Los huevos son un alimento básico en cualquier cocina, valorados por su versatilidad y alto contenido nutricional. Sin embargo, al comprarlos en el supermercado, no basta con fijarse en el precio o en la categoría del envase. Existen varios factores que determinan la calidad, frescura y seguridad de los huevos, y no todos los que se encuentran en los estantes son una buena opción.
Para elegir correctamente, es importante conocer las categorías de huevos, el código de cría de las gallinas ponedoras y algunos detalles clave que pueden marcar la diferencia entre un producto fresco y uno que conviene evitar.
Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, los huevos disponibles en los supermercados se dividen en diferentes categorías según su calidad y tamaño.
Por calidad:
Categoría A: Son los únicos permitidos para la venta al consumidor. Deben tener la cáscara intacta y sin defectos.
Categoría B: Presentan pequeñas imperfecciones y solo se utilizan en la industria alimentaria, por lo que no se comercializan en tiendas.
Por tamaño:
XL: Más de 73 g.
L: Entre 63 y 73 g.
M: Entre 53 y 63 g.
P: Menos de 53 g.
El color de la cáscara no influye en la calidad ni en el sabor. En España, los más consumidos son los huevos morenos, procedentes de gallinas de plumaje castaño rojizo, pero esta diferencia es puramente estética y no afecta a sus propiedades nutricionales.
Algunos envases incluyen la etiqueta “Extra” o “Extrafrescos”, lo que indica que los huevos han sido puestos en venta en los nueve días siguientes a su puesta, garantizando su frescura.
Cada huevo lleva impreso un código numérico que indica el tipo de cría de la gallina, la procedencia del huevo y la granja de producción.
0 - Gallinas ecológicas: Criadas con salida permanente al aire libre y alimentadas con pienso ecológico.
1 - Gallinas camperas: También tienen acceso al aire libre, aunque no siguen un régimen de alimentación ecológico.
2 - Gallinas criadas en el suelo: Viven dentro de un gallinero cubierto, sin acceso al exterior.
3 - Gallinas criadas en jaula: Permanecen en jaulas diseñadas para la recogida automatizada de huevos.
Las dos letras siguientes indican el país de procedencia (por ejemplo, ES para España), mientras que los dígitos posteriores identifican la provincia, el municipio y la explotación concreta.
Para elegir huevos de mayor calidad y bienestar animal, los expertos recomiendan optar por los códigos 0 o 1, ya que provienen de gallinas con mayor libertad de movimiento y alimentación natural.
Qué huevos deberías evitar comprar
A la hora de seleccionar huevos en el supermercado, hay ciertos aspectos que pueden indicar que un producto no es la mejor elección:
Huevos con cáscara rota o sucia: Si un huevo tiene grietas, aumenta el riesgo de contaminación bacteriana. También es preferible evitar aquellos con restos de suciedad visibles.
Fecha de consumo preferente muy próxima: Cuanto más frescos sean, mejor. Es recomendable elegir huevos con una fecha de consumo preferente lejana para garantizar su durabilidad.
Huevos almacenados en condiciones dudosas: Si en la tienda han sido expuestos a cambios bruscos de temperatura, su frescura podría haberse visto afectada.
Consejos para conservar
Para asegurar su frescura y evitar riesgos sanitarios, la OCU recomienda seguir estas pautas:
Conservar los huevos en el frigorífico, alejados de olores fuertes que puedan afectar su sabor.
No lavarlos antes de guardarlos, ya que esto elimina la cutícula protectora de la cáscara. Si están sucios, limpiarlos justo antes de cocinarlos.
Cuidado al romperlos: No se deben golpear contra el borde del recipiente donde se van a batir, ya que esto podría transferir bacterias del exterior al interior.
Cuajar bien las tortillas y mantenerlas refrigeradas si no se consumen inmediatamente.
Usar máxima higiene en preparaciones con huevo crudo, como mayonesa casera, y conservarlas en frío por un máximo de 24 horas.
¿Son mejores los huevos ecológicos?
Una de las dudas más frecuentes es si vale la pena pagar más por huevos ecológicos o camperos. La OCU señala que, aunque estos huevos pueden ser más caros, ofrecen ventajas como mejor calidad de vida para las gallinas y alimentación más natural.
