Debido a su naturaleza aventurera, es común que los gatos puedan ausentarse de su hogar durante algunos días y, posteriormente, regresar sin ningún inconveniente. Pero, ¿se puede evitar este hábito en los felinos? Para lograrlo se deben conocer las razones detrás de esta necesidad.
Lo que caracteriza a un gato que se quiere “escapar” de la casa, buscando la calle, se puede resumir en su necesidad de exploración, según estudios veterinarios, replicados por la prensa internacional. Lo cierto es que estos peluditos son curiosos por naturaleza y les encanta experimentar el espacio cercano que los rodea y más allá de lo que conocen. Para evitarlo, será necesario armar un espacio adecuado donde el gato pueda jugar sin posibilidad de salir de la casa.
Cuando llega la temporada de celo, los gatos machos y hembras salen de la casa impulsados por la búsqueda de pareja, siguiendo el instinto de reproducción. Esta conducta es habitual durante los primeros años de vida del felino y se evita con la castración tanto de machos como de hembras.
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El deseo de un gato de irse de su casa no se debe a falta de cariño hacia el dueño, sino que hay otras razones. Un felino puede sentirse incómodo en un lugar por diversos factores como el bullicio del lugar, el trato que recibe, otro animal conviviente que le cause miedo, ansiedad o las permanentes peleas con este otro integrante.
De ahí que es necesario procurar que el gato tenga un espacio tranquilo para su descanso y castrarlo quirúrgicamente al cumplir la edad correspondiente, además de establecer el hábito del juego, que también es esencial. No hay que olvidar identificarlo correctamente con arneses o collares de seguridad, una herramienta útil para buscar al felino cuando no está regresando a la casa.
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Paraguay no reporta casos de dengue en las últimas semanas y llaman a la prevención
Este viernes, el Ministerio de Salud Pública reportó que en territorio nacional no se registraron nuevos casos de dengue en las últimas tres semanas y en lo que va del año, el acumulado oficial de personas diagnosticadas es de 293. Ante este escenario favorable las autoridades sanitarias piden no bajar la guardia y reforzar la limpieza en las casas.
Según el reporte de Vigilancia de la Salud, la situación epidemiológica del dengue se mantiene en calma, sin casos positivos de la enfermedad en las últimas tres semanas. Sin embargo, el promedio de notificaciones de casos sospechosos es de 153 por semana y en lo que va del año se diagnosticaron 293 casos positivo de la enfermedad a nivel país.
“Durante las últimas semanas evaluadas, desde la (SE) 36 a la (SE) 38, no se han registrado casos de dengue en el país. Durante este periodo tampoco se han reportado brotes ni fallecidos vinculados al dengue”, expresaron desde la cartera sanitaria.
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Confirmaron que son 10 las regiones del país que registraron un aumento de notificaciones en las últimas tres semanas, entre ellas: Central, Asunción, Itapúa, Paraguarí, San Pedro, Alto Paraná. Pdte. Hayes, Concepción, Boquerón y Cordillera. Instaron a acudir a la consulta ante fiebre, dolor corporal o de cabeza u otro malestar, y evitar la automedicación.
Recomendación
- Desechar todo objeto en desuso que acumule agua (tapitas, botellas, envases).
- Clorar las piscinas para impedir la reproducción de mosquitos.
- Mantener tapados tanques, tambores, cubetas y cualquier recipiente que contenga agua a ser utilizada.
- Cambiar el agua del bebedero de los animales todos los días.
- Usar arena húmeda en floreros. Desechar el agua acumulada en platos de macetas/planteras.
- Limpiar las canaletas con regularidad.
- Cuidar que no se acumule basura en el interior de los registros de manera.
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Santa Clara, a la vanguardia en salud preventiva
Santa Clara Medicina Prepaga convirtió su trayectoria en un activo de marca y enfrenta el desafío de responder a consumidores que esperan prevención, tecnología, acceso y una experiencia de atención cada vez más simple. Precisamente esto fue lo que la llevó a la cima del Ranking de Marcas de la CAP en su categoría.
Para Santa Clara, el reconocimiento como marca número uno del año en el Ranking de Marcas CAP 2026 llega después de 57 años de trayectoria. Rodrigo Colmán, gerente Comercial & Marketing de la firma, entiende el resultado como una combinación de reconocimiento y responsabilidad.
“Ser reconocidos como la marca número uno del año y, al mismo tiempo, estar entre las marcas más preferidas, utilizadas y recordadas por los paraguayos representa para Santa Clara Medicina Prepaga un enorme orgullo, pero, sobre todo, una gran responsabilidad”, mencionó.
La salud también está cambiando como categoría. El consumidor está más informado y comienza a incorporar la prevención dentro de sus decisiones cotidianas. Controles periódicos, acceso a especialistas y soluciones integrales ganan espacio frente a una mirada centrada únicamente en atender enfermedades.
Santa Clara responde con una propuesta que combina prevención, digitalización y cercanía. El objetivo es simplificar el acceso a los servicios sin perder el componente humano.
