A raíz de las disposiciones de liberar la cuarentena estricta y de permitir mayor libertad para las personas a pesar de la fuerte presión del coronavirus, en todo el país ha surgido la discusión de cuán conveniente es la medida de cara al peligro existente. Muchos profesionales de la salud han cuestionado la apertura total debido a las dimensiones que ha alcanzado el mal en nuestra sociedad y a que no se tienen aún vacunas ni remedios con qué frenarlo de manera adecuada. Visión desde la que la decisión gubernamental parecería una temeridad.
Pero, también está la posición de los que insisten en que para normalizar la vida del país hay que reabrir todos los negocios, permitir todas las actividades que estaban restringidas, destapar todo lo que está cerrado y no sobredimensionar las amenazas de la enfermedad a la que se le habría atribuido una magnitud exagerada.
Solo el tiempo logrará determinar cuál de las posturas es la más acertada. Entonces se verá quién tiene la razón y qué precios va a pagar el país por los errores, si los hay, o si los aciertos son más importantes y entonces se podrán cosechar sus frutos.
Cuando los responsables de la salud pública hablan de que el covid-19 ha aflojado un poco y de que es el momento de tentar una apertura responsable parecen tener razón, porque no se puede seguir en un encierro permanente por los altos costos económicos y sociales que paga la sociedad por el encierro. Pero, también son razonables las expresiones de los que dicen que se está muy lejos de haber vencido a la enfermedad y que el peligro de que aumenten los casos es grande y que empeore la situación. Eso porque gran parte de la sociedad aún no tiene la disciplina necesaria para cuidarse, lo que se ve cuando muchas personas se toman la libertad de aglomerarse de manera irresponsable, sin los cuidados necesarios.
Los números de los últimos diez días, los cinco últimos de setiembre y los cinco primeros de octubre, son muy elocuentes. Si bien en los primeros cinco días de octubre el promedio de fallecidos disminuyó en 6,2% en relación con los últimos cinco días de setiembre, la cantidad de contagiados en ese mismo tiempo tuvo un incremento del 12%. En los últimos cinco días de setiembre fallecieron 96 individuos, en tanto que en los primeros cinco días de este mes fueron 90 los muertos. Eso hizo que la cantidad de fallecidos diarios fuera de 18 en los primeros días de octubre frente a los 19 del último tramo de setiembre.
Los contagiados sumaron 3.957 personas en los cinco primeros días de octubre contra los 3.532 de los últimos cinco días de setiembre. Son 791 nuevos casos por jornada en los primeros días de este mes en comparación con los 706 contagiados diarios de los últimos cinco días del mes anterior. Dado que el país va a tener que convivir con esta enfermedad, la sociedad paraguaya tendrá que acostumbrarse al nuevo ritmo de vida, extremando los cuidados. El virus vino para quedarse y ello implica que la gente tendrá que aprender a cuidarse.
El ministro de Salud explicó que a pesar de que en las últimas semanas se mantuvo el rango de contagios, la responsabilidad de la ciudadanía es cada vez más importante, puesto que su comportamiento será decisivo. Por ello, exhortó que hoy más que antes se deben mantener las medidas sanitarias de rigor, como el uso del tapabocas, las medidas de higiene y el distanciamiento físico.
Lejos de las discusiones académicas y políticas de los que están a favor o en contra de la apertura sanitaria, lo más sensato es tomar posturas de acuerdo con las exigencias del momento: el virus continúa en medio de nuestros hogares poniendo en peligro la salud y la vida de nuestra gente, razón por la cual tenemos que acentuar el cuidado sanitario e insistir que en todos los sectores se pongan en práctica los protocolos de salud.
Aparte de seguir con nuestras actividades habituales, hoy urge de manera especial tomar las medidas para proteger la salud de todos, con la simple fórmula de cuidarnos a nosotros mismos y exigiendo lo mismo de los demás.
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Cuidado del suelo, la clave para el futuro de la agricultura paraguaya
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba encabezó una investigación sobre salud del suelo cuya principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. Los resultados demostraron que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad a largo plazo.
