El efecto blurring afecta la capacidad de conciliación y se trata de la difícil tarea de sostener en equilibrio la vida personal, laboral y familiar. La persona que ya no puede sobrellevar estos tres aspectos de su vida y disfrutar de cada uno, tiende a desarrollar ansiedad y problemas para dormir, incluso caer en depresión.
La pandemia covid-19 puso en emergencia sanitaria a todos, desnudó las falencias de los gobiernos en diferentes partes del mundo y causó estragos económicos y emocionales. De hecho, el “efecto blurring” es producto de la avanzada tecnología y del teletrabajo, una dinámica laboral que se implementó como prevención para evitar el contagio masivo del coronavirus, y que en algunos lugares llegó para quedarse.
Desde entonces, este término, que se traduce como “desenfoque” describe las guerras internas que padecen algunas personas al no saber separar el trabajo de la vida personal. Aunque ser multitareas es el concepto actual que muchos persiguen, junto al efecto blurring, podría generar un significativo cansancio mental y físico que acorrala y va destruyendo.
Algunos signos de alerta son la falta de tiempo, la irritabilidad constante, el cambio repentino de humor y el insomnio. La vida ajetreada y cumplir con todas las responsabilidades personales y laborales sin saber gestionar las propias emociones puede afectar en el bienestar y en las relaciones interpersonales, incluso podría despertar enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y pérdida de memoria.
¿Cómo evitar este efecto?
Estar en contacto con las responsabilidades laborales fuera del horario, contestar correos a altas horas de la noche, estar pendiente del celular sin importar la hora y revisar pendientes incluso los fines de semana, son parte de este fenómeno que cada vez va tomando más fuerza en la actualidad.
Para evitar el efecto blurring es importante activar el modo “no molestar” del celular después de la jornada laboral, poner límites y no excederse, escuchar al cuerpo, establecer horarios y organizar actividades con un día de anticipación, delegar responsabilidades en casa y en el trabajo, y por sobre todo, disfrutar del tiempo con la familia y los amigos, además de dedicar espacio para uno mismo.
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IPS apunta a cobrar USD 70 millones que adeuda Salud: “La situación está propicia”
Tras mantener ayer un encuentro con el presidente en ejercicio, Pedro Alliana, el titular del Instituto de Previsión Social, Derlis León, manifestó que existe un panorama propicio para que la institución inicie el cobro de USD 70 millones al Ministerio de Salud Pública por los gastos acumulados por la atención médica y los servicios sanitarios brindados a personas no aseguradas durante la pandemia del covid-19.
“Según los informes que tengo recabados, la deuda asciende a un poco más de USD 70 millones, pero, como somos dos instituciones que trabajan en conjunto, quedó para el diálogo también la posibilidad de una compensación que lo hacemos casi a diario en el sentido de la cooperación en servicios o medicamentos. Ahora la situación está propicia para que avancemos al mecanismo de compensación”, refirió León, este miércoles, al programa “Así son las cosas” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Proyecto de ley de emergencia
A la vez, se refirió sobre el pedido realizado a la Cámara de Diputados referente a postergar el proyecto que declara la emergencia en IPS, teniendo en cuenta que el contexto de urgencia varió desde el momento en que fue planteado desde el Congreso Nacional. Incluso se analiza la posibilidad de requerir al Ejecutivo el veto de llegarse a sancionar.
“El escenario es un poco más alentador que hace 3 meses. Tanto la versión del Senado como Diputados coincidían en algún instrumento para ayudarnos a afrontar nuestros requerimientos en recursos humanos, porque eso también fue y es una crisis para la institución, donde nuestros especialistas terminaron migrando al Ministerio de Salud por una diferencia salarial”, manifestó.
León acotó que “ambas versiones sugerían que seamos ágiles para contratar más médicos y también, de alguna manera, reponer velozmente las renuncias, solamente en lo que va de los últimos 8 meses han renunciado más de 150 enfermeros, más de 80 médicos, principalmente por la precariedad salarial que está planteada también dentro de nuestra situación actual. Antes de que inicie esta propuesta para ayudar al IPS, nosotros no teníamos la posibilidad de contratar a los 500 médicos, que ya estamos contratando en las últimas dos semanas para seguir cumpliendo la ley de reducción de carga horaria”.