Para la compañía, sin embargo, el principal reto no es únicamente crecer. “Nuestro principal desafío es no conformarnos con lo que ya hemos logrado”, aseguró.
La estrategia de expansión contempla el fortalecimiento de la red médica y nuevas alianzas. Uno de los proyectos destacados es el convenio con un nuevo sanatorio de alta complejidad, previsto para inaugurarse a finales de año, que se convertirá en un prestador estratégico para Santa Clara.
La empresa también avanza en herramientas de autogestión para mejorar la experiencia de sus beneficiarios. “Creemos que invertir en salud es invertir en el futuro del Paraguay”, aseguró.
En cuanto a los planes para el futuro Rodrigo dijo buscará acercarse a nuevas generaciones que incorporan una visión más preventiva del cuidado de la salud. En este sentido, el historial de diez años del Ranking de Marcas, aporta otra dimensión. Para Santa Clara, permite observar la evolución de la marca más allá de una fotografía puntual y entender qué elementos deben sostenerse, transformarse o potenciarse.
En un negocio donde la confianza tiene un peso particular, el desafío consiste en convertir el reconocimiento en una experiencia que justifique esa elección cada día. Para Rodrigo el liderazgo solo tiene sentido si mantiene su conexión con las personas.
“El desafío no es solamente mantener nuestro liderazgo, sino hacer que ese liderazgo tenga cada vez más significado para las personas que confían en Santa Clara.”
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Prevenir exige mirar las condiciones de vida
- SEMA Centro Psicológico
- Psi con Ciencia
- Foto: Gentileza
La conducta suicida no puede explicarse por una ruptura, una deuda, un diagnóstico o una discusión aislada. Comprender su complejidad permite prevenir sin culpar y construir respuestas que incluyan a familias, servicios, instituciones y políticas públicas.
Después de una muerte por suicidio aparece una pregunta dolorosa: ¿por qué? La mente busca una explicación que ordene lo ocurrido. A veces encuentra un hecho cercano –una separación, una dificultad económica, un conflicto familiar, una sanción– y lo convierte en causa total. Esa respuesta puede parecer sencilla, pero rara vez es fiel a la complejidad de una vida.
La investigación contemporánea comprende la conducta suicida como un fenómeno multicausal. Pueden intervenir sufrimiento psicológico, trastornos mentales, dolor físico, experiencias traumáticas, consumo problemático de sustancias, aislamiento, violencia, discriminación, pérdidas, acceso insuficiente a cuidados, problemas económicos y otros factores. La combinación y el peso de esos elementos varían de una persona a otra y también cambian con el tiempo.
Hablar de factores de riesgo no significa afirmar un destino. La mayoría de las personas que atraviesan una ruptura, una deuda, una depresión o una crisis laboral no mueren por suicidio. Un factor de riesgo indica una asociación o una mayor probabilidad en determinados grupos; no permite predecir con certeza lo que hará una persona concreta.
Cuando reducimos lo ocurrido a “fue por su pareja”, “fue por el trabajo” o “fue porque no pidió ayuda”, colocamos sobre alguien una responsabilidad que la evidencia no permite establecer. También podemos dañar a familiares, compañeros o profesionales que ya atraviesan un duelo complejo.
La prevención necesita revisar hechos y responsabilidades reales cuando corresponda –por ejemplo, situaciones de violencia, acoso o fallas institucionales–, pero esa investigación debe ser seria y no convertirse en una sentencia pública construida desde rumores. Reconocer la multicausalidad no significa negar el contexto; significa analizarlo sin simplificaciones.
Tampoco conviene explicar el suicidio como resultado inevitable de un diagnóstico. Los trastornos mentales pueden aumentar el riesgo en algunas personas, pero no equivalen a una condena. Existen tratamientos eficaces para numerosos problemas de salud mental, y muchas personas se recuperan o aprenden a vivir con apoyo y sentido. El estigma puede alejar a quienes necesitan consultar.
CONDICIONES SOCIALES
La prevención suele centrarse en identificar a individuos en crisis, una tarea indispensable. Sin embargo, la evidencia también señala el papel de los determinantes sociales: ingresos, empleo, vivienda, acceso a salud, educación, discriminación, violencia, cohesión comunitaria y disponibilidad de apoyo.
La conducta suicida no puede explicarse por una ruptura, una deuda, un diagnóstico o una discusión aislada. Comprender su complejidad permite prevenir sin culpar y construir respuestas que incluyan a familias, servicios, instituciones y políticas públicas.
El mensaje no es que una variable social explique por sí sola cada muerte, sino que las políticas estatales y entornos pueden aumentar o disminuir oportunidades de protección.
Por eso, prevenir también es facilitar el acceso oportuno a atención, reducir barreras económicas y geográficas, responder a la violencia, cuidar a personas desempleadas o endeudadas, limitar el consumo problemático, fortalecer redes y construir instituciones capaces de detectar sufrimiento sin castigar a quien lo expresa.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
La prevención integral puede pensarse en varios niveles. En el nivel personal, importa reconocer cambios, pedir ayuda, recibir evaluación y contar con un plan de seguridad. En el nivel relacional, son claves la escucha, el acompañamiento y el seguimiento. En escuelas y lugares de trabajo, se necesitan implementar protocolos como guías de actuación, rutas de derivación, confidencialidad y formación básica para referentes. En el sistema de salud, hace falta servicios accesibles, continuidad del cuidado y coordinación de urgencias. En el nivel social, influyen las políticas de protección, la comunicación responsable y la reducción de desigualdades.
