Lanzada en septiembre, la cuenta de la Oficina de Turismo de la capital austriaca atrajo a cientos de suscriptores gracias a la controversia. Foto: AFP.
Museos mudan desnudos a OnlyFans para esquivar censura en redes
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Venus paleolítica, desnudos de Egon Schiele o lienzos de Modigliani, censurados en las redes sociales. Estas obras para mayores de 18 años de los museos vieneses encuentran ahora una segunda vida en la plataforma OnlyFans, conocida por su contenido sexualmente explícito.
Se trata de un movimiento ingenioso por parte de la Oficina de Turismo de la capital austriaca, que coordinó la iniciativa, para “abrir el debate sobre el papel de los algoritmos y los gigantes tecnológicos en el arte”, explica a la AFP el director del centro, Norbert Kettner.
Lanzada en septiembre, la cuenta ha atraído a varios cientos de suscriptores gracias al reciente revuelo mediático, aunque este atrevimiento “audaz” apunta sobre todo a defender la “libertad artística”. La idea, cuenta Kettner, surgió de las “dificultades” encontradas por los museos “en su labor de promoverse en las redes sociales”, por sus políticas muy estrictas sobre la desnudez y la lucha contra la pornografía.
“Ridículo”
Por ejemplo, la “Venus de Willendorf”, una estatuilla de una mujer desnuda y tetona expuesta en el Museo de Historia Natural. “Se trata de una figura simbólica de fertilidad de casi 30.000 años de antigüedad” y considerada como una obra maestra del arte paleolítico. Sin embargo, “¡Facebook la ha clasificado como contenido pornográfico!”, exclama Kettner.
“Es extraño e, incluso, ridículo que hoy en día la desnudez” sea todavía objeto de controversia”, “cuando debería ser natural”, abunda Klaus Pokorny, portavoz del Museo Leopold. Las representaciones eróticas de Schiele son censuradas de manera frecuente por las redes sociales, como si nada hubiera cambiado cien años después de la muerte de este gran pintor del modernismo vienés que causó un escándalo.
En otro lugar popular de Viena, el museo La Albertina, las pinturas del artista italiano Amedeo Modigliani se consideran demasiado explícitas. “Nos obliga y fuerza a abrir una cuenta en OnlyFans”, insiste Pokorny, puesto que “las plataformas internacionales más famosas como TikTok, Facebook o Instagram no aceptan nuestras pinturas”.
Thomas Schlesser, autor de un libro titulado “El arte frente a la censura”, juzga “la iniciativa de bastante inteligente”. “Al pasar a la red social de OnlyFans, las obras retoman el carácter provocador e, incluso, pornográfico que pudieron tener en su época”, comenta este historiador del arte, director de la Fundación Hartung-Bergman.
“Autocensura”
El tema va más allá del arte clásico, añade el responsable de la Oficina de Turismo, que observa una “autocensura inconsciente de muchos jóvenes creadores”, que no pueden privarse de la visibilidad que ofrecen Facebook y otras plataformas. Estos últimos, a menudo criticados por la eliminación automática de imágenes, aseguran que sus reglas han evolucionado y presentan más “matices” para hacer excepciones en cuanto a desnudez en el caso, por ejemplo, del arte.
“Dijeron que se habían esforzado”, comenta Olivier Ertzscheid, profesor e investigador en Ciencias de la Información de la Universidad de Nantes. “Pero la realidad es que en lo que respecta a la representación de los cuerpos (especialmente el femenino), nada ha cambiado realmente, sea o no una forma artística”, indica Ertzscheid, refiriéndose a una “forma de mojigatería o marketing mojigato”.
Contactado por la AFP, Facebook no respondió de inmediato. Mientras tanto, Kettner espera que haya conversaciones al respecto para avanzar, pero no ha habido ningún acercamiento por ahora. Además, asume sin complejos la asociación de la ciudad con el sitio OnlyFans, que se ha consolidado durante varios años como un destino importante para los creadores de contenido erótico o pornográfico de pago.