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba se encuentra realizando estudios de doctorado en Suelos y Nutrición de Plantas en la Universidad de São Paulo (Brasil) en su carácter de investigador del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Centro de Investigación Capitán Miranda. En ese marco, realizó una investigación que dio pie a varias publicaciones científicas sobre el manejo de suelo en territorio paraguayo, aportando conclusiones propias aplicadas a la realidad del país.
En este diálogo con La Nación/Nación Media, el investigador aporta elementos para pensar en una producción sostenible que considere el suelo como elemento fundamental que requiere un manejo adecuado y normado a partir de evidencias científicas aplicadas a la realidad local.
–¿Cuál es la línea de investigación que estás realizando actualmente?
–Mi línea de investigación se centra en la salud del suelo y la sostenibilidad agrícola. Trabajo con indicadores físicos, químicos y biológicos del suelo, buscando entender cómo las prácticas de manejo influyen en su funcionamiento integral. Es decir, no evaluamos el suelo solo como soporte para producir, sino como un sistema vivo y multifuncional, capaz de reciclar nutrientes, almacenar carbono, regular el agua, sostener raíces y mantener la productividad en el tiempo. Ese enfoque es importante porque permite pensar la agricultura desde una mirada más completa: producir, pero al mismo tiempo conservar el recurso suelo y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
–Recientemente vimos una publicación en la revista internacional Soil Systems sobre actividad biológica del suelo en sistemas agrícolas de Paraguay. ¿En qué contexto surge esta investigación y cómo se desarrolló?
–Se trata de un estudio que utilizó un experimento histórico del IPTA iniciado en 1991 en Capitán Miranda (departamento de Itapúa), donde evaluamos cinco sistemas agrícolas representativos de la región con diferentes formas de preparación del suelo, intensidades de diversificación de cultivos y uso de especies de cobertura. Esto nos permitió generar evidencia científica propia para comprender cómo las decisiones de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas. Ese escenario nos permitió generar evidencia propia, bajo condiciones reales de producción, sobre cómo distintas estrategias de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas.
EXPERIMENTO A LARGO PLAZO
–¿Cómo se da ese escenario de registros anteriores y qué oportunidades de ampliarlos en el presente tuvieron?
–El experimento de largo plazo iniciado en 1991 permitió reconstruir más de tres décadas de historia de distintos sistemas agrícolas. Esa continuidad nos dio la posibilidad de evaluar procesos que evolucionan muy lentamente, como la actividad biológica del suelo, algo que no puede entenderse con estudios de corta duración. Además, incorporamos herramientas y enfoques que hace 30 años no estaban disponibles, lo que nos permitió ampliar significativamente el conocimiento generado por ese experimento.
–¿Cómo se documentó el uso de suelo y prácticas agrícolas a lo largo de los años?
–Ese trabajo fue posible gracias al compromiso del Departamento de Suelos del IPTA. Durante más de tres décadas, los técnicos e investigadores dieron continuidad al experimento siguiendo rigurosamente los protocolos establecidos. Año tras año registraron las operaciones de campo, las secuencias de cultivos, las prácticas de manejo, las fertilizaciones, las especies de cobertura y todas las intervenciones realizadas en cada sistema. Ese seguimiento permanente es lo que hoy nos da la confianza de relacionar la condición actual del suelo con una historia de manejo bien conocida. Sin esa continuidad institucional, un estudio de esta naturaleza simplemente no habría sido posible.
–¿Cuáles son las conclusiones más relevantes que obtuvieron a partir de estos estudios?
–La principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. La diversidad de especies aporta residuos y raíces con características diferentes, lo que amplía las fuentes de energía para los microorganismos y favorece una comunidad microbiana más activa y funcional. Eso se reflejó en un aumento de enzimas fundamentales para el funcionamiento del suelo. Observamos mayor actividad de la β-glucosidasa, responsable de la degradación de la celulosa y del ciclado del carbono; de la ureasa, que participa en la transformación del nitrógeno hacia formas aprovechables por las plantas; y de la fosfatasa ácida, que libera fósforo retenido en la materia orgánica. También evaluamos la arilsulfatasa, relacionada con el ciclo del azufre, aunque en este caso no observamos diferencias significativas entre los sistemas.
