Los galos fueron subcampeones en Catar-2022.
Francia, subcampeona en Catar-2022, debuta hoy en el Mundial 2026 frente a Senegal, por la primera jornada del Grupo I. El partido se juega desde las 16:00 en el MetLife Stadium (Meadowlands) de Nueva Jersey, Estados Unidos.
El equipo probable de Francia, dirigido por Didier Deschamps para su debut, está prácticamente definido con un esquema táctico 4-2-3-1 y es el siguiente: Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba (o Ibrahima Konaté) y Theo Hernández; Aurélien Tchouaméni y Adrien Rabiot; Michael Olise, Ousmane Dembélé y Désiré Doué; Kylian Mbappé.
Tras una temporada frustrante en el Real Madrid, Kylian Mbappé espera redimirse en la Copa del Mundo, su competición fetiche, de la que se despidió con un triplete en la final de hace cuatro años, y estar a la altura de su estatus de estrella mundial para guiar a Francia hacia su tercer título. La estrella de los Bleus lleva tiempo marcando la máxima cita del fútbol en su calendario.
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Francia evaluará nuevos toques de queda locales tras una noche sin altercados graves
Francia aplicará “nuevos toques de queda” la noche del martes “allí donde la situación lo requiera”, anunció el primer ministro Sébastien Lecornu, al día siguiente de que varias ciudades, incluida París, impusieran esa medida de forma localizada para prevenir desórdenes. “Esta noche se decidirán nuevos toques de queda allí donde la situación lo requiera”, escribió el jefe de gobierno en X, y consideró que estos “contribuyeron a la calma” la noche del lunes. La decisión la tomarán los prefectos, “en coordinación con los alcaldes”, añadió.
La noche fue tranquila en el conjunto de Francia, según confirmaron a la AFP la policía y la gendarmería. Varios municipios, como París, Lyon, Lille, Burdeos y Niza decretaron toques de queda en determinadas zonas concretas en respuesta a la jornada de movilización contra la carestía de la vida del 17 de octubre, que quedó empañada por escenas de una extrema violencia y saqueos.
Un helicóptero de la gendarmería sobrevoló el centro de París por la noche, con un gran foco, para controlar el cumplimiento del toque de queda. El alcalde de la capital francesa, el socialista Emmanuel Grégoire, consideró el lunes por la noche que el toque de queda “debe ser algo excepcional” y “no convertirse en una respuesta duradera a la crisis que atravesamos, ni obstaculizar desproporcionadamente la libertad de circulación”.
El movimiento de los “chalecos amarillos”, que llamó a la población a manifestarse el pasado 17 de octubre, anunció que el próximo sábado habrá más protestas. Las principales organizaciones estudiantiles también llamaron a manifestar de nuevo el sábado para reclamar mejores condiciones en los liceos.
Fuente: AFP.
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Toques de queda en Francia
- AFP.
Los primeros toques de queda entraron en vigor ayer por la noche en varias ciudades de Francia, mientras que el gobierno, sometido a una lluvia de críticas provenientes de todos los sectores políticos, reafirma su promesa de firmeza en la respuesta penal contra los autores de los recientes saqueos y actos de violencia.
Francia sigue conmocionada por las escenas de caos vividas el sábado y, en menor medida, el domingo por la noche, cuando manifestantes encapuchados saquearon cientos de tiendas y prendieron fuego al ayuntamiento de Limoges.
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Francia decreta toques de queda parciales para frenar ola de disturbios y saqueos
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este lunes “toques de queda” en varios puntos de Francia, cuando el gobierno se encuentra bajo presión para poner fin a los disturbios y saqueos registrados desde el fin de semana. Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en escenas de violencia y pillajes en las principales ciudades de Francia, que dieron la vuelta al mundo.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que continuó el domingo en la noche.
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios y pidió “nuevos modos operativos” para “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”.
Tras una reunión de crisis, su primer ministro rechazó imponer un estado de emergencia y abogó por “toques de queda parciales”. La lista de lugares afectados debe conocerse durante la tarde.
Algunas medidas ya se anunciaron. En Marsella se prohibieron manifestaciones entre las 12:00 y las 20:00 de este lunes, y la ciudad de Denain, cerca de la frontera con Bélgica, decretó ya un toque de queda nocturno hasta domingo.