En busca de una imagen más respetable, la plataforma con 150 millones de usuarios ahora se enfoca en videos de recetas de cocina, fitness o consejos de salud. “No es una cuestión de nuestro éxito en las redes sociales, sino una cuestión de principios”, resume Pokorny. “Es como una guerra con otros medios; luchamos por nuestros derechos, nuestra libertad, contra las personas que quieren regular nuestras vidas”, concluye el portavoz del Museo Leopold.
En el marco de la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, se realizó el conversatorio “Las formas del silencio: escribir bajo censura”, una actividad organizada por el área cultural de la Embajada de la República del Paraguay en la capital argentina, que reunió a escritores, lingüistas y referentes indígenas paraguayos para reflexionar sobre la censura, la resistencia cultural y la vigencia de las lenguas originarias en América Latina.
La charla, desarrollada en español y guaraní, contó con la participación del poeta y comunicador indígena Brígido Bogado, la lingüista Ladislaa Alcaraz, y la escritora y traductora Lilian Aliente. A lo largo del encuentro, los expositores abordaron las políticas de silenciamiento ejercidas históricamente sobre las lenguas indígenas, la censura durante la dictadura de Alfredo Stroessner y el papel de la escritura como herramienta de identidad, denuncia y resistencia cultural.
El conversatorio fue un espacio de memoria colectiva. Allí se discutieron las múltiples formas del silenciamiento: desde la represión estatal hasta las formas más sutiles de marginación cultural y autocensura que aún pesan sobre las comunidades indígenas y sus producciones literarias.
La apertura estuvo a cargo de Lilian Aliente, quien destacó la importancia de abrir espacios para la literatura digital en guaraní y en lenguas indígenas, subrayando la necesidad de ampliar los circuitos de circulación y publicación para estas producciones culturales históricamente relegadas.
Luego tomó la palabra Brígido Bogado, quien reconstruyó parte de su experiencia personal y relató cómo la palabra se convirtió en refugio y resistencia. Contó que durante su infancia fue adoptado por una familia paraguaya ajena a su comunidad y que, durante años, vivió alejado de su cultura y de su lengua originaria.
“Durante mucho tiempo estuve muy mal porque había perdido mi identidad y mi idioma”, recordó. “Cuando regresé a mi comunidad me dijeron: ‘No te preocupes, nosotros te vamos a enseñar todo otra vez para que te quedes con nosotros’”.
CENSURA Y AUTOCENSURA
Su relato atravesó el problema de la censura y de la autocensura. Bogado reconoció que la represión sobre la escritura en guaraní durante el estronismo dejó marcas profundas que aún persisten. Sin embargo, señaló que muchas veces las barreras también aparecen como formas internas de inseguridad y silenciamiento.
“Yo mismo me preguntaba si lo que tenía para decir iba a valer”, expresó. “¿Van a querer escucharme los demás?”.
El escritor recordó que ganó su primer concurso literario a los quince años, aunque incluso entonces debió enfrentar prejuicios y desconfianza.
“Ahí sentí la censura porque muchos no creían que yo hubiera escrito esos poemas”, señaló.
Con el tiempo, este escritor de la comunidad mbyá-guaraní fue construyendo una voz propia y logrando reconocimiento entre lectores y editoriales. Sin embargo, todavía existen muy pocos escritores indígenas en Paraguay y en gran parte de las comunidades originarias continúan luchando por hacer visibles sus saberes y sus formas de narrar el mundo.
RECORRIDO HISTÓRICO
Por su parte, Ladislaa Alcaraz, docente universitaria, investigadora y exministra de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, realizó un recorrido histórico por las políticas de silenciamiento que afectaron a las lenguas indígenas desde la colonia hasta las dictaduras del siglo XX.
La lingüista analizó las distintas políticas de exclusión lingüística desarrolladas desde la colonización española. Explicó que las lenguas indígenas fueron consideradas “lenguas ágrafas” y que la escritura funcionó históricamente como un instrumento de control cultural.
Para profundizar esta reflexión, recurrió a los aportes de la investigadora brasileña Eni Puccinelli Orlandi y a su obra “As formas do silêncio”, donde distingue entre el “silencio fundante” –aquel que produce sentido– y las “políticas de silencio”, entendidas como mecanismos de poder destinados a excluir determinadas voces del espacio público.