DIVERSIFICACIÓN
–¿Qué se infiere a partir de estos resultados?
–En conjunto estos resultados muestran que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad del suelo a largo plazo.
–¿Por qué es importante que Paraguay genere sus propios datos sobre salud del suelo?
–Primero es importante diferenciar dos conceptos. La actividad biológica del suelo es uno de los componentes de la salud del suelo, pero no representa la salud del suelo en su totalidad. Para saber si un suelo es realmente saludable es necesario integrar sus componentes físicos, químicos y biológicos, porque todos interactúan para determinar cómo funciona ese suelo. Justamente por eso es tan importante que Paraguay genere sus propios datos. El funcionamiento del suelo es muy dinámico y depende de muchos factores como el tipo de suelo, el clima, los sistemas de producción, los cultivos, las prácticas de manejo e incluso la realidad tecnológica de cada país. Por eso, un resultado obtenido en Brasil, Argentina o Europa no necesariamente representa lo que ocurre en Paraguay. Generar evidencia científica bajo nuestras propias condiciones nos permite entender cómo responden realmente nuestros suelos, identificar qué sistemas son más sostenibles y desarrollar recomendaciones basadas en conocimiento local. Hablamos mucho de agricultura sostenible y de salud del suelo, pero esos conceptos deben estar respaldados por datos científicos. Solo así podremos tomar mejores decisiones, orientar políticas públicas y avanzar hacia una agricultura más productiva, más resiliente y verdaderamente sostenible.
–¿Qué nivel de variación respecto a la presencia de actividad biológica es la normal o la correcta, y qué arrojaron los resultados de los estudios?
–En realidad hoy no existe un valor único que permita decir que una actividad biológica es baja, media o alta. Es parecido a la salud de una persona. Dos personas pueden tener valores diferentes en algunos análisis y, sin embargo, ambas estar sanas, porque esos valores dependen de la edad, la alimentación, el estilo de vida y muchas otras condiciones. Con el suelo ocurre algo similar: la actividad biológica depende del tipo de suelo, el clima, el cultivo y el manejo. Por eso, en este estudio no buscamos un número ideal, sino comparar sistemas bajo las mismas condiciones. Observamos que los sistemas más diversificados presentaron una actividad biológica superior, reflejada en enzimas relacionadas con la descomposición de la materia orgánica y el reciclaje de nutrientes, indicando un suelo biológicamente más activo y funcional.
SIMPLIFICACIÓN
–¿Qué tipo de riesgos o deterioros encontraron en suelos donde prácticas como la rotación y la siembra directa no se implementan?
–Paraguay ha avanzado enormemente en la adopción de la siembra directa. Sin embargo, muchas veces esa siembra directa se desarrolla bajo sucesiones simplificadas de cultivos comerciales, principalmente trigo-soja o maíz-soja, con una baja incorporación de rotaciones diversificadas y plantas de cobertura. Según datos nacionales, aunque cerca del 95 % de la superficie agrícola utiliza siembra directa, solo alrededor del 48 % incorpora rotación de cultivos y apenas un 8 % utiliza plantas de cobertura. Con el paso de los años, esa simplificación del sistema comienza a generar problemas. Al reducir la diversidad de especies también disminuye la diversidad de raíces, de residuos vegetales y de procesos biológicos que mantienen el suelo funcionando adecuadamente. Como consecuencia, aparecen con mayor frecuencia problemas de compactación, malezas resistentes, menor aporte de materia orgánica y una menor capacidad del suelo para recuperarse naturalmente. Por eso, el desafío para la agricultura paraguaya ya no es solamente hacer siembra directa. El verdadero desafío es construir sistemas más diversos y equilibrados, porque es esa diversidad la que permite que la siembra directa siga siendo eficiente y sostenible después de décadas de uso.