No obstante, en términos nutricionales, la frescura influye más que el método de cría. Si bien la alimentación de las gallinas puede afectar ligeramente la composición de grasas y vitaminas del huevo, el factor más importante sigue siendo la fecha de puesta y conservación del producto.
Conclusión
A la hora de comprar huevos en el supermercado, no basta con fijarse en el precio o en la apariencia del envase. Para hacer una buena elección, conviene optar por huevos frescos, sin grietas ni suciedad, y con una fecha de consumo preferente lejana.
Si el objetivo es priorizar la calidad y el bienestar animal, los códigos 0 (ecológicos) y 1 (camperos) son la mejor opción. Además, conservarlos adecuadamente en casa es clave para garantizar su seguridad y mantener todas sus propiedades.
Claudia Bordón Riveros, experta en Nutrición Clínica y Salud Pública, expuso los diferenciales terapéuticos de la línea Nutrimil ante el selecto público. Foto: Cristóbal Núñez
Nutrimil: Quimfa presenta su nueva línea de suplementos nutricionales
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Quimfa S.A. lanzó Nutrimil, una propuesta de vanguardia diseñada para transformar la nutrición del adulto mayor a través de la ciencia y la innovación.La presentación reunió a profesionales de la salud y referentes del ámbito nutricional.
Claudia Bordón Riveros, experta en Nutrición Clínica y Salud Pública, coordinadora del Departamento de Nutrición del Grupo Británico y miembro del equipo técnico de Quimfa, expuso los diferenciales terapéuticos de la línea Nutrimil ante el selecto público.
La presentación reunió a profesionales de la salud y referentes del ámbito nutricional. Foto: CN
Nutrimil se incorpora al portafolio de Quimfa como una alternativa orientada a complementar la ingesta nutricional diaria, especialmente en adultos mayores o personas con requerimientos nutricionales específicos.
Está disponible en dos versiones, en latas de 800 gramos: Nutrimil (sabor crema americana), suplemento dietario integral, libre de gluten, que combina carbohidratos, lípidos, fibras, vitaminas y minerales para asegurar la vitalidad del adulto; y Nutrimil DBT (sin sabor), alimento para propósitos médicos específicos, desarrollado para pacientes que requieren un control glucémico estricto sin alterar el sabor de sus comidas o bebidas habituales.
Nutrimil se incorpora al portafolio de Quimfa como una alternativa orientada a complementar la ingesta nutricional diaria. Foto: CN
Con este lanzamiento, Quimfa amplía su propuesta en el ámbito del cuidado integral de la salud, incorporando soluciones orientadas a la nutrición como componente clave del bienestar, cumpliendo los más altos estándares de calidad (elaborados por S.A. La Sibila) que facilitan la adherencia y el bienestar nutricional.
Detrás de sus dolorosas lesiones cutáneas se encuentra la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece en estado latente en el organismo tras la infección inicial. Foto: Gentileza
Dolor que alerta: claves para detectar el herpes zóster a tiempo
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El llamado “Fuego de San Antonio”, conocido médicamente como herpes zóster, es una enfermedad que puede irrumpir de forma inesperada, incluso años después de haber padecido varicela. Detrás de sus dolorosas lesiones cutáneas se encuentra la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece en estado latente en el organismo tras la infección inicial.
La patología suele manifestarse con vesículas agrupadas y dolor intenso, generalmente en un solo lado del cuerpo, siguiendo el trayecto de un nervio. Aunque no se transmite como herpes zóster en sí, el líquido de las ampollas puede contagiar el virus a personas no inmunizadas, provocando varicela.
Desde el Servicio de Infectología del Hospital Central del IPS, la especialista Rocío Olmedo advierte que el virus puede reactivarse en contextos de inmunodepresión, siendo más frecuente en mayores de 50 años o en personas con defensas bajas. “Son los grupos más vulnerables, y requieren especial atención ante los primeros síntomas”, explica.
Uno de los puntos críticos es el tiempo. El tratamiento debe iniciarse en las primeras 72 horas desde la aparición de las lesiones para reducir el riesgo de complicaciones. Entre los fármacos más utilizados se encuentran antivirales como aciclovir o valaciclovir, siempre bajo indicación médica.
