Ondeando alto y trayendo con ella vientos de soberanía, avances y crecimiento, la bandera paraguaya surcó el océano Atlántico y llegó hasta el puerto de Asunción, el 21 de enero de 1855, en el buque a vapor Tacuarí, el cual se convirtió en la primera embarcación en realizar esta travesía con la flamante tricolor.
Al mando se encontraba el capitán inglés George T. Morice,, junto con una tripulación de 16 marinos ingleses que venía en compañía de una delegación paraguaya encabezada por el mariscal Francisco Solano López. El hijo del entonces presidente de Paraguay, Carlos Antonio López, había viajado a Europa en una doble misión comercial y diplomática.
El navío había sido comprado por el gobierno de López y, desde el cierre del trato de construcción, tardó aproximadamente ocho meses en ser entregado, ya equipado con seis cañones: dos lisos de 32 libras y cuatro de 24 libras.
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La embarcación pesaba 488 toneladas y, gracias al innovador sistema de propulsión de “ruedas laterales independientes”, podía aprovechar al máximo la potencia de sus dos máquinas de 180 caballos de fuerza.
El nombre fue elegido en honor a la batalla del 9 de marzo de 1811, a orillas del río Tacuarí, donde las fuerzas paraguayas triunfaron ante la última expedición militar comandada por el argentino Manuel Belgrano, enviado desde Buenos Aires. Este paraje, donde se fundó la actual ciudad de Carmen del Paraná (Itapúa), se bautizó en guaraní por las tacuaras o bambú del lugar.
En conversación con La Nación/Nación Media, el historiador Fabián Chamorro comentó que, en materia diplomática, la principal finalidad del viaje era lograr el reconocimiento de las potencias europeas de la independencia de Paraguay, del 14 y 15 de mayo de 1811, ya que, hasta el momento, se contaba con el reconocimiento principalmente de países de América del Sur.
Igualmente, Solano López aprovechó esta oportunidad para entablar relaciones con Francia y Gran Bretaña, países con los cuales logró cerrar acuerdos económicos e intercambios interesantes con el objetivo de potenciar el crecimiento de la República del Paraguay.
“Tanto en Francia como en Gran Bretaña logra firmar varios acuerdos, gracias a los cuales Paraguay logra traer varios técnicos extranjeros para mejorar la infraestructura paraguaya, el ferrocarril, la fundición de hierro, el astillero”, comentó Chamorro.
De esta manera, se deja claro cómo las relaciones bilaterales y la constante búsqueda de nuevos mecanismos de cooperación fueron fundamentales para los primeros pasos de un país libre e independiente.
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