Esta noche y mañana, a las 20:15, tendrán lugar las últimas dos funciones de la obra “El grito de luna”, en el auditorio Ruy Díaz de Guzmán del Centro Cultural de la Ciudad Manzana de la Rivera. El costo de las entradas generales es de G. 50.000.
La pieza teatral fue estrenada en el marco de celebraciones por los 35 años de trayectoria ininterrumpida del elenco teatral Teatro Selecto, fundado por el actor, director, maestro y dramaturgo Arck Zena.
La pieza teatral fue estrenada en el marco de celebraciones por los 35 años de trayectoria ininterrumpida del elenco teatral Teatro Selecto, fundado por el actor, director, maestro y dramaturgo Arck Zena.
“El grito de la luna” sube con la actuación de Juan M. Alcaraz, Angela Zarza, Mariela Alcaraz, Samadhy Albiol y Héctor López. La obra está dirigida a toda la familia y nos sumerge en la mítica y costumbres paraguayas. Se trata de una comedia sobre mitos y leyendas que tiene como tema central el mito del Luisón, mientras todo gira en torno a la familia de Ña Anselma, quien, con sus inquilinos y su hijo, están en la mira de Felipe quien le acusa de ser el Luisón.
La obra se presenta hasta mañana en la Manzana de la Rivera, con dirección de Arck Zena y Rosaly Ucedo.
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La NASA iniciaría construcción de una base en la Luna en el 2029
La NASA anunció el martes nuevas misiones no tripuladas para ayudar a la construcción de una base en la superficie de la Luna, un proyecto que avanza pese a recientes contratiempos. Tres empresas estadounidenses recibieron contratos para misiones de entrega de cargamento a la Luna, incluidos instrumentos científicos, dijo la agencia espacial.
La NASA pagará cerca de 600 millones de dólares para los proyectos que se suman a otros anunciados en mayo. Los esfuerzos hacen parte de los planes para usar vehículos robóticos para construir infraestructura en la Luna. Las ambiciones de la agencia estadounidense enfrentaran imprevistos luego de la explosión del cohete New Gleen en mayo, construido por la empresa Blue Origin del magnate tecnológico Jeff Bezos.
Altos funcionarios de la NASA han reconocido que la situación puede causar retrasos en el programa lunar, pero el martes manifestaron también cierto optimismo. Señalaron que hay alternativas para lanzar un módulo de alunizaje que transporte equipo desarrollado por Blue Origin.
“Estamos trabajando muy de cerca con Blue Origin para entender sus plazos de recuperación y también analizando otras opciones en caso de que no se ajusten a nuestro calendario”, dijo en un encuentro con periodistas Carlos García-Galán, responsable de la NASA para la base lunar.
La base, para la que la NASA prometió 20.000 millones de dólares, está planeada para construirse cerca del polo sur lunar, un área estratégica por la presencia de hielo de agua en el suelo. Previamente, la agencia había dicho que la construcción podría iniciar en 2029.
Si EE. UU. gana el Mundial
El director de la NASA prometió el martes enviar un balón a la Luna si la selección de fútbol de Estados Unidos gana el Mundial de 2026 que se disputa en Norteamérica. Para el inicio del torneo, que se realiza en Estados Unidos, Canadá y México, la NASA ya había enviado un balón de la FIFA a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Pero si llegara a triunfar el equipo estadounidense, la NASA celebraría enviando otro balón mucho más lejos: a la Luna, declaró Jared Isaacman, administrador de la agencia, en un evento el martes.
“Vamos, equipo de Estados Unidos, ¡hagan lo necesario!”, dijo.
El balón sería enviado junto con instrumentos científicos, como parte del plan de Estados Unidos de construir, en los años venideros, una base en la superficie lunar.
“Es bastante ligero (el balón; NDLR), y pienso que podríamos arreglárnoslas con su volumen, así que todo depende de la selección masculina”, dijo Carlos García-Galán, responsable de la NASA para la base lunar. Pese a ser anfitrión, Estados Unidos no está entre los favoritos para ganar el Mundial.
