La luz natural es vital para las plantas, ya que les permite procesar los nutrientes que toman del suelo y convertirlos en su alimento. Pero aunque necesitan unas horas de ella al día, conviene que sea en su justa medida y no dejarlas expuestas a la incidencia directa de los rayos del sol, que pueden deteriorarlas o quemarlas. Demasiada luz hará que las hojas de tus plantas pierdan el tono verde y se pongan blanquecinas, con los bordes marrones; y si es menos de la que necesitan, se volverán amarillas y se caerán enseguida.
HELECHOS
Esta especie es una de las mejores opciones para decorar un ambiente green. Para cuidar los helechos, es preciso proporcionar humedad suficiente y que se encuentren en ambientes cálidos. Es una de las plantas sin flor más bonitas para los interiores.
La dracaena senderian es ideal para centros y arreglos florales. Puedes ponerlo en un bonito recipiente con agua y piedras o en tierra. Si quieres dar forma al tallo, puedes ir enrollándolo alrededor de una guía con alambre hasta crear una espiral.
ALOE VERA
A pesar de ser una planta amante del calor, admite ser cultivada tanto en interior como en exterior, pero al igual que otras plantas crasas de la misma familia, es sumamente sensible al exceso de agua por lo que necesita de buen drenaje. Demanda un sustrato para cactus y buena luz solar, aunque se encuentre en el interior de la casa.
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Cuidado del suelo, la clave para el futuro de la agricultura paraguaya
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba encabezó una investigación sobre salud del suelo cuya principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. Los resultados demostraron que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad a largo plazo.
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba se encuentra realizando estudios de doctorado en Suelos y Nutrición de Plantas en la Universidad de São Paulo (Brasil) en su carácter de investigador del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Centro de Investigación Capitán Miranda. En ese marco, realizó una investigación que dio pie a varias publicaciones científicas sobre el manejo de suelo en territorio paraguayo, aportando conclusiones propias aplicadas a la realidad del país.
En este diálogo con La Nación/Nación Media, el investigador aporta elementos para pensar en una producción sostenible que considere el suelo como elemento fundamental que requiere un manejo adecuado y normado a partir de evidencias científicas aplicadas a la realidad local.
–¿Cuál es la línea de investigación que estás realizando actualmente?
–Mi línea de investigación se centra en la salud del suelo y la sostenibilidad agrícola. Trabajo con indicadores físicos, químicos y biológicos del suelo, buscando entender cómo las prácticas de manejo influyen en su funcionamiento integral. Es decir, no evaluamos el suelo solo como soporte para producir, sino como un sistema vivo y multifuncional, capaz de reciclar nutrientes, almacenar carbono, regular el agua, sostener raíces y mantener la productividad en el tiempo. Ese enfoque es importante porque permite pensar la agricultura desde una mirada más completa: producir, pero al mismo tiempo conservar el recurso suelo y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
–Recientemente vimos una publicación en la revista internacional Soil Systems sobre actividad biológica del suelo en sistemas agrícolas de Paraguay. ¿En qué contexto surge esta investigación y cómo se desarrolló?
–Se trata de un estudio que utilizó un experimento histórico del IPTA iniciado en 1991 en Capitán Miranda (departamento de Itapúa), donde evaluamos cinco sistemas agrícolas representativos de la región con diferentes formas de preparación del suelo, intensidades de diversificación de cultivos y uso de especies de cobertura. Esto nos permitió generar evidencia científica propia para comprender cómo las decisiones de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas. Ese escenario nos permitió generar evidencia propia, bajo condiciones reales de producción, sobre cómo distintas estrategias de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas.
EXPERIMENTO A LARGO PLAZO
–¿Cómo se da ese escenario de registros anteriores y qué oportunidades de ampliarlos en el presente tuvieron?
–El experimento de largo plazo iniciado en 1991 permitió reconstruir más de tres décadas de historia de distintos sistemas agrícolas. Esa continuidad nos dio la posibilidad de evaluar procesos que evolucionan muy lentamente, como la actividad biológica del suelo, algo que no puede entenderse con estudios de corta duración. Además, incorporamos herramientas y enfoques que hace 30 años no estaban disponibles, lo que nos permitió ampliar significativamente el conocimiento generado por ese experimento.