El objetivo no es solo controlar la infección, sino también prevenir una de sus secuelas más frecuentes: la neuralgia postherpética, un dolor persistente que puede prolongarse durante meses o incluso años, afectando significativamente la calidad de vida. Para su manejo, se recurre desde analgésicos comunes como ibuprofeno hasta medicamentos específicos para el dolor neuropático, como pregabalina.
Aunque en la mayoría de los casos evoluciona sin mayores complicaciones, el herpes zóster puede, en situaciones poco frecuentes, derivar en cuadros más graves, como afecciones del sistema nervioso central, incluyendo la encefalitis. Por ello, el diagnóstico precoz es determinante.
El mensaje de los especialistas es claro: ante la aparición de vesículas dolorosas o ardor localizado en la piel, no se debe esperar. La consulta inmediata permite iniciar el tratamiento a tiempo y reducir riesgos. Incluso sin turno previo, los servicios de salud están preparados para atender estos casos con la urgencia que requieren.
En una enfermedad donde el tiempo marca la diferencia, reconocer las señales tempranas puede ser la clave para evitar consecuencias duraderas.
El herpes labial, también conocido como ampolla febril o herpes oral, se manifiesta inicialmente con pequeñas ampollas alrededor de los labios y la boca. En algunos casos, también puede afectar el mentón, las mejillas y la nariz. Foto: Gentileza
El herpes labial en niños es una afección frecuente y recurrente, especialmente durante los primeros años de vida. En esta etapa, marcada por nuevas experiencias, como el contacto con otros niños, aumenta el riesgo de exposición a infecciones comunes.
Según explica el Dr. Ronald López, pediatra del Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi, el primer episodio suele aparecer alrededor de los 5 años de edad y es causado principalmente por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). La transmisión ocurre por contacto directo con lesiones activas o saliva, a través de besos o utensilios compartidos.
El herpes labial, también conocido como ampolla febril o herpes oral, se manifiesta inicialmente con pequeñas ampollas alrededor de los labios y la boca. En algunos casos, también puede afectar el mentón, las mejillas y la nariz.
Con el paso de los días, estas ampollas pueden romperse, supurar y formar costras, resolviéndose generalmente en un período de una a dos semanas.
El cuadro clínico puede incluir fiebre alta, irritabilidad, dolor al tragar (odinofagia), rechazo alimentario, así como la aparición de vesículas y úlceras dolorosas en labios, lengua y mucosa oral, además de ganglios inflamados en el cuello (adenopatías cervicales).
El especialista advierte sobre complicaciones poco frecuentes pero importantes, como la deshidratación por dolor oral, la sobreinfección bacteriana, el herpes ocular (considerado grave) y, en casos excepcionales, la encefalitis herpética, que puede ser crítica.
Ante estos síntomas, se recomienda acudir al pediatra para una evaluación adecuada. El tratamiento incluye mantener una correcta hidratación, administrar analgésicos, evitar alimentos ácidos o salados y conservar una higiene oral suave.
El herpes labial, también conocido como ampolla febril o herpes oral, se manifiesta inicialmente con pequeñas ampollas alrededor de los labios y la boca. En algunos casos, también puede afectar el mentón, las mejillas y la nariz.
Recomendaciones para prevenir el contagio
El Dr. López aconseja a los padres no besar al niño si presentan lesiones activas y evitar compartir vasos, cubiertos o toallas. También recomienda no manipular las costras, mantener los labios hidratados y optar por alimentos fríos y blandos, evitando cítricos, comidas saladas o picantes.
Se debe consultar de inmediato si el niño no ingiere líquidos, presenta signos de deshidratación, o manifiesta compromiso ocular (ojo rojo o dolor), somnolencia, convulsiones o fiebre persistente.
Finalmente, el especialista recalca que un diagnóstico y tratamiento oportunos requieren siempre la evaluación médica en consultorio, a fin de evitar complicaciones y garantizar una adecuada recuperación.
La dieta cetogénica o dieta keto, se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas de los últimos tiempos. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá. Foto: Ilustrativa/Gentileza
Cetosis y salud: la ciencia detrás de la dieta keto
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Lourdes Pintos
lourdes.pintos.@nacionmedia.com
La dieta cetogénica o dieta keto, se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas de los últimos tiempos. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá.