–Se menciona con frecuencia la alta calidad del tipo de suelo paraguayo en el sur y el este. ¿Existe un registro actualizado que valide eso?
–Es cierto que el sur y el este de Paraguay poseen algunos de los suelos con mayor potencial agrícola de Sudamérica. Pero una cosa es el potencial natural del suelo y otra muy distinta es su estado después de años de producción agrícola. Ese potencial no se mantiene solo; depende del manejo que reciba. Hoy todavía no contamos con suficiente información científica para afirmar con certeza cómo se encuentran los suelos de las distintas regiones del país. Nuestros resultados muestran justamente que no basta con asumir que un suelo es bueno por su origen. Encontramos que factores como el pH estuvieron estrechamente relacionados con la actividad biológica y, en otro estudio, observamos que la acidez del suelo fue una de las principales limitaciones para mejorar su salud. Eso significa que, aunque un suelo tenga un enorme potencial natural, si no corregimos sus limitaciones nunca llegará a expresar todo ese potencial.
EVIDENCIA CIENTÍFICA
–¿Estos resultados podrían servir como incentivo para la consolidación de buenas prácticas de los productores?
–Estos resultados aportan evidencia científica generada bajo las condiciones de Paraguay y ayudan a respaldar decisiones de manejo que muchas veces se basaban principalmente en información de otros países. Ese es uno de los principales aportes del trabajo. Al mismo tiempo, es importante entender que un solo estudio no cambia la agricultura. Este trabajo representa un primer paso dentro de un proceso mucho más amplio. Necesitamos seguir generando investigaciones en diferentes regiones, sistemas de producción y condiciones de suelo para construir una base científica cada vez más sólida.
–¿Qué beneficios obtienen los productores al conservar la salud del suelo?
–Los beneficios son mucho más amplios de lo que muchas veces imaginamos. Un suelo saludable infiltra y almacena mejor el agua, recicla con mayor eficiencia los nutrientes, favorece el crecimiento de las raíces y mantiene una mayor actividad biológica. Todo eso permite que los cultivos aprovechen mejor los recursos disponibles y sean más resilientes frente a sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos que hoy son cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Si queremos seguir aumentando la producción en las próximas décadas, el camino no puede ser expandir continuamente la frontera agrícola a costa de nuestros bosques y recursos naturales. El gran desafío es producir más y mejor sobre las áreas que ya están siendo cultivadas, aumentando la productividad sin comprometer la capacidad productiva del suelo. Por eso, cuidar el suelo no debe verse como una obligación ambiental, sino como una estrategia para el futuro de la agricultura paraguaya.
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Caso Tajy: fijan prohibición a Prieto de salir del país y fianza de G. 500 millones
En el marco de la causa conocida como Tajy, el juez penal de garantías Osmar Legal otorgó al exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, libertad ambulatoria e impuso medidas, la prohibición de salir del país y una fianza de G. 500.000.000. El líder del partido YoCreo está acusado por un supuesto perjuicio de alrededor de G. 306.000.000, que habrían desviados de los fondos municipales.
La audiencia se realizó tras dos años de sistemáticos incidentes o chicanas para impedir la imposición de medidas la prosecución del proceso por supuesta lesión de confianza y administración en provecho propio, asociación criminal, acusación presentada por fiscales Silvio Corbeta, Yeimy Adle y Verónica Valdez.
Miguel Prieto y su entorno habrían realizado una compra simulada de alimentos a una firma unipersonal, denominada Tajy, propiedad de un constructor de pozo artesiano, al que el exintendente hizo pasar como proveedor de 50.000 kilos de harina, entre otros productos, en una compra simulada de alimentos, durante la pandemia por el covid-19.
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El caso Tajy consiste en un esquema de compra simulada de víveres por la urgencia de la pandemia que llevaron adelante Prieto y funcionarios cercanos, ubicados en puestos clave de la municipalidad de Ciudad del Este, por un lado y, por el otro, clanes familiares de amigos y expareja que simularon competencia en procesos licitatorios para el desvío de fondos públicos.