En esa línea, Alcaraz sostuvo que el guaraní continúa siendo una lengua “minorizada”, no por la cantidad de hablantes, sino por las relaciones de poder que históricamente condicionaron su legitimidad social y cultural.
La investigadora repasó distintos momentos históricos en los que el guaraní fue prohibido o marginado de las instituciones educativas y de los espacios públicos, desde el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia hasta las disposiciones posteriores a la guerra contra la Triple Alianza.
DIARIOS DE TRINCHERA
Sin embargo, remarcó que durante la Guerra Guasu (1864 - 1870), el guaraní encontró un espacio singular en la prensa y en la propaganda bélica a través de periódicos de trinchera como El Cabichuí, El Centinela y Cacique Lambaré, publicaciones que incorporaban textos en guaraní y grabados xilográficos destinados a los soldados en el frente de batalla.
Alcaraz señaló que, tras el final de la guerra, el idioma volvió a ser desplazado del ámbito educativo y académico, replegándose nuevamente hacia la oralidad. Ese proceso, sostuvo, implicó también el silenciamiento de las memorias y cosmovisiones indígenas.
Como parte de una tarea de rescate, la lingüista destacó los trabajos antropológicos de Curt Unkel Nimuendajú y León Cadogan en la recopilación de relatos y tradiciones guaraníes, aunque posteriormente insistió en la necesidad de distinguir entre la “literatura en guaraní” y la “literatura guaraní”, escrita por integrantes de los propios pueblos indígenas.
En otro tramo de su exposición, abordó las formas de censura ejercidas durante los gobiernos autoritarios de Higinio Morínigo y, especialmente, durante la dictadura de Alfredo Stroessner, periodo marcado por el exilio de escritores, la persecución intelectual y la censura a la prensa.
POLÍTICAS PÚBLICAS
Más allá de las referencias históricas, el conversatorio dejó planteada una discusión contemporánea: la fragilidad actual de las lenguas indígenas y la necesidad de políticas públicas sostenidas para su preservación. En ese sentido, Alcaraz valoró iniciativas vinculadas a la publicación de diccionarios bilingües, la producción literaria indígena y el registro audiovisual para el resguardo de los relatos orales.
El encuentro concluyó con una reflexión compartida por los expositores: la escritura y la memoria funcionan hoy como herramientas fundamentales de resistencia frente al olvido y la homogeneización cultural.
Con los nuevos desafíos de la actualidad, la lucha por la defensa de las lenguas indígenas en Latinoamérica también es una disputa por la memoria, por la identidad, por el derecho a narrar la propia historia o por salvaguardar las cosmovisiones ancestrales.
Como un homenaje a la libertad y a la resistencia de la palabra, los expositores coincidieron en que la literatura guaraní y el resguardo de las lenguas indígenas en forma escrita no solo preservan la memoria, sino que constituyen un acto de justicia frente a la homogeneización cultural y al silenciamiento histórico de las voces indígenas, censuradas y excluidas desde tiempos de la colonia hasta el presente.
UE prohíbe IA de falsos desnudos en medio de denuncia de Meloni
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Los estados miembros y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo el jueves para prohibir en la Unión Europea las herramientas de inteligencia artificial que pueden “desnudar” a personas sin su consentimiento. La iniciativa surgió luego de la introducción meses atrás de una función en Grok, el asistente de inteligencia artificial de Elon Musk, que permite a los usuarios solicitar la creación de imágenes hiperrealistas (o deepfakes) de adultos y niños desnudos a partir de fotos reales, sin su consentimiento.
La función creó un escándalo en varios países y llevó a la apertura de una investigación en la UE. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, denunció la difusión de fotos falsas con su imagen generadas por IA y lo calificó como una “herramienta peligrosa”.
Según el Parlamento Europeo, la nueva prohibición se dirige a los sistemas que permiten crear imágenes, videos y sonidos de carácter pedopornográfico, o que representan las partes íntimas de una persona identificable, o la muestren participando en actividades sexuales, sin su consentimiento.