Desde el tratamiento de la epilepsia hasta el manejo de trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, este enfoque nutricional despierta tanto interés como interrogantes.
En diálogo con La Nación/Nación Media, la nutricionista Guadalupe Varela analiza sus beneficios, limitaciones y las claves para implementarla de manera segura.
¿Qué es la dieta keto y en qué se diferencia de otros planes alimenticios bajos en carbohidratos?
La dieta cetogénica o keto es un estilo de alimentación donde se reduce de forma muy marcada el consumo de carbohidratos (harinas, legumbres, frutas y algunos vegetales) y se prioriza el consumo de grasas como principal fuente de energía.
Esto lleva al cuerpo a entrar a un estado metabólico llamado cetosis donde en lugar de utilizar glucosa empieza a producir y utilizar cetonas como fuente de energía. La principal diferencia con otros planes bajos en carbohidratos es el nivel de restricción y el objetivo metabólico.
Por ejemplo, en una alimentación baja en carbohidratos más flexible, la persona puede consumir frutas, algunas legumbres o mayor cantidad de verduras, porque el objetivo es mejorar la calidad de la dieta o controlar el peso.
En cambio, en la keto los carbohidratos suelen limitarse a un rango más bajo (menos de 20g por día) lo que requiere mucha disciplina del paciente.
También hay una diferencia importante en la distribución de macronutrientes, en keto la mayor parte de las calorías proviene de las grasas, con una cantidad moderada de proteínas, mientras que en otras dietas bajas en carbohidratos la proteína suele ser más alta y la grasa no necesariamente es el componente principal.
La nutricionista Guadalupe Varela analiza los beneficios, limitaciones y las claves para implementar la dieta cetogénica de manera segura. Foto: Gentileza
¿Cuáles son los principales beneficios que se le atribuyen a la dieta keto en el control de enfermedades?
En los últimos tiempos se le atribuyen muchísimos beneficios, cada vez más son las personas que defienden este estilo de alimentación. En particular lo que veo en la dieta keto, sobre todo en el contexto de enfermedades, tiene que ver con su impacto a nivel metabólico.
Pero siempre aclaro algo, no es para todos y hay que saber en qué paciente realmente vale la pena usarla. Uno de los usos más claros y mejor respaldados es en la epilepsia refractaria (que no se controla con los medicamentos habituales) especialmente en niños, donde puede ayudar a reducir la frecuencia de las crisis.
En consulta, donde más la utilizo es en pacientes con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Al bajar de forma importante los carbohidratos se logra controlar mejor los picos de glucosa y eso muchas veces se traduce en una mejora del perfil metabólico en general, incluso con seguimiento adecuado algunos pacientes pueden reducir la medicación.
También está el tema del peso, no es que la dieta keto sea “mágica” pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad, sobre todo porque ayuda bastante a controlar el apetito y eso facilita la adherencia en muchos casos.
También se habla de su efecto desinflamatorio y es un punto interesante, pero siempre trato de explicar con criterio, en algunos pacientes, sobre todo aquellos con resistencia a la insulina o exceso de grasa corporal, al mejorar el metabolismo y bajar de peso se observa una disminución de marcadores inflamatorios, en ese sentido, no es solo la cetosis en sí, sino todo el contexto, menos picos de glucosa, menor carga de ultraprocesados y una mejor regulación metabólica.
En la práctica, yo no la vendo como una “dieta antiinflamatoria” como tal, el efecto va a depender de cómo esté armada la alimentación, no es lo mismo una keto basada en alimentos reales, con buenas fuentes de grasa, vegetales y proteínas de calidad, que una keto desordenada, alta en ultraprocesados.
La dieta keto no es una dieta “mágica” pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad. Foto: Ilustrativa
En términos clínicos, ¿para que enfermedad está comprobada que esta dieta puede ser útil?
Donde está claramente comprobada es en el tratamiento de la epilepsia, especialmente en población pediátrica, ahí sí es una herramienta terapéutica validada, incluso utilizada en protocolos médicos.
A nivel metabólico, tiene muy buena evidencia como estrategia en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2. En estos casos, ayuda a mejorar el control glucémico, la sensibilidad a la insulina y otros parámetros metabólicos, siempre con seguimiento profesional.
