El presidente Santiago Peña en ocasión de su quinto podcast “Paraguay adelante” con cinco periodistas presentes dijo que no habrá aumento de impuestos.

Lo expresado por el primer mandata­rio es de relevancia. Si bien los impues­tos son finalmente aprobados por el Congreso, la noticia resulta auspiciosa más aún proviniendo del mismo Ejecu­tivo en su carácter de administrador de los recursos del erario. Por lo general, el administrador de turno busca contar con más dinero a su disposición dado que le favorecería para su posterior redistri­bución.

El presidente Peña se mostró enfático al respecto, sin rodeos y sin eufemis­mos volvió a afirmar acerca de su total rechazo a aumentar los tributos durante su gobierno. De manera que estamos no solo ante una buena noticia, sino incluso le agregaríamos el calificativo de exce­lente sin temor a equívocos.

Consideramos como acertadas las afir­maciones del primer mandatario dado que subir los impuestos o crear nuevos ni tan siquiera es recomendable y menos si se llevara a la práctica.

El aumento de cualquier tributo en nues­tro país no tiene sentido desde todo punto de vista y más cuando el Gobierno está demostrando en los hechos que para elevar la recaudación no se necesitan de nuevos tributos.

Además, se está dando que Paraguay lidera el crecimiento económico en la región durante el 2025 con una expansión del pro­ducto interno bruto (PIB) del 6 por ciento.

Esto es, el aumento de la recaudación impositiva se está llevando a cabo sin afec­tar a los que ya pagan aumentando el PIB. Más bien se busca formalizar la econo­mía de modo a que todos contribuyan, por lo que resulta inadmisible que algunos no paguen o evadan sus obligaciones puesto que todos somos parte de esta sociedad política y democráticamente organizada.

Con respecto al aumento del PIB, el mismo se lleva a cabo de manera con­secutiva, dándose lugar al crecimiento sobre crecimiento siendo un ejemplo a nivel regional y mundial. Una correcta administración es absolutamente posi­ble mediante el uso eficiente de los recursos públicos incentivándose la creación de riqueza y concomitante­mente el empleo en el sector privado mediante el programa de formaliza­ción también propuesto por el actual gobierno.

En un mundo donde los gobiernos tien­den más bien a seguir aumentando sus influencias mediante sus respectivos sistemas impositivos, aquí en nuestro país se hace lo contrario y bien.

Se hace lo contrario y bien, repeti­mos, porque la tendencia es aumentar la carga tributaria para así disponer de más dinero en el Presupuesto o lo que es mismo decir, que los contribuyentes vean reducidos sus posibilidades de aho­rro e inversión para sí mismos, familias y negocios.

De hecho, en términos de lo que se llama el reacomodamiento estratégico global al que estamos asistiendo en el presente, Paraguay está llevando a cabo una tarea encomiable ganando nuevos merca­dos para sus productos, atrayendo nue­vos capitales e incluso con cada vez más extranjeros que vienen a radicarse en nuestro territorio.

El grado de inversión obtenido el año pasado por parte de la calificadora Moody’s y días atrás por la Standard & Poorʼs elevan todavía más el perfil de nuestro país en el contexto internacio­nal, demostrándose de ese modo que estamos convirtiéndonos –y ya somos– un jugador importante en la liga de las naciones libres y democráticas haciendo lo que todo buen gobierno debe hacer:

No cambiar las reglas de juego institu­cionales. Dejar que el capital privado nacional y extranjero tenga la plena seguridad y certidumbre de que aquí pueden venir sin temor a ser expoliados ni a corto ni a largo plazo, motivos por los cuales la reciente afirmación del pre­sidente Santiago Peña se constituye en una excelente noticia en esta Navidad.

Lo expuesto hasta aquí tendría amplio des­taque positivo y sería tapa en los medios de comunicación en otros países; pero, algunos medios y seudo analistas del pesimismo insis­ten en mirar el vaso vacío en vez del vaso lleno, entonces, ni tan siquiera aportan crítica constructiva alguna.

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