La nueva reglamentación se aplicará a partir del 2 de diciembre de 2026. Para esa fecha, los servicios de IA deberán contar con medidas de seguridad que les impidan generar este tipo de contenidos. La medida fue adoptada como parte de una revisión de la legislación europea sobre la IA, una ley pionera aprobada formalmente hace dos años.
Los 27 países miembros y los eurodiputados también acordaron aplazar la entrada en vigor de las nuevas normas destinadas a regular la actividad de los denominados sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo, los cuales operan en ámbitos sensibles como la seguridad, la salud o los derechos fundamentales.
El próximo sábado 16 de mayo, el evento se realizará en el Espacio Cultural Itaú – Centro Cultural del Puerto, con 40 museos participantes. Foto: Archivo
Preparan la octava edición de “Los Museos se Muestran”
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La Asociación Noche de los Museos – Paraguay, organización sin fines de lucro que trabaja de manera ininterrumpida desde el año 2017, se encuentra organizando la octava edición del evento “Los Museos se Muestran”, que se llevará a cabo el sábado 16 de mayo, en el horario de 10:00 a 22:00, en el Espacio Cultural Itaú – Centro Cultural del Puerto.
En esta edición participarán cerca de cuarenta museos y espacios culturales de todo el país, quienes presentarán al público parte de su acervo en un mismo espacio, acompañado de diversas propuestas culturales. El acceso será libre y gratuito para toda la ciudadanía.
La curaduría de esta edición estará a cargo de la museóloga Alicia Elias, Lic. Leticia Alvarenga y el Museólogo Javier Palma, quienes desarrollarán la propuesta conceptual en consonancia con el lema internacional impulsado por ICOM para este año «Museos uniendo un mundo dividido» enmarcado en el eje temático de esta edición: «El puerto como punto de encuentro».
Museos participantes
1. Fundación Museo de Ciencias
2. Museo Fundación Demetrio Ortiz
3. Museo Fernández Caballero
4. Museo Judío del Paraguay, Fundación Dr. Walter Kochmann
5. Centro Cultural FCM-UNA. Prof. Dr. Salvador Addario Bentrón
6. Museo Histórico de Neuland
7. El Tour de Liebig
8. Casa Bicentenario de la Música Agustín Pío Barrios - CCR Cabildo
9. Casa Bicentenario de la Literatura Augusto Roa Bastos
10. Casa Bicentenario de la Danza Tala Ern Retifoff
11. Centro Cultural de la Ciudad Carlos Colombino - Manzana de la Rivera
12. Casa Bicentenario del Teatro “Edda de los Ríos” del Centro Cultural de la República El Cabildo
13. Museo de Las Biblias, Colegio Internacional
14. Casa Bicentenario de las Artes Visuales Ignacio Núñez Soler del Centro Cultural de la República El Cabildo
15. Museos Fernheim
16. Museo Nacional de Bellas Artes
17. Templo Budista Fo Guang Shan Paraguay
18. El Cántaro BioEscuela Popular
19. Museo de Sillas Asunción (MUSA)
20. Museo de ITAIPÚ Tierra Guaraní
21. Museo de los Inmigrantes y Casa de la Cultura de Bella Vista
22. Casa de la Integración CAF
23. Espacio Cultural Roa Bastos
24. Centro Cultural y Museo Masónico - Gran Logia Simbólica del Paraguay - Gran Oriente del Paraguay
25. Museo Parroquial San Rafael
26. Museo de los Caídos en Ytorororó
27. Museo “Juan Emiliano O’Leary”, del CNC
28. Centro de Interpretación AVAIU
29. Museo de la Cámara Fotográfica del Instituto Técnico Superior de la Imagen / MUCAFOT-ITSI
30. Museo Ferroviario Estación Central de Asunción
Viajar en el tiempo, la más reciente y atrapante oferta de las redes
Ricardo Rivas
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
Viajar en el tiempo. La más novedosa oferta en red ofrece en breves videos de calidad lo mismo de siempre. En tiempos de incertidumbres saber del ayer para proyectar sobre el hoy de cara al futuro pareciera ser una apuesta comercial segura.