También hay evidencia interesante en síndrome de ovario poliquístico, sobre todo por su impacto en la insulina, aunque no es la única estrategia posible y hay que individualizar mucho.
Donde soy más prudente es en otras áreas que hoy están en investigación, como enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, Alzheimer o Parkinson y algunos tipos de cáncer o patologías inflamatorias, hay hipótesis y estudios en curso, pero todavía no lo consideramos un tratamiento de primera línea.
¿Qué evidencia científica respalda el uso de la dieta keto en patologías como la diabetes tipo 2 o la epilepsia?
Hay evidencias científicas bien estudiadas como por ejemplo, en epilepsia refractaria, sobre todo en niños está muy respaldada por organismos como la International League Against Epilepsy y guías clínicas que demuestran la reducción de manera significativa de las crisis en pacientes que llevan un estilo de vida keto, por eso se usa como parte del tratamiento bajo supervisión médica.
En diabetes tipo 2, la evidencia también es positiva, tenemos a Organizaciones como la American Diabetes Association que reconocen los planes keto y low carb como opción válida en ciertos pacientes.
Se observó que al bajar los carbohidratos y generar cetosis, muchos pacientes mejoran la glucosa, la HbA1c y algunos parámetros lipídicos y además puede ayudar con la pérdida de peso. Eso sí, los resultados dependen de cómo se haga la dieta y de la adherencia de cada persona.
¿Puede esta dieta ayudar en el manejo del sobrepeso y la obesidad a largo plazo, o sus efectos son solo temporales?
Sí totalmente, la dieta keto puede ser muy útil para manejar el sobrepeso y la obesidad porque ayuda a controlar el apetito y facilita la pérdida de peso en muchas personas.
Al reducir los carbohidratos y priorizar las grasas como fuente de energía, se genera saciedad y muchas veces esto hace que las personas coman menos sin sentir hambre constante.
Siempre aclaro que los resultados no dependen solo de la cetosis; la calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes, la planificación de las comidas y sobre todo, el seguimiento profesional son factores determinantes.
Una dieta keto bien estructurada es distinta a una versión desordenada o basada en ultraprocesados y eso impacta directamente en los resultados.
A corto plazo suele ser muy efectiva para perder peso, pero a largo plazo los resultados son más variables, algunas personas logran mantener la pérdida de peso de manera sostenida, otras no y se estancan, en muchos casos depende de cómo se adapte la dieta a su estilo de vida y de la educación nutricional que reciban además de los cambios de estilo de vida. Actividad física y un buen descanso son fundamentales.
Actividad física y un buen descanso son fundamentales para un buen resultado. Foto: Archivo
¿Qué riesgos o efectos secundarios puede tener seguir una dieta keto sin supervisión profesional?
Seguir la dieta keto sin supervisión puede traer algunos riesgos, al principio es común sentir fatiga, mareos, dolor de cabeza o estreñimiento y también hay que cuidar la hidratación y los minerales.
A largo plazo, si la dieta no está bien planificada, pueden aparecer deficiencias de vitaminas o minerales, aumento de colesterol LDL en algunas personas o problemas digestivos.
Mi recomendación siempre es que la dieta keto o cualquier otra dieta se haga con seguimiento profesional. Cada persona es diferente y todos tenemos distintos tipos de requerimientos que debemos completar y es por eso que no puede ser manejada muy ligeramente y sin supervisión.
¿Es una dieta apta para cualquier persona o existen grupos que deberían evitarla?
La dieta keto no es apta para todas las personas. Hay grupos que deben evitarla o al menos tener mucho cuidado, como personas con problemas renales, mujeres embarazadas o en lactancia, y personas con antecedentes de trastornos alimentarios. La restricción de carbohidratos y la alta ingesta de grasas pueden generar complicaciones si no se supervisa correctamente.
En niños y adolescentes, también se necesita un seguimiento muy estricto, porque su crecimiento y desarrollo requieren un equilibrio adecuado de todos los nutrientes y la keto debe adaptarse cuidadosamente a sus necesidades.
Por eso siempre insisto en que la dieta keto debe individualizarse, evaluando primero la salud y los antecedentes de cada persona y, sobre todo, debe implementarse con supervisión profesional, para garantizar que sea segura y efectiva.