–¿Cómo se documentó el uso de suelo y prácticas agrícolas a lo largo de los años?
–Ese trabajo fue posible gracias al compromiso del Departamento de Suelos del IPTA. Durante más de tres décadas, los técnicos e investigadores dieron continuidad al experimento siguiendo rigurosamente los protocolos establecidos. Año tras año registraron las operaciones de campo, las secuencias de cultivos, las prácticas de manejo, las fertilizaciones, las especies de cobertura y todas las intervenciones realizadas en cada sistema. Ese seguimiento permanente es lo que hoy nos da la confianza de relacionar la condición actual del suelo con una historia de manejo bien conocida. Sin esa continuidad institucional, un estudio de esta naturaleza simplemente no habría sido posible.
–¿Cuáles son las conclusiones más relevantes que obtuvieron a partir de estos estudios?
–La principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. La diversidad de especies aporta residuos y raíces con características diferentes, lo que amplía las fuentes de energía para los microorganismos y favorece una comunidad microbiana más activa y funcional. Eso se reflejó en un aumento de enzimas fundamentales para el funcionamiento del suelo. Observamos mayor actividad de la β-glucosidasa, responsable de la degradación de la celulosa y del ciclado del carbono; de la ureasa, que participa en la transformación del nitrógeno hacia formas aprovechables por las plantas; y de la fosfatasa ácida, que libera fósforo retenido en la materia orgánica. También evaluamos la arilsulfatasa, relacionada con el ciclo del azufre, aunque en este caso no observamos diferencias significativas entre los sistemas.
DIVERSIFICACIÓN
–¿Qué se infiere a partir de estos resultados?
–En conjunto estos resultados muestran que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad del suelo a largo plazo.
–¿Por qué es importante que Paraguay genere sus propios datos sobre salud del suelo?
–Primero es importante diferenciar dos conceptos. La actividad biológica del suelo es uno de los componentes de la salud del suelo, pero no representa la salud del suelo en su totalidad. Para saber si un suelo es realmente saludable es necesario integrar sus componentes físicos, químicos y biológicos, porque todos interactúan para determinar cómo funciona ese suelo. Justamente por eso es tan importante que Paraguay genere sus propios datos. El funcionamiento del suelo es muy dinámico y depende de muchos factores como el tipo de suelo, el clima, los sistemas de producción, los cultivos, las prácticas de manejo e incluso la realidad tecnológica de cada país. Por eso, un resultado obtenido en Brasil, Argentina o Europa no necesariamente representa lo que ocurre en Paraguay. Generar evidencia científica bajo nuestras propias condiciones nos permite entender cómo responden realmente nuestros suelos, identificar qué sistemas son más sostenibles y desarrollar recomendaciones basadas en conocimiento local. Hablamos mucho de agricultura sostenible y de salud del suelo, pero esos conceptos deben estar respaldados por datos científicos. Solo así podremos tomar mejores decisiones, orientar políticas públicas y avanzar hacia una agricultura más productiva, más resiliente y verdaderamente sostenible.
–¿Qué nivel de variación respecto a la presencia de actividad biológica es la normal o la correcta, y qué arrojaron los resultados de los estudios?
–En realidad hoy no existe un valor único que permita decir que una actividad biológica es baja, media o alta. Es parecido a la salud de una persona. Dos personas pueden tener valores diferentes en algunos análisis y, sin embargo, ambas estar sanas, porque esos valores dependen de la edad, la alimentación, el estilo de vida y muchas otras condiciones. Con el suelo ocurre algo similar: la actividad biológica depende del tipo de suelo, el clima, el cultivo y el manejo. Por eso, en este estudio no buscamos un número ideal, sino comparar sistemas bajo las mismas condiciones. Observamos que los sistemas más diversificados presentaron una actividad biológica superior, reflejada en enzimas relacionadas con la descomposición de la materia orgánica y el reciclaje de nutrientes, indicando un suelo biológicamente más activo y funcional.
