Este domingo, Toni Roberto evoca la memoria de un barrio del oeste de Asunción que no existe oficialmente, pero que persiste como tal en el imaginario de sus antiguos habitantes.

La fuerza de la memoria se conjura para recor­dar pasajes del legen­dario Varadero, desde loca­ciones de una película con Charles Aznavour en 1963 pasando por el almacén de un antiguo ciudadano espa­ñol, los recuerdos de un bis­abuelo geólogo italiano, la vida comercial, naviera, de provee­duría para las embarcaciones y para los barrios aledaños.

Tal vez en Varadero no haya grandes edificaciones como en la calle Palma o Estrella, pero sí la vida urbana de una zona, absolutamente distinta, hace su arquitectura. Ahí que­dan las paredes de ladrillos vistos del gran almacén Gar­cía, una especie de shopping de principios del siglo XX en el oeste de la Asunción, que cerró sus puertas definitiva­mente en 1998.

EL POETA VILLANUEVA Y EL PINTOR CORREA

Escudriñar el pasado con Julio Villanueva y Vladimir Correa, el poeta y el pintor de Varadero respectivamente, es un honor que tienen pocas zonas de Asunción. Si don Ignacio pin­taba recuerdos del centro, o Di Lascio rescataba algún chale­cito de barrio; Correa Paniagua inmortaliza barrancos, esqui­nas, personajes del enclave y sus alrededores como el ofi­cial Galindo, Pateto y Luchí, dos pescadores profesionales; Juan Ramón Benítez, recor­dado maquillador del viejo Canal 9 y mecánico dental que ayudó a mucha gente del villorio, quien era conocido en el barrio como Pa’i Recorte, la casa de la actriz Blanca Nava­rro, donde se reunían conoci­dos actores, o a Dora Gómez Bueno de Acuña, la poeta eró­tica de la zona.

El citado oficial Galindo, un policía de la época, una espe­cie de guardia urbana de la zona, que hasta prohibía las reuniones de dos personas, un día llega y dice: “Alto, se van a ir presos a la garita por estar más de dos personas reuni­das”. Ante esto le contes­tan: “Pero oficial, somos dos nomás; a lo que responde el agente: “¿Ha che pio mba’e?” (y yo qué soy). Anécdotas como estas hay a montones y muchas de ellas fueron grafi­cadas por el acuarelista.

Almacén García. Vladimir Correa Paniagua. Varadero. Asunción

En un momento de la charla, Villanueva y Correa Paniagua se miran y “al unísono” recuer­dan a ña Betty, la gran maes­tra del barrio, ante la atenta mirada de Tatiana Genovese, quien hoy desea rescatar la memoria de la zona con sus proyectos culturales. Tatiana es hija del recientemente falle­cido Pirulo Genovese, cam­peón de básquet, quien tam­bién vivió en Varadero.

VARADERO Y SUS LÍMITES IMAGINARIOS

Los límites imaginarios de Varadero inspiran, antes que nada, poesía, porque no existe como barrio ofi­cialmente. Corresponde a la zona baja del barrio San Antonio y está entre los más de 250 barrios nombrados por los vecinos de Asunción, más allá de los 68 barrios reconocidos de la ciudad.

Tal vez algún día pueda lograr su independencia, ya que hasta tiene su propia música dedicada por Villa­nueva, que un día de 1983 con aquella gran inundación se fue para siempre del lugar, pero dejó aquella música “¡Oh, mi barrio Varadero!”, que quedó inmortalizada ahí en el tan cercano oeste de Asunción.

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