Ningún nivel sustituye al otro. Pedir a una persona que sea resiliente, sin modificar un entorno violento o inaccesible, puede convertirse en una nueva forma de culpa. Del mismo modo, mejorar una política pública no elimina la necesidad de una atención individual sensible. La prevención funciona cuando las capas se conectan.
INSTITUCIONES
Una escuela, universidad, empresa, iglesia, club o asociación puede prepararse antes de una crisis. El primer paso es definir a quién acudir y cómo derivar. El segundo es capacitar a referentes para reconocer señales y preguntar sin juzgar. El tercero es proteger la confidencialidad y evitar intervenciones improvisadas. El cuarto es prever seguimiento, porque una derivación sin continuidad puede dejar a la persona nuevamente sola.
Los protocolos deben incluir qué hacer ante riesgo inmediato, cómo contactar a la familia cuando corresponda, qué servicios locales están disponibles y cómo cuidar al equipo interviniente. También deben contemplar la posvención: la respuesta organizada después de un intento o una muerte por suicidio para apoyar a las personas afectadas y prevenir nuevos daños.
COMPRENSIÓN
La explicación multicausal nos ayuda a cambiar la pregunta. En lugar de ¿qué le faltó? podemos preguntar ¿qué sufrimientos se acumularon?, ¿qué barreras impidieron recibir ayuda?, ¿qué apoyos estaban presentes y cuáles faltaron? y ¿qué podemos mejorar como familia, institución y comunidad?
Estas preguntas no borran la responsabilidad personal ni convierten todo sufrimiento en un problema del Estado. Permiten reconocer que la conducta humana se construye en interacción con vínculos y contextos. Una comunidad preventiva no espera una señal perfecta: facilita conversaciones, reduce estigmas y dispone caminos de ayuda conocidos.
Decir que el suicidio es prevenible no significa que todas las muertes puedan anticiparse ni que una familia haya fallado si no pudo hacerlo. Significa que existen intervenciones individuales, comunitarias y sociales capaces de reducir riesgos y aumentar protección. La prevención trabaja con probabilidades, oportunidades y redes.
Cuando dejamos de buscar una causa única, también dejamos de buscar un único culpable. Podemos orientar la energía hacia una tarea más humana: escuchar mejor, ampliar el acceso a cuidados, sostener a quienes están en crisis y construir condiciones de vida en las que pedir ayuda sea posible.
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Amplify transforma publicidad en prevención
Una pantalla publicitaria puede vender una marca, promocionar un producto o lanzar una campaña, pero en Asunción, una red de estos dispositivos empieza a asumir la función de advertir a los ciudadanos cuando un raudal representa un riesgo.
Amplify desarrolló una iniciativa que convierte parte de su infraestructura digital en una herramienta de prevención ante episodios de lluvias intensas. El sistema combina tres sensores de nivel de agua con 20 pantallas digitales capaces de interrumpir automáticamente su programación habitual cuando se detecta una condición de riesgo.
Los sensores están ubicados en puntos estratégicos de la ciudad: avenida España casi Sacramento; avenida General Santos y Fernando de la Mora; y avenida Aviadores del Chaco casi Vasconcellos. La información captada permite identificar cuándo el nivel del agua alcanza una situación que puede comprometer la circulación.
En ese momento, las pantallas dejan de mostrar temporalmente contenido comercial y activan piezas de emergencia con señales de peligro y recomendaciones para evitar las zonas afectadas, orientando a conductores y peatones hacia alternativas más seguras.
“Las personas no siempre dimensionan el peligro real de los raudales. Y lo más grave es que estos puntos se repiten una y otra vez. Sabemos dónde ocurre, sabemos cuándo puede ocurrir y ahora queremos que la ciudad también pueda advertirlo a tiempo”, explicó Sebastián Ruiz Díaz, gerente general de Amplify.
La propuesta parte de la premisa de aprovechar una infraestructura que ya existe y que tiene una característica clave durante una emergencia, su capacidad de llegar rápidamente a miles de personas. “Cuando el agua sube, cada segundo cuenta. Por eso pusimos nuestra red al servicio de la comunidad, para una respuesta inmediata. No se trata solo de comunicar un riesgo, sino de intervenir en el momento exacto, en el lugar exacto, para que las personas puedan tomar una decisión a tiempo”, señaló.
El proyecto integra además el mapeo de zonas vulnerables, sensores de monitoreo y activación automática de mensajes en soportes digitales urbanos.
Con esta iniciativa, Amplify plantea una nueva posibilidad para la infraestructura publicitaria: que las pantallas no solo comuniquen oportunidades comerciales, sino también información crítica cuando una ciudad enfrenta una emergencia. En esos segundos, saber qué camino evitar puede ser más importante que cualquier anuncio.