La pequeña firma unipersonal corresponde al hoy extinto Buenaventura Morínigo, tío de la expareja del intendente destituido, Vanessa Florentín (Vanemi). El supuesto propietario se dedicaba en realidad a la construcción de pozos artesiano, pero utilizaron su factura en el esquema de compra simulada de alimentos por urgencia para blindar el proceso.
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El nuevo reto migratorio en Paraguay pasa entre la apertura y el control
¿Qué tan preparados están los controles migratorios para identificar el ingreso de personas con posibles agendas ocultas?, surge esta interrogante que alcanza a Paraguay, luego de revelarse recientemente un caso en Argentina que expone la existencia de una presunta red de influencia que habría buscado incidir en la opinión pública mediante medios de comunicación y operadores digitales.
El material periodístico elaborado por el diario digital Hoy Paraguay, detalla que de acuerdo a las investigaciones realizadas, durante el 2024 se habría desplegado una campaña destinada a atacar al gobierno del presidente del vecino país, Javier Milei. Detrás de la operación aparecía una red denominada “La Compañía”, identificada como una estructura de propaganda vinculada al Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, que habría financiado la publicación de contenidos en medios argentinos mediante periodistas o colaboradores que operaban bajo identidades poco claras o directamente falsas.
El caso generó repercusión no solamente por el contenido de las publicaciones, sino por una pregunta que comenzó a surgir en los países de la región: ¿Qué tan preparados están los Estados para detectar a personas que ingresan con actividades o intereses diferentes a los que declaran oficialmente?
“De entrada, se nombra a Argentina, hablando de cifras como USD 2.000 o USD 2.500 por reportaje o nota en los principales medios. Se trataba de una organización que operaba desde La Paz, Bolivia, y que se encargaba de manipular información rusa, pro-Putin, pro Irán y pro Venezuela. Desde dicho centro de operaciones se contactaba a periodistas, influencers y medios para distribuir información falsa”, comentó el periodista y corresponsal de GEN en Europa, Christian Martin, quien analizó públicamente el caso y argumentó que Paraguay no debería sentirse ajeno a este tipo de riesgos.
Martin acotó que “es un mercado pequeño, pero también un país permeable por su ubicación geográfica y porque el ingreso resulta relativamente sencillo en comparación con otras naciones”.
Filtros para el ingreso a Paraguay
Ante esa inquietud, el director nacional de Migraciones, Jorge Kronawetter, fue consultado en torno a los mecanismos de control aplicados a los extranjeros que buscan radicarse en Paraguay. Al respecto, indicó que el principal requisito es la presentación de los antecedentes penales del país de origen o del último país donde la persona haya residido durante los tres años anteriores.
“Ese es el documento insoslayable y el inevitable que debe poseer una persona”, afirmó. A ello se suma la verificación de datos a través de la Interpol, con el objetivo de detectar pedidos de captura internacional o cualquier otra alerta vigente.
Agregó que existen perfiles específicos que requieren controles adicionales, aunque aclaró que esos procedimientos forman parte de trabajos de inteligencia y, por razones de seguridad, no pueden ser divulgados públicamente.
Mayor presencia de rusos y ucranianos
Uno de los fenómenos observados por las autoridades migratorias en los últimos años fue el incremento de ciudadanos provenientes de Rusia y Ucrania. De acuerdo a Kronawetter, este movimiento se dio principalmente como consecuencia de la guerra entre ambos países.
“Desde el 2024 se produjo un incremento en cuanto a ingresos de ciudadanos de origen ruso y ucraniano, como consecuencia del conflicto bélico entre ambas naciones. Nuestro país ha efectuado acciones concretas en el área de inteligencia, con agencias nacionales e internacionales, a fin de definir perfiles de riesgo y cruzar información sobre aquellos migrantes que puedan encajar en dichos perfiles”, refirió.