Fuente: AFP.
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Christina Koch, pionera del espacio ganó el Premio Princesa de Asturias
La astronauta estadounidense Christina Koch, quien en abril se convirtió en la primera mujer en participar en una misión espacial a la Luna, ganó ayer miércoles en España el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026. Koch “ha contribuido a extender las fronteras de la humanidad”, indicó el fallo del premio, convocado por la Fundación Princesa de Asturias, heredera al trono de la Corona española.
La astronauta, de 47 años, se apoyó en “un amplio trabajo colectivo, cuya ejemplaridad se proyecta a todos a través del mensaje de la misión espacial Artemis II: ‘Tierra, sois un equipo’“, destacó el fallo, leído por Adrián Barbón, presidente regional de Asturias. Koch integró Artemis II junto a los también estadounidenses Reid Wiseman y Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen, una misión que culminó con éxito una travesía alrededor de la Luna, volviendo al satélite medio siglo después del programa Apolo.
Después de despegar desde Florida el 1 de abril, se aventuraron más lejos en el espacio que ningún ser humano antes. Regresaron diez días más tarde con cientos de gigabytes de datos del primer viaje lunar desde la última misión Apolo en 1972.
“Un propósito común”
Nacida en Michigan en 1979 y con sueños de ser astronauta desde pequeña, Koch fue seleccionada entre 36 candidaturas de 16 nacionalidades que optaban al galardón este año. Su trayectoria es “una inspiración para futuras generaciones —sobre todo de mujeres— y un símbolo de la capacidad humana para superar retos y desafíos a través del trabajo, la colaboración y la empatía”, destacó una nota de prensa de la Fundación Princesa de Asturias.
“Echaré de menos estar tan cerca de tanta gente y tener un propósito común, una misión común, trabajar duro en ello todos los días a cientos de miles de kilómetros de distancia con un equipo en tierra”, señaló Koch cuando todavía se encontraba en Artemis.
Primera mujer en viajar a la luna, Koch, que comenzó su carrera como astronauta en 2013, rompió otras marcas, como en 2019 cuando realizó la primera caminata espacial íntegramente femenina de la historia y en 2020, cuando marcó el récord femenino de permanencia en el espacio, con 328 días.
Los Premios Princesa de Asturias, instituidos en 1981 y considerados los más prestigiosos del mundo iberoamericano, están dotados con 50.000 euros (58.000 dólares) y una escultura creada por el fallecido artista catalán Joan Miró.
El último de la serie
El de Concordia es el último de los ocho galardones de esta edición de los premios, que anualmente, y a ritmo de uno por semana, otorga la Fundación Princesa de Asturias. El año pasado, en esta categoría, el reconocimiento fue para el Museo Nacional de Antropología de México, por su prolongada labor de “defensa y preservación” del patrimonio de la humanidad.
En otras ediciones fueron premiados en esta sección el chef español José Andrés y su ONG humanitaria World Central Kitchen y otras organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Cáritas Española y Mary’s Meals.
Este año, el ciclo de premios se inauguró con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, que recayó en la cantante estadounidense Patti Smith.
El de Comunicación y Humanidades se otorgó al estudio de animación japonés Ghibli, cofundado por Hayao Miyazaki, el de Investigación Científica a los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y al biofísico francés Pascal Mayer y el de Cooperación Internacional a la bóveda global de semillas de Svalbard.
El galardón de Ciencias Sociales recompensó al historiador británico Timothy Garton Ash, el de los Deportes al futbolista argentino Lionel Messi y el de las Letras al británico Julian Barnes. Los galardones son entregados por la princesa Leonor, heredera al trono de la Corona española, y los reyes Felipe VI y Letizia en octubre en una ceremonia en Oviedo, capital de Asturias.
Fuente: AFP.