SIMPLIFICACIÓN
–¿Qué tipo de riesgos o deterioros encontraron en suelos donde prácticas como la rotación y la siembra directa no se implementan?
–Paraguay ha avanzado enormemente en la adopción de la siembra directa. Sin embargo, muchas veces esa siembra directa se desarrolla bajo sucesiones simplificadas de cultivos comerciales, principalmente trigo-soja o maíz-soja, con una baja incorporación de rotaciones diversificadas y plantas de cobertura. Según datos nacionales, aunque cerca del 95 % de la superficie agrícola utiliza siembra directa, solo alrededor del 48 % incorpora rotación de cultivos y apenas un 8 % utiliza plantas de cobertura. Con el paso de los años, esa simplificación del sistema comienza a generar problemas. Al reducir la diversidad de especies también disminuye la diversidad de raíces, de residuos vegetales y de procesos biológicos que mantienen el suelo funcionando adecuadamente. Como consecuencia, aparecen con mayor frecuencia problemas de compactación, malezas resistentes, menor aporte de materia orgánica y una menor capacidad del suelo para recuperarse naturalmente. Por eso, el desafío para la agricultura paraguaya ya no es solamente hacer siembra directa. El verdadero desafío es construir sistemas más diversos y equilibrados, porque es esa diversidad la que permite que la siembra directa siga siendo eficiente y sostenible después de décadas de uso.
–Se menciona con frecuencia la alta calidad del tipo de suelo paraguayo en el sur y el este. ¿Existe un registro actualizado que valide eso?
–Es cierto que el sur y el este de Paraguay poseen algunos de los suelos con mayor potencial agrícola de Sudamérica. Pero una cosa es el potencial natural del suelo y otra muy distinta es su estado después de años de producción agrícola. Ese potencial no se mantiene solo; depende del manejo que reciba. Hoy todavía no contamos con suficiente información científica para afirmar con certeza cómo se encuentran los suelos de las distintas regiones del país. Nuestros resultados muestran justamente que no basta con asumir que un suelo es bueno por su origen. Encontramos que factores como el pH estuvieron estrechamente relacionados con la actividad biológica y, en otro estudio, observamos que la acidez del suelo fue una de las principales limitaciones para mejorar su salud. Eso significa que, aunque un suelo tenga un enorme potencial natural, si no corregimos sus limitaciones nunca llegará a expresar todo ese potencial.
EVIDENCIA CIENTÍFICA
–¿Estos resultados podrían servir como incentivo para la consolidación de buenas prácticas de los productores?
–Estos resultados aportan evidencia científica generada bajo las condiciones de Paraguay y ayudan a respaldar decisiones de manejo que muchas veces se basaban principalmente en información de otros países. Ese es uno de los principales aportes del trabajo. Al mismo tiempo, es importante entender que un solo estudio no cambia la agricultura. Este trabajo representa un primer paso dentro de un proceso mucho más amplio. Necesitamos seguir generando investigaciones en diferentes regiones, sistemas de producción y condiciones de suelo para construir una base científica cada vez más sólida.
–¿Qué beneficios obtienen los productores al conservar la salud del suelo?
–Los beneficios son mucho más amplios de lo que muchas veces imaginamos. Un suelo saludable infiltra y almacena mejor el agua, recicla con mayor eficiencia los nutrientes, favorece el crecimiento de las raíces y mantiene una mayor actividad biológica. Todo eso permite que los cultivos aprovechen mejor los recursos disponibles y sean más resilientes frente a sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos que hoy son cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Si queremos seguir aumentando la producción en las próximas décadas, el camino no puede ser expandir continuamente la frontera agrícola a costa de nuestros bosques y recursos naturales. El gran desafío es producir más y mejor sobre las áreas que ya están siendo cultivadas, aumentando la productividad sin comprometer la capacidad productiva del suelo. Por eso, cuidar el suelo no debe verse como una obligación ambiental, sino como una estrategia para el futuro de la agricultura paraguaya.