Las infinitas inteligencias artificiales (IAs) con las que interactuamos cotidianamente parecen carecer de límites. Los espíritus y las ánimas que emergen del Valle del Silicio y con las más diversas formas –una y otra vez– vuelven sobre todas y todos nosotros para impedir que podamos conocer y disfrutar de las mieles de vivir “unplugged”. Incorregibles. Resistir, aunque tiene sentido en procura de la libertad, torna complejo.
La que se conoce como “tercera ley de Newton” –en el tercer entorno, en el nuevo espacio que algunos imaginan como social– parece tan inaplicable como los vanos intentos por remar en dulce de leche. Esos coros de fantasmas no aflojan... ni quieren aflojar. Y, por si el espacio del presente no les fuera suficiente, invitan –indulgentes– a viajar al pasado. ¿A qué pasado? “Al pasado, ¿viste...? ¡Es muy divertido!”, responde un tertuliano (adulto joven) sentado a la mesa de un bar frente a la playa borrascosa de la semana que pasó en Mar del Plata, unos 1.600 kilómetros al sur de mi tan querida y cálida Asunción.
Con quienes lo acompañan comparte rústicamente la pantalla de su teléfono inteligente. Muestra en Instagram “tellevoalpasado”. Sus contertulios hacen silencio. Observan.
“Estoy en el pasado... y tú vienes conmigo”, propone Valeria, quien parece ser su creadora. “Vivo la historia en primera persona”, apunta. Pero no está solo allí. Informa que también puedes encontrarla en www.youtube.com/@tellevoalpasado o, si lo prefieres, en www.facebook.com/tellevoalpasado. Valeria no es única, por cierto.
En TikTok e Instagram quienes están en lo mismo crecen y se multiplican como sucede desde que Chloe.vs.history (quizás un pionero) se presentó en el tercer entorno. @maquina.historica, @mariaentreepocas, @tellevoalpasado van por más de lo mismo.
En algunos medios tradicionales europeos –La Vanguardia, entre ellos– dan cuenta de que hay quienes comienzan a llamarlos a quienes navegan esos sitios, “corresponsales históricos”. No son producciones audiovisuales sencillas las que aportan para invitar –a quien sueñe con hacerlo– para desembarcar en Normandía el 6 de junio de 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó a finalizar.... o, a otros tiempos, tal vez prehistóricos o... Todo es posible.
“¡No quiero imaginar el éxito que tendrá cuando nos inviten al mismísimo Paraíso Terrenal para que veamos en vivo verdadero el pecado original!”, dijo uno de los que estaban sentados en la mesa cercana. “No solo que aceptaré ir, sino que podré saber si el pecado original fue en verdad comer una manzana o esa historia que me enseñó mi abuela fue diferente”, agregó. Con sus acompañantes rieron con ganas.
También reí, observándolos con atención. “¿Cuándo comenzarán con los viajes al pasado por aquí en el sur del mismísimo sur para que viajemos a las historias que fueron y a las que no fueron?”, dijo otro. El silencio ganó espacio en la tertulia.
VOLVER A HACER
Los fines de abril y comienzos de mayo de cada año son fantásticos en Buenos Aires. Las y los escritores de una buena parte del planeta se instalan allí. Creatividad, pensamiento y palabra en acción juntos y al alcance del deseo no es frecuente. Y con sus presencias y reflexiones también emergen más y más dudas.
Pasado y futuro anidan en cada intercambio. En cada debate. El deseo de saber pareciera ser directamente proporcional a la incertidumbre que crece exponencialmente. Las amenazas de guerra sacuden, angustian, entristecen.
“El ser humano tiene una extraordinaria capacidad de olvidarse de sí mismo, de olvidar las lecciones”, sostiene Arturo Pérez-Reverte (75), uno de los autores más destacados y requeridos en la quincuagésima Feria Internacional del Libro en desarrollo. “Siempre volvemos a hacer lo que hicimos antes de que eso ocurriera y lo que produjo esa cosa”, sentencia don Arturo, también periodista y, algunas décadas atrás, corresponsal de guerra. Bien sabe de qué habla cuando de violencias se trata.