Agregó que este trabajo se viene desarrollando de manera sostenida desde el inicio del conflicto y que ha permitido obtener resultados positivos en materia preventiva.
Paraguay despierta el interés de extranjeros
Más allá de los controles, los números muestran que Paraguay atraviesa un momento de fuerte crecimiento en cuanto al interés de extranjeros por radicarse en el país. Informaciones de la Dirección Nacional de Migraciones señalan que durante el 2025 se registraron 47.687 solicitudes de residencia, cifra que representa un aumento superior al 63 % respecto al año anterior.
En ese mismo período fueron otorgadas 40.600 residencias, lo que implica un crecimiento superior al 42 %. Las razones son variadas. Algunos llegan atraídos por las oportunidades de inversión, otros por cuestiones laborales o académicas, mientras que muchos valoran aspectos como la estabilidad económica, el costo de vida o las menores restricciones en comparación con otros países.
Brasil encabeza actualmente la lista de extranjeros que más solicitan residencia en Paraguay. Le siguen Argentina y Alemania. Más atrás aparecen Bolivia, España, Venezuela, Países Bajos, Estados Unidos, Rusia y Francia.
Kronawetter comentó que la mayoría de los extranjeros opta inicialmente por la residencia temporal, un documento que permite permanecer legalmente en el país durante dos años. “Durante ese tiempo, evalúan si lo que los trajo al Paraguay cumple con sus expectativas. Luego pueden avanzar hacia la residencia permanente, que exige otro tipo de documentación”, puntualizó.
Los antecedentes penales, los controles migratorios y los cruces de información internacional constituyen hoy las principales herramientas para filtrar el ingreso de extranjeros. Sin embargo, casos como el revelado en Argentina muestran que algunas amenazas modernas no necesariamente llegan con antecedentes judiciales ni pedidos de captura. En ocasiones, las actividades que generan preocupación aparecen mucho después del ingreso al país.
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Luis Salinas: “La apertura de mercados para la carne ovina viene a motivarnos y desafiarnos”
La producción ovina en Paraguay atraviesa un momento de fuerte expansión y transformación, impulsada principalmente por la apertura de nuevos mercados internacionales y el fortalecimiento de la genética. El sector logró habilitar en dos años mercados exigentes como Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Israel y Singapur, lo que elevó los estándares de producción y consolidó nuevas oportunidades para los productores.
En esta edición de Hacedores LN de La Nación/Nación Media, el doctor Luis Salinas, presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO), destacó que este crecimiento ha venido acompañado de una mayor demanda de calidad, formalización y eficiencia productiva, con un enfoque claro en aumentar el hato nacional y mejorar la producción de corderos, ya que actualmente el rebaño cuenta con alrededor de 400.000 cabezas, de acuerdo con los datos del organismo veterinario oficial.
- ¿En qué situación se encuentra hoy la producción ovina en Paraguay?
En los últimos dos años la producción ovina en Paraguay ha sido tremendamente importante, sobre todo por el tema carne. Se abrieron cuatro mercados en el lapso de un año y medio prácticamente: Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Israel y Singapur.
Es un momento importantísimo, desde el punto de vista de la producción, porque veníamos trabajando y la exigencia que tenemos ahora son diez veces más que años atrás, sobre todo por el tema de la exportación, la calidad de carne, el trabajo, reagruparnos nuevamente y viendo el nuevo gran desafío que tenemos que es producir más carne de cordero.
Hoy estamos exportando genética ovina paraguaya al mundo, sobre todo a los países de Sudamérica que son tradicionalmente ovinocultores como Uruguay y Argentina. Por otro lado, el tema de apertura de mercados para la carne viene a empujarnos, motivarnos y desafiarnos a trabajar más.
Hay que levantar nuestro hato que es el principal problema, tratar de producir más cordero en consecuencia; por un lado es un desafío, por otro lado, muy contento por la especie, por el gremio que estamos realmente desarrollando mucho trabajo con muchas expectativas de mejorar.
- ¿Cuáles son los factores que están impulsando el crecimiento?