¿Cómo influye la dieta keto en la salud cardiovascular, considerando su alto contenido en grasa?
Cuando hablamos de dieta keto y la salud cardiovascular, el tema de las grasas siempre genera preguntas. Es importante aclarar que no todas las grasas son iguales y son malas, la dieta keto bien planificada prioriza grasas saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescados grasos, en lugar de ultraprocesados o grasas trans que sí pueden ser dañinos.
Una keto bien estructurada puede mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, como aumentar el HDL, reducir triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin embargo, en algunas personas puede haber un aumento del colesterol LDL, por eso es fundamental hacer un monitoreo clínico regular además de consumir la suplementación adecuada.
En la práctica, siempre digo que la dieta keto no es un riesgo automático para el corazón, pero sí requiere evaluación individual y seguimiento profesional, sobre todo en personas con antecedentes cardiovasculares. La clave está en la calidad de las grasas que se consume y en no mezclarlas con carbohidratos no permitidos del plan, el famoso “un poquito” no es negociable en esta dieta.
Desde su experiencia ¿Qué errores cometen con mayor frecuencia las personas que intentan hacer dieta keto por su cuenta?
Desde lo que veo en consulta, el error más común de los pacientes es pensar que la dieta keto es “grasa libre”, muchas personas aumentan muchísimo el consumo de quesos, pancetas o embutidos y no hay un control real de porciones, entonces no logran un déficit calórico que es fundamental para un descenso de peso.
También pasa que bajan demasiado la proteína por miedo a salir de cetosis y eso termina afectando la masa muscular y a la vez, descuidan la fibra porque no incorporan suficientes verduras, lo que trae problemas digestivos, además, no se le da importancia al equilibrio de electrolitos.
En las primeras semanas es común que aparezcan síntomas como cansancio, dolor de cabeza o mareos y muchas veces se debe a una mala reposición de sodio, potasio y magnesio, no a la dieta en sí. Otro punto clave es la falta de organización, no planifican, improvisan, usan muchos productos “keto” ultraprocesados y eso hace que no sea sostenible.
¿Qué recomienda a quienes quieren iniciar este tipo de alimentación como parte de un tratamiento o estilo de vida?
Que no la tomen como una dieta de moda, sino como una estrategia que tiene que estar bien armada y con seguimiento profesional. Lo primero, no es solo sacar carbohidratos, hay que ordenar bien la proteína, usar la grasa con criterio y priorizar la comida real.
Segundo, no olvidarse de los vegetales, ahí está gran parte de la fibra y eso hace toda la diferencia en cómo se siente y se sostiene la dieta. También soy muy insistente con la organización, cuando no hay planificación aparecen los errores y es mucho más fácil abandonar el plan.
Otro punto clave es cuidar los electrolitos, sobre todo al inicio, para evitar esos malestares típicos, no olvidar que la actividad física es parte fundamental del proceso. Y, por último, que sea algo sostenible y adaptado a la persona, si no se puede mantener en el tiempo, no sirve, por más que funcione a corto plazo.
¿Desea agregar algo más?
Sí, algo que siempre me gusta decir es que no hay una única manera de comer que funcione para todos, la dieta keto puede ser útil en algunos casos, pero no es para cualquiera ni se puede aplicar sin pensar en cada persona.
Lo más importante es adaptarla a cada uno, ver la historia clínica, los objetivos, cómo come, cómo se siente con la comida, no es lo mismo alguien con resistencia a la insulina que alguien que busca simplemente perder un poco de peso.
También creo que tiene que ser algo que se pueda mantener en el tiempo, no sirve si es demasiado restrictiva o improvisada, los resultados rápidos no duran si no hay estructura y educación detrás. Y siempre vuelvo a lo básico, priorizar comida real, organizar hábitos y hacer que funcione en la vida diaria.
Al final, no importa si es dieta keto u otra estrategia, lo que cuenta es que la persona pueda sostenerla y sentirse bien con lo que come. También es clave entender que los cambios no son de un día para otro, se trata de ir paso a paso y aprender a escuchar al cuerpo, cuando se hace así, los resultados son más reales y sostenibles, y la persona termina incorporando hábitos que se mantienen más allá de cualquier plan puntual.