Entrevistado por la colega Natalia Blanc del diario La Nación de Argentina va más allá para sostener que “la guerra, la vanidad, la ambición, la lujuria: todos son mecanismos normales (de las personas) que no vamos a perder nunca por más cambios sociales que haya”. Profundo. Intenso. También discutible. Aunque sin certeza acerca de la conclusión que puede emerger de un debate con el que se pretenda confrontar a Pérez-Reverte sobre los que son –para él– “mecanismos normales” de la humanidad.
Hombres y mujeres queremos saber. Siempre y en todo lugar. Más aun cuando lo que se pone en juego –además del ser humanos y humanas– es el tiempo en términos de pasado y/o futuro. “El tiempo no es absoluto, sino relativo y maleable”, nos explicó Albert Einstein (1879-1955) en las primeras décadas del siglo pasado. Espacio y tiempo, dos variables claramente inseparables que coadyuvan para que –unidas en la flexibilidad– la segunda sea definitivamente relativa.
“El tiempo no es absoluto sino relativo y maleable”, dijo Alberto Einstein quien también puntualizó que imaginar el “ahora” como único es una “ilusión obstinadamente persistente”
¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿Serán los que vendrán tiempos mejores o los mejores años?, como prometen las y los profesionales de la política. Si asumimos que pasado, presente y futuro son parte de un todo, imaginar el ahora como único es claramente falso y deviene en una “ilusión obstinadamente persistente”. Es palabra de Albert Einstein. Siento que solo desde esa perspectiva que bordea lo poético tiene sentido imaginar viajes en el tiempo.
DE CIENCIA FICCIÓN
“Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”, afirmó Julio Verne (1828-1905) que, con su ciencia ficción estoy claro que continúa a mi lado, aunque con ninguna de sus obras –viajero incurable– se propuso llegar al pasado.
Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”, sostuvo Julio Verne, el autor que quizás más haya “viajado” en el género literario de ciencia ficción, aunque nunca viajó al pasado
Por el contrario, Ray Bradbury –uno de los maestros de la literatura en el siglo XX– en “El ruido de un trueno” (1952) o en “El zorro y el bosque” (1950) sí lo hace, aunque con una mirada claramente distópica con la que no pinta al pasado como destino amigable y, como lector, no pocas veces creo que sí lo perfila como incubador de muchas de las alienaciones políticas y sociales de nuestros días.
Ray Bradbury, uno de los más grandes escritores del siglo XX, con mirada distópica viajó al pasado para crear “El zorro y el bosque” (1950) y “El ruido de un trueno” (1952)
Viajar en el tiempo es una aspiración imaginaria de muy larga data. Antecedentes no faltan. Sin las IAs que supimos conseguir y los algoritmos que también supimos entrenar para que a su vez supieran y conocieran de nuestros gustos y disgustos, ir al pasado, viajar en el tiempo es parte de los objetos del deseo de los medios tradicionales, de la literatura, del cine, de la tele y así hasta nuestros días en los ecosistemas digitales. ¿Sorprende entonces que TikTok sea una de las plataformas (además de Instagram) en las que varios usuarios nos invitan a viajar al pasado? Por supuesto que no.
Otro Tic-Toc –vaya coincidencia– un “proyecto ultrasecreto del Gobierno” de los Estados Unidos, en el campo de la ficción, lanzó, avanzada ya la sexta década del siglo pasado, “El túnel del tiempo”. Con formato de serie con cincuenta minutos de duración cada capítulo, desde el 9 de setiembre de 1966 y hasta el 7 de abril de 1967 (30 episodios) ganó espacio en las preferencias de la teleaudiencia.
La producción fue de 20th Century Fox Television y emitió la cadena ABC que cada semana contaba las aventuras de James Darren y Robert Colbert que –como los doctores Tony Newman y Doug Phillips, respectivamente– supervisados por la científica McGregor (Lee Ann Meriwether) van y vienen por el tiempo con serios riesgos de vida como consecuencia del experimento en sí mismo y porque, siempre con las mismas indumentarias, llegan hasta los más diversos lugares donde se ven expuestos (como personas extranjeras muy diferentes) a peligrosos choques culturales.