Los principales factores que nos impulsan van más que nada hacia la buena genética, el tema carne es un pilar importante. Uno de los principales factores que tenemos es la buena genética, que viene a repercutir dentro de los rebaños comerciales, tratando de insertar, por ejemplo, carneros mejoradores en el trabajo de producción de carne.
No olvidemos también el mercado interno de la carne que nos exige. Ahora con las exigencias del mercado externo y con la muy buena genética, podemos estar teniendo rebaños muy mejorados en cuanto a la producción, en cuanto a la cría y la recría.
- ¿Qué lo mantiene motivado a seguir impulsando justamente al sector ovino?
Realmente estoy en este rubro hace 15 años. Yo soy profesional odontólogo. Empecé más que nada por pasión y hoy hay un negocio. Entonces es lo que siempre quiero transmitir y es lo que me impulsa.
Increíblemente, considerando los años que pasaron, viendo cómo la oveja ha adquirido un valor importante dentro de la pecuaria nacional, hoy día tiene una importancia, pero realmente importante. Y tan igual como el bovino, como el porcino o como el pollo.
Lo que pasó en todos estos años me anima un poquitito a entender el gran valor que tiene la oveja hoy día. Por lo tanto, me impulsa cada día a seguir luchando por los productores, por la especie desde el punto de vista gremial. Y ahora con el tema de la carne más todavía.
Es realmente motivante todo lo que va sucediendo y a la vez desafiante, porque hay que cumplir, hay que trabajar. Llegan los mercados, llegan los compromisos y tenemos que tener más producción. Por lo tanto, es siempre motivante tener más trabajo y más desafío.
- ¿Cómo logra equilibrar la vida personal, profesional, con la exigencia de diaria de la APCO?
La verdad que es un trabajo bastante especial en el sentido de que uno tiene también sus compromisos laborales, personales. En mi caso, lo mezclo con el campo, que hay que prácticamente dividir la actividad laboral, la actividad del campo y la producción.
En fin, es un poco complejo, pero a la vez también todo lo que va sucediendo dentro de la ovinocultura es muy motivante. El apoyo familiar es fundamental para mí también. Entonces, unir un poco todo eso, la gran pasión que tenemos por la oveja, es lo que también nos hace a venir un poco en este tiempo, estar con los productores, organizar, ayudar, colaborar.
La vida gremial es día tras día. Todos los días tenemos una actividad, cada día surge algo, por lo tanto, no es que podemos elegir los días para trabajar con los animales.
Y en cuanto a la carne, ya está aumentando el consumo también de carne de cordero. Eso es importante, antes el asado se comía los domingos y ahí comíamos de repente un pedazo de cordero. Hoy las razas, la APCO, están tratando de promocionar donde se puede, cada uno en su raza, comentando la importancia, el valor nutricional proteico de la carne de cordero. Venimos trabajando muy bien para aumentar en consumo.
Las empresas gastronómicas que hacen servicios de brunch ya nos están pidiendo alguna sugerencia de cortes. No solo la costilla, el vacío ni el cuarto, ni en la paleta. Hoy vendemos wraps, otros cortes de cordero, costeleta, hasta empanadas, lomito y hamburguesas.
- ¿Qué nivel de competitividad tiene hoy la carne ovina paraguaya frente a otros países de la región?
Venimos escuchando algunos problemas, tanto en Argentina y Uruguay, por el tema también de la reducción, por ejemplo, en Uruguay de producción de corderos.
Nosotros al abrir un mercado como Israel, por ejemplo, demostramos el buen nivel que tiene Paraguay en su carne ovina, para nosotros es muchísimo compromiso los nuevos cuatro mercados. Yo creo que eso representa un poco la calidad del trabajo que venimos haciendo. Tenemos carne de competitividad bastante alta.
Para la primera exportación de carne estamos ya nosotros completando, trabajando un poquito con el frigorífico que va a enviar. Reconocemos que tenemos un poquito de falencia en cuanto al cumplimiento por el tema de la producción, por eso hacemos un llamado a los productores, a los ganaderos que ya tienen su establecimiento, a la gente nueva que quiere iniciarse en esto.