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Lo mandaron “bien a la China”… y terminó rumbo a la Luna
China lanza este domingo su misión Shenzhou-23 en la que un astronauta permanecerá por primera vez en el espacio durante un año, una etapa crucial en su ambición de enviar humanos a la Luna de ahora a 2030.
Gracias a inversiones masivas, el gigante asiático ha desarrollado enormemente su programa espacial y compite ahora con Estados Unidos y su programa Artemis para volver a pisar el satélite terrestre.
El inicio de la misión está previsto a las 23:08 (15:08 GMT), cuando el cohete lanzadera Larga Marcha 2F despegará desde el centro de Jiuquan, situado en el desierto del Gobi, en el noroeste del país.
El cohete impulsará la nave Shenzhou y a sus tres tripulantes hacia la estación espacial Tiangong (“Palacio Celestial”, en chino), donde uno de ellos debe quedarse un año entero.
Esta experiencia permitirá estudiar los efectos de una larga estancia en microgravedad, indispensable para eventuales futuras misiones lunares o incluso en Marte.
La misión marcará también el primer vuelo espacial realizado por un astronauta originario de Hong Kong: Li Jiaying, de 43 años, que antes trabajaba para la policía de ese territorio semiautónomo chino.
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Los otros miembros de la tripulación son el comandante Zhu Yangzhu, un ingeniero espacial de 39 años, y Zhang Zhiyuan, un expiloto de la fuerza aérea, también de 39 años, que viajará por primera vez al espacio.
Además de la estancia orbital de un año, los tripulantes realizarán numerosos experimentos vinculados a las ciencias de la vida, las ciencias de materiales, la física de fluidos y la medicina.
Grandes desafíos
La selección del astronauta encargado de permanecer un año en órbita se producirá más tarde, en función de la evolución de la misión Shenzhou-23, indicó el sábado un funcionario de la agencia espacial china a cargo de los vuelos tripulados (CMSA).
Los “principales desafíos” serán “los efectos sobre el ser humano”: “pérdida de densidad ósea, atrofia muscular, exposición a las radiaciones, alteraciones del sueño, fatiga conductual y psicológica”, explica a la AFP Richard de Grijs, astrofísico y profesor en la Escuela de Ciencias Matemáticas y Físicas de la Universidad Macquarie, en Australia.
También subraya la importancia de la fiabilidad de los sistemas de reciclaje de agua y aire, así como de la capacidad para gestionar posibles emergencias médicas lejos de la Tierra.
“China se ha vuelto muy competente en estos ámbitos, pero la duración es importante. Un año en órbita sitúa al material y a los seres humanos en un régimen operativo diferente al de las misiones Shenzhou más cortas”, recalca De Grijs.
Hasta ahora, las tripulaciones permanecían seis meses en la estación Tiangong antes de ser reemplazadas.
Nave de ensueño
China está todavía en la fase de desarrollar y probar los equipos necesarios para mandar astronautas a la Luna en esta década.
Para este año está previsto el vuelo de prueba en órbita de la nave Mengzhou (“Nave de ensueño”), que sustituirá a las Shenzhou para las misiones tripuladas a la Luna.
Pekín espera haber construido de aquí a 2035 el primer segmento de una base científica habitada en el satélite terrestre, llamada Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS).
El gigante asiático ha inyectado miles de millones de dólares en los últimos treinta años para poner su programa espacial al nivel de los de Estados Unidos, Rusia o Europa.
Sus avances han sido particularmente visibles en la última década.
China posó en 2019 una sonda espacial en la cara oculta del astro lunar, un logro inédito a escala mundial, y en 2021 hizo aterrizar un pequeño robot en Marte.
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China está formalmente excluida de la Estación Espacial Internacional (EEI) desde 2011, año en que Estados Unidos prohibió a su agencia espacial, la NASA, colaborar con Pekín.
Esto empujó al gigante asiático a desarrollar su propio proyecto de estación espacial.
Fuente: AFP
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Misión Artemis II toca Tierra este viernes tras su paso por la Luna
Tras un vuelo alrededor de la Luna lleno de momentos intensos y simbólicos, los cuatro astronautas de la misión Artemis II deben volver a atravesar la atmósfera terrestre y amerizar el viernes por la noche frente a las costas de California.
