contra la república islámica, según un alto funcionario iraní citado por la televisión estatal. Estas declaraciones ocurren después de que Washington anunció un reforzamiento de las sanciones económicas destinadas a aumentar la presión sobre Teherán.
“Advertimos a todos los países (...) no se unan a la guerra económica que libra Estados Unidos. Cualquier país que participe en la imposición de restricciones económicas contra nosotros será considerado un enemigo”, declaró Mohsen Rezai, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.
Si esos países “se negaran a distanciarse” de Estados Unidos, “Irán atacará sus intereses”, añadió.
“Aún no hemos atacado ningún interés económico estadounidense. Hasta ahora, solo hemos atacado bases militares, pero si pretenden imponernos sanciones económicas, Estados Unidos posee petróleo y empresas económicas en Irán y otros lugares, y las atacaremos”, continuó Rezai.
Si Donald Trump “toma medidas” contra Irán, “nuestra confrontación será como un terremoto”, amenazó.
La cancillería iraní acusó el jueves a Estados Unidos de “terrorismo económico” después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmara que Washington lograría “provocar el derrumbe” del gobierno iraní con sus nuevas sanciones.
Bessent tiene previsto ofrecer una rueda de prensa el lunes sobre cómo Estados Unidos pretende aumentar aún más la presión, casi seis meses después del inicio de la guerra, desencadenada por un ataque combinado de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Washington ha instado a otros gobiernos, incluido Pekín, a participar en los esfuerzos para aislar la economía iraní.
China, un socio económico estratégico para Irán, ha criticado esta iniciativa, argumentando que “las sanciones y la presión” estadounidenses no resolverán el conflicto en Oriente Medio.
Entre los principales socios comerciales de Irán se encuentra también Emiratos Árabes Unidos, que anunció el martes la suspensión de todas las transacciones comerciales y financieras bilaterales hasta nuevo aviso.
Chile cerrará embajada
El gobierno de Chile anunció el sábado que cerrará la embajada en Irán a fines de agosto, por razones económicas y de seguridad, pero sin romper relaciones con la república islámica. El país de Medio Oriente está en guerra desde el 28 de febrero, cuando ataques estadounidenses-israelíes desencadenaron un conflicto regional. En respuesta, Irán atacó a Israel y bases en países aliados de Estados Unidos.
En un comunicado, la cancillería chilena anunció el cierre de la embajada en Teherán por un “reordenamiento operativo” para orientar mejor “los recursos disponibles” y por “factores de seguridad en Medio Oriente”.
El gobierno del ultraderechista José Antonio Kast aclaró que el cierre no implica el cese de las relaciones diplomáticas entre ambos países, que datan de 1942.
Luego de su ascenso a la presidencia, en marzo, Kast ha buscado estrechar vínculos con Estados Unidos, que igualmente le ha aplicado aranceles de hasta un 12 %.
El mandatario chileno emitió un comunicado en el que afirmó que su país “siempre debe ser aliado de las naciones que promueven la libertad y la democracia” y condenó “los ataques indiscriminados del régimen iraní a distintos países de la región”.
Fuente: AFP.
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Presidente de Irán: “Es mejor que terminemos la guerra ahora”
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, dijo este viernes que es el momento adecuado de poner fin a casi seis meses de guerra con Estados Unidos, aprovechando que Teherán está en posición ventajosa respecto a Washington. Las negociaciones entre estos enemigos de larga data siguen en suspenso, y la situación también continúa estancada en el terreno, donde Irán mantiene parcialmente cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y Estados Unidos persiste en su contra-bloqueo naval a la república islámica.
“Es mejor que terminemos la guerra ahora que estamos en posición de fuerza y dignidad”, declaró Pezeshkian en una reunión con personal médico. “El mundo entero reconoce nuestra victoria y ve que Estados Unidos es odiado en todo el planeta y ha atacado nuestros colegios, hospitales e infraestructuras, violando todas las normas”, agregó.
El dirigente también defendió el memorando de entendimiento que firmó con Estados Unidos en junio para poner fin a la guerra en Oriente Medio, asegurando que no es una derrota para Teherán. “No pueden encontrar ni una sola cláusula en este acuerdo que indique una capitulación. Todos los compromisos se refieren a la otra parte”, afirmó.
En busca del colapso iraní
Sus declaraciones se producen semanas después de que el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, anunciase que había aprobado el acuerdo para poner fin a la guerra a pesar de tener “opiniones diferentes”. Legisladores de línea dura en el Parlamento iraní criticaron al gobierno por el acuerdo, acusándolo de hacer concesiones a Estados Unidos, especialmente respecto a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Según reportes de medios estadounidenses, la Armada de Estados Unidos ha estado organizando y protegiendo convoyes secretos de petroleros a través del sector sur del paso, lo que habría permitido exportar entre cinco y diez millones de barriles de petróleo al día.
Por su parte, Estados Unidos anunció el jueves nuevas sanciones que, según el secretario del Tesoro Scott Bessent, harán “colapsar” el régimen iraní. El funcionario tiene previsto detallarlas el lunes.
La cancillería iraní acusó a Washington de “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad”.
Los comentarios de Bessent pusieron de relieve cómo la administración Trump está pasando a ejercer presión económica, en lugar de militar, sobre Teherán, a medida que se prolonga la impopular guerra del presidente estadounidense. La guerra entre Irán y Estados Unidos estalló el 28 de febrero con los ataques estadounidenses-israelíes contra la república islámica, que desencadenaron un conflicto regional.