“Dos científicos estadounidenses se encuentran perdidos en el laberinto de épocas pasadas y futuras, durante los primeros experimentos del proyecto más grande y secreto de Estados Unidos: el Túnel del Tiempo”, anunciaba la voz de un locutor, cuando se iniciaba cada emisión.
“El túnel del tiempo”, un clásico de la tele creado en 1966. Solo 30 capítulos que hasta la actualidad ha devenido en contenido “de culto”. Cada semana, los doctores Tony Newman y Doug Phillips, monitoreados por la científica McGregor, viajaban sin descanso en un proyecto ultrasecreto
Imposible de olvidar, aquellos momentos de familiares de domingo, en horario central cuando el hombre aún no había llegado a la Luna y la tele la veíamos solo en blanco y negro. Así fue durante 30 semanas. Nada nuevo. Solo cambian los soportes y las herramientas tecnológicas para producir contenidos.
Las ilusiones, los sueños, son los mismos. “Me preocupa lo que podemos hacer con las IAs. Particularmente porque las y los humanos necesitamos socializarnos. No es posible avanzar socialmente si no tenemos relaciones interpersonales plenas para discernir colectivamente sobre ciertas prácticas novedosas como lo es la comunicación reticular”, me dice Dánjal a través de una videollamada de WhatsApp, el querido amigo, periodista, académico y magíster en gestión de contenidos, habitante insultar semestral en un archipiélago enclavado en el Atlántico Norte, cercano a Islandia y de Dinamarca.
Con alto grado de responsabilidad profesional asegura creer que “no todo lo que circula en las redes es sano ni bueno para la salud, aunque genera alto tráfico, es susceptible de monetizar y, tal vez, de producir rentabilidad”. Puntualiza también que el impacto nocivo más agudo de “estar en las redes” se evidencia en los segmentos sociales más jóvenes a los que “técnicamente se los induce a ingresar, estar y permanecer”.
De hecho, las y los que todo lo miden, mensuran esos tiempos y guardan los datos bajo celosas normas de protección. “La falta de nexos sociales sólidos puede representar un grave riesgo para la salud mental y emocional”, reporta HelpGuide.org. “En el mundo actual, muchos de nosotros dependemos de plataformas de redes sociales como Facebook, X (anteriormente Twitter), Snapchat, YouTube, TikTok e Instagram para encontrarnos y conectar con los demás”, reconoce y admite esa organización. (www.helpguide.org/es/problemas-de-la-adolescencia/las-redes-sociales-y-la-salud-mental).
REPÚBLICA TECNOLÓGICA
La propuesta de viajar en el tiempo como tantas otras –más allá de que sus microcontenidos, dan cuenta de ser productos de cuidadas producciones y encajan en la cultura de lo divertido– son atrapantes, como lo fueron y casi seguramente lo serán siempre ese tipo de productos. “Irónicamente, para una tecnología diseñada para acercar a las personas, pasar demasiado tiempo interactuando con las redes sociales puede hacerlo sentir más solo y aislado, y exacerbar los problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión”, advierte HelpGuide.
“Así es la República Tecnológica de la que conversamos días atrás”, responde –también por WhatsApp– RPL, un académico relevante con el que con frecuencia intercambiamos pareceres. Pero no nos parece suficiente comunicarnos con texto para dialogar sobre este tema. Pasamos a llamada de voz. “Te leo: ‘esto es la cadena en torno al cuello de los nuevos esclavos (dice mientas muestra el celular). Y la gente no se da cuenta. Tengo 75 años, he visto hundirse muchos imperios. (Pero) Ahora estoy viendo por primera vez hundirse mi propio mundo’”, responde Arturo Pérez-Reverte al diario argentino La Nación y, para que quede más claro, agregó que como están las cosas, “vale tanto un tuitero analfabeto que tenga muchos seguidores que algo que ha escrito Vargas Llosa”.
Tiempo atrás, cuando finalizaba junio de 2015, Umberto Ecco tuvo expresiones parecidas para con los contenidos reticulares. Poco antes de morir Zygmunt Bauman (1925-2017) enfatizó en que “las redes son una trampa”. A todos, los leí en red.