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El templo interior
- Marcelo Pedroza
- Doctor en Psicología y Magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
El Corpus Hipocrático, documento que contiene libros de texto, lecciones, investigaciones, notas y ensayos filosóficos sobre diversos temas de la salud, ha trascendido en el tiempo, y se desprende de su seno, un enorme flujo de educación.
Se sabe que abrió un nuevo horizonte de estudio sobre el cerebro, dado que se desligó de las explicaciones que atribuían intervención, sobre las enfermedades de la época, a los dioses.
La gigante obra, cuyo origen fue atribuido en la antigüedad a Hipócrates, aunque es probable que sea el testimonio de lo que habitó en una biblioteca de Cos, e incluso se especula que fue una colección compilada del siglo III a.C. en Alejandría, tiene un compendio de tratados, entre ellos el que versa “Sobre la enfermedad sagrada”, y es ahí en donde la atención práctica se traslada a la palabra escrita, que deja el legado de lo vivido en las secuencias de la experiencia, es allí donde el cerebro se constituye en el centro de análisis, y al cual se presenta como el órgano del pensamiento, la comprensión, la memoria, el juicio y las emociones.
Entre sus enseñanzas se esboza que del cerebro proceden tanto la inteligencia como la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, así como los estados de alegría, tristeza, miedo y dolor. En consecuencia, el pensamiento no depende de fuerzas sobrenaturales, sino del correcto funcionamiento del cerebro.
Hipócrates de Cos (460 a.C. - 370 a.C.), fue un notable médico de la Antigua Grecia, del cual el primer biógrafo de su vida, llamado Sorano de Éfeso, relata que aprendió medicina de su padre y de su abuelo y que además, es verosimil que su paso de formación haya transitado en el Asclepeion de Cos.
Cabe recordar que, en la mitología griega, Asclepio, o bien Esculapio para los romanos, fue el dios de la medicina y de la curación, venerado en Grecia en varios santuarios. Uno de ellos fue el Asclepeion de Cos, construido en honor a Asclepio. El templo está situado en Cos, una isla griega del Dodecaneso, en el Mar Egeo, el que separa del Golfo de Cos.
El cerebro se erige como el intérprete de la conciencia humana. Pensar, sentir, recordar, aprender, distinguir, seleccionar, expresar, en fin, todas las potestades, llamadas en el presente como cognitivas, tienen su raíz en el mismo.
“Los hombres deben saber que del cerebro, y solo de él, proceden nuestros placeres, alegrías, risas y juegos, así como nuestras penas, dolores, tristezas y lágrimas”, pregona el tratado citado.
El Corpus Hipocrático es una de las primeras obras que establece al cerebro como sede de la inteligencia, identificada como una función. Desde una perspectiva filosófica, el tratado inaugura una comprensión fisiológica de la mente.
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QUIMFA presenta CosmeClinik Faster, nueva línea dermatológica para el cuidado de la piel
QUIMFA S.A. realizó el lanzamiento de CosmeClinik Faster, durante un evento exclusivo dirigido a dermatólogos, donde se presentó oficialmente esta nueva línea dermatológica orientada al cuidado integral de la piel con manchas, imperfecciones, signos de fotoenvejecimiento y tendencia grasa.
El encuentro se llevó a cabo el jueves 28 de mayo en el Gran Hotel del Paraguay, y reunió a profesionales de la dermatología en una velada donde se compartió innovación, ciencia aplicada al cuidado de la piel y nuevas alternativas dermocosméticas para la práctica clínica diaria.
CosmeClinik Faster llega al mercado con una propuesta enfocada en la renovación, corrección y control, incorporando productos desarrollados para acompañar rutinas dermatológicas modernas, con fórmulas orientadas a mejorar la textura, luminosidad, uniformidad del tono y apariencia general de la piel.
Entre los productos destacados de la línea se encuentra Melan Retin, un sérum antiedad y despigmentante intensivo formulado con activos reconocidos en dermatología cosmética, como retinol puro, ácido kójico, ácido tranexámico, niacinamida y vitamina E. Su propuesta está orientada a ayudar a reducir hiperpigmentaciones y manchas, mejorar la textura de la piel, aportar luminosidad y contribuir al cuidado de pieles con signos de fotoenvejecimiento.