“Podremos empezar a alegrarnos cuando la tripulación esté a salvo” a bordo del buque encargado de recuperarla, señaló el jueves Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa. “Será realmente en ese momento cuando podremos dejar que las emociones tomen el control y empezar a hablar de éxito”, añadió.
Tras aventurarse a más de 406.000 km de la Tierra, más lejos que nadie antes que ellos, la cápsula Orión que transporta a los estadounidenses Christina Koch, Víctor Glover y Reid Wiseman y al canadiense Jeremy Hansen debe posarse frente a San Diego hacia las 17:07 hora local (00:07 GMT del sábado).
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El amerizaje debe coronar esta misión de diez días que hasta ahora se ha desarrollado con una ejecución perfecta. Un regreso sano y salvo proporcionaría a la NASA el alivio de haber logrado enviar de nuevo astronautas lejos en el espacio, por primera vez desde el final del programa Apolo en 1972, tras años de retrasos y dudas.
Un éxito que exige que el escudo térmico de Orión resista los 2.700 °C generados por el rozamiento con la atmósfera en el momento del regreso.
“Bola de fuego”
“Atravesar la atmósfera como una bola de fuego” será una gran experiencia, señalaba el piloto Víctor Glover a principios de esta semana, y confesó que desde su selección para la tripulación en 2023 siente aprensión ante ese momento.
Si esta fase siempre es delicada para los astronautas que regresan de la Estación Espacial Internacional, en esta ocasión las inquietudes se ven reforzadas por el hecho de que se trata del primer vuelo tripulado de Orión y de que se detectó un problema durante una prueba sin tripulantes en 2022.
De regreso a la Tierra, el escudo térmico que protege la nave se había alterado “de una manera inesperada”, según un informe técnico. A pesar de esta anomalía, la agencia espacial estadounidense decidió continuar con el mismo escudo, revisando la trayectoria para escoger un ángulo de entrada en la atmósfera más directo y así limitar el rebote que había contribuido a deteriorar el escudo térmico.
Una decisión que ha generado ríos de tinta y que sigue atormentando a los máximos responsables de la NASA. “No voy a dejar de pensar en ello hasta que estén en el agua”, reconoció recientemente el jefe de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista.
“Es imposible decirles que no persiste ninguna aprensión irracional”, admitió el jueves su mano derecha, al tiempo que aseguraba no tener ningún temor racional al respecto.
Insistiendo en las múltiples pruebas, simulaciones y modelizaciones realizadas, los responsables de la NASA aseguran confiar en los cálculos de sus ingenieros y contar con un margen de seguridad suficiente.
Objetivo 2028
Todos contendrán la respiración durante los 13 minutos -seis de ellos sin posibilidad de comunicación con la tripulación- que separan la entrada en la atmósfera de la nave, que alcanzará los 38.000 km/h, y su amerizaje en el Pacífico, después de haber sido frenada por una serie de robustos paracaídas.
Las familias de los astronautas estarán presentes para la ocasión en el centro espacial de la NASA en Houston, que coordina la misión. Al ser ante todo una misión de prueba, Artemis II debe permitir a la NASA asegurarse de que sus sistemas están listos para posibilitar el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, con el fin de establecer allí una base y preparar futuras misiones hacia Marte.
La NASA ambiciona un primer alunizaje en 2028, es decir, antes del final del mandato de Donald Trump y de la fecha fijada por sus rivales chinos para caminar sobre la Luna en 2030.
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Pero los expertos esperan nuevos retrasos, ya que los alunizadores siguen en desarrollo por parte de las empresas de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de miles de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos buscaba reavivar la pasión espacial de los estadounidenses.
Pero también, esperaba la tripulación, “permitir, aunque fuera por un instante, que el mundo hiciera una pausa”, confiaba el comandante Reid Wiseman esta semana.
Fuente: AFP