No obstante, refirió que quedará pendiente contratar enfermeros u otros personales extranjeros de alta capacitación. Así mismo, comentó que el escenario también es diferente en cuanto a la adquisición de medicamentos e insumos.
La iniciativa de emergencia plantea la búsqueda de mecanismos abreviados para las compras públicas. “Hemos accedido a más de G. 800 mil millones y llegaremos a G. 1 billón en el presupuesto del 2027 para la emisión de órdenes de compras y poder abastecernos y eso arrancó hace 4 semanas atrás aproximadamente. Ya la ciudadanía irá sintiendo que el IPS está abastecido, ayer martes tuvimos una llegada importante de medicamentos”, puntualizó.
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Con relación a las alternativas que manejan para el pago de las deudas vencidas de la previsional, León refirió que una de ellas consistiría en acceder a un crédito bancario a una tasa del 9 % colocando las reservas técnicas de la institución de garantía.
“La versión del proyecto de Senadores consistía en aumentar el tope de depósito en la banca, pero el escenario también es diferente en este momento. Me reuní con el equipo administrativo y solicité el estudio de una alternativa o plan B, el cual ya surgió. La reserva técnica es de G. 300 mil millones, el cual se puede utilizar como garantía para un préstamo a la misma tasa, es un ejercicio habitual y avanzaremos hacia este lado”, detalló.
Encuentro con Alliana
Por otra parte, León calificó de positiva la reunión que mantuvo con Alliana, a quien planteó una serie de iniciativas para zanjar los conflictos que subsisten en la previsional. “Fue la presentación de un análisis de la percepción de la gestión y sugerencia para fortalecer las áreas más débiles. Como es sabido, en IPS nuestra dificultad mayor es el stock de los medicamentos y el acceso a los servicios, entonces fue un momento de diálogo. La instrucción del presidente Santiago Peña y del vicepresidente Pedro Alliana es que redoblemos los esfuerzos para estas dos áreas”, refirió.
El médico agregó que “ambos piden especial atención en el abastecimiento de medicamentos y el acceso a nuestros servicios de salud, fue muy buena la reunión y nos fuimos planteándole muchas estrategias para buscar resultados en el menor tiempo posible”.
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Más allá del Club de los 27: la historia de Presley Gerber
Presley Gerber murió a los 27 años en un centro de rehabilitación. La causa de muerte aún no fue determinada. Su historia vuelve a poner en el centro la importancia de hablar sobre salud mental, adicciones y consumo problemático de sustancias.
El hijo de Cindy Crawford tenía una carrera como modelo y el apellido de una de las figuras más reconocidas de la moda internacional. Sin embargo, detrás de esa imagen pública también existía una historia de dificultades relacionadas con la salud mental y las adicciones que el propio joven decidió compartir públicamente.
Su muerte, ocurrida el domingo 20 de septiembre en un centro de rehabilitación de Los Ángeles, fue confirmada por la familia y por la oficina del médico forense del condado. Hasta el momento, no se ha informado la causa del fallecimiento y la autopsia está pendiente.
La noticia volvió a instalar además una expresión conocida en la cultura popular: el “Club de los 27”, denominación informal utilizada para referirse a artistas y otras figuras públicas que murieron a esa edad. Entre los nombres históricamente asociados están Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse. El llamado club es, principalmente, un fenómeno cultural construido alrededor de la coincidencia de varias muertes famosas.
Una lucha que Presley decidió contar
Gerber comenzó su carrera como modelo siendo adolescente y trabajó para importantes marcas internacionales. También compartió campañas y proyectos con su hermana, Kaia Gerber.
Pero en los últimos años comenzó a hablar públicamente de sus problemas de salud mental y consumo de drogas. En 2023, durante una entrevista en el pódcast Studio 22, habló de su experiencia con la depresión y otras dificultades y expresó su deseo de que contar su historia pudiera ayudar a otras personas que atravesaban situaciones similares.
Su hermana Kaia también se refirió recientemente a la lucha de Presley contra la adicción. En una entrevista para Vogue, describió el impacto que el problema tuvo sobre toda la familia y destacó la decisión de su hermano de hablar abiertamente sobre aquello que estaba viviendo.
El relato familiar permite observar una dimensión que muchas veces queda oculta detrás de las noticias sobre personas famosas: las adicciones no afectan únicamente a quien consume, sino también a su entorno cercano, y pueden coexistir con depresión, ansiedad u otros problemas de salud mental.
