Diego León está en la mira del Niza de Francia, según confirmó Christian Martin, corresponsal de Nación Media en Europa.
El lateral izquierdo no ha tenido minutos en el equipo principal del Manchester United desde su llegada al club inglés a mitad del año 2025 desde Cerro Porteño, por lo que podría darse una salida a préstamo.
Martin reportó también que el ofensivo Enso González podría aterrizar en Río de Janeiro para sumarse a las filas del Botafogo, también en una operación de préstamo entre el conjunto brasileño y el inglés Wolverhampton, que lo ha utilizado en pocas ocasiones.
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Francia decreta toques de queda parciales para frenar ola de disturbios y saqueos
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este lunes “toques de queda” en varios puntos de Francia, cuando el gobierno se encuentra bajo presión para poner fin a los disturbios y saqueos registrados desde el fin de semana. Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en escenas de violencia y pillajes en las principales ciudades de Francia, que dieron la vuelta al mundo.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que continuó el domingo en la noche.
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios y pidió “nuevos modos operativos” para “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”.
Tras una reunión de crisis, su primer ministro rechazó imponer un estado de emergencia y abogó por “toques de queda parciales”. La lista de lugares afectados debe conocerse durante la tarde.
Algunas medidas ya se anunciaron. En Marsella se prohibieron manifestaciones entre las 12:00 y las 20:00 de este lunes, y la ciudad de Denain, cerca de la frontera con Bélgica, decretó ya un toque de queda nocturno hasta domingo.
Ciudades de Bélgica e Italia también registraron el fin de semana protestas contra el encarecimiento de la vida, que terminaron con enfrentamientos entre la policía y manifestantes, y saqueos.
“Los incendios provocados, los saqueos y los ataques contra individuos o edificios públicos son inaceptables”, subrayó el vocero de la Comisión Europea, Markus Lammert, que llamó a Francia a “proteger” el derecho a manifestar pacíficamente.
“El poder desertó”
A seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 agentes heridos.
“El poder desertó por completo”, criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos.
“Si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizada por el gobierno”, lamentó el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire.
En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron prometió firmeza y acusó de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” y a “delincuentes”.
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social, aunque mantuvo un viaje a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
El gobierno cifró en “al menos 3.000” los comercios afectados por los saqueos y anunció medidas de desempleo parcial a partir del martes y un “fondo de apoyo específico” para los comerciantes.
“Prudencia”
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil que reclama mejores condiciones en los liceos desde finales de septiembre.
Y el movimiento de los chalecos amarillos, que ya protagonizó importantes protestas sociales en 2018 y 2019, anunció nuevas manifestaciones el próximo sábado, en la línea de la movilización que impulsaron el 17 de octubre.
La situación se sigue con preocupación fuera de Francia.
Su vecina Alemania llamó a sus ciudadanos a la “prudencia”, ya que “no se pueden excluir (...) nuevos disturbios en los próximos días”.
En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional por el elevado nivel de su deuda, que se recrudeció este lunes.
El rendimiento de la deuda soberana a 10 años subía en los mercados reavivando los temores, cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) en 2027. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advirtió Kathleen Brooks, analista de XTB.
Fuente: AFP.
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Macron reconoce fallos en la seguridad tras la ola de violencia y saqueos en Francia
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios que estallaron el fin de semana en Francia, un día después de que su discurso televisado, en el que pidió firmeza, no apaciguara las críticas. Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en disturbios y saqueos en las principales ciudades de Francia, donde se registraron escenas de caos que dieron la vuelta al mundo.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que continuó el domingo en la noche. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse Macron, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
“El poder desertó por completo”, criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos. “Si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizada por el gobierno”, lamentó el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire. El movimiento de los chalecos amarillos, detrás de la movilización del 17 de octubre, anunció nuevas protestas el próximo sábado.
“Fallos”
El mandatario centroderechista reconoció “fallos en la anticipación y la inteligencia” que propiciaron los recientes disturbios, pero rechazó la dimisión de su ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó la presidencia.