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La línea también incluye propuestas como Faster AHA 15 y Faster AHA 25, pensadas para el abordaje de pieles con tendencia grasa, imperfecciones y necesidad de renovación cutánea, ampliando así las herramientas disponibles para el acompañamiento dermatológico.
Con este lanzamiento, QUIMFA reafirma su compromiso con la innovación en el área dermatológica, acercando al cuerpo médico nuevas opciones de cuidado de la piel, con una presentación moderna, profesional y alineada a las tendencias actuales de la dermocosmética.
“CosmeClinik Faster representa una nueva etapa dentro de la línea dermatológica de QUIMFA. Buscamos ofrecer productos con respaldo, diseño profesional y fórmulas pensadas para acompañar las necesidades reales de los dermatólogos y sus pacientes”, destacaron desde la compañía.
La noche del lanzamiento fue una oportunidad para presentar la línea, compartir sus principales atributos y fortalecer el vínculo de QUIMFA con la comunidad dermatológica del país.
Sobre QUIMFA
QUIMFA S.A. es una industria farmacéutica paraguaya comprometida con el desarrollo, representación y comercialización de productos orientados al cuidado de la salud y el bienestar de las personas. A través de su línea dermatológica, la compañía continúa incorporando alternativas innovadoras para acompañar la práctica médica y responder a las necesidades del mercado nacional.
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Lluvias previstas impulsan la recuperación de la soja y el maíz zafriña
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) reportó que el avance de la campaña de los cultivos de soja y maíz zafriña se mantiene marcado por las variaciones climáticas, por lo que se prevé un impacto disparejo en las distintas zonas productivas. Se espera que las lluvias ayuden a recuperar las plantas que fueron sembradas de forma tardía.
“La falta de agua y las altas temperaturas durante la etapa de desarrollo vegetativo tuvieron un fuerte impacto en los cultivos de soja, que no alcanzaron el crecimiento esperado, por lo que se prevé una merma en los rendimientos”, indicaron en su más reciente informe.
Se espera que el pronóstico de lluvias para este fin de semana y las próximas contribuya a mejorar las condiciones, pero se proyecta una zafriña por debajo de los niveles normales, pues la campaña presenta una mala germinación; sin embargo, los cultivos continúan en proceso de recuperación. Para esta zafra la meta de los productores es alcanzar una siembra de 3,6 millones de hectáreas y superar las 11 millones de toneladas de producción.
Detallaron que en la zona de Alto Paraná la etapa de desarrollo varía según la fecha de siembra, con algunas parcelas que ya están iniciando la maduración de los granos, pero se verá como evolucionan hasta fin de mes cuando inicie la cosecha, aunque se registra ya muy poco margen para el crecimiento.
Igualmente en Colonia Yguazú, los cultivos no cumplieron con las expectativas iniciales, y señalaron que incluso hay productores que analizan la posibilidad de trillar parcelas muy dañadas y prepararlas para la siembra de trigo, teniendo en cuenta que las lluvias de las últimas semanas fueron muy variables según la zona y los niveles de agua.
Maíz y sorgo
Sobre el maíz, indicaron que las plantaciones también fueron afectadas, aunque en distinta medida, pero debido al estrés hídrico en etapas clave de desarrollo, el rendimiento se verá comprometido, principalmente en las siembras más tempranas.
“Actualmente, hay áreas con cultivos en etapa de llenado, otras en floración y algunas aún en crecimiento, según la fecha de siembra”, agregaron. A su vez, se registraron dificultades con insectos, pero los productores lograron controlarlos y actualmente enfocan sus esfuerzos en alcanzar el mejor rendimiento posible.
En cuanto al sorgo, este sufrió un fuerte ataque de plagas en Itapúa, lo que ocasionó resiembras y una inversión adicional en su manejo. Su desarrollo varía según las condiciones de cada parcela y si bien las lluvias recientes y previstas podrían favorecer una recuperación parcial en siembras tardías, el escenario general apunta a rendimientos por debajo de lo normal, puntualizaron desde el gremio.
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