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Salud mental: pedir ayuda también es parte del tratamiento
La historia de Gerber vuelve a poner el foco sobre la necesidad de hablar de salud mental sin convertirla en un estigma. Reconocer que una persona atraviesa una crisis, necesita tratamiento o tiene dificultades para controlar el consumo de una sustancia no debería ser interpretado como una debilidad.
La dependencia de drogas y medicamentos puede requerir atención profesional y un abordaje integral. En particular, el consumo de medicamentos con efectos sobre el sistema nervioso central debe realizarse bajo indicación y seguimiento médico. Medicamentos de prescripción como las benzodiacepinas pueden generar dependencia y problemas cuando se utilizan de manera inadecuada o se combinan con otras sustancias.
En el caso de Presley, algunos medios han informado que habló públicamente de medicamentos que utilizaba en relación con ataques de pánico. Sin embargo, esos antecedentes no permiten determinar qué papel pudieron tener en su fallecimiento, cuya causa todavía no fue establecida.
Más allá del “Club de los 27”
La muerte de una persona a los 27 años puede alimentar una narrativa conocida y llamativa, pero reducir una historia de salud mental y adicción a una supuesta “maldición” puede ocultar lo verdaderamente importante.
El caso de Presley Gerber deja, por ahora, una conversación más profunda: la necesidad de reconocer las señales de sufrimiento, buscar ayuda profesional a tiempo y comprender que la recuperación de una adicción puede ser un proceso largo y complejo.
Su familia había elegido acompañarlo en ese proceso y él mismo había decidido hablar públicamente sobre sus dificultades. Esa decisión contribuyó a visibilizar problemas que todavía muchas personas viven en silencio.
Mientras la investigación sobre su muerte continúa, su historia recuerda que detrás de una imagen de éxito, belleza o fama puede existir una batalla que no siempre resulta visible. Y que hablar de salud mental y consumo problemático de sustancias puede ser, en sí mismo, una forma de abrir la puerta a pedir ayuda.
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Intensivistas, héroes de la pandemia
- Por Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
Desde el 2021, cada 19 de setiembre se recuerda en nuestro país el Día del Intensivista. La conmemoración nos remonta directamente a ese tiempo de la historia reciente que marcó al mundo: la pandemia de covid-19.
Paraguay estaba quizás entre los países menos preparados para un desafío de tal magnitud. Según los registros del Ministerio de Salud, para el 2020 había 194 profesionales intensivistas censados. Con estos soldados y unas 380 camas en las UTI del país fuimos a la guerra contra el covid.
Para el 2021 la cantidad de camas se duplicó pero se abría la crisis de la falta de personal. Muchos fueron formados en el campo de batalla. Escasez de medicamentos, falta de oxígeno, nuevos equipos que había aprender a manejar, el temor por sus propias vidas y las de sus familias… Es imposible dimensionar lo que los trabajadores de la salud pasaron durante ese tiempo. En especial aquellos que trabajaron horas y horas encerrados en las unidades de terapia intensiva.
Durante la pandemia el trabajo periodístico tampoco se detuvo. Las salas de prensa pasaron obligadamente a trabajar a distancia, sin embargo, muchos periodistas, fotógrafos, camarógrafos y choferes siguieron realizando la cobertura desde las calles, desde los hospitales, informando a diario sobre el transcurrir de esos difíciles días.
El Facebook me recordaba esta semana una edición especial del diario La Nación del 6 de setiembre de 2020, en homenaje al personal de blanco que daba batalla en hospitales en momentos en que la curva de contagios iba en ascenso. Fue un compendio de notas realizadas en diferentes puestos sanitarios, con testimonios de primera mano del personal de salud, sus vivencias, sus temores. Con un equipo de prensa fuimos a realizar un reportaje al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente Prof. Dr. Juan Max Boettner, el Ineram. Este hospital se había vuelto la principal trinchera de la lucha contra el covid. Allí pudimos conversar con trabajadores de varias áreas, quienes –algunos entre lágrimas– contaron cómo la pandemia les había llevado al límite de su capacidad tanto profesional como humana.