Macron pidió a Nuñez “que ponga en marcha lo antes posible sobre el terreno nuevos modos operativos” para que la policía pueda “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”, agregó.
El ministro del Interior reconoció por su parte una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 miembros de las fuerzas de seguridad heridos.
Su par de Justicia, Gérald Darmanin, entonó el mea culpa al reconocer que las autoridades han “fallado indiscutiblemente” y achacó las protestas a grupos de “ultraizquierda”, que consideró una “amenaza” para el país.
Las autoridades prohibieron este lunes “concentraciones y manifestaciones” en Marsella, la segunda ciudad de Francia y donde, según la prefectura, hubo hasta 30.000 saqueadores.
En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron reiteró su firmeza contra unos alborotadores que “pagarán” y “responderán” de sus actos.
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social de los entre 550.000 y 800.000 manifestantes que protestaron por el encarecimiento de la vida o para reclamar más medios en los liceos, aunque pidió no confundirlos con los autores de disturbios.
El mandatario mantuvo no obstante un viaje este lunes a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil y para denunciar “la represión policial”, informaron a AFP dos sindicatos y la dirección del museo más visitado del mundo.
Tensión en las bolsas
En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Emmanuel Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional, por el elevado nivel de su deuda al que se suman ahora los disturbios y saqueos en Francia. La Bolsa de París caía este lunes un 1,23 %, reavivando los temores sobre la deuda cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento unos presupuestos para 2027 que prevén un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares).
Esta violencia “no ayudará a que la comunidad internacional se sienta plenamente cómoda comprando” los bonos del Estado francés, advirtieron los expertos de Deutsche Bank. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advierte Kathleen Brooks, analista de XTB.
Fuente: AFP.
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Francia: 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos
El presidente Macron prometió Firmeza luego de que ayer estallaran nuevos disturbios con destrozos de tiendas.
- AFP
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró ayer domingo que “nada justifica” ni “excusa” los disturbios y saqueos registrados la vís-pera en plenas protestas con-tra el encarecimiento de la vida y prometió que los auto-res de estos actos, que conmocionaron el país, “pagarán”. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse, el caos registrado el sábado las gran-des ciudades puso bajo presión al Gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad,... las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que dejó casi 2.400 detenidos y unos 1.000 policías heridos. “Todos sentimos esta noche rabia y vergüenza (...) Ver las calles de nuestras ciudades devastadas de este modo es insoportable”, lamentó el mandatario, que prometió “ayudas rápidas” a los comerciantes afectados por los saqueos, que continuaron ayer domingo. A los autores de los disturbios y saqueos, de los que acusó a “grupúsculos de extrema izquierda” y a “delincuentes”, les dijo que “pagarán” y “responderán” de sus actos.
“Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, agregó. El mandatario centroderechista, que desde 2017 enfrentó varias oleadas de protestas sociales y disturbios urbanos, pidió en cambio no “confundir” a los vándalos con quienes llevaron a las calles sus reivindicaciones “legítimas” en manifestaciones multitudinarias. Su esperado discurso a los franceses llega después de que, a lo largo del día, la oposición pidiera explicaciones y respuestas al Gobierno.
El presidente dijo que las autoridades podrían prohibir “si fuera necesario” determinadas manifestaciones los próximos días, pero evitó anunciar medidas drásticas. La líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial, criticó un “poder macronista exhausto, agotado, desorientado”, y “una profunda crisis de confianza y de autoridad que hace pesar una amenaza sobre la democracia”.
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Protestas por el costo de vida
- AFP
Choques entre policía y manifestantes, irrupción en ayuntamientos, caos en el centro de París... Las protestas contra el encarecimiento de la vida sacudieron ayer Francia, cuando su presidente, Emmanuel Macron, enfrenta un fin de mandato convulso.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado en las redes sociales titulado “Amarillos y jóvenes” exhortaba a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
“Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla”, “Macron dimisión”... El deseo de cambio planeaba en las entre 550.000 y 800.000 personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.
Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.