Ciudades de Bélgica e Italia también registraron el fin de semana protestas contra el encarecimiento de la vida, que terminaron con enfrentamientos entre la policía y manifestantes, y saqueos.
“Los incendios provocados, los saqueos y los ataques contra individuos o edificios públicos son inaceptables”, subrayó el vocero de la Comisión Europea, Markus Lammert, que llamó a Francia a “proteger” el derecho a manifestar pacíficamente.
“El poder desertó”
A seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 agentes heridos.
“El poder desertó por completo”, criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos.
“Si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizada por el gobierno”, lamentó el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire.
En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron prometió firmeza y acusó de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” y a “delincuentes”.
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social, aunque mantuvo un viaje a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
El gobierno cifró en “al menos 3.000” los comercios afectados por los saqueos y anunció medidas de desempleo parcial a partir del martes y un “fondo de apoyo específico” para los comerciantes.
“Prudencia”
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil que reclama mejores condiciones en los liceos desde finales de septiembre.
Y el movimiento de los chalecos amarillos, que ya protagonizó importantes protestas sociales en 2018 y 2019, anunció nuevas manifestaciones el próximo sábado, en la línea de la movilización que impulsaron el 17 de octubre.
La situación se sigue con preocupación fuera de Francia.
Su vecina Alemania llamó a sus ciudadanos a la “prudencia”, ya que “no se pueden excluir (...) nuevos disturbios en los próximos días”.
En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional por el elevado nivel de su deuda, que se recrudeció este lunes.
El rendimiento de la deuda soberana a 10 años subía en los mercados reavivando los temores, cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) en 2027. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advirtió Kathleen Brooks, analista de XTB.
Fuente: AFP.
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Macron reconoce fallos en la seguridad tras la ola de violencia y saqueos en Francia
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios que estallaron el fin de semana en Francia, un día después de que su discurso televisado, en el que pidió firmeza, no apaciguara las críticas. Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en disturbios y saqueos en las principales ciudades de Francia, donde se registraron escenas de caos que dieron la vuelta al mundo.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que continuó el domingo en la noche. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse Macron, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
“El poder desertó por completo”, criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos. “Si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizada por el gobierno”, lamentó el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire. El movimiento de los chalecos amarillos, detrás de la movilización del 17 de octubre, anunció nuevas protestas el próximo sábado.
“Fallos”
El mandatario centroderechista reconoció “fallos en la anticipación y la inteligencia” que propiciaron los recientes disturbios, pero rechazó la dimisión de su ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó la presidencia.
Macron pidió a Nuñez “que ponga en marcha lo antes posible sobre el terreno nuevos modos operativos” para que la policía pueda “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”, agregó.
El ministro del Interior reconoció por su parte una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 miembros de las fuerzas de seguridad heridos.
Su par de Justicia, Gérald Darmanin, entonó el mea culpa al reconocer que las autoridades han “fallado indiscutiblemente” y achacó las protestas a grupos de “ultraizquierda”, que consideró una “amenaza” para el país.
Las autoridades prohibieron este lunes “concentraciones y manifestaciones” en Marsella, la segunda ciudad de Francia y donde, según la prefectura, hubo hasta 30.000 saqueadores.
En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron reiteró su firmeza contra unos alborotadores que “pagarán” y “responderán” de sus actos.
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social de los entre 550.000 y 800.000 manifestantes que protestaron por el encarecimiento de la vida o para reclamar más medios en los liceos, aunque pidió no confundirlos con los autores de disturbios.
El mandatario mantuvo no obstante un viaje este lunes a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil y para denunciar “la represión policial”, informaron a AFP dos sindicatos y la dirección del museo más visitado del mundo.
Tensión en las bolsas
En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Emmanuel Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional, por el elevado nivel de su deuda al que se suman ahora los disturbios y saqueos en Francia. La Bolsa de París caía este lunes un 1,23 %, reavivando los temores sobre la deuda cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento unos presupuestos para 2027 que prevén un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares).
Esta violencia “no ayudará a que la comunidad internacional se sienta plenamente cómoda comprando” los bonos del Estado francés, advirtieron los expertos de Deutsche Bank. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advierte Kathleen Brooks, analista de XTB.
Fuente: AFP.