Sanciones para “distraer”
Washington había instado a otros gobiernos, incluido China, a unir esfuerzos para aislar la economía iraní. Preguntado sobre las amenazas del presidente Donald Trump, un portavoz de la cancillería china, Lin Jian, declaró a la prensa el viernes que “las sanciones y las presiones no permitirán resolver el problema”.
“China anima a todas las partes implicadas a tomar medidas responsables, y a arreglar el problema por las vías política y diplomática”, añadió. China es un importante socio económico de Irán. Antes de la guerra en Oriente Medio, la potencia asiática compraba más del 80% de las exportaciones de petróleo iraní, según la firma de análisis Kpler.
El presidente chino, Xi Jinping, tiene previsto ir a la Casa Blanca el 24 de septiembre, momento en el que sin duda se abordará el tema de Irán, tal y como ocurrió cuando Trump viajó a Pekín para asistir a una cumbre en mayo. Bessent señaló que el plan de intensificar las sanciones económicas contra Irán significa que es menos probable que Washington tenga que volver a emprender operaciones militares de gran envergadura contra el país.
Otros altos cargos iraníes también criticaron el plan de sanciones estadounidenses. El anuncio no sirve más que para “distraer de la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y unos intereses al alza”, escribió el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, en X.
Fuente: AFP.
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Irán amenaza a los países del Golfo que colaboren con el ejército estadounidense
Irán amenazó el miércoles a los países del Golfo que presten cualquier tipo de apoyo al ejército estadounidense, horas después de que Emiratos Árabes Unidos suspendiera sus intercambios comerciales con Teherán en un contexto regional cada vez más candente. “Queremos advertir: toda asistencia o facilitación prestada al ejército agresor estadounidense equivale a una participación en las operaciones militares estadounidenses”, afirmó el general Ali Abdollahi, jefe de las Fuerzas Armadas, en un comunicado difundido por la agencia Mehr.
La guerra en Oriente Medio estalló el 28 de febrero con una campaña de bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán. Teherán respondió con ataques a las monarquías árabes del Golfo, aliadas de Washington, que albergan bases militares norteamericanas. “Parece improbable que un número tan elevado de aviones militares, en particular aviones cisterna, se encuentre en bases regionales sin el conocimiento de los países anfitriones”, declaró el general iraní.
Esta advertencia se produjo en momentos en que el portaaviones USS George Washington está siendo desplegado de nuevo en Oriente Medio para relevar al USS Abraham Lincoln. Los países del Golfo “que han publicado declaraciones afirmando que no autorizarían a Estados Unidos a utilizar su territorio contra Irán deben saber que estamos perfectamente al corriente”, aseguró el jefe de las fuerzas armadas iraníes.
Pese a una disminución de las hostilidades desde los primeros bombardeos israelíoestadounidenses y las represalias iraníes, las tensiones en la región siguen siendo elevadas después de casi seis meses de guerra. Los Emiratos Árabes Unidos acusaron el martes a Irán de haber lanzado dos misiles balísticos, caídos en el mar, que apuntaban a “la navegación marítima”.
Acto seguido, la diplomacia emiratí anunció en X la suspensión hasta nuevo aviso de “los intercambios comerciales” y las “transacciones financieras” con Irán. Irán negó haber lanzado misiles en el Golfo, y rechazó “categóricamente” las acusaciones emiratíes.
Sin diálogo
“No hay en este momento ninguna conversación ni discusión en curso ni programada con la República Islámica de Irán. El bloqueo naval sigue plenamente en vigor y efectivo. El estrecho de Ormuz está abierto y operativo. Todas las minas marinas han sido retiradas o detonadas”, escribió por su parte el presidente estadounidense en su red Truth Social.
La declaración va a contracorriente de la del emisario y yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, quien el lunes habló de conversaciones “muy positivas y animadas” con Irán.
Según una fuente estadounidense contactada por la AFP, estos intercambios han sido suspendidos, y Trump ha pedido a sus equipos que no reanuden el diálogo mientras Teherán no se acerque a las posiciones estadounidenses.
Las autoridades iraníes apenas han enviado señales en ese sentido.
El jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, declaró el martes que el estrecho no se abriría mientras Washington no cumpla con sus compromisos previstos en un protocolo de acuerdo firmado en junio.
Este texto acordó sesenta días de tregua para negociar una solución diplomática duradera, pero acaba de expirar sin arrojar ningún resultado tangible.
El negociador iraní citó entre las condiciones de su país “el levantamiento del bloqueo naval (estadounidense), el desbloqueo de los activos (iraníes) congelados, el levantamiento del embargo petrolero” contra Irán, así como “el fin de las operaciones militares en todos los frentes”.
Trump plantea ahora la idea de convertir Ormuz en un “territorio estadounidense”, y el martes publicó en su red Truth Social un mapa que presenta así el estrecho.
Pese a las afirmaciones del dirigente republicano, el tráfico en la zona sigue siendo muy débil en comparación con sus niveles anteriores al conflicto.
Catar, uno de los mediadores entre Teherán y Washington, afirmó el martes que un acuerdo entre Irán y Omán sobre el estrecho de Ormuz “facilitaría” la reanudación de las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra en Oriente Medio.
Fuente: AFP.