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- ¿Qué demanda están observando de los mercados internacionales?
La demanda de cada uno es diferente. En Israel, por ejemplo, o de Emiratos, o del último que es Singapur, la constante siempre es la calidad. Solo carne, estamos hablando exclusivamente de la exportación de carne, son mercados demasiado exigentes.
Consideramos que estamos en condiciones de cumplir y realmente venimos trabajando bien. Tenemos buena genética de base, por lo tanto, los rebaños están muy bien preparados y mejorados para poder cumplir ese requisito. Hay mercados que según nos comenta la gente de Senacsa están consultando, preguntando, y también un poco eso nos despierta a nosotros, hay que ser sinceros en el compromiso y la responsabilidad de cumplir también ese requisito.
Según Senacsa, estamos alrededor de 400.000 cabezas. Consideramos que hay muchísimo más, pero la informalidad es un problema que ahora empieza a aflorar más, por el tema de que todo el mundo quiere hacer, pero no todo el mundo es formal.
Entonces también, por un lado es bueno y por otro lado nos muestra un poquito la realidad. Hay que ser formales para poder trabajar con la industria, para poder trabajar con el frigorífico. Sin facturas, sin guía de traslado, sin código de establecimiento no vendemos carne de cordero.
- ¿Qué desafíos se tiene hoy con la producción ovina en el país?
Realmente, sobre todo en carne, es aumentar el hato el principal desafío. La APCO está organizando dentro del marco de la Expo Paraguay 2026 un primer remate histórico de hembras comerciales. Una hembra comercial es aquella hembra totalmente productiva que produce corderos, con un buen carnero, con un buen reproductor. Creemos y consideramos una necesidad tremenda que tenemos de hembras en este momento.
Hay una carencia bastante importante y aprovecho la ocasión para invitar a ese gran remate a la gente que quiera iniciarse en este rubro que van a ver disponibles bastantes hembras como para producir carne de cordero, a nivel gremial tenemos aproximadamente 400 productores.
- ¿Qué tan accesible hoy es para un pequeño productor incursionar en el rubro y si es rentable invertir en el sector?
El ciclo ovino es corto, el retorno económico se da entre los 14 y los 15 meses de haber iniciado. Tiene un ciclo corto, el retorno es rápido, pero no se requiere de mucha extensión.
Un productor mínimo, pequeño o mediano, puede iniciar con un pequeño rebaño de 20 o 30 ovejas, y ya puede empezar a sentir, entre comillas, los que es el efecto del negocio.
El Banco de Fomento (BNF) se acercó a nosotros ofreciendo un poquito de un crédito ovino, pero por el tema protocolar y un trámite muy extenso también hizo que la gente no acepte ese crédito, porque en algunos puntos hay todavía informalidad.
- ¿Qué significa para usted liderar un gremio productivo como la APCO?
Realmente, antes que nada, es un gran orgullo. Es una institución de 45 años. La ovinocultura nació en este lugar, y nos formamos todos los productores. Aquel que hace genética hoy día, independientemente de cada raza, que niegue su origen, que se inició en la APCO, prácticamente es una falacia. Todos empezamos aquí, en nuestra casa.
La APCO nos dio la oportunidad a cada uno de nosotros y a cada raza de iniciarse. Hoy el gremio está de vuelta fortalecido en ese sector, en esa parte. Y también el gran momento que tiene la ovinocultura. Antes vendíamos los corderos en casa. Hoy ya se vende en un frigorífico, por lo tanto, hoy el tema ovino y todo lo que representa es un gran negocio en la pecuaria paraguaya.
Perfil
- Egresado de la carrera de Odontología de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
- Miembro de la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO) hace 8 años.
- Fue miembro de la comisión directiva de la Asociación Asociación Paraguaya de Criadores de Santa Inés (APCSI).
- Lleva unos 15 años de trabajo dentro de la ovinocultura.