“Una vez que un paciente ingresa, ya se queda 100 % a nuestro cuidado. El personal de blanco también tiene que estar viendo no solo la parte pulmonar o cardiaca, sino también la parte psicológica, la contención. Hacemos también enfermería psicológica”, relataba el jefe de la UTI de adultos del Ineram. Mencionaba el impacto que tenía en muchos pacientes los trajes especiales que se utilizaban. Algunos intensivistas llegaron a imprimir fotos de sus rostros y pegarlos sobre las máscaras, para que los enfermos pudieran reconocerlos y no se sintieran tan intimidados.
Con la aprobación de la Ley n.º 7.159/2023, los especialistas en medicina crítica e intensiva pudieron alcanzar algunas reivindicaciones y beneficios. Según Salud, a los cerca de 300 existentes actualmente, este año se sumó la contratación de otros 270 nuevos médicos asignados a las UTI.
La pandemia, que se extendió desde el 2020 al 2023, dejó lecciones muy duras que nunca debemos olvidar. Una de ellas es la importancia de un sistema de salud fuerte y de equipos humanos suficientes, especializados y remunerados de forma acorde.
“Nos cambió la vida realmente este virus y nos hizo saber que hay cosas más importantes por las que luchar y no por cosas banales puramente”, me decía en aquel reportaje el entonces director del Ineram, el doctor Felipe González.
Mientras nos perdemos en discusiones banales y torcidas en las redes sociales, en las UTI del país, en este momento, se libra la batalla cotidiana por preservar la vida. Por lo menos en este día, el del Intensivista, tomemos conciencia de ello.
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El estrés crónico: un enemigo silencioso que deteriora la salud física y mental
En una sociedad que suele romantizar el exceso de trabajo y la falta de descanso, el estrés se ha consolidado como una condición cotidiana peligrosamente normalizada. Personas comprometidas y altamente exigidas postergan el autocuidado y viven en piloto automático, ignorando que el organismo requiere un equilibrio indispensable para funcionar de manera óptima. La licenciada Liz Aguiar, psicóloga del Hospital IPS Ingavi, advierte cómo hábitos como el uso desmedido del teléfono celular o patrones inadecuados de alimentación repercuten directamente sobre el sistema nervioso.
Cuando el individuo permanece expuesto a tensiones continuas, el cuerpo entra en un estado de alerta permanente que desencadena una liberación sostenida de cortisol. Si bien esta hormona cumple una función protectora inicial, su presencia desmedida y prolongada genera un impacto profundamente dañino a nivel biológico. La especialista señala que el estrés crónico debilita el sistema inmunológico, incrementa la inflamación sistémica y altera el ciclo del sueño, proceso fundamental e insustituible para la reparación celular y el equilibrio orgánico.
Las consecuencias de mantener este ritmo de sobreexigencia trascienden el plano emocional para manifestarse en trastornos físicos concretos. La desregulación hormonal generada por el estrés crónico favorece la aparición de ansiedad, depresión y problemas digestivos, al tiempo que eleva el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Además, al debilitar la capacidad de respuesta del organismo, crea un entorno favorable para el desarrollo o el agravamiento de diversas patologías.
El cuerpo emite señales claras antes de sufrir un colapso, aunque en muchos casos estas alertas suelen ser pasadas por alto por imperativos laborales o sociales. Síntomas como el cansancio persistente, la irritabilidad, las dificultades para conciliar el sueño, los dolores musculares y la falta de concentración son indicadores de que el sistema nervioso se encuentra al límite. La acumulación de esta tensión demuestra que el trabajo sin pausas no constituye un signo de compromiso, sino una dinámica acelerada de desgaste físico y mental.
Frente a este escenario, recuperar la salud requiere comprender que el bienestar no es un lujo, sino una necesidad biológica prioritaria. Establecer límites, aprender a decir “no” y moderar la autoexigencia resultan pasos fundamentales para interrumpir el ciclo del agotamiento. Dormir entre 7 y 8 horas diarias, mantener una alimentación consciente y realizar actividad física de forma regular son medidas concretas para devolverle al organismo su capacidad de autorregulación.
Finalmente, la profesional del IPS Ingavi enfatiza la importancia de la prevención y el autocuidado como prácticas continuas y no como recursos de emergencia. “La salud no es solo ausencia de enfermedad, sino equilibrio físico, emocional y mental”, concluyó Aguiar, al recordar que la búsqueda de metas personales o profesionales no debe concretarse a costa del deterioro